Clasificación de la OMS de la hipertensión pulmonar

Dependiendo de la causa de la hipertensión pulmonar, es posible clasificar a un paciente en un determinado grupo u otro. Esto es útil a nivel diagnóstico y terapéutico. Te lo contamos a continuación.
Clasificación de la OMS de la hipertensión pulmonar
Diego Pereira

Escrito y verificado por el médico Diego Pereira el 22 junio, 2021.

Última actualización: 22 junio, 2021

La clasificación de la hipertensión pulmonar es un protocolo médico para una enfermedad crónica que puede poner en riesgo la vida de las personas afectadas. Suele estar causada por problemas cardíacos, infecciosos, hematológicos o pulmonares (entre muchos otros). Acudir al médico para obtener un diagnóstico precoz y tratamiento oportuno es fundamental.

Durante estas evaluaciones el profesional estudiará cada caso en función de su causa, según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto permitirá planificar el abordaje más efectivo con el objetivo de mejorar la esperanza y la calidad de vida. Profundizaremos al respecto de esta clasificación.

¿Qué es la hipertensión pulmonar?

Como su nombre lo indica, la hipertensión pulmonar es el aumento de la presión sanguínea dentro de las arterias pulmonares. Estas estructuras salen del corazón y se dirigen hacia los pulmones. Su función es llevar sangre desoxigenada que, luego de su paso por los pulmones, se llenará de oxígeno.

Aunque pueda parecer poco relevante, su repercusión clínica se relaciona con un importante deterioro de la calidad de vida. Según una publicación de la Clínica Mayo, cuando se sufre de esta condición el corazón debe bombear con más fuerza para eyectar la sangre.

Esto provoca un debilitamiento progresivo del órgano, pudiendo llevar a un caso de insuficiencia cardíaca derecha. A la larga, la insuficiencia eleva el riesgo de eventos mortales, como un infarto agudo de miocardio o un edema pulmonar.

La hipertensión pulmonar tiene que ver con el corazón.
Esta patología está relacionada con el corazón, aunque su nombre sea “pulmonar”. Una de sus consecuencias es la insuficiencia cardíaca.

¿Para qué se necesita una clasificación de la hipertensión pulmonar?

La gran mayoría de las patologías suelen requerir clasificaciones para su diagnóstico y para su abordaje terapéutico. Estas surgen después de que grupos de expertos deciden evaluar una manera de optimizar el manejo de los pacientes con dichas enfermedades.

El caso de la hipertensión pulmonar no es una excepción. La clasificación que veremos más adelante hace énfasis en las causas de la enfermedad, ya que el tratamiento está orientado a corregir el origen del problema, más que aliviar la hipertensión per se.

¿En qué se diferencia la clasificación de la OMS?

Clásicamente, la hipertensión pulmonar era diferenciada en primaria y secundaria. La primaria era aquella en la que se desconocía la causa desencadenante, mientras que la secundaria tenía un origen evidente bien conocido.

Si bien era una forma útil de establecer los diagnósticos, también era muy general a la hora de definir las pautas terapéuticas para los pacientes. Dentro de la categoría de las secundarias había orígenes muy diferentes que no se podían abordar del mismo modo.

Por ejemplo, no es lo mismo tratar la hipertensión pulmonar que fue originada por una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que otra cuya causa fuese un problema mecánico en el lado izquierdo del corazón. Inclusive especialistas de áreas diferentes tienen que intervenir en cada caso.

Clasificación de la OMS de la hipertensión pulmonar

Según la revisión bibliográfica titulada “Updated Clinical Classification of Pulmonary Hypertension”, la última actualización de esta clasificación fue realizada en Niza (Francia) en 2013. En esta se exponen cinco grupos de hipertensión pulmonar, tal y como describimos a continuación.

Grupo 1

Se conoce como hipertensión arterial pulmonar e incluye los casos de origen desconocido o idiopáticos. También puede ocurrir a causa de las malformaciones congénitas cardiovasculares, infección por VIH, cirrosis hepática o uso de metanfetaminas.

Grupo 2

Este grupo está causado por problemas mecánicos en el lado izquierdo del corazón. Estos incluyen el mal funcionamiento de las válvulas cardíacas, que puede ser la insuficiencia o la estenosis de dichas estructuras.

Si bien el lado izquierdo del corazón bombea sangre al resto del cuerpo y no hacia los pulmones, los problemas mecánicos suelen provocar aumento de presión de forma retrógrada. Es decir, la presión se transmite desde el lado izquierdo al lado derecho del corazón a través de las venas pulmonares.

Grupo 3

Las enfermedades pulmonares y las condiciones climáticas adversas son las protagonistas en este grupo. Es el caso de las patologías obstructivas (como la EPOC), las restrictivas (fibrosis pulmonar o enfermedad intersticial difusa) e incluso mantenerse de forma prolongada en entornos con baja presión parcial de oxígeno, como es en las grandes alturas.

Este último caso no es tan significativo, ya que por lo general el organismo de las personas que viven en estas condiciones desarrollan mecanismos adaptativos.

La clasificación hipertensión pulmonar incluye a pacientes con EPOC.
La EPOC es una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial. Muchos de los afectados desarrollan hipertensión pulmonar.

Grupo 4

Los pacientes incluidos en este grupo presentan de forma crónica múltiples coágulos o émbolos en la circulación pulmonar. Según una publicación en Medscape, se trata de condiciones poco frecuentes que se desarrollan como complicaciones a largo plazo del tromboembolismo pulmonar.

Este último es una emergencia médica, caracterizado clínicamente por dificultad respiratoria de aparición súbita, tos con sangre (hemoptisis) y dolor torácico, según describe una publicación de la Fundación Española del Corazón.

Grupo 5

En este último grupo se incluyen todas aquellas causas identificadas como posibles desencadenantes de la enfermedad y que no se pueden colocar en ninguno de los grupos antes mencionados. La sarcoidosis, algunos tipos de anemia (como la falciforme) y los defectos metabólicos son ejemplos.

La hipertensión pulmonar requiere un adecuado diagnóstico

Una vez que se haya acudido al médico por síntomas compatibles con hipertensión pulmonar, el profesional procederá a clasificar el caso en cualquiera de los grupos antes mencionados. Como hemos recalcado, esto es imprescindible para hacer un tratamiento de forma más efectiva, teniendo en cuenta la causa.

El manejo clínico de esta patología suele requerir un equipo multidisciplinario, aunque acudir en primera instancia con un médico neumólogo es una excelente opción.

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