Listeriosis: todo lo que debes saber

La listeriosis es una infección poco frecuente que puede llegar a producir complicaciones severas. Te enseñamos todo lo que se sabe al respecto.
Listeriosis: todo lo que debes saber
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 22 septiembre, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 20 septiembre, 2021

Última actualización: 22 septiembre, 2021

La listeriosis es una enfermedad que se produce a través de la infección por la bacteria Listeria monocytogenes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se reportan en promedio 0,1 a 10 casos por millón de habitantes cada año. Por lo tanto, se trata de una enfermedad muy rara y que también es propensa a provocar complicaciones.

Aunque pueden existir casos aislados, la mayoría de los episodios se presentan en forma de brotes. Es decir, cuando la enfermedad surge en un grupo limitado de personas y en una zona geográfica específica, pudiendo compartir una misma fuente u origen. Existen dos tipos de la enfermedad: invasiva y no invasiva. De ello te hablamos a continuación.

Síntomas de la listeriosis

Fiebre en listeriosis
Los síntomas de la listeriosis pueden llegar a ser muy diversos teniendo en cuenta la gravedad de la enfermedad. La fiebre es una manifestación común en la mayoría de los casos.

La listeriosis es una enfermedad que tiende a complicarse con mucha facilidad. La Food and Drug Administration (FDA) advierte que hasta el 94 % de las personas infectadas requieren de hospitalización. De estos casos, entre un 20 % y un 30 % terminan en decesos. Sin embargo, todo depende de las características con las cuales se presente la enfermedad.

En efecto, los casos leves se suelen catalogar como listeriosis no invasiva y afectan principalmente a adultos sanos. También se conoce en algunos contextos como gastroenteritis listerial febril y se distingue por los siguientes síntomas:

  • Dolor de cabeza.
  • Diarrea.
  • Dolor muscular.
  • Fiebre.

El periodo de incubación es corto, y por lo general no genera complicaciones más allá de las señaladas. Los casos más graves se describen como listeriosis invasiva y afectan a grupos de riesgo como embarazadas, bebés o niños pequeños, pacientes con el sistema inmunitario comprometido (pacientes de cáncer o VIH) y adultos mayores. Las estadísticas presentadas por la FDA se corresponden con estos casos.

Los episodios de este tipo cuentan con un periodo de incubación más extenso. Puede ser de varias semanas e incluso meses. Para entonces, la bacteria se aloja y se multiplica en el hígado antes de liberarse en el torrente sanguíneo. Cuando esto sucede, los pacientes desarrollan los siguientes síntomas:

  • Dolor muscular.
  • Fiebre.
  • Meningitis.
  • Encefalitis.
  • Septicemia.

De acuerdo con los investigadores, la infección es en promedio 20 veces más común en mujeres embarazadas que en otro tipo de poblaciones. Aunque no suele presentar problemas para la madre, sí puede ser potencialmente mortal para el feto. Es por esta razón que la mayoría de los casos requieren de hospitalización.

Transmisión de la listeriosis

La listeriosis se contrae por la infección por la bacteria L. monocytogenes. Este microorganismo presenta un hábitat muy variado y soporta temperaturas extremas (en comparación con otras bacterias similares). Por ejemplo, puede habitar en el agua, el suelo, las plantas y los animales. Además, puede tolerar condiciones ácidas, saladas y con concentraciones de humedad muy bajas.

Al mismo tiempo, soporta muy bien las bajas temperaturas (incluso se puede seguir reproduciendo en estas condiciones). Esto nos indica que la bacteria puede sobrevivir incluso en los alimentos debidamente refrigerados. Dicho esto, la infección se transmite principalmente por comer alimentos con la bacteria.

Otras formas con las que te puedes contagiar de listeria es manipulando alimentos contaminados (por ejemplo, comidas para animales) y al tocar superficies o utensilios con la bacteria. Una vez esta se encuentra en tus manos, se desplaza a tu interior cuando te tocas desprevenidamente en las mucosas (ojos, nariz, oídos y boca). Los bebés se infectan a través de la placenta de su madre.

Aunque en teoría cualquier alimento se puede contaminar con la bacteria, existen algunos que son más propensos de hacerlo que otros. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) advierten de los siguientes grupos:

  • Quesos elaborados con leche no pasteurizada.
  • Alimentos crudos (alfalfa, rábano, algunos tipos de frijoles y demás).
  • Melones.
  • Productos embutidos (jamones, salchichas y demás).
  • Comida rápida (hamburguesas y perros calientes).
  • Pescado ahumado.
  • Leche cruda no pasteurizada.
  • Patés.

La adecuada cocción de los alimentos, la pasteurización y los agentes desinfectantes normalmente son efectivos para deshacerse de la bacteria. Aún así, la contaminación puede ocurrir luego de realizar estos procedimientos.

Diagnóstico de la listeriosis

El proceso de diagnóstico de la listeriosis empieza al evaluar los síntomas del paciente. El especialista sospechará de una posible infección bacteriana con base en estos, así como revisando el historial de hábitos de la persona. De esta manera, procederá a hacer un cultivo bacteriano a través de una muestra de sangre, líquido cefalorraquídeo, placenta y demás.

Los análisis de sangre son muy utilizados para realizar diagnósticos diferenciales. Dado que los síntomas se pueden confundir con facilidad con otro tipo de infecciones o enfermedades, es muy importante la mediación de un cultivo de confirmación. También se pueden hacer exámenes de heces y de orina como complemento.

Si se ha reportado un brote de listeria relacionado a ciertos grupos de alimentos o marcas que incluyes en tu dieta, lo recomendable es que suspendas su consumo y recurras a un especialista para hacer pruebas de descarte. Procura actuar con rapidez en especial si formas parte de los grupos de riesgo.

Opciones de tratamiento

Tratamiento intravenoso para listeriosis
Como la mayoría de las personas con listeriosis requieren hospitalización, el uso de antibióticos endovenosos es parte fundamental de la terapia.

Al igual que lo que sucede con otro tipo de infecciones bacterianas, la mayoría de los pacientes se tratan con antibióticos. La dosis y el uso de estos varía de acuerdo con la gravedad de los síntomas. Incluso es posible que se omita su uso si el paciente está estable, tiene un sistema inmunitario fuerte y es un adulto sano.

En los grupos de riesgo, el tratamiento con base en estos medicamentos no es opcional. Se debe actuar con prontitud, ya que no es infrecuente que la infección empeore de manera inesperada. También es posible que se receten fármacos específicos para contrarrestar síntomas agudos.

Ten en cuenta en este punto que, aunque la listeriosis es una enfermedad rara, debes incluir los respectivos métodos de prevención en tu rutina. Estos no difieren de los métodos de prevención para protegerte de otras infecciones. Destacamos los siguientes:

  • Evita el contacto de tus manos con las mucosas.
  • Lávate las manos con frecuencia con jabón durante al menos 20 segundos.
  • Lava frutas y verduras.
  • Asegúrate de respetar la cocción de los alimentos.
  • Evita comer platos crudos.
  • Reduce el consumo de embutidos.
  • Mantén estándares de limpieza en tu cocina y en todo tu hogar.
  • Mantén tu refrigerador limpio.
  • Desinfecta los utensilios de cocina con regularidad.
  • Mantente atento a los boletines de brotes que se reportan en tu comunidad.

En caso de que hayas sido diagnosticado con listeriosis, y además de seguir el tratamiento, guarda reposo para acelerar tu recuperación. También procura monitorizar los síntomas para recurrir con el especialista si existe alguna complicación.

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  • Janakiraman, V. Listeriosis in pregnancy: diagnosis, treatment, and prevention. Reviews in Obstetrics and Gynecology. 2008; 1(4): 179.