Amoxicilina

María Cristina Terrés · 18 agosto, 2019
La amoxicilina actúa inhibiendo la síntesis de la pared celular al impedir la formación del peptidoglicano.

La amoxicilina, al ser un antibiótico, debe utilizarse únicamente para combatir infecciones bacterianas, como la sífilis o la fiebre tifoidea.

Sin embargo, aún en la actualidad, en algunas ocasiones por desconocimiento se utiliza para infecciones víricas, como la gripe o el resfriando. Esta administración incorrecta puede comprometer la efectividad del fármaco en posteriores administraciones.

¿Para qué sirve la amoxicilina?

En algunas ocasiones, nuestro sistema inmunitario no consigue eliminar a las bacterias que invaden nuestros tejidos, surgiendo en nuestro organismo una infección bacteriana. En dicha infección se produce una rápida multiplicación de las bacterias junto con una inflamación de los tejidos afectados.

La amoxicilina puede emplearse como tratamiento de estas infecciones, entre ellas:

  • La otitis media aguda, muy común en niños y producida frecuentemente por la bacteria Streptococcus pneumoniae. El enfermo generalmente presenta fiebre, dolor de oídos y pérdida de audición tras unos días previos con tos y malestar general.
  • La sinusitis bacteriana aguda, que cursa con inflamación de la mucosa que se encuentra alrededor de los senos nasales. Esta infección bacteriana no debe confundirse con la sinusitis producida por el resfriado común. Por ello, antes de prescribirse amoxicilina, suele realizarse un cultivo de la secreción nasal.
  • La amigdalitis y faringitis estreptocócica, que cursan con dolor de garganta y fiebre. Para descartar una infección vírica suele extraerse exudado faríngeo del enfermo que confirme la infección por Streptococcus.
  • Algunas neumonías y bronquitis crónicas, causadas por gérmenes sensibles al antibiótico.
  • La cistitis aguda, normalmente producida por Escherichia coli, y otras infecciones renales.
  • Algunos abscesos dentales o infecciones bucales.
  • La fiebre tifoidea.
  • Enfermedad de Lyme.
  • La erradicación de Helycobacter pylori, bacteria causante de úlceras pépticas.

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¿A qué familia pertenece?

El nacimiento del primer antibiótico fue llevado a cabo por Alexander Fleming en 1928. En su laboratorio observó como algunas de sus colonias bacterianas no se reproducían al estar contaminadas por el hongo Penicillium notatum.

Unos años después, se consiguió aislar del hongo la penicilina G, el primer antibiótico de las penicilinas. Tras este descubrimiento, fueron apareciendo nuevos derivados de la penicilina, como la amoxicilina o la cloxacilina

Fleming antibióticos penicilina

¿Como actúa la amoxicilina?

La mayoría de las bacterias presentan una pared celular, que las protege del exterior y evita su lisis, manteniendo el equilibrio osmótico. Esta pared bacteriana esta constituida por cadenas de aminoazúcares, unidas entre sí mediante péptidos, formando una macromolécula conocida como peptidoglicano o mureína.

La amoxicilina actúa inhibiendo la síntesis de la pared celular al impedir la formación del peptidoglicano. Las enzimas transpeptidasas y carboxipeptidasas, esenciales para constituir el peptidoglicano, son inhibidas por dicho antibiótico. La amoxicilina tiene acción bactericida ya que provoca frecuentemente la lisis de bacterias.

¿Cuál es su forma administración?

Su resistencia al ácido gástrico hace posible una administración oral con una biodisponibilidad del 80 %, llegando a alcanzar a la hora y media la mayor concentración plasmática. Aunque atraviesa la barrera mamaria y placentaria, es compatible con la lactancia y presenta una categoría de riesgo B en el embarazo.

El fármaco puede tomarse con o sin alimento. En niños, la forma farmacéutica más usual es la suspensión extemporánea, que se prepara con agua hasta la ranura indicada en la etiqueta. La posología varía en función de la edad, el peso y el tipo de infección, siendo primordial seguir la pauta posológica prescrita.

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¿Cuáles son sus efectos secundarios?

La presencia de un anillo betaláctamico en la estructura de las penicilinas, puede provocar reacciones alérgicas. Generalmente, en una alergia a la amoxicilina se producen erupciones cutáneas, salvo en los casos más graves donde pueden manifestarse reacciones anafilácticas.

En algunos casos, aparecen problemas leves gastrointestinales como diarrea, vómitos o náuseas. La diarrea puede estar causada por un desequilibrio de la flora intestinal, al eliminarse una parte de ella. Para prevenir esta pérdida o reequilibrar la flora de nuevo, es recomendable tomar probióticos.

¿Existe resistencia a la amoxicilina?

La amoxicilina es un antibiótico de amplio espectro, debido a que puede actuar frente a bacterias gram positivas y gram negativas. Sin embargo, algunas bacterias pueden sufrir mutaciones genéticas, volviéndose insensibles al fármaco.

La penicilinasa es una enzima bacteriana que destruye el anillo betalactámico. Para combatirla, a menudo se combina ácido clavulánico y amoxicilina. La posibilidad de que se desarrolle resistencia a un antibiótico aumenta con su utilización, por ello, es fundamental un uso responsable y bajo prescripción médica de este medicamento.

  • Gerald, Michael. La historia de los medicamentos: desde el arsénico a las medicinas de 2020. Librero, 2015.
  • Ficha técnica Amoxicilina Teva 500 mg. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. https://cima.aemps.es/cima/pdfs/es/ft/66644/FichaTecnica_66644.html.pdf
  • Lullmann. Mohr. Hein. Farmacología, texto y atlas. Editorial Médica Panamericana 6ª Edición 2010.
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