Los 5 tipos de fruta y sus características

¿Sabes que existen varios tipos de fruta? Te vamos a enseñar a clasificar estos alimentos, así como a reconocer sus principales beneficios para la salud.
Los 5 tipos de fruta y sus características
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez el 22 octubre, 2021.

Última actualización: 22 octubre, 2021

Existen varios tipos de fruta que debes conocer. Cuentan con diferentes características organolépticas y propiedades nutricionales. Todas se consideran positivas para la salud, aunque lo óptimo consiste en combinarlas.

Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los expertos en nutrición aconsejan la inclusión de frutas en la pauta regular. Entre frutas y verduras lo ideal sería consumir 5 raciones al día.

Tipos de fruta

Vamos a mostrarte los tipos de fruta que se pueden incluir en la dieta. ¡No te lo pierdas!

1. Frutas dulces

Dentro del espectro de las frutas dulces nos encontramos el plátano, la sandía, la cereza, el higo, el melón y la manzana roja. Se caracterizan por un mayor contenido en carbohidratos, aunque la naturaleza de los mismos puede variar según el punto de maduración. Si se consume la fruta todavía algo verde abundarán los azúcares complejos.

A pesar de que estas frutas pueden parecer energéticas a primera vista, es posible incluirlas en cualquier pauta nutricional saludable. Hay que moderar su ingesta, pero no suprimirla. Son capaces de aportar antioxidantes importantes, como sucede con las antocianinas de las cerezas, según un estudio publicado en la revista Nutrients.

Para aprovechar todo el potencial de este tipo de frutas es recomendable evitar su ingesta durante el periodo nocturno. Se ha demostrado que en la noche el organismo pierde capacidad para metabolizar los azúcares.

Siempre es recomendable que su consumo sea paralelo al de algún otro alimento con mayor contenido en grasas, proteína o fibra. Estos tres elementos son capaces de retrasar el vaciado gástrico y de modular la entrada de la glucosa en el torrente sanguíneo.

2. Frutas semidulces

En este grupo se encuentran la papaya, el mango, la pera, la uva y la guanábana. Son frutas que destacan por su contenido en fitonutrientes con capacidad antioxidante, aunque también concentran fibra soluble. Este elemento es clave para conseguir un incremento en la densidad de la microbiota, tal y como afirma una investigación publicada en Gut Microbes.

Hay que tener en cuenta que la fibra soluble sirve de sustrato energético para las bacterias que colonizan el tubo digestivo. Esto permite su crecimiento y multiplicación.

Por otra parte, la fibra es un elemento clave para conseguir una mejora en el tránsito intestinal, reduciendo el estreñimiento. Incrementa el volumen del bolo fecal, lo que genera un mayor estímulo en los mecanorreceptores.

Muchas de estas frutas, como la papaya, cuentan con enzimas proteolíticas. Estos compuestos contribuyen a lograr una digestión más sencilla, reduciendo las molestias y la aparición de gases. Su consumo tras las comidas facilita los procesos digestivos, sobre todo cuando las ingestas han sido copiosas.

Uvas son un tipo de fruta.
Las uvas se clasifican dentro de las frutas semidulces.

3. Frutas ácidas

Como frutas ácidas se consideran la guayaba, la fresa, la frambuesa, el limón, la mora, la piña, la toronja, la maracuyá, la naranja y el arándano rojo. Son las que concentran mayor cantidad de vitaminas y de antioxidantes. Algunas de ellas se encuentran en el grupo de los cítricos, con aporte de vitamina C.

Es importante destacar que la vitamina C cumple diversas funciones dentro del organismo humano. Por una parte, juega un papel como elemento antioxidante, previniendo la formación de radicales libres. Además, es capaz de mejorar la absorción del hierro a nivel intestinal.

Asimismo, la vitamina C potencia la función inmunitaria. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Nutrients, la ingesta de dosis elevadas de la vitamina es capaz de reducir la incidencia de las enfermedades infecciosas, sobre todo las de tipo respiratorio.

Aparte, estos vegetales también concentran betacarotenos o vitamina A. Estos elementos son fundamentales para asegurar el mantenimiento de la salud visual. Reducen el riesgo de degeneración macular y, por si esto fuese poco, la vitamina está implicada en la síntesis de colágeno.

4. Frutas semiácidas

En este grupo encontramos a la ciruela, el tomate, la mandarina, la granada, la manzana verde y el durazno. De entre todas ellas hay que hacer especial mención al tomate, considerado por muchos como una hortaliza. Se caracteriza por la presencia de licopeno.

Existen evidencias conforme el licopeno es capaz de prevenir patologías cardiovasculares. Su inclusión regular en la dieta reduce la incidencia de aterosclerosis y de otros problemas que tienen como mecanismo de base la inflamación.

Todas estas frutas cuentan con cantidades significativas de agua. Su presencia regular en la dieta contribuye a mantener un buen equilibrio hidroelectrolítico, previniendo la deshidratación durante las etapas de más calor.

La manzana verde, por su parte, se considera beneficiosa para la salud digestiva. Resulta una fuente de fibra soluble. Las pectinas que aporta sirven de sustrato energético para las bacterias que habitan en el tubo digestivo, tal y como afirma un estudio publicado en la revista Experimental & Molecular Medicine.

5. Frutas neutras

Dentro de las frutas neutras destacan el coco y el aguacate. Ambas tienen un buen contenido en ácidos grasos esenciales capaces de mejorar ciertos parámetros relacionados con la salud cardiovascular. Cuando hablamos del aguacate no se puede menospreciar la función de los ácidos grasos omega 3.

El consumo regular de omega 3 se relacionan con un mejor estado de salud. En primer lugar, contribuye a modular los mecanismos inflamatorios. En segunda instancia, es determinante cuando hablamos del desarrollo del sistema nervioso.

Es recomendable en cualquier dieta equilibrar el aporte de ácidos grasos omega 3 y omega 6 para conseguir garantizar un buen estado de salud. Para ello, la inclusión en la pauta regular de frutas neutras puede resultar una buena estrategia.

¿Los frutos secos son uno de los tipos de fruta?

Los frutos secos también se incluyen en el grupo de las frutas, aunque tienen unas propiedades particulares. Se engloban dentro de las frutas neutras y se caracterizan por su bajo contenido en agua y por su mayor proporción de grasas y de carbohidratos.

Son productos muy recomendables para incluir en la dieta habitual. Los expertos sugieren el consumo de un puñado al día.

Los frutos secos son fuente de micronutrientes esenciales, como los minerales. Cuentan en su interior con hierro, calcio, zinc, magnesio y fósforo.

Hay que tener cuidado con las formas de presentación de los frutos secos. Siempre es preferible elegir las variedades tostadas o al natural. Conviene evitar los salados y los fritos, ya que estos suelen presentar un valor energético superior.

Es importante no consumir las frutas en zumo

Hemos comentado cuáles son los principales tipos de fruta, así como la necesidad de incluir estos alimentos en la pauta dietética de forma frecuente. Sin embargo, no valen todos los tipos de presentación. Como norma general, se recomienda que la fruta se consuma entera.

Cuando la fruta se consume en forma de zumo se experimenta una pérdida significativa de la fibra que contiene. Se concentran los azúcares y no existe en este caso ningún elemento que retrase el vaciado gástrico ni que module la absorción de la fructosa.

Tampoco resulta acertado preparar licuados. Al menos no como norma general. En estos casos se conserva la fibra del alimento, pero la destrucción mecánica provoca una reducción de los efectos.

Con las compotas y las mermeladas sucede lo mismo. La cocción de la fruta debilita las fibras, lo que pone en jaque sus funciones.

¿Es bueno comer fruta por la noche?

Otro de los temas clásicos de debate tiene que ver con la posibilidad de consumir la fruta por la noche. Algunos expertos afirman que este alimento es bueno para la salud, independientemente del momento del día en el que se ingiera.

Sin embargo, las investigaciones más actuales reflejan que el momento del consumo de los nutrientes influye sobre el metabolismo. De este modo, el organismo está más receptivo a la introducción de azúcares durante las horas en las que existe luz solar.

En la noche no es conveniente la ingesta de estos nutrientes, ya que podrían alterar el normal funcionamiento del páncreas. Se experimentan incrementos significativos de las glucemias sanguíneas.

Tazón de frutas.
Las frutas tendrían que comerse casi siempre enteras para conservar sus propiedades nutricionales.

Frutas deshidratadas: uno de los tipos de fruta con más azúcar

Es posible encontrar en el supermercado ciertos tipos de frutas deshidratadas. Ejemplos serían las uvas pasas, los orejones y los higos

Estos alimentos cuentan con la particularidad de que se les ha extraído la mayor parte del agua. Desde el punto de vista nutricional, se obtiene un producto con una concentración en azúcares simples superior. También se eleva la densidad energética.

Es posible que se experimenten ciertas pérdidas en fitonutrientes, sobre todo de aquellos que cuentan con carácter hidrosoluble. Por este motivo, las frutas deshidratadas no son un alimento óptimo para incluir en la dieta de forma regular.

Eso sí, se pueden utilizar para endulzar ciertos comestibles sin necesidad de recurrir al azúcar de mesa. De este modo, se añade una cantidad comedida de carbohidratos simples al tiempo que se aprovechan otras vitaminas, minerales y antioxidantes.

¿Qué tipos de fruta priorizar en la dieta?

Ahora que ya conoces los diferentes tipos de frutas que se pueden adquirir, vamos a hablarte de cuáles resultan más beneficiosos. Lo cierto es que se recomienda asegurar la variedad para mejorar el estado de salud. No obstante, es posible priorizar las exóticas y aquellas con colores vivos.

Estas concentran mayor cantidad de antioxidantes. Un ejemplo serían las antocianinas de los frutos rojos o el resveratrol de la uva. Ambos elementos son determinantes para neutralizar la formación de radicales libres.

Además, las frutas exóticas suelen concentrar una mayor cantidad de micronutrientes, como las vitaminas A y C. Estas resultan indispensables para el mantenimiento de la homeostasis.

Lo mejor es garantizar la variedad, asegurando que en cada jornada se consumen al menos 5 raciones de frutas y de verduras en total. Dicha práctica se asocia con una menor mortalidad por cualquier causa y con un mejor estado de salud.

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