10 enfermedades que pueden afectar al embarazo

Las enfermedades que afectan al embarazo son múltiples, pero la mayoría se pueden solucionar con cuidados caseros y algún que otro fármaco. Por desgracia, algunas también son letales.
10 enfermedades que pueden afectar al embarazo
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 09 octubre, 2021.

Última actualización: 09 octubre, 2021

El embarazo es una de las épocas más bellas que puede vivir una pareja, pero también está plagado de desafíos biológicos para la mujer: el útero aumenta hasta 500 veces su tamaño normal, el volumen sanguíneo incrementa en un 40-50 %, las concentraciones hormonales cambian y otras muchas cosas más. Además, existen enfermedades que pueden afectar al embarazo y hacerlo aún más complicado.

A pesar de las complicaciones en esta época, la tasa de mortalidad materna durante el embarazo en las zonas de alto ingreso es bajísima, de 12 por cada 100 000 partos, tal y como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). De todas formas, existen excepciones a la regla y regiones con menos suerte: conoce con nosotros 10 enfermedades que pueden afectar al embarazo.

Las enfermedades que afectan al embarazo

La gestación se concibe como una época segura para feto y madre por igual, pero por desgracia, esta percepción se tiene solamente en los países de alto ingreso con infraestructuras sanitarias férreas. El ratio global de muertes en lo que a este proceso se refiere es de 211 decesos maternales por cada 100 000 nacimientos vivos, pero la repartición de cifras es muy desigual.

A nivel nacional, el 19 % y el 14 % de las muertes maternales durante el embarazo ocurren en India y en Nigeria respectivamente, lo cual representa 1/3 de las defunciones totales en esta etapa. Vamos más allá, pues si sumamos Pakistan, Sudán, Etiopía, Indonesia y unas pocas regiones más, estos lugares de bajo ingreso engloban al 66 % de las muertes maternales.

Todas estas cifras aplican sin contar las muertes fetales. Según las Naciones Unidas y la OMS, cada 16 segundos muere un infante no nacido, lo que equivale a unos 2 000 000 de vidas perdidas cada año. Alrededor del 50 % de estas defunciones tienen lugar durante el parto en los países de bajo ingreso, mientras que en Europa este valor se sitúa en un 6 %.

De todos estos porcentajes, sacamos una idea en claro: muchas cosas pueden ocurrir durante o al finalizar el embarazo, pero casi todas las condiciones son tratables o prevenibles con la atención sociosanitaria adecuada. A continuación, te presentamos 10 enfermedades que afectan al embarazo y cómo detectarlas antes de que sea tarde.

1. Náuseas, vómitos e hiperémesis gravídica

Tal y como indica la revista BMC Pregnancy and Childbirthlos vómitos y las náuseas durante el embarazo (NVP) son los síntomas más comunes presentes en embarazadas con mucha diferencia. Las náuseas afectan al 80 % de las mujeres gestantes, mientras que un 50 % adicional vomitan de forma usual en esta etapa.

Las náuseas son más comunes por la mañana, y se cree que se pueden atribuir, sobre todo, a los cambios hormonales femeninos. Las pacientes que más problemas de este tipo suelen tener son las que presentan niveles de gonadotropina coriónica humana (HCG) más altos, una hormona que comienza a liberarse cuando el óvulo fecundado se implanta en la pared uterina.

Más allá de las náuseas naturales, las mujeres embarazadas pueden padecer una condición conocida como hiperémesis gravídica. En ella, aparecen náuseas y vómitos consistentes y prominentes, hipersalivación, pérdida de peso, deshidratación, estreñimiento e incapacidad directa para comer ciertos alimentos sin vomitarlos.

Tener náuseas ligeras y algún que otro vómito es normal (sobre todo en la novena semana), pero la hiperémesis gravídica es una situación que requiere atención médica.

2. Hipertensión gestacional

Las enfermedades del embarazo incluyen la hipertensión gestacional
Cualquiera de las variantes de la hipertensión se caracterizan por ocasionar escasos síntomas, y debido a la gran cantidad de complicaciones que pueden surgir en el embarazo, es necesaria una detección precoz.

La hipertensión gestacional es un aumento de la presión arterial por encima de lo normal en mujeres embarazadas. Afecta a 3 de cada 50 mujeres gestantes, lo cual la convierte automáticamente en una de las enfermedades que pueden afectar al embarazo de forma más común.

Esta condición es muy diferente a la hipertensión crónica normal, pues esta última ya está presente antes de que la mujer quede embarazada. Aunque no se conocen con certeza cuáles pueden ser las causas de este evento fisiológico, fuentes profesionales barajan los siguientes desencadenantes:

  • Haber tenido un historial de presión arterial alta antes del embarazo o durante un embarazo previo.
  • Tener enfermedades renales crónicas.
  • Padecer diabetes.
  • Tener menos de 20 años o más de 40 años de edad.
  • Tener mellizos o trillizos en vez de un embarazo con un único feto.

La hipertensión gestacional se presenta con síntomas como dolor de cabeza, edemas (acumulaciones de líquido), cambios de visión, dificultad para orinar y otras muchas alteraciones más. Debido a las posibles complicaciones derivadas de este cuadro, a veces se decide adelantar el parto a las 37 semanas de embarazo.

3. Infección por citomegalovirus

El citomegalovirus (CMV) es un género de herpesvirus de la subfamilia Betaherpesvirinae. La infección por el CMV es generalmente asintomática, así que poca gente sabe que la seroprevalencia en personas adultas de 20 años es mayor al 60 %. Según otras fuentes, el 95 % de las mujeres lo han pasado a los 36 años, la inmensa mayoría sin darse cuenta.

Por desgracia, si una mujer se contagia durante el embarazo, el microorganismo puede pasar al feto por vía placentaria, aunque pocas veces ocurre. Aproximadamente 1 de cada 200 bebés nacen con el citomegalovirus congénito y 1 de cada 5 de los pacientes neonatos afectados tendrá algún síntoma de la condición.

Algunos de los signos clínicos de la infección por CMV en bebés recién nacidos son los siguientes: tamaño de la cabeza reducido, convulsiones, sarpullido, problemas en el hígado y fallo pulmonar. La infección se puede detectar a las 2-3 semanas de vida del neonato con pruebas de saliva, orina o sangre.

 4. Toxoplasmosis

La situación de la toxoplasmosis es bastante diferente a la de la infección que acabamos de citar. Esta enfermedad del embarazo se trata de una zoonosis, lo cual significa que se transmite de animales al ser humano, específicamente gracias al contacto con los gatos domésticos. Como en el caso anterior, una madre infectada puede contagiarle el patógeno a su hijo vía placentaria, con resultados bastante peores.

En los países con la incidencia más alta, entre 3 y 6 niños por cada 1000 partos nacen con toxoplasmosis, o lo que es lo mismo, infectados por el protozoo Toxoplasma gondii. De todas formas, la infección transplacentaria solo se produce si la madre se ha contagiado justo antes o durante el embarazo, no si ha estado expuesta al microorganismo en otro momento de su vida.

Según la Clínica Mayo, los bebés corren mayor riesgo de infectarse con T. gondii si la madre se contagia en el tercer trimestre, siendo esta posibilidad mucho más baja en el primer trimestre. Por desgracia, muchos de los cuadros infecciosos que comienzan al inicio de la gestación terminan con abortos espontáneos o bebés recién nacidos con síntomas sistémicos muy graves.

El antibiótico espiramicina puede reducir el riesgo de que el bebé presente problemas neurológicos si se infecta antes de nacer. Cuanto antes se contagie el bebé, peor será el pronóstico.

5. Listeriosis

La listeriosis es una enfermedad poco común en la población general. Sin embargo, tiene una gran importancia en las mujeres gestantes y los recién nacidos, debido a la sintomatología que provoca. La listeriosis perinatal complica entre 12 y 16 de cada 100 000 nacimientos y en el 23 % provoca mortalidad fetal, lo cual constituye el 2 % de las pérdidas fetales en zonas de alto ingreso.

Durante el embarazo, es posible que la infección por Listeria monocytogenes ocasione solo síntomas leves en la madre. De todas formas, las consecuencias para el bebé pueden ser devastadoras: la muerte uterina y la infección mortal tras el nacimiento son complicaciones comunes en este cuadro clínico. El tratamiento inmediato con antibióticos podría ayudar a evitar este desenlace.

Esta bacteria se transmite a través de alimentos contaminados, así que hay que tener mucho cuidado con lo que se come en la etapa gestante.

6. Infecciones del tracto urinario (UTIS)

Según estudios, hasta el 30 % de las mujeres gestantes presentan al menos una infección del tracto urinario (UTI) durante esta etapa, lo que convierte a esta enfermedad en una de las más comunes en el embarazo. Se cree que los cambios hormonales y el reflujo vesicouretral típicos de esta fase favorecen mucho la aparición de UTIS en chicas sanas.

Los síntomas comunes en estos cuadros clínicos son ardor al orinar, dolor en la espalda baja (a nivel lumbar), sensación de querer miccionar de forma constante y sangre/colores extraños en la propia orina. Por suerte, la mayoría de las condiciones se resuelven con antibióticos recetados por 3 a 7 días.

Los cambios de composición en la orina y la presión del útero en la vejiga también pueden fomentar que aparezcan UTIS durante el embarazo.

7. Diabetes gestacional

La diabetes gestacional es una entidad clínica muy compleja. Aunque no se conozca mucho a nivel social, se estima que el 14 % de las mujeres embarazadas la desarrollan en algún momento del proceso, lo cual se traduce en unos 18 millones de casos cada año. Obesidad, deficiencia nutricional, edad avanzada materna y otras características promueven que aparezca esta condición.

Este cuadro clínico presenta un pico de aparición entre las semanas 24 y 28 del embarazo. Por ello, en estos momentos se suelen monitorizar los niveles de azúcar en sangre en todas las embarazadas. La diabetes gestacional se controla bien con cambios en la dieta y actividad física moderada, pero a veces también se pueden requerir inyecciones de insulina en la madre.

Algunos de los efectos que el exceso de glucosa en sangre materna pueden tener sobre el bebé y sobre la mujer son los siguientes:

  • El infante nace con un peso más grande de lo adecuado: como recibe un aporte de azúcar excesivo, está sobrealimentado antes de nacer. Esto hace que suela ser necesaria una cesárea para traerlo al mundo.
  • Presión arterial alta en la madre: como hemos visto, la presión arterial y la diabetes gestacional están muy relacionadas.
  • Hipoglucemia materna: las mujeres diabéticas que tienen que recibir insulina para reducir los niveles de azúcar en sangre pueden llegar a presentar hipoglucemia en caso de sobredosis.

8. Depresión

Las enfermedades del embarazo incluyen la depresión
Las alteraciones hormonales, los cambios físicos, los problemas de pareja o laborales son solo algunos de los factores que pueden incidir en la aparición de depresión durante el embarazo.

Quizá no esperabas un trastorno psicológico entre las 10 enfermedades que pueden afectar al embarazo, pero sin duda la depresión no podía quedar fuera de esta lista. La prevalencia de este cuadro clínico en gestantes es del 23,6 %. El 19 % la sufren en el primer trimestre, el 14,3 % en el segundo y el 66,6 % en el tercero. Es algo mucho más común de lo que en un principio se podría pensar.

La depresión se caracteriza por tristeza generalizada, apatía, falta de interés en actividades estimulantes, pensamientos intrusivos negativos, sentimientos de desasosiego y otras muchas alteraciones más. Específicamente, en embarazadas este malestar puede tomar forma con los siguientes pensamientos:

  • Ansiedad excesiva acerca del bebé y las posibles enfermedades que pueda tener.
  • Baja autoestima, sensación de que la paciente no está en plenas facultades para asumir una figura maternal.
  • Cumplimento deficiente del cuidado prenatal.
  • Poco aumento de peso, debido a una dieta irregular e inadecuada.
  • Fumar, beber alcohol o consumir otras drogas durante la gestación.

Si te ves reflejada en cualquiera de estos puntos, no dudes en acudir a un profesional psiquiátrico. Esta figura te ayudará a afrontar las sensaciones extrañas que se experimentan durante el embarazo, pero a veces también es necesaria la administración de antidepresivos.

9. Embarazo ectópico

El término “embarazo ectópico” hace referencia al proceso que tiene lugar cuando el ovocito fecundado se implanta fuera de la cavidad endometrial. La prevalencia de esta enfermedad durante el embarazo oscila entre 1,2-1,9 % y está al alza, aunque parece ser que la tendencia se ha estabilizado en los últimos años. 

Al principio los síntomas son nulos, pero a medida que el óvulo fecundado crece en el lugar equivocado la situación se complica mucho. Si este continúa creciendo de forma desenfrenada, es posible que se produzca sangrado en el interior de la cavidad abdominal. Los aturdimientos extremos, los desmayos y el shock indican que la paciente está en riesgo de muerte.

El embarazo ectópico es la principal causa de muerte en el primer trimestre del embarazo, siendo el responsable del 9 % de las defunciones maternas en esta etapa.

10. Anemia gestacional

La anemia es una afección en la cual el paciente carece de suficientes glóbulos rojos sanos para transportar un nivel adecuado de oxígeno a los tejidos en la sangre. Curiosamente, tal y como indica el portal Stanfords Childrenla anemia durante el embarazo es completamente normal, a menos que los niveles de hemoglobina sean excepcionalmente bajos.

La explicación es sencilla: durante el embarazo, una mujer tiene más cantidad total de sangre, pues debe nutrir al feto y a su propio organismo de forma simultánea. Esto hace que la concentración de glóbulos rojos maternos disminuya, pero no se trata de un cuadro patológico. Siempre que los niveles de eritrocitos sean de 12,5 g/dL, no hay de qué preocuparse.

Muchas enfermedades del embarazo, pero pocas graves

Existen muchas enfermedades comunes en el embarazo, pero pocas son problemáticas si se gestionan a tiempo. Por ello, siempre hay que ponerse en manos de un médico ante la aparición de cualquiera de ellas.

En última instancia, es necesario destacar que no todas las mujeres tienen la suerte de ponerse en manos de sanitarios ante una complicación gestacional. Es necesario visibilizar a las personas menos favorecidas, pues miles de vidas se pierden de forma anual durante esta etapa, en la que debería de celebrarse el milagro de la vida y no pensar en la muerte.

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