Anemia perniciosa: síntomas, causas y tratamiento

La anemia perniciosa es consecuencia de un problema gastrointestinal que impide absorber la vitamina B12. Te contamos de qué trata a continuación.
Anemia perniciosa: síntomas, causas y tratamiento
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 03 junio, 2021

La anemia perniciosa es una enfermedad que se produce cuando el cuerpo no consigue asimilar eficientemente la vitamina B12 por problemas en el estómago.

Por ende, si bien los hábitos alimenticios tienen cierta influencia en ello, generalmente no constituyen la única causa del problema. Entonces, aunque mejorar la dieta puede ser beneficioso, no es la única manera de abordar la anemia perniciosa.

Recordemos que la vitamina B12 no la produce el cuerpo de forma natural, sino que la obtiene a partir de los alimentos. En concreto, aquellos de origen animal, como son la carne roja, el pescado, los huevos, el queso, y otros.

Veamos más a continuación sobre este tipo de anemia.

Causas

Las causas de la anemia perniciosa
La inflamación en ciertas partes del tracto digestivo puede desencadenar anemia perniciosa.

En el Manual MSD se aclara lo siguiente:

Anemia perniciosa suele utilizarse como sinónimo de deficiencia de vitamina B12. No obstante, la anemia perniciosa se refiere específicamente a la anemia que resulta de la deficiencia de vitamina B12 causada por una gastritis autoinmunitaria metaplásica atrófica con pérdida de factor intrínseco”.

La anemia perniciosa también es conocida como gastritis autoinmune; enfermedad de Biermer o enfermedad de Addison-Biermer. Está causada por una gastritis atrófica y se considera una enfermedad de origen autoinmunitaria, según indica la literatura científica.

No obstante, también puede presentarse como consecuencia de otros problemas de salud, como la enfermedad de Crohn o las infecciones por Helicobacter pylori. Asimismo, puede surgir como consecuencia de un régimen alimentario estricto, como la dieta vegana, y el consumo continuo de algunos medicamentos.

Síntomas

Al igual que ocurre con otros tipos de anemia, la anemia perniciosa puede causar diversos síntomas. Estos, además de variar en intensidad según la persona, pueden ser similares a los de otras enfermedades. Por lo general, cuando la anemia está en su fase inicial, los síntomas suelen ser leves.

Por ello mismo, si bien los siguientes síntomas podrían brindar pistas sobre una anemia perniciosa, también podrían indicar otros problemas de salud.

Si no se detecta y trata la anemia de forma precoz, los síntomas pueden empeorar a medida que pasa el tiempo, lo que puede afectar la calidad de vida significativamente.

Diagnóstico

La anemia perniciosa puede diagnosticarse de varias maneras
Las pruebas de sangre permiten diagnosticar la anemia, pero la causa requiere estudios diferentes.

Para el diagnóstico de la anemia perniciosa, la entrevista y examen físico ofrecen un buen punto de partida. No obstante, es necesario realizar varias pruebas para confirmarlo, como un conteo sanguíneo completo (CSC), que es un tipo de análisis de sangre.

Como se indica en un artículo de revisión titulado Gastritis autoinmune: diagnóstico y manejo de una entidad subdiagnosticada:

“El diagnóstico actualmente requiere una alta sospecha clínica asociada con varios exámenes para su confirmación tanto de laboratorio, endoscópicos y biopsias con su respectiva histología”.

Tratamiento

Mejorar la dieta es muy recomendable cuando de sufre de anemia perniciosa. Esta debe ser equilibrada, variada y suficiente, y preferiblemente, debe incluir con regularidad fuentes de vitamina B12.

Las fuentes con mayor cantidad de vitamina B12 son el hígado vacuno y las almejas. De cerca le siguen el pescado, los huevos, la carne de ave y los productos lácteos. Por otro lado, los cereales fortificados son otra fuente aprovechable. Para identificarlos, es recomendable revisar el etiquetado.

Pero no solo hace falta una buena alimentación para tratar la anemia. Como indican los expertos, “los médicos tratan la anemia perniciosa con inyecciones de vitamina B12, aunque dosis orales muy altas de vitamina B12 también podrían resultar eficaces“.

Las inyecciones en el músculo se administran durante periodos de tiempo determinados, que pueden constar de varios meses. Cabe destacar que la mayoría de los pacientes suele notar una mejora a partir de la primera semana de recibirlas.

Ahora bien, aunque existen suplementos de vitamina B12, es importante consultar con el médico antes de empezar a consumirlos para que puedan brindar auténticos beneficios. No todos los casos son iguales y la estrategia terapéutica puede variar entre uno y otro.

Una vez el médico haya ofrecido todas las indicaciones, lo más recomendable es acatarlas y combinarlas con buenos hábitos de vida. De esta manera, no solo se podrá obtener la mejoría sino autoprocurarse una buena calidad de vida.




Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.