¿Qué es la astenia primaveral y cómo combatirla?

La astenia primaveral es un cuadro clínico inespecífico que a día de hoy no se considera una enfermedad. Aún así, muchas personas acuden a la clínica por los síntomas que provoca.
¿Qué es la astenia primaveral y cómo combatirla?
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por Samuel Antonio Sánchez Amador el 10 Mayo, 2021.

Última actualización: 10 Mayo, 2021

Llega la primavera y, con ella, el sol, el calor, las actividades al exterior y ciertas condiciones médicas típicas de la estación (como alergias o enfermedades derivadas de picaduras). Más allá de patologías asociadas a la estacionalidad, sorprende saber que al menos un 20 % de las personas que acuden a la consulta primaria en esta época presentan astenia primaveral.

Los cuadros asténicos se manifiestan en forma de cansancio intenso, dolores de cabeza, alteraciones del sueño e, incluso, algunas décimas de fiebre. Aunque se puedan cuantificar los síntomas de estas condiciones, no está para nada claro que la astenia primaveral sea una enfermedad o patología por sí sola. Este tema aún está sujeto a debate.

Lo cierto es que aquello que un paciente medio confunde con astenia realmente puede tratarse de un cuadro depresivo (Seasonal Affective Disorder o SAD), síndrome de fatiga crónica, alguna deficiencia vitamínica o ser un producto de la somatización del estado emocional. Si quieres conocer más sobre esta entidad tan común como infradiagnosticada, sigue leyendo.

¿Qué es la astenia primaveral?

Diagnósticos diferenciales de la astenia primaveral
Los síntomas de esta condición pueden confundirse con la depresión.

La astenia primaveral se define como una ‘sensación pasajera y subjetiva de cansancio (físico y mental) que, sin tener una causa orgánica definida, se asocia con el principio de la primavera’. Tal y como indica el portal médico Elsevieresta sintomatología se acrecienta cuando las temperaturas suben rápido de forma drástica y la presión atmosférica y humedad varían.

Tristeza, apatía y desgana son algunos de los sentimientos típicos que trae consigo la astenia primaveral. Incluso, algunos estudios han demostrado que la tasa de suicidio aumenta de forma significativa durante la primavera y, en menor medida, en el verano. Aun así, lo primero es hacerse la siguiente pregunta: ¿es la astenia primaveral una patología?

Por ahora, no. El Catálogo de clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no considera la astenia primaveral como una entidad clínica propia. Por ello, no tiene tratamiento y tampoco se recetan medicamentos para abordar este cuadro. No es una enfermedad.

Aun así, del 10 al 20 % de los pacientes en la clínica primaria siguen acudiendo durante la primavera por astenia que no se puede explicar por una causa orgánica. Se estima que un 2 % de la población experimentará un cuadro asténico ligado a la estacionalidad a lo largo de su vida, pero desde luego, siguen sin encontrarse causas que lo expliquen.

Síntomas de la astenia primaveral

De nuevo, cabe destacar que la astenia primaveral no es una enfermedad. No presenta signos clínicos cuantificables, así que solo quedan las experiencias y sensaciones de las personas, que pueden ser muy subjetivas y variables en cada caso. De todas formas, se suelen citar los siguientes signos comunes como parte de un cuadro de astenia:

  1. Hipotensión: se considera un cuadro de hipotensión (es decir, tensión arterial baja) cuando el paciente tiene un valor menor a 90 milímetros de mercurio de presión sistólica y 60 de presión diastólica. Esto puede dar lugar a una debilidad ligera y mareos. De todas formas, en algunas personas es normal tener la presión arterial baja en todo momento.
  2. Dolor muscular y articular.
  3. Dolor de cabeza.
  4. Dificultad para la concentración, irritabilidad y cambios drásticos de humor.
  5. Problemas digestivos: el tracto gastrointestinal es uno de los primeros en notar cualquier desajuste emocional. Hasta el 20 % de personas con trastornos de ansiedad somatizan sus síntomas, o lo que es lo mismo, sienten dolor sin causa orgánica. El dolor de tripa provocado por contracciones musculares exageradas es común en la ansiedad.
  6. Inapetencia sexual y fatiga general.

La sintomatología de esta supuesta condición es muy general, difusa y varía entre cada paciente. Es muy importante descartar otros posibles agentes causales antes de achacar un dolor o malestar a un cuadro de astenia primaveral.

¿Qué provoca la astenia primaveral?

En este punto, todos los datos brindados entran en el terreno especulativo. Por ejemplo, se cree que los factores socioculturales podrían tener un peso mucho más grande en el desarrollo del cuadro que explicaciones solo físicas. El estrés ligado a la estación (toca terminar proyectos), una mayor demanda social y la falta de tiempo podrían propiciarlo.

Entre los posibles motivos de esta fluctuación anímica, se encuentran los siguientes:

  • Aumento de las temperaturas de forma drástica: esto puede fomentar la somnolencia y la falta de ganas de salir a la calle. La tasa metabólica máxima aumenta durante el invierno para mantener el calor corporal, pero disminuye en verano, ya que no es necesario producirlo. Estas diferencias podrían fomentar el cansancio.
  • Aumento de las horas de luz diurna: una de las principales hormonas que controlan el sueño es la melatonina. Sus niveles empiezan a aumentar de forma drástica cuando se pone el sol (20:00-22:00 horas) y alcanzan un pico a las 3:00 horas de la mañana. Si las horas de luz aumentan, la melatonina podría tardar más en inducir el sueño.
  • El cambio de horario: mismo principio que el del caso anterior. El cuerpo puede tardar en adaptarse a nivel fisiológico ante un cambio de hora.
  • Diversas modificaciones en la rutina diaria: hay más horas para salir a la calle y se pueden hacer más actividades al aire libre. Con más estímulos, es normal que una persona se canse más.

Objeciones a las bases fisiológicas

De todas formas, todas estas explicaciones chirrían en un punto: los relojes biológicos de los seres vivos ya están preparados para los cambios estacionales. El núcleo supraquiasmático humano modula las hormonas producidas y la expresión genética con base en los estímulos ambientales, así que no debería haber problemas.

El hecho de que el reloj biológico no sea capaz de responder a un cambio estacional es contraintuitivo, pues choca con todas las ideas establecidas de la evolución. Por ello, se estipula que los factores socioeconómicos y sus efectos (estrés, ansiedad, depresión, etc.) podrían ser los que provocan la maladaptación biológica y predisponen a la astenia.

Se cree que la astenia primaveral no es consecuencia de los cambios ambientales, sino de los efectos sociales que hacen que respondamos peor a ellos.

Condiciones que no son astenia primaveral

Cabe destacar que existen cuadros clínicos que no se pueden justificar en el paraguas de la astenia primaveral. Las entidades que te vamos a nombrar sí se consideran patológicas y, por ello, en estos casos sí se requiere atención médica o psicológica.

1. Síndrome de la fatiga crónica

Esta entidad no tiene nada que ver con una astenia típica, pues se considera una enfermedad grave y de larga duración que afecta de forma considerable a muchos sistemas del cuerpo a la vez. Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidospuede imposibilitar al paciente de todo acto, incluso salir de la cama.

Además, en este caso la patología se instaura por mucho más tiempo que una estación. Para ser diagnosticado con el síndrome de fatiga crónica, un paciente debe presentar los siguientes síntomas con una intensidad considerable durante 6 meses o más:

  • Fatiga: el paciente deja de disfrutar cosas que antes le gustaban y rechaza actos que antes habría iniciado con gusto. Se mantiene a pesar de no realizar ejercicio físico y no mejora con el descanso. En el síndrome de la fatiga crónica, permanecer en cama o dormir mucho no ayuda.
  • Malestar posejercicio: la funcionalidad de los sistemas y los síntomas empeoran mucho después de llevar a cabo esfuerzos físicos. El paciente toleraba antes actividades que ahora son impensables de realizar.
  • Sueño no reparador: a pesar de dormir mucho tiempo, la sintomatología del paciente no mejora.

Para que la persona sea diagnosticada tiene que presentar estos 3 síntomas agravados por 6 meses o más, además de uno de los siguientes: dificultades cognitivas o intolerancia ortostática (los síntomas empeoran al mantenerse de pie). Además de fatiga, también pueden aparecer dolor de cabeza, fiebre, dolor osteoarticular y muchas cosas más.

2. Trastorno afectivo estacional (SAD)

El SAD es quizá el cuadro clínico que más se acerque a la astenia primaveral. Este se define como un ‘trastorno emocional en el que el paciente presenta un humor normal, hasta que aparecen síntomas concretos asociados a un momento del año’. Más que una enfermedad por sí sola, se trata de un trastorno depresivo especial.

La Sociedad Americana de Psiquiatría (APA) define el trastorno de afectivo estacional como ‘un trastorno de depresión mayor con tendencia estacional’. De todas formas, en este cuadro los síntomas van más allá de la astenia: existen cambios fisiológicos cuantificables en el cerebro en él, por lo que los signos son algo más que una experiencia subjetiva.

Entre los síntomas del SAD, podemos citar los siguientes:

  • Sentimientos de tristeza y depresión que no desaparecen con los días.
  • Pérdida de interés en actividades que se disfrutaban en el pasado.
  • Cambios en el apetito: los pacientes con SAD tienden a querer comer más, en especial alimentos ricos en carbohidratos.
  • Reducción en el movimiento o la tasa conversacional: estos signos deben ser lo suficientemente evidentes como para que el entorno los perciba.
  • Sentimiento de culpabilidad, inutilidad e, incluso, ideas de muerte y suicidio.
  • Dificultad a la hora de concentrarse o tomar decisiones.

Como puedes ver, el SAD se diferencia de la fatiga crónica, sobre todo, en que los síntomas van dirigidos hacia un ámbito emocional y no físico. Por ello, este trastorno se suele tratar con antidepresivos y terapia psicológica prolongada en el tiempo, incluso cuando pasa la estación conflictiva para el paciente.

3. Deficiencias vitamínicas o minerales

Deficiencias nutricionales y astenia primaveral
Muchos de estos micronutrientes pueden conseguirse como suplementos.

Las vitaminas y minerales son micronutrientes esenciales que todo ser debe consumir en pequeñas cantidades para funcionar de la forma adecuada. Algunos de estos compuestos inorgánicos y orgánicos son más esenciales que otros, pero en general, todos juegan un papel importante en el mantenimiento de la homeostasis orgánica.

La deficiencia de hierro es una de las que más comúnmente se pueden confundir con astenia. La falta de este mineral provoca una anemia más o menos grave, que se presenta con fatiga, debilidad generalizada, piel pálida, dolor de cabeza y muchos otros signos inespecíficos. Como ves, comparte muchos signos con la astenia primaveral.

Tratamiento

Un síndrome, trastorno o enfermedad tiene tratamiento, pero un rasgo, característica o estado emocional transitorio no. Por eso, la astenia primaveral no se puede (ni debe) tratarse desde un punto de vista farmacológico. Los mejores consejos que se pueden dar para abordar este cuadro es llevar un estilo de vida saludable y no obsesionarse con los síntomas.

Tal y como indica la revista Farmacia Profesionallos médicos hacen una serie de preguntas a todos los pacientes con astenia primaveral y, con base en sus respuestas, se toma un plan de actuación concreto:

  1. ¿Cuáles son tus síntomas?: si estos indican una causa orgánica, puede ser necesario un análisis de sangre, electrocardiograma y otras pruebas rutinarias.
  2. ¿Has iniciado algún tipo de dieta que pueda explicar tu cansancio?: es normal que la gente se ponga a dieta en primavera para sentirse más cómoda con su cuerpo en verano. Una ingesta calórica por debajo de lo recomendado puede provocar fatiga y malestar.
  3. ¿Has perdido peso de forma reciente sin haberte sometido a una dieta?: si la respuesta es afirmativa, toca concertar una visita con el gastroenterólogo. Esto no es normal.
  4. ¿Tomas algún medicamento para tratar una enfermedad?: si la respuesta es afirmativa, es necesario explorar los posibles efectos secundarios del fármaco en el paciente.

Si todo está dentro de la normalidad en este cuestionario, solo queda seguir los pilares típicos de una vida sana: llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio, no fumar ni beber en exceso, dormir las horas estipuladas y desayunar bien cada mañana. Con estos pequeños ajustes diarios, la astenia puede disminuir e incluso desaparecer.

La astenia primaveral no es una enfermedad, pero se puede abordar

Como habrás podido observar, el mundo de la astenia primaveral es mucho más amplio de lo que en un principio puede parecer. Aunque no se trate de una enfermedad por sí sola, muchas personas atribuyen sus síntomas inespecíficos a ella, y por eso es un motivo de visita a la clínica primaria bastante común.

Si todos los análisis están bien y los síntomas del paciente no van a más, suele ser suficiente con pequeños cambios en la rutina para atajar el cansancio. Si por otro lado los signos en el ámbito emocional son muy evidentes, se hace necesaria la integración de la terapia psiquiátrica y psicológica en el paciente.

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