Los 10 tipos de fracturas: causas, síntomas y tratamientos

Las fracturas óseas son muy comunes, pues estamos sometiéndonos de forma continua a fuerzas externas, ya sea de forma consciente o involuntaria.
Los 10 tipos de fracturas: causas, síntomas y tratamientos
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 02 Marzo, 2021.

Última actualización: 02 Marzo, 2021

Desde un punto de vista físico, las fracturas se definen como la separación de un objeto o material en dos o más piezas bajo la acción del estrés. Este «estrés» hace referencia a la tensión mecánica, la magnitud cuantificable que representa la fuerza por unidad de área ejercida sobre una superficie.

Por consiguiente, una fractura ósea podrá definirse como una ruptura parcial o completa en la continuidad de un hueso. Por lo general, estas roturas se producen por caídas, accidentes, lesiones deportivas y otras fuerzas externas, pero existen patologías que pueden facilitar muchísimo su aparición, como la osteoporosis.

En caso de una fractura, es necesario buscar ayuda médica lo más pronto posible, a pesar de que no siempre está comprometida la vida del paciente de forma inmediata. Si quieres conocer los 10 tipos de fracturas, síntomas y riesgos incluidos, sigue leyendo.

Conociendo el mundo de las fracturas

Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, una fractura se define como una ruptura del hueso. Esta puede ser provocada por un golpe de gran fuerza o por traumatismos mínimos, y es más probable si se padece de ciertas enfermedades debilitantes progresivas del sistema óseo.

Desde un punto de vista clínico, la fractura se define en dos grandes entidades:

  1. Abiertas: son aquellas en las que existe una comunicación entre el hueso afectado y el exterior, como consecuencia de una lesión acompañante en la epidermis y los tejidos externos en el área lesionada. Esto significa, a grandes rasgos, que se ve el hueso por fuera del músculo y la piel.
  2. Cerradas: la punta de la fractura no se asocia a una ruptura de piel. El hueso roto o la herida no se comunican de ninguna forma con el exterior, es decir, la lesión no se observa a simple vista.

Existen muchas más formas de clasificar las fracturas. Por ejemplo, según el portal MBA Surgical Empowerment, el trazo de la ruptura ósea puede generar diversas categorías: transversas, oblicuas, en alas de mariposa, espiroideas, segmentarias, parcelares y muchas más.

Signos clínicos generales de una fractura

Al realizarse una fractura ósea, un agente externo, dotado de una energía e impulso determinados, provoca tensiones que superan la resistencia de propio hueso. Entonces, este se quiebra, con un grado de severidad variable. El portal MSD Manuals nos muestra algunos de los síntomas generales de una fractura. No te los pierdas:

  1. Dolor: este se acrecienta cuando el paciente trata de mover la extremidad o la zona concreta afectada.
  2. Hinchazón: se produce como parte de la respuesta natural de un organismo a una lesión. La hinchazón aguda es una respuesta del sistema inmunitario que aparece después de la contusión.
  3. Hematomas: cuando se rompen los pequeños vasos sanguíneos producto de una contusión aparecen los hematomas.
  4. Deformidad: la extremidad o zona afectada puede verse fuera de lugar.
  5. Hemorragia interna: cuando esta sucede, el cuadro clínico puede agravarse mucho. Esto puede desencadenar un shock hipovolémico, en el que la pérdida de sangre por parte del paciente impide al corazón funcionar de forma correcta. El shock suele desembocar en un fallo multiorgánico.
Las fracturas no suelen pasar desapercibidas.
Inclusive en ausencia de estudios como las radiografías, los síntomas de las fracturas siempre son muy evidentes para realizar el diagnóstico.

Los 10 tipos de fracturas más frecuentes

Existe una infinidad de tipos de fracturas según el ángulo de ruptura, el daño producido a las partes blandas, la violencia de la energía que las provocan y sus posibles causas, entre otras cosas. Aun así, no vemos de interés el sumergirnos en formas geométricas, angulaciones y particularidades físicas.

Por ello, te vamos a mostrar los 10 tipos de fracturas más importantes con base en el lugar en el que se producen. Este es el parámetro de más importancia divulgativa, pues nada tiene que ver un traumatismo craneal con una muñeca rota.

1. Fractura de cráneo

Estudios muestran que, en países de alto ingreso, las lesiones traumáticas constituyen la primera causa de muerte por debajo de los 45 años. De todas ellas, las fracturas y lesiones craneales (o traumatismos craneoencefálicos) son responsables de la mitad. Aunque no lo parezca, muchas de estas lesiones leves pueden complicarse a largo plazo.

Aunque la lesión se produzca en el tejido óseo, la fuerza del golpe puede causar daño en el cerebro, algo que se conoce como contusión. Algunos de los síntomas de una fractura craneal son los siguientes, indicados por la Biblioteca Nacional de Estados Unidos:

  • Sangrado a través de la herida, los oídos, la nariz, la boca o alrededor de los ojos.
  • Pérdida de la consciencia: esta es más común en las personas que sufren una contusión en el lado izquierdo del cerebro, en comparación con las que lo presentan en el derecho.
  • Cambios en las pupilas.
  • Confusión, convulsiones y dificultad para mantener el equilibrio. Esto es un signo de que alguna parte del cerebro se ha visto comprometida.

A nivel mundial, el traumatismo craneoencefálico (TCE) es la primera causa de años de vida perdidos. Como puedes observar, un golpe en la cabeza puede ser letal. Las personas que sufren uno requieren un tratamiento urgente y una posible rehabilitación multidisciplinar.

2. Fractura de vértebra

Según la Clínica Universidad de Navarra (CUN), las fracturas vertebrales suelen producirse por traumatismos de cierta intensidad, si bien también son fruto de enfermedades degenerativas del tejido óseo que actúan a largo plazo, como la osteoporosis. Una fractura aguda suele tratarse de forma conservadora, aunque nunca se descarta la cirugía.

En general, el paciente puede mostrarse asintomático cuando está tumbado o en reposo, pero la cosa se complica cuando este se pone de pie y comienza a andar, mucho más si realiza algún esfuerzo físico que implique la columna. Algunos de los síntomas de este evento clínico son los siguientes:

  • Dolor dorsal o lumbar: la lumbalgia es uno de los trastornos más comunes en todo el mundo, pues afecta a 9 de cada 10 personas al menos una vez en algún momento de su vida, de forma aproximada.
  • Síntomas por afectación nerviosa: si se produce un compromiso de los nervios de la médula espinal o cualquiera de los 31 pares de nervios raquídeos, algunas estructuras corporales pueden fallar.
  • Incapacidad para realizar actividades cotidianas.

En los casos leves se suele optar por un tratamiento conservador: analgésicos, calor, reposo y otras medidas. Si este dolor persiste por semanas o meses, se puede requerir una intervención quirúrgica.

3. Fractura de cadera

El 90 % de las fracturas de cadera ocurren en pacientes mayores de 65 años. En algunos países se calcula que se producen 503 casos/10^5 habitantes/año, siendo el 74% de ellos mujeres. Por desgracia, se trata de una lesión grave que puede poner en riesgo la vida.

El peligro aumenta a medida que la persona envejece, pues la osteoporosis y la pérdida de equilibrio asociada a la vejez son un caldo de cultivo para que se produzca una fractura de cadera. Tras una caída, algunos de los síntomas que experimenta el paciente son los siguientes:

  • Incapacidad para caminar o levantarse.
  • Dolor fuerte en la cadera, como es natural.
  • Incapacidad absoluta para cargar peso.
  • Una extremidad más corta en el lado de la cadera lesionada.
  • Hematomas e hinchazón diseminados por la zona afectada.

Los resultados son macabros: estudios estiman que hasta el 33 % de los ancianos que sufren una factura de cadera termina falleciendo al primer año tras la fractura. Esto se debe matizar, por supuesto, pues se presupone que el estado de salud del paciente ya suele ser delicado antes del evento.

Las fracturas de cadera son muy frecuentes en adultos mayores.
Las fracturas de cadera suelen presentarse en ancianos, y una proporción considerable de estos pacientes no recuperan de forma completa la movilidad.

4. Fractura de costilla

La fractura costal se produce cuando se quiebra o fisura alguno de los huesos de la caja torácica. Esto suele reportar un dolor característico en el paciente cuando respira hondo, presiona sobre la zona lesionada o al inclinar y girar el cuerpo. La causa más frecuente de este evento, como podrás imaginar, son los traumatismos directos.

La mayoría de las fracturas en las costillas se curan por sí solas en cuestión de semanas, aun así, hay riesgos que se deben tener en cuenta. Por ejemplo, un desprendimiento total de una de ellas puede hacer que se clave en los pulmones, causando en ellos una perforación letal.

5. Fractura de clavícula

A partir de aquí iremos un poco más rápido, pues vamos disminuyendo en importancia clínica, al menos desde un punto de vista divulgativo. La clavícula es un hueso plano que se sitúa en la parte anteroposterior del tórax en los seres humanos. Que esta se fracture es muy común en niños y adultos jóvenes, por sus conductas arriesgadas.

Tal y como indica la Clínica Mayo, este evento se manifiesta con un fuerte dolor en el hombro, hinchazón, aumento de la sensibilidad, hematomas y protuberancias anormales cerca del hombro. El tratamiento suele ser con base en escayola y analgésicos aunque, si hay potencial ruptura epidérmica, se requiere una cirugía.

6. Fractura de fémur

La fractura femoral, como su propio nombre indica, se produce cuando se rompe el fémur, el hueso del muslo que va desde la cadera hasta la rodilla. Esto provoca un dolor inmediato e intenso y una incapacidad total para utilizar la extremidad lesionada. En casi todos los casos es necesaria una cirugía.

7. Fractura de la rótula

En este caso se fractura la rótula, un hueso pequeño y redondo que se encuentra sobre la parte delantera de la articulación de la rodilla. Si se tiene una fractura leve, reducir las actividades físicas puede ser un tratamiento suficiente, aunque a menudo es necesaria la colocación de una escayola.

8. Fractura del esternón

El esternón es un hueso torácico que se encuentra en la porción anterior del tórax, en estrecha relación con las costillas. La peligrosidad de esta fractura no radica en la ruptura del hueso per se, sino en las posibilidades de que las astillas óseas causen perforaciones cardíacas o pulmonares. Como puedes imaginar, el pronóstico en estos casos es fatal.

9. Fractura de la tibia

En algunos casos de fractura de la meseta tibial es probable que aparezca derrame articular en las rodillas, hinchazón de los tejidos blandos e incapacidad para soportar peso.

10. Otros tipos de fracturas

Quizá la idea vaya quedando clara, ¿verdad? El esqueleto de una persona adulta está formado por 206 huesos, y todos (o casi todos) están sujetos a posibles fracturas. A continuación, te presentamos una lista de huesos que se fracturan con relativa frecuencia:

  • Escápula.
  • Cúbito o ulna.
  • Húmero.
  • Carpo y metacarpo.
  • Falanges.
  • Sacro.
  • Coxis.
  • Tarso y metatarso.

Conclusiones

Una fractura es una ruptura parcial o completa del hueso. Te hemos mostrado los casos más significativos pero, como habrás podido observar, estos no son ni mucho menos los únicos. De todas formas, en lo que a gravedad se refiere, las fracturas de cadera y las craneales se llevan el premio.

Ante cualquier tipo de fractura, por leve que sea, siempre es recomendable acudir al médico de urgencia. Nunca se sabe cómo puede progresar la lesión, y siempre es mejor prevenir que curar.

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Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). A lo largo de su carrera estudiantil, se ha especializado en áreas de parasitología, epidemiología, microbiología y otras ramas que convergen entre la ciencia experimental y la medicina.

Formó parte de un equipo de investigación del departamento de Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) durante dos años, durante los cuales obtuvo conocimiento específico acerca de ADN, heredabilidad y otras cuestiones genéticas.

A día de hoy, se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, redactando para portales de índole médica, psicológica y epidemiológica.