Disruptores endocrinos: así afectan a la salud

Los disruptores endocrinos son compuestos que, como su propio nombre indica, trastocan la función endocrina de nuestro organismo. Afectan sobre todo al desarrollo reproductivo y al crecimiento fetal.
Disruptores endocrinos: así afectan a la salud
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 16 noviembre, 2021.

Última actualización: 16 noviembre, 2021

El sistema endocrino engloba a un conjunto de glándulas y órganos que elaboran hormonas y las liberan directamente en la sangre. Los compuestos sintetizados por este conjunto funcional regulan prácticamente todas las funciones del organismo, incluyendo la velocidad de desarrollo general, la actividad tisular, el metabolismo y la actividad de los órganos sexuales.

El sistema endocrino es tan intrincado como apasionante, pero existen diversos padecimientos que pueden provocar un desajuste de leve a grave en él. El hipotiroidismo, el hipertiroidismo y la diabetes son los desajustes hormonales más conocidos, si bien existen muchísimos más. La mayoría de estos trastornos se manifiestan de forma sistémica, ya que las hormonas influyen en más de un órgano a la vez.

A pesar del conocimiento amplio que se tiene sobre los desajustes del aparato hormonal, la ciencia no deja de sorprendernos. Aquí te presentamos toda la información que debes saber sobre unos agentes que interfieren con nuestro sistema hormonal: los disruptores endocrinos. No dejes de leer.

¿Qué son los disruptores endocrinos?

Los disruptores endocrinos asemejan a las hormonas
Una sustancia que se asemeje a una hormona y sea capaz de imitar o impedir su efecto natural califica como disruptor endocrino.

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) define al sistema endocrino como ‘el conjunto de glándulas y órganos que elaboran hormonas y las liberan directamente en la sangre de manera que llegan a los tejidos y órganos de todo el cuerpo’. Los compuestos hormonales son claves para la vida y regulan el metabolismo diario, el desarrollo y la reproducción de los seres vivos.

Las principales estructuras de secreción hormonal en el cuerpo humano son los ovarios, los testículos, el páncreas, las glándulas suprarrenales, la tiroides, las paratiroides, la glándula pineal, el hipotálamo y la hipófisis. Estos son los órganos primarios encargados de mantener a flote el sistema endocrino, pero el riñón, el hígado, el corazón y otros tejidos actúan como estructuras de regulación secundaria.

El funcionamiento de las hormonas es muy complejo, no obstante, se puede resumir en un par de líneas. Los compuestos se liberan al espacio extracelular, se difunden al sistema circulatorio, viajan en la sangre y llegan a sus tejidos o células diana, donde ejercen una labor específica. Los receptores (de membrana y nucleares) se expresan en las células que se verán afectadas por la hormona en cuestión.

Los disruptores endocrinos son compuestos que, de una forma u otra, impiden el correcto funcionamiento de nuestro circuito hormonal. La Comisión Europea los define como ‘sustancias o mezclas exógenas que alteran la función o funciones del sistema endocrino y, en consecuencia, causan efectos adversos para la salud en un organismo intacto, su progenie o (sub) poblaciones’.

Esta definición no solo es importante en el mundo humano, ya que también incluye los posibles efectos de la liberación de estos compuestos sobre los ecosistemas. Aunque hablemos de salud desde un enfoque antrópico, no hay que perder de vista que el sistema endocrino está presente en muchísimos animales. Ellos también se ven afectados por los disruptores endocrinos.

Características de los disruptores endocrinos

Los disruptores endocrinos son numerosos y poseen estructuras muy variadas. De todas maneras, se puede resumir su mecanismo de acción en la siguiente lista:

  1. Muchos de estos compuestos son capaces de imitar la actividad biológica de una hormona uniéndose a su receptor celular. Esto puede provocar que la célula estimulada lleve a cabo una respuesta errónea, mal localizada en el tiempo o excesiva. Se trata de un efecto agonístico.
  2. Algunos disruptores endocrinos se unen al receptor de la célula diana, pero no la estimulan. La adherencia del compuesto foráneo al mecanismo de recepción hormonal del cuerpo celular hará que la hormona real no pueda unirse a él. Desde un punto de vista funcional, la célula queda inactivada. Se trata de un efecto antagonista.
  3. Otros disruptores se limitan a unirse a las proteínas de transporte presentes en la sangre. Esto modifica la homeostasis del plasma sanguíneo y eleva la concentración de compuestos químicos en este tejido conectivo.
  4. Por último, estos compuestos también son capaces de modificar la síntesis y el metabolismo de las hormonas en el cuerpo. Esto provoca una elevación o disminución de la velocidad de los procesos metabólicos naturales, entre otras muchas cosas.

Algunos de estos disruptores se llevan usando durante décadas en la salud humana, tal y como indica la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Las pastillas anticonceptivas son el ejemplo más claro de ello, pues su función principal es detener la ovulación natural de la mujer. De todas formas, otros muchos de estos compuestos son liberados al entorno y generan efectos muy poco deseables.

Los disruptores endocrinos utilizados en el mundo de la medicina se conciben como fármacos. Solo se adaptan a esta definición aquellos que generan un proceso no deseado en el organismo, sea este humano o no.

Tipos de disruptores endocrinos

La tipología de los disruptores endocrinos se basa en su naturaleza química. Los seres humanos nos vemos expuestos a ellos al consumir comida contaminada, beber aguas en contacto con químicos nocivos, aplicar cosméticos no regulados y utilizar pesticidas ya retirados del mercado (o algunos comercializados).

Aunque las concentraciones dañinas de muchos de los receptores endocrinos no se han podido dilucidar, se sospecha que cantidades muy bajas pueden llegar a afectar al organismo. Las hormonas son agentes metábolicos muy poderosos, y estos químicos las imitan o inhiben. A continuación, te mostramos los ejemplos más importantes con sus rutas de acción específicas en cada escenario. ¡No te lo pierdas!

1. Xenoestrógenos

Los xenoestrógenos son compuestos químicos que forman parte de un grupo heterogéneo de agentes hormonales activos. Pueden ser tanto naturales como sintetizados por el ser humano y su finalidad principal es imitar la acción del estrógeno, la hormona responsable de la regulación y el desarrollo del sistema reproductor femenino y sus características sexuales secundarias.

Los xenoestrógenos están en el punto de mira de la comunidad científica por su aparente correlación con varios problemas de la salud humana (y animal), ya que tienen el potencial de interrumpir el proceso reproductivo natural. Te mostramos algunos ejemplos específicos dentro de este grupo.

1.1 Alquilfenol

Este compuesto representa a un grupo funcional de sustancias químicas que se usan como herbicidas para fabricar PVC y para sintetizar poliestireno modificado. Como su propio nombre indica, se obtienen mediante la alquilación de compuestos fenólicos. Tal y como subraya la EPA, son potencialmente tóxicos, persisten en el entorno y tienen la capacidad de bioacumularse.

Las fuentes de exposición a los alquilfenoles en el entorno humano son las siguientes:

  • Contaminantes acuáticos: se ha constatado la presencia de estos compuestos químicos en las aguas depuradas de algunas regiones. También es común encontrarlos en los lodos de las aguas residuales.
  • Contaminantes alimentarios: los envases que contengan alquilfenoles en su composición podrían acumularse (de forma teórica) en los alimentos. Se requiere más investigación para constatar este hecho.
  • Hogar y ambiente doméstico: los alquilfenoles son muy usuales en las estructuras de los hogares (por ejemplo, en el PVC de muchos tubos). Su concentración también parece estar relacionada con el uso de ciertos productos de hogar.

Documentos profesionales muestran que los alquilfenoles no solo tienen efectos estrogénicos, sino que son tóxicos y hasta fomentan la aparición de cáncer en ciertos seres vivos. La bioacumulación de estos compuestos en los vertidos y en los entornos es un problema para la fauna, pero también para el ser humano y su salud como especie a largo plazo.

1.2 Bisfenol A (BPA)

El BPA es uno de los disruptores endocrinos más presentes en la sociedad general, ya que es utilizado en la producción de policarbonatos, resinas epoxi, algunas polisulfonas y otros materiales de nicho. Su efecto es muy similar al del estrógeno y desde hace décadas diversos gobiernos han puesto este compuesto en duda. Por ello, cada vez se fabrican más plásticos libres de BPA.

La Clínica Mayo tampoco es generosa al analizar al Bisfenol A. Este organismo cita varias fuentes que afirman que el compuesto se filtra en las comidas y bebidas que se guardan en envases plásticos con BPA. Esto se ha asociado a disfuncionalidad cerebral en niños y a un aumento de la presión arterial, diabetes y enfermedad cardiovascular en adultos.

Los organismos médicos gubernamentales aconsejan evitar los envases plásticos con BPA, sobre todo si estos se van a exponer al calor.

1.3 Dicloro difenil tricloroetano (DDT)

Los disruptores endocrinos están en los pesticidas
A pesar de que muchos pesticidas se usan para el control de vectores de enfermedades infecciosas, en dosis excesivas pueden ser dañinas para el ser humano.

El dicloro difenil tricloroetano, mejor conocido como DDT, es un compuesto organoclorado vital para la síntesis de pesticidas. En tiempos pasados se usaba principalmente contra las plagas de coleópteros que asolaban los cultivos estadounidenses, pero luego también comenzó su utilización con el fin de reducir al mínimo las poblaciones de mosquitos (transmisores de malaria y más enfermedades).

Este es uno de los disruptores endocrinos que ya están prohibidos en lo que a compra y empleo se refiere. Todos los productos insecticidas que contengan DDT están prohibidos a nivel global (en Estados Unidos desde 1969), ya que además de su efecto tóxico, su analogía con el estrógeno provoca la interrupción del ciclo reproductivo de diversos animales.

Vamos más allá, pues fuentes científicas han demostrado que el DDT tiene efectos negativos sobre el sistema reproductor masculino humano. Diversas pruebas en trabajadores que se exponían a esta sustancia demostraron que su salud reproductiva y la calidad de su semen era mucho menor tras exponerse a este insecticida por tiempos prolongados.

2. Otros posibles disruptores endocrinos

Los xenoestrógenos se han estudiado de forma extensa, pero se sospecha que existen muchísimos disruptores endocrinos más con funciones similares o diferentes a las de los compuestos ya citados. Te ponemos algunos ejemplos en la siguiente lista:

  • Dioxinas: estos compuestos se obtienen a partir de procedimientos de combustión que tienen como principal implicado al cloro. Se bioacumulan en el ambiente y van aumentando en concentración a medida que se incrementa el nivel en la cadena trófica. En la alimentación humana, las dioxinas se encuentran en forma de trazas.
  • Hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP): se localizan en fuentes naturales, si bien también pueden obtenerse tras la combustión incompleta de la materia orgánica. El humo del tabaco es el agente causal del 90 % de los niveles de HAP en interiores en las viviendas de personas fumadoras.
  • Compuestos fenólicos: en bisfenol A se encuentra en este grupo, pero también otros muchos químicos más (como el butilhidroxitolueno, el nonilfenol y el ácido pícrico).

La investigación de los efectos de los posibles disruptores endocrinos sobre el organismo humano y otros animales continúa a día de hoy. Los modelos experimentales (sobre todo ratones de laboratorio) nos ayudan mucho a comprender sus dinámicas a una escala micro, pero también es necesario conocer cómo afectan al ecosistema al completo.

Muchos de estos compuestos químicos aumentan en letalidad cuanto más se aumenta la cadena trófica. Dicho de otro modo, se acumulan en los tejidos de las presas y los animales que más se terminan contaminando son los depredadores (el pináculo de la pirámide alimenticia).

Los disruptores endocrinos y la salud humana

Aunque toda la información expuesta parezca alarmante desde un punto de vista sociosanitario, es esencial destacar que a día de hoy los gobiernos del mundo están poniendo medidas para evitar el uso de disruptores endocrinos en productos de uso común. Por ejemplo, en Estados Unidos se llevó a cabo la Toxic Substances Control Act en el año 1976 para prohibir muchos de ellos.

Por su parte, la Comisión Europea lleva desde el año 2013 identificando a los disruptores endocrinos presentes en el mercado en miles de productos (desinfectantes, insecticidas y cosméticos, sobre todo) con el fin de prohibirlos de manera definitiva.

¿Qué puedes hacer tú para evitar el consumo indirecto de disruptores endocrinos? Por desgracia, la respuesta no es sencilla. Los químicos se encuentran en nuestros alimentos y en el entorno, pero siempre se puede optar por una fuente más confiable al consumir alimentos provenientes de explotaciones extensivas (que no intensivas) y al minimizar el uso de envases plásticos.

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