Las 6 enfermedades endocrinas más comunes

Las enfermedades endocrinas son aquellas que modifican la secreción normal de hormonas vertidas directamente sobre la sangre. Suelen provocar síntomas inespecíficos y sistémicos, ya que afectan a todo el cuerpo.
Las 6 enfermedades endocrinas más comunes
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 19 septiembre, 2021.

Última actualización: 19 septiembre, 2021

El sistema endocrino está compuesto por una serie de glándulas y órganos que realizan múltiples funciones. En general, estos tejidos se encargan de liberar hormonas de forma directa al torrente sanguíneo, de manera que llegan a sus dianas en cualquier parte del cuerpo y tienen algún efecto sobre ellas. Existen ciertas enfermedades endocrinas comunes que impiden o dificultan este proceso.

Algunas de las patologías endocrinas tienen una prevalencia altísima (como la diabetes), mientras que otras se consideran raras y poco usuales en la población general. En esta oportunidad, te mostramos 8 enfermedades del sistema endocrino tan conocidas como reportadas en la clínica primaria. No te lo pierdas.

¿Qué es una enfermedad endocrina y cuáles son las más comunes?

Una enfermedad endocrina es cualquier condición que afecte a las glándulas de secreción interna, es decir, aquellas que vierten las hormonas sobre los capilares sanguíneos. Entre los tejidos glandulares que se pueden ver trastocados destacan la tiroides, la hipófisis, la glándula pineal, las glándulas suprarrenales, las paratiroides, el hipotálamo, el páncreas y el timo.

Según el portal Rare diseases, este grupo de enfermedades suele afectar el desarrollo, el crecimiento, el metabolismo, la función sexual y el estado anímico del paciente. Se pueden distinguir diversos tipos de patologías endocrinas según su naturaleza, tal y como se indica en esta lista:

  • Disminución de secreción hormonal: en estos casos, una (o varias) de las glándulas de secreción interna produce menos hormonas de las que debería. Un ejemplo es el hipotiroidismo.
  • Aumento de secreción hormonal: como podrás imaginar, en estos cuadros una de las glándulas de secreción interna produce más hormonas de las que debería. En contraposición al ejemplo anterior, podemos citar el hipertiroidismo.
  • Aparición de un tumor en una glándula: una neoplasia maligna en un tejido glandular puede trastocar el sistema endocrino de varias formas. El cáncer de la tiroides es el ejemplo más reportado dentro de esta categoría.

Así pues, la mayoría de enfermedades endocrinas comunes corresponden a un aumento o disminución de la secreción hormonal por parte de una glándula esencial. A continuación, te ponemos 6 ejemplos y explicamos su mecanismo patológico de forma detallada. ¡No te lo pierdas!

1. Diabetes

Las enfermedades endocrinas comunes incluyen la diabetes
Millones de personas deben lidiar con los distintos tipos de diabetes, lo que la convierte en una enfermedad bastante prevalente y, en ocasiones, de difícil manejo.

Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la diabetes es la enfermedad endocrina más común en regiones de alto ingreso como EE.UU. La Organización Mundial de la Salud estima que la prevalencia de esta patología ha aumentado de forma drástica a nivel mundial, pues el reporte de casos ha pasado de 108 millones en 1980 a 422 millones en el 2014.

Vamos más allá, pues esta organización recoge que 1,5 millones de muertes en todo el mundo durante el año 2019 fueron causadas directamente por este cuadro clínico. En todos los casos, el paciente diabético presenta unos niveles muy altos de azúcar en sangre, pero según su etiología, la diabetes se puede dividir en 3 tipos. Los vemos a continuación.

1.1 Diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica en la que el paciente presenta un nivel alto de glucosa en sangre de por vida (en caso de no tratarse). Se desconoce la causa de la condición, pero se cree que podría estar mediada por un mecanismo autoinmune: las células protectoras del cuerpo atacan de forma selectiva a las células beta del páncreas, encargadas de producir insulina.

La insulina es una hormona que posibilita que la glucosa entre en las células para que pueda ser usada como fuente de energía. En su ausencia, los azúcares se acumulan en sangre y provocan una serie de signos clínicos característicos. Este tipo de diabetes solo representa el 5-10 % de los casos totales y comienza a manifestarse desde la niñez.

Solo 1 de cada 20 personas diabéticas tiene diabetes tipo 1. Los pacientes con este cuadro deben administrarse insulina de por vida.

1.2 Diabetes tipo 2

Sin duda, es la variante más común de este cuadro clínico. De forma aproximada, 1 de cada 11 personas en el mundo son diabéticas y el 90 % de ellas padecen diabetes tipo 2 o adquirida, tal y como indica el portal IntraMed. En este caso, las células beta del páncreas sí funcionan, pero los adipocitos, los hepatocitos y las células musculares no responden de manera correcta a la insulina.

En líneas generales, la diabetes tipo 2 se desarrolla con el tiempo y se ve fomentada por la obesidad y un estilo de vida sedentario. Algunos de los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Aumento de sed y micción frecuente.
  • Hambre extrema y pérdida de peso sin razón aparente.
  • Fatiga y visión borrosa.
  • Irritabilidad.
  • Llagas que tardan en cicatrizar e infecciones frecuentes, sobre todo en el aparato excretor.

A diferencia de la variante anterior, los cuadros leves de diabetes tipo 2 suelen tratarse con cambios en la dieta y fomentando que el paciente se ejercite más a nivel físico. De todas formas, si los niveles de azúcar en sangre no bajan o siguen aumentando, pueden requerirse antidiabéticos orales o, en última instancia, insulina.

La obesidad aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2 al menos 6 veces, independientemente de la predisposición genética del paciente.

1.3 Diabetes gestacional

Como su propio nombre lo indica, la diabetes gestacional es un cuadro diabético que ocurre por primera vez durante el embarazo en mujeres que nunca antes padecieron esta patología. Es una de las enfermedades endocrinas más comunes en lo que al embarazo se refiere, pues tal y como indican estudios, puede llegar a complicar del 8 al 12 % de los periodos gestacionales.

No se sabe con exactitud qué provoca el desarrollo de diabetes en una mujer embarazada, pero sí que se han registrado en el ámbito médico ciertos factores de riesgo. Entre ellos, encontramos los siguientes:

  1. Sobrepeso, obesidad y falta de actividad física.
  2. Experiencias de diabetes gestacional o prediabetes en embarazos previos.
  3. Síndrome de ovario poliquístico.
  4. Predisposición genética dependiente de la etnia.

Con esta condición se corre cierto riesgo de que el bebé sea más grande de lo normal al momento del alumbramiento, ya que ha sido “sobrealimentado” con un exceso de azúcares en sangre. Por ello, si no se controla bien la diabetes gestacional, suele ser necesaria la cesárea.

2. Hipotiroidismo

El hipotiroidismo es una de las enfermedades endocrinas más comunes que afectan a la glándula tiroides. Este tejido glandular con forma de mariposa se ubica en el cuello (justo arriba de la porción interna de la clavícula) y, en situación de normalidad, controla el ritmo de muchísimas actividades corporales a nivel metabólico.

En el hipotiroidismo, la glándula tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas (T3 o triyodotironina y T4 o tiroxina). Este evento puede derivar de muchas causas, entre las que se encuentran las siguientes:

  • Enfermedad de Hashimoto: un trastorno autoinmune en el que las células protectoras del cuerpo atacan de forma directa a la tiroides, pues la confunden con una amenaza. Su incidencia fluctúa entre 0,3 a 1,5 casos por cada 1000 personas por año y es más frecuente en chicas entre los 30 y 50 años de edad.
  • Tiroiditis: corresponde a la inflamación de la glándula tiroides. A su vez, este cuadro puede estar causado por muchas patologías subyacentes.
  • Hipotiroidismo congénito: la glándula tiroidea no produce suficientes hormonas al momento del nacimiento o incluso antes de nacer. Afecta a 1 de cada 1500 a 2000 bebés.

Sea como fuere, los síntomas del hipotiroidismo son generales: fatiga, aumento de la sensibilidad al frío, piel seca, hinchazón de la cara, ronquera, debilidad muscular, dolor articular y ritmo cardíaco lento, entre otros. El tratamiento habitual para el hipotiroidismo supone el uso diario de la hormona tiroidea sintética levotiroxina, algo conocido como terapia de reemplazo hormonal.

El hipotiroidismo es común en la población envejecida, pues se presenta en el 2-20 % de las personas dentro de este grupo etario.

3. Hipertiroidismo

Este cuadro clínico representa el caso opuesto al anterior, pues aquí la tiroides produce demasiadas hormonas tiroideas. Esta enfermedad endocrina puede tener varias causas, entre las que se destacan las siguientes:

  • Enfermedad de Graves: en este cuadro clínico, el sistema inmunitario ataca a la tiroides, pero en vez de provocar que produzca menos hormonas, desemboca en el evento patológico contrario. Afecta aproximadamente al 0,5 % de la población mundial y es la causa directa del 50 a 80 % de los casos de hipertiroidismo.
  • Nódulos de la tiroides: son bultos sólidos o llenos de líquido que se forman dentro de la tiroides. No son neoplásicos en la gran mayoría de los casos, y tampoco suelen provocar síntomas muy evidentes, tal y como indica la Clínica Mayo.
  • Exceso de yodo: el exceso de yodo puede provocar que la glándula tiroides se vuelva hiperactiva, ya que este es uno de los compuestos esenciales en la síntesis de las hormonas tiroideas.

Independientemente de su origen, los síntomas son los siguientes: nerviosismo, fatiga, problemas para tolerar el calor, latidos cardíacos irregulares, diarrea, pérdida de peso, cambios de humor y bocio (agrandamiento de la tiroides). En este caso, se utilizan medicamentos antitiroideos para frenar la producción hormonal y betabloqueantes para paliar los síntomas físicos.

La prevalencia del hipertiroidismo en la población general oscila de un 0,3 a un 1 %.

4. Cáncer de la tiroides

Por desgracia, los cánceres son cuadros clínicos que deben nombrarse en casi todas las listas de enfermedades comunes, sean endocrinas o no. En este caso, las células de la tiroides sufren mutaciones en su ADN, lo cual provoca que no respondan a los patrones de senescencia y división normales. Por ello, crecen de forma descontrolada y forman un tumor neoplásico maligno.

Existen hasta 5 tipos de cánceres tiroideos, pero fuentes científicas estiman que representan solo el 1 % de todos los tipos de cáncer. Aun así, su prevalencia parece aumentar un 4 % cada año y en tiempos recientes se ha ganado el puesto de ser el octavo cuadro patológico de este tipo en mujeres. Se calcula que este año se diagnosticará cáncer de tiroides a 44 280 adultos en EE.UU.

Aunque la sintomatología varíe según la localización y el tipo de tumor, se pueden citar los siguientes signos clínicos generales:

  • Una protuberancia en el cuello y cercana a la manzana de Adán. La masa corresponde al lugar en el que se localiza la tiroides.
  • Ronquera y dificultad para tragar y respirar.
  • Dolor de garganta y cuello.
  • Tos persistente que no puede ser explicada por otros cuadros comunes, como la gripe o el resfriado.

Si el tumor es muy pequeño, es posible que no se requiera tratamiento inmediato. De todas formas, la mayoría de personas con este tipo de cáncer requieren una extirpación total o parcial de la tiroides, que puede ir acompañada de la resección de los ganglios del cuello. Después de este procedimiento, se necesita una terapia de reemplazo hormonal a menudo vitalicia.

En todas sus etapas conjuntas, la tasa de supervivencia del cáncer de tiroides roza el 100 %. Para ser una neoplasia maligna tiene un muy buen pronóstico, ya que suele detectarse de forma temprana.

5. Enfermedad de Addison

La enfermedad de Addison es un trastorno que ocurre cuando las glándulas suprarrenales no producen suficiente contenido hormonal. En una situación normal, este tejido glandular es el encargado de sintetizar hormonas glucocorticoides (como el cortisol), mineralocorticoides (aldosterona) y sexuales, como los andrógenos y los estrógenos.

Como consecuencia de un daño en los riñones o sus zonas anexas, el equilibrio hormonal de esta zona se pierde en el cuadro clínico. Aunque sea una de las enfermedades endocrinas más comunes, su prevalencia global es baja, ya que afecta a 4-6 personas por cada 100 000 habitantes. Algunos de los síntomas que provoca esta condición son los siguientes:

  1. Fatiga extrema, pérdida de peso inexplicable y disminución marcada del apetito.
  2. Presión arterial baja, lo que puede desembocar en desmayos.
  3. Náuseas, diarreas y vómitos.
  4. Depresión, irritabilidad, tristeza y otros síntomas conductuales.
  5. Caída de pelo corporal y disfunción sexual (en el género femenino).

Las causas de la enfermedad de Addison pueden ser múltiples. Por ejemplo, el sistema inmunitario a veces ataca por error las glándulas suprarrenales, destruyéndolas e impidiendo así la síntesis de hormonas. Las hemorragias, los tumores y ciertos cuadros infecciosos también desencadenan esta patología en algunos casos.

El tratamiento de reemplazo hormonal vitalicio con glucocorticoides y mineralocorticoides es esencial en este caso, pero también hay que buscar y solventar la causa subyacente.

6. Enfermedad de Cushing

Las enfermedades endocrinas comunes incluyen la enfermedad de Cushing
Uno de los aspectos más evidentes de la enfermedad de Cushing es el aumento de peso a expensas de la acumulación de grasa en el abdomen, mientras que las extremidades permanecen casi intactas.

Como último representante de las enfermedades endocrinas más comunes citamos a la enfermedad de Cushing. Esta patología se caracteriza por la hiperactividad de la hipófisis, encargada de secretar la hormona adrenocorticotropina (ACTH). Esta, a su vez, fomenta el crecimiento de las glándulas suprarrenales y de la secreción de corticosteroides.

La enfermedad de Cushing suele estar causada por un adenoma (tumor benigno) en el tejido de la hipófisis en un 60-70 % de los casos. Los signos clínicos más evidentes se resumen en la siguiente lista:

  1. Obesidad selectiva en la parte superior del cuerpo, mientras que los brazos y piernas se presentan delgados.
  2. Cara de “luna llena”: redonda, roja e hinchada.
  3. Tasa de crecimiento lenta en infantes.
  4. Acné, marcas de estiramiento púrpuras y epidermis delgada con propensión a la formación de hematomas.
  5. Músculos débiles e intolerancia al ejercicio.

Si una tumefacción es la causante de la hiperestimulación de la hipófisis, su resección quirúrgica será el primer paso del tratamiento. Tras este evento clínico se suele requerir una terapia de sustitución hormonal continuada o vitalicia, ya que el cuerpo deja de producir por sí solo ciertas hormonas esenciales.

Las enfermedades endocrinas más comunes y su prevalencia

En esta lista te hemos presentado 8 enfermedades endocrinas comunes, haciendo especial hincapié en los 3 tipos principales de diabetes, ya que sin duda este es el cuadro más extendido en la población general. Aunque la enfermedad de Addison o la de Cushing suelan liderar este tipo de temáticas, es necesario destacar que su prevalencia absoluta es muy baja en comparación con otras condiciones.

Así pues, podemos concluir que las enfermedades endocrinas (exceptuando la diabetes) no son diagnósticos usuales, mucho menos entre personas jóvenes y de mediana edad. De todas formas, debido a la multitud de síntomas y complicaciones que generan, todas ellas deben ser tratadas con presteza. Si te has visto reflejado en estas líneas, no dudes en acudir al médico.

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