¿Qué es el virus respiratorio sincitial (VRS)

El virus respiratorio sincitial (VRS) es el responsable de numerosas condiciones respiratorias que, en ocasiones, pueden complicarse. Veamos todo lo que debes saber sobre él.
¿Qué es el virus respiratorio sincitial (VRS)
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 02 agosto, 2022

El virus respiratorio sincitial (VRS), a veces conocido como virus respiratorio sincitial humano (VRSH), es un microorganismo muy común que causa infecciones en las vías respiratorias. De acuerdo con los investigadores, el virus es responsable de entre el 45 % al 90 % de los casos de bronquiolitis, entre el 15 % al 30 % de neumonía y entre el 6 % al 8 % de los casos de laringotraqueobronquitis (crup).

La mayoría de las personas se recuperan rápidamente del VRS, pero existen algunos casos graves e inclusive mortales. El virus es tan frecuente que la mayoría de los niños de 2 años se han infectado con él. Veamos sus características, qué complicaciones puede generar, síntomas y tratamiento.

Características del virus respiratorio sincitial

El virus respiratorio sincitial en edades pediátricas es común
Muchas de las infecciones respiratorias de origen viral son ocasionadas por el virus respiratorio sincitial.

El virus respiratorio sincitial (VRS) es un paramixovirus de ARN con al menos 10 proteínas, con 3 de ellas en la superficie: G, F y SH. La proteína G es la encargada del proceso de unión, mientras que la F y la SH son las que penetran el citoplasma para fusionarse a la célula huésped.

Se propaga a través de gotas contaminadas con el virus, las cuales ingresan por las mucosas para el proceso de infección (ojos, boca y nariz). Se limita solo al tracto respiratorio (en un cuadro típico), en donde se desencadenan una serie de reacciones. Las más importantes son necrosis celular en el epitelio bronquiolar, hipersecreción de moco, obstrucción de las vías respiratorias pequeñas e hiperinsuflación en áreas periféricas (entre otros cambios).

El tiempo de exposición para que los síntomas se desarrollen oscila entre 2 y 8 días. Un caso típico de infección por VRS suele durar entre 3 y 7 días, tiempo en el cual el huésped puede contagiar a otras personas a través de gotas infectadas con el virus. El cuadro más común es un resfriado, aunque también puede devenir en otras complicaciones más serias.

Aunque la recuperación en la mayoría de los casos es rápida, lo cierto es que las células ciliadas tardan un poco más en reponerse por completo. Pueden pasar hasta 4 semanas hasta que lo hagan, de manera que el paciente puede manifestar síntomas como tos y sibilancias. En este tiempo el paciente no puede contagiar el virus a otras personas por medio de secreciones nasales o bucales.

Síntomas del virus respiratorio sincitial

La mayoría de los cuadros de infecciones por el virus respiratorio sincitial se manifiestan a través de los resfriados. El paciente desarrollará los signos típicos de este, como son nariz congestionada, tos seca, dolor de garganta, dolor de cabeza, estornudos y fiebre baja. También pueden manifestar sibilancias o dificultad para respirar.

Cuando la infección se desarrolla en un niño, a los síntomas anteriores hay que sumar irritabilidad o disminución de la actividad, rechazo a la alimentación y síntomas de deshidratación (ausencia de lágrimas y disminución de la micción). Todos los casos de infecciones en niños deben ser tratados con un pediatra.

Complicaciones asociadas al VRS

El virus respiratorio sincitial ocasiona complicaciones en algunas ocasiones
Al igual que lo que sucede con otras infecciones, cuando estas afectan a pacientes inmunosuprimidos hay mayores probabilidades de que se originen complicaciones.

A pesar de que la mayoría de los pacientes infectados no manifiestan complicaciones, algunos grupos de riesgo deben ser evaluados cuidadosamente. Por ejemplo, la Asociación Americana del Pulmón señala que los bebés son un grupo de alto riesgo, tanto que entre el 25 % y el 40 % de ellos desarrolla complicaciones en el orden la neumonía y la bronquiolitis.

Los adultos mayores, los pacientes con enfermedades crónicas y quienes tienen su sistema inmunocomprometido también se consideran entre los factores de riesgo. En todos estos, los síntomas suelen evolucionar a estadios más graves, de manera que aparece fiebre alta, dificultad para respirar, coloración azulada en algunas partes del cuerpo (cianosis) y sibilancias audibles.

En general, esto sucede porque el virus desciende a las vías respiratorias inferiores. Allí se desencadenan procesos inflamatorios y otras consecuencias descritas en el apartado anterior. Muchos casos de este tipo demandan hospitalización y, ante la respuesta correcta o la ausencia de profesionales que monitoricen la evolución, algunos incluso pueden ser mortales.

Tratamiento y prevención del VRS

Dado que muy pocos casos se relacionan con complicaciones, la mayoría de los pacientes no requieren tratamiento por infección del virus respiratorio sincitial. Los abordajes generales son los más usados al momento de hacerle frente al virus.

No existe una terapia estándar a través de fármacos para tratar el virus respiratorio sincitial. De hecho, los expertos advierten que el tratamiento para casos graves es limitado debido a la falta de medicamentos antivirales para la infección.

Aunque se han usado fármacos como ribavirina e inmunoglobulina intravenosa, esto solo aplica a casos muy específicos. También se ha usado palivizumab como estrategia de prevención en poblaciones de alto riesgo.

A pesar de que los investigadores señalan que los avances en la creación de nuevos antivirales podría dar una esperanza en el futuro, estas son las opciones disponibles hasta el momento. Por tanto, la prevención sigue siendo una gran aliada para reducir las probabilidades de una infección. Esto en especial en pacientes que puntúan dentro de los factores de riesgo, aunque deben ser aplicados por todos:

  • Cubrirse al toser o estornudar con la parte alta de la manga de la camisa y no con las manos.
  • Lavarse las manos durante 20 segundos con relativa frecuencia.
  • Evitar el contacto cercano con personas que tengan síntomas de resfriado (besos, abrazos, compartir utensilios de comida y demás).
  • Limpiar las superficies que se tocan con frecuencia (teléfono móvil, pomos de puerta y demás).
  • Evitar tocarse la cara cuando estas no han sido lavadas.
  • Usar tapaboca durante la temporada de resfriado y gripe.

Aplicar estos simples consejos puede hacer una diferencia radical al momento de disminuir la infección. En caso de que se detecten los síntomas, se sugiere valorar su evolución desde casa, salvo que estos se compliquen. Los padres que identifiquen señales de alerta en sus bebés deben buscar asistencia médica para controlar la situación desde el inicio.

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