Meningitis

Además de las infecciones por gérmenes, la meningitis también puede ocasionarse por causas no infecciosas.
Meningitis

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 16 diciembre, 2020

La meningitis consiste en la inflamación de las membranas que recubren el cerebro, conocidas por el nombre de meninges, y del líquido que ocupa el espacio entre ellas, el líquido cefalorraquídeo. Normalmente, la meningitis se desarrolla por una infección.

Cualquier germen que infecte el organismo puede producir meningitis. Sin embargo, las meningitis que son causadas por virus son benignas, aunque las de mayor gravedad son aquellas causadas por alguna bacteria. Entre todas las bacterias, el neumococo y el meningococo son las responsables de más de la mitad de las meningitis agudas de España.

Cualquier persona puede contraer meningitis, pero la frecuencia de enfermedad es especialmente elevada en niños y personas con el sistema inmune debilitado. En los países desarrollados, la meningitis bacteriana afecta a alrededor de 3 personas por cada 100.000 habitantes al año.

¿Cómo se produce la meningitis?

Las infecciones virales son la causa más frecuente de la meningitis. Las bacterias ocuparían la segunda posición y, por último, las infecciones fúngicas. Como hemos visto, las infecciones bacterias son potencialmente mortales. Es por ello por lo que es fundamental identificar la causa.

Además de las infecciones por gérmenes, la meningitis también puede ocasionarse por causas no infecciosas. Algunos factores desencadenantes son las reacciones químicas, alergias a ciertos medicamentos, algunos cánceres y reacciones inflamatorias.

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A continuación, clasificaremos las meningitis según su causa.

Meningitis bacteriana

Esta infección ocurre cuando la bacteria pasa a la sangre y llega al cerebro y a la médula espinal. También puede darse cuando las bacterias invaden las meninges directamente.

Esta situación puede aparecer cuando el paciente sufre una infección de oído o una infección sinusal, una fractura de cráneo o después de una intervención quirúrgica.

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Estas son las cepas más frecuentes que desencadenan menignitis:

Streptococcus pneumoniae o neumococo

Es la causa más frecuente de meningitis bacteriana en bebés, niños jóvenes y adultos. Hoy en día existe una vacuna que puede prevenirla. La menigintis provocada por esta bacteria transcurre con:

  • Neumonía.
  • Infecciones en el oído.
  • Infecciones sinusales.

Neisseria meningitidis o meningococo

Es también una de las causas principales de esta enfermedad. Suele provocar una infección en las vías respiratorias superiores, pero ocasiona meningitis menigocócica cuando se introduce en el torrente sanguíneo.

Se trata de una infección con un alto grado de contagio que afecta, en mayor medida, a los adolescentes y adultos jóvenes. Debido a que se contagia fácilmente, es habitual que provoque epidemias locales en las residencias de estudiantes. También hay vacuna para prevenir esta infección.

Haemophilus influenzae o hemófilo

La Haemophilus influenzae tipo b fue, en un momento, la principal causa de esta enfermedad en los niños. Sin embargo, gracias a la incorporación de las nuevas vacunas contra esta bacteria, se ha reducido considerablemente la cantidad de infecciones de este tipo.

Listeria monocytogenes o listeria

La listeria es una bacteria que se puede encontrar en los quesos no pasteurizados, los perritos calientes y en los embutidos.

Las mujeres que están embarazadas, los recién nacidos, los adultos mayores y las personas con un sistema inmunitario debilitado, son la población más vulnerable. Esta bacteria es capaz de atravesar la barrera placentaria, por lo que la infección en una etapa avanzada del embarazo puede llegar a ser mortal para el bebé.

Meningitis vírica

Normalmente, este tipo de infección es, como hemos mencionado, de carácter leve y suele desaparecer por sí sola. Los virus responsables suelen ser los conocidos como “enterovirus”. Las infecciones por este virus son más frecuentes a finales del verano y a principios de otoño.

Otros serotipos que pueden producir meningitis son:

Meningitis fúngica

Es el tipo de meningitis menos frecuente. Una infección de estas características produce meningitis crónica, la cual se manifiesta en el plazo de dos semanas o más. Los signos y síntomas son similares a los de la meningitis aguda, los cuales veremos más adelante.

La meningitis producida por hongos no se contagia y es potencialmente mortal si no se trata adecuadamente con fármacos antifúngicos.

Síntomas

Cuando una persona es infectada, puede desarrollar los primeros síntomas entre los 2 y los 10 primeros días. A veces, esta enfermedad comienza con síntomas similares a los de la gripe. Los más frecuentes y graves son:

cerebro recuerdos trastornos mentales

¿Cómo se puede diagnosticar?

Para el diagnóstico de la meningitis es necesario estudiar el líquido cefalorraquídeo. Para ello, se tiene que hacer una extracción mediante una punción lumbar. Además, se tiene que hacer lo antes posible porque como hemos visto la meningitis puede ser una enfermedad altamente mortal.

A veces, la punción lumbar se pospone hasta obtener una prueba por TAC o Resonancia Magnética Nuclear. Gracias al análisis del líquido cefalorraquídeo se puede identificar el agente causante de la meningitis en la mayoría de los pacientes.

A parte de este análisis, también se pueden hacer otras pruebas que pueden ayudar al diagnóstico. Entre ellas podemos mencionar:

  • Hemocultivos.
  • Muestras otorrinofaríngeas.
  • Muestras de heces: este tipo de prueba se suele requerir cuando se sospecha de una infección vírica.

Tratamiento

Las personas que padecen esta enfermedad de origen vírico suelen curarse solas. Sin embargo, la bacteriana y la fúngica requieren tratamiento.

En cuanto a la bacteriana, el tratamiento consiste en cuidados específicos en el hospital además de la administración de un tratamiento intenso basado en fármacos antibióticosTambién se pueden administrar líquidos por vía intravenosa y medicamentos con el fin de tratar las lesiones asociadas que pueden aparecer, como por ejemplo el edema cerebral, el shock o las crisis epilépticas.

Con el objetivo de evitar complicaciones, es fundamental realizar un diagnóstico precoz y la asistencia rápida del especialista.




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