Celiaquía en personas mayores: lo que debes saber

La enfermedad celíaca es un trastorno autoinmune que con frecuencia se diagnostica durante la infancia. Sin embargo, los casos en personas mayores cada vez son más comunes. Veamos cómo se manifiesta en este grupo de edad y qué se hace para tratarla.
Celiaquía en personas mayores: lo que debes saber
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 25 junio, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 25 junio, 2021

Última actualización: 25 junio, 2021

Hasta finales del siglo XX se pensaba que la enfermedad celíaca era un trastorno típico de la infancia. Nuestra comprensión sobre la enfermedad ha cambiado desde entonces, ya que hoy sabemos que la celiaquía en personas mayores es mucho más frecuente de lo se imaginaba.

Incluso, algunas investigaciones estipulan que el 34 % de los celíacos diagnosticados en la actualidad tienen más de 60 años. Dado que sus síntomas son muy diferentes, y que su persistencia es irregular, se trata de una condición infradiagnosticada durante la tercera edad. Conozcamos sus manifestaciones clínicas y qué se sabe en torno a sus posibles complicaciones.

¿Se puede diagnosticar celiaquía en personas mayores?

El diagnóstico de celiaquía en personas mayores puede deberse a varias razones
Si se padece de algún subtipo de celiaquía en el que las manifestaciones clínicas no sean tan evidentes, es posible llegar a la vejez sin diagnóstico preciso.

La celiaquía es un trastorno que se manifiesta, al menos en un cuadro típico, con problemas gastrointestinales durante los primeros meses o años de vida. Estos se desencadenan luego de la ingesta de gluten y desaparecen tan pronto como se elimina esta proteína de la dieta.

Debido a ello, una buena parte de los celíacos llega a mediana edad con el trastorno controlado por un especialista, al menos en países con adecuado acceso a este tipo de servicios de salud.

Considerando esto: ¿cómo es posible que se diagnostique celiaquía en personas mayores de forma tan tardía? Esto puede tener varias explicaciones. En concreto, hemos elegido las siguientes como las más aceptadas:

  • Los síntomas de la enfermedad no siempre se desarrollan en el área gastrointestinal, lo que puede complicar su diagnóstico durante la infancia.
  • Existen muchas variantes con ausencia de síntomas. Por ejemplo, encontramos la celiaquía silenciosa y la celiaquía latente, dos manifestaciones que no dan signos de alarma.
  • A pesar de los avances es su comprensión, muchos doctores no están al tanto de las afecciones relacionadas. Anemia, diabetes, psoriasis y artritis reumatoide delatan muchas veces su presencia.
  • Los pacientes, en especial los hombres, pocas veces recurren a un especialista cuando los síntomas son leves o intermitentes.

La suma de todo lo anterior puede retrasar el diagnóstico de la celiaquía en adultos mayores, aun cuando esta se desarrolle durante la infancia. La Canadian Society of Intestinal Research nos advierte también de la enfermedad celíaca de inicio en la vejez. En concreto, se trata de celiaquía latente que no llega a exhibirse hasta pasados los 60 años.

En síntesis, el trastorno sí se puede presentar en los adultos mayores. Dado que durante esta etapa el desarrollo de complicaciones de la salud es más frecuente, por lo general se acompaña de otras afecciones. De eso te hablamos en el próximo apartado.

Síntomas de la celiaquía en personas mayores

La celiaquía en personas mayores produce mareos
Algunos síntomas, como los mareos, pueden llegar a ser más típicos de los adultos mayores con celiaquía que de los jóvenes.

Según la evidencia disponible, los síntomas inespecíficos son particularmente frecuentes en personas de la tercera edad. Esto puede dificultar su detección, en especial cuando no se desarrollan en la zona gastrointestinal.

El principal síntoma de la enfermedad en personas mayores es la anemia. De hecho, algunos estudios sugieren que su prevalencia puede alcanzar el 60 u 80 %.

La anemia se produce por la deficiencia de hierro. En este caso, el proceso se desencadena porque las vellosidades del intestino están atróficas y no pueden asimilar bien los nutrientes de los alimentos. Este signo puede estar acompañado de lo siguiente, según las investigaciones:

  • Mareos.
  • Estreñimiento.
  • Aumento de peso.
  • Deficiencia de ácido fólico y vitamina B12.
  • Disminución de la masa ósea.

Como ves, se trata de señales que se manifiestan en una buena parte de la población mayor. Aunque no sean síntomas especiales, su persistencia o conexión con otras afecciones pueden señalar el camino hacia el trastorno. Con menor frecuencia también se pueden desarrollar episodios de hepatitis celíaca y dermatitis herpetiforme.

Entre las afecciones que suelen acompañar a este trastorno destacamos la osteopenia, los trastornos neurológicos y las enfermedades cardiovasculares. La incidencia de los síntomas no suele ser crónica y su progreso es más bien lento.

Aunque existe evidencia de que los linfomas son más comunes en este grupo de pacientes, el porcentaje no es tan alto para pronósticos alarmistas.

A pesar de esto último, la Celiac Disease Foundation enfatiza la importancia de detectar la condición en etapas tardías. Así se pueden poner en marcha los mecanismos destinados a tratarla y mejorar así la calidad de vida de los pacientes.

¿Cómo se trata?

Al igual que sucede con otros grupos de edad, el tratamiento de la celiaquía en personas mayores consiste en evitar el gluten de forma permanente. Aunque esta es la recomendación protocolar, en la práctica se pueden hacer varias concesiones según el contexto.

Todo esto debido a que muchos pacientes encontrarán difícil iniciar una dieta libre de gluten, en especial si esta proteína forma parte de sus hábitos diarios de consumo. Se tiene que tener en cuenta, además, que en caso de que exista atrofia en las vellosidades estas pueden tardar varios años en sanar luego de eliminar productos con gluten.

Por último, una buena parte de los celíacos mayores no desarrollan síntomas que supongan un revés negativo en su vida. Esto considerando que algunos, como los mareos o estreñimiento, tienen una prevalencia significativa en poblaciones sanas de su edad.

En síntesis, y a pesar de que la eliminación del gluten siempre será bienvenida, es posible que el especialista recomiende solo limitar su ingesta. Los contras de desechar por completo su presencia en la dieta pueden ser mayores que sus ventajas. No sería infrecuente que se desarrollen cuadros de descompensación al no incluir una ingesta totalmente equilibrada.

Finalizamos sugiriendo buscar asistencia médica cuando se sospeche que se tiene la enfermedad. La celiaquía no es el único trastorno gastrointestinal que puede afectar a las personas mayores. Es necesario desechar otras afecciones al momento de dar un diagnóstico objetivo.

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