Cortisol o hidrocortisona

Predeterminado del sitio · 23 octubre, 2019
El cortisol es la hormona antiestrés. En situaciones de alarma, aumenta su secreción. Sin embargo, en condiciones normales sigue un ritmo circadiano, siendo máxima su liberación a mediodía. Conoce más en este artículo.

El cortisol, o hidrocortisona, es conocido como la hormona antiestrés. Se produce en una zona situada encima de los riñones: la corteza suprarrenal. Se encuentra dentro del grupo de los glucocorticoides, relacionados con el metabolismo y procesos de inflamación. Entre otras cosas, son potentes antiinflamatorios.

Síntesis del cortisol

El cortisol se sintetiza en la corteza suprarrenal de los riñones. En esta glándula suprarrenal se producen también los andrógenos: las hormonas sexuales masculinas. Estas hormonas se crean a partir del colesterol.

La síntesis de cortisol se produce en respuesta a la ACTH. La ACTH es la corticotropina, una hormona de la hipófisis que puede recibir influencias para que disminuya o aumente la síntesis de cortisol.

Por ejemplo, algunos factores que aumentan su síntesis son:

Sin embargo, en condiciones normales, la liberación de cortisol sigue un ritmo circadiano. De esta manera, los niveles de cortisol son mínimos durante la noche y aumentan a lo largo del día. A mediodía, pues, la liberación es máxima.

glándulas suprarrenales, corteza suprarrenal

Características del cortisol

La hidrocortisona es un esteroide natural y tiene un efecto corto. Sin embargo, se han creado derivados sintéticos de acción más larga y de mayor potencia, como la betametaxona.

Acciones del cortisol en el organismo

El cortisol, junto con el resto de glucocorticoides, nos activa en situaciones de estrés y alarma. Es por eso, entre otras cosas, que tiene acciones a diferentes niveles:

  • Aumenta la glucosa en sangre: tiene el efecto contrario a la insulina. Así, permite mantener un nivel alto de energía para responder a situaciones estresantes.
  • Libera ácidos grasos: destruye los almacenes de grasas. De esta forma, se redistribuye la grasa corporal y también aumentan los niveles de energía en sangre.
  • Disminuye las proteínas: reduce su síntesis y favorece su destrucción.
  • Efecto antiinflamatorio: reduce la inflamación independientemente del origen.
  • Efecto antialérgico: suprime el sistema inmunitario. En las alergias, el sistema inmune se sobreactiva y produce síntomas muy molestos. El cortisol reduce estos síntomas y la activación de este sistema, ahorrando energía.
  • Destruye el hueso: esto puede producir osteoporosis cuando se emplea en terapia.

Indicaciones del cortisol como terapia

El empleo de glucocorticoides, como el cortisol, ha sido tema de controversia en los últimos años. Así, deben tomarse una serie de precauciones. Por ejemplo, es importante no suspender el tratamiento de forma brusca.

Tienen múltiples indicaciones. Principalmente, se usan en: 

  • Asma.
  • Alergias.
  • Insuficiencia suprarrenal aguda.
  • Artritis.
  • Procesos malignos, como leucemias o linfomas.
  • Enfermedades de la piel, como dermatitis de contacto.
  • Otras enfermedades, como el lupus.

El cortisol no es el más potente de su grupo y, por ello, muchas veces se emplean sus derivados sintéticos. Son medicamentos muy eficaces y seguros, que se usan ampliamente.

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Reacciones adversas

A pesar de su eficacia, es recomendable emplearlos el menor tiempo posible. Los efectos secundarios se dan más a menudo cuando los usamos de forma crónica y a dosis elevadas.

Entre las reacciones adversas más comunes, destacan:

  • Hipertensión.
  • Osteoporosis.
  • Diabetes.
  • Cataratas.
  • Retraso en el crecimiento.
  • Alteraciones psicológicas.

Muchos de estos síntomas pueden prevenirse haciendo un uso controlado y adecuado. Si se experimentan síntomas de estas características, debe consultarse al médico. Este, si lo considera oportuno, podrá poner tratamiento.

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Patologías relacionadas con el cortisol

cortisol

Así, pueden darse dos situaciones:

  • Niveles anormalmente bajos de cortisol.
  • Hormona elevada en nuestro organismo: en este último caso, destaca el llamado ‘síndrome de Cushing’.

Estos problemas pueden surgir por una causa externa, como un tratamiento con glucocorticoides, o porque nuestro organismo no está funcionando bien. Igualmente, el médico deberá hacer un diagnóstico y, si viene al caso, un tratamiento adecuado.

Síndrome de Cushing

El síndrome de Cushing cursa con niveles elevados de cortisol en sangre. Este aumento es debido, la mayoría de las veces, a un tumor en la hipófisis. Sin embargo, es muy típico que aparezca también tras un tratamiento prolongado con glucocorticoides.

Los síntomas varían mucho de una persona a otra. Muchos son comunes a los derivados del tratamiento con glucocorticoides. Así, es habitual encontrar:

  • La característica ‘cara de luna llena’: cara roja y redonda.
  • Obesidad central: brazos y piernas delgados, pero abdomen prominente.
  • Hipertensión arterial.
  • Hirsutismo: exceso de vello facial en la mujer.
  • Acné.
  • Debilidad general y dolor.
  • Cambios en el comportamiento, ansiedad o depresión.

Si el síndrome de Cushing no se trata, es potencialmente mortal. Afortunadamente, la mayoría de las personas reciben un tratamiento adecuado y se curan, no quedando secuelas.

 Si la causa del síndrome es un tumor, este suele extirparse con cirugía. Tras la extirpación, los síntomas remiten en la mayoría de los casos. En ocasiones, es necesaria radioterapia o ciertos medicamentos. Sin embargo, si este síndrome se deriva de un tratamiento, normalmente estos síntomas desaparecen tras suspender los glucocorticoides que lo han provocado.