Alergia o hipersensibilidad: ¡todo lo que debes saber!

La OMS ha llegado a clasificar las enfermedades alérgicas entre las seis patologías más frecuentes del mundo. Se estima que pueden afectar al 20 % de la población mundial. Curiosamente, resultan más afectados los países desarrollados e industrializados que el resto.
Alergia o hipersensibilidad: ¡todo lo que debes saber!

Escrito por Gilberto Sánchez

Última actualización: 16 diciembre, 2020

La alergia o hipersensibilidad es muy común en la actualidad y constituye una de las principales patologías crónicas que el ser humano  puede sufrir. La alergia se origina por una respuesta exagerada del sistema inmune a sustancias que, por lo general, son inofensivas.

Los pacientes alérgicos, aunque no lo parezca, no solo sufren de un problema de salud física. Esta patología, además, tiene un importante impacto a nivel psicológico, ya que disminuye notablemente la calidad de vida.

Dentro de los síntomas de la alergia, podemos encontrar, entre otros, dolor de cabeza, estornudos, obstrucción nasal o lagrimeo de ojos. Es por esto que, en muchas ocasiones, podríamos confundir un episodio alérgico o de hipersensiblidad con un resfriado. Aprende más en este artículo.

¿Qué es la alergia o hipersensibilidad?

La alergia o hipersensibilidad es una reacción exagerada del sistema inmune frente a sustancias externas que para el resto de las personas son inocuas. Estas sustancias se denominan alérgenos.

La exposición al mismo alérgeno en repetidas oportunidades producirá los síntomas de la alergia. En algunos casos, la exposición repetida añadirá nuevas manifestaciones, generalmente más severas. Una de las manifestaciones alérgicas más frecuentes es la alergia respiratoria, como la rinitis alérgica.

Los alérgenos más comunes en la alergia respiratoria son:

  • Polen.
  • Ácaros del polvo.
  • Pelaje de animales.
  • Hongos.
  • Algunos alimentos.
  • Medicamentos.
  • Veneno de abejas y avispas.
  • Alergia por contacto con ciertas sustancias. Por ejemplo, eczema de contacto por alergia al níquel de los pendientes o de las correas metálicas de los relojes.
antihistamínicos

Cómo se produce la alergia

El primer paso es el contacto con los alérgenos, generalmente, por inhalación o ingestión. Esto generará una respuesta del sistema inmune, que conduce a la formación de anticuerpos llamados inmunoglobulinas. Estos reaccionan de manera específica contra el alérgeno.

Los anticuerpos llegan a la sangre y se unen a unas células llamadas mastocitos. Los mastocitos se encuentran en la piel y mucosas y contienen sustancias responsables de los síntomas clínicos de la alergia. Estas sustancias proinflamatorias son:

  • Histamina.
  • Leucotrienos.
  • Prostaglandinas.
  • Factor activador de plaquetas.
  • Factores quimiotácticos o citocinas.

Sin embargo, en este primer contacto, el paciente no presentará síntomas de alergia, ya que el cuerpo guardará la información necesaria para producir el anticuerpo específico para un encuentro futuro. Por lo tanto, será en el segundo contacto con el alérgeno cuando aparezcan los síntomas.

Enfermedades alérgicas de las vías respiratorias

Rinitis alérgica

La rinitis alérgica es una inflamación crónica de la mucosa nasal causada, generalmente, por alergia o hipersensibilidad a sustancias externas. A veces, también se produce por alergia a alimentos. En gran parte de los casos, puede estar acompañada de conjuntivitis, por lo que suele emplearse el término rinoconjuntivitis.

Los síntomas de la rinitis son:

  • Estornudos.
  • Rinorrea o abundante mucosidad.
  • Comezón o prurito en la nariz.
  • Obstrucción nasal.
  • Ronquera.
  • Tos seca.

Estos síntomas pueden aparecen en cualquier tipo de rinitis. También pueden aparecer en resfriados o catarros normales y en rinitis de causa no alérgica. De ahí que sea fácil confundirlos.

síntomas de la gripe

Asma alérgica

El asma es una inflamación de los bronquios. Recordemos que los bronquios son estructuras en forma de tubo; por lo tanto, su inflamación produce estrechamiento, lo que dificulta la respiración.

Ambas enfermedades suelen aparecer de manera simultánea y, generalmente, presentan causas similares. Los principales síntomas del asma son:

  • Disnea: dificultad para respirar; puede ser leve o intensa.
  • Tos: episodios repetitivos, habitualmente seca y persistente.
  • Silbidos: producidos al salir el aire a través de los bronquios estrechados por la inflamación.
  • Opresión: sensación de presión sobre el pecho.

Cuando la inflamación de los bronquios es intensa o sostenida en el tiempo, el aire pasa con mayor dificultad a través de estos. Este fenómeno es llamado exacerbación o crisis de asma. Algunos de los pacientes puede presentar además, síntomas de inflamación nasal, como taponamiento de la nariz o estornudos frecuentes, que habrá que identificar, probablemente, como rinitis.

Evitar episodios de alergia o hipersensibilidad

Para lograr evitar los síntomas de la alergia o hipersensibilidad, se debe evitar o disminuir el contacto con el alérgeno. Esto mejora el control del asma, disminuye los síntomas y reduce la necesidad de medicación. Algunas de las medidas para ello son:

  • Ácaros: lavar la ropa de cama a 60 ºC o realizar la limpieza en seco cada semana. Usar fundas antiácaros.
  • Pólenes y esporas de hongos: cerrar las puertas y ventanas, así como evitar las salidas al exterior en épocas de alta polinización.
  • Medicamentos, aditivos y alimentos: se debe evitar la ingesta de la sustancia a la que se es alérgico y aprender a detectar los alérgenos en los ingredientes.
  • Pelaje de animales: evitar tenerlos en casa o en los dormitorios.
  • Mohos y hongos de interior: evitar zonas de humedad y realizar la limpieza en seco frecuentemente.
  • Humo del tabaco: evitar la exposición al tabaco, tanto activa como pasiva.
  • Cucarachas: realizar una limpieza frecuente, evitar dejar alimentos fuera de la nevera, etc.

Además, y no menos importante, es fundamental realizar una consulta de forma periódica con tu médico de cabecera o especialista. Así, él podrá controlar tus síntomas y sabrá indicarte el mejor tratamiento para tu caso.




Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.