Leche de cabra: propiedades y beneficios

Te vamos a mostrar el perfil nutricional de la leche de cabra y los principales beneficios derivados de la inclusión de este producto en una dieta variada y equilibrada.
Leche de cabra: propiedades y beneficios
Saúl Sánchez

Revisado y aprobado por el nutricionista Saúl Sánchez.

Escrito por Saúl Sánchez

Última actualización: 05 junio, 2022

La leche de cabra es un alimento con elevada densidad nutricional que puede ser incluido en el contexto de una dieta saludable, variada y equilibrada. Te vamos a contar todos los beneficios de este producto, que puede tanto sustituir como complementar a la leche de vaca, aunque es bastante menos común.

Los lácteos son comestibles que debieran aparecer en la pauta de manera diaria. Atrás quedaron los falsos mitos que relacionaban el consumo de estos alimentos con un mayor estado de inflamación o con un riesgo de fractura ósea incrementado.

Leche de cabra, un alimento con gran cantidad de nutrientes

En primer lugar tenemos que hablar de la concentración en proteínas de la leche de cabra, muy similar a la de su homóloga de vaca. Son nutrientes de alto valor biológico y que, por lo tanto, cuentan en su interior con todos los aminoácidos esenciales. A parte de esto presentan una buena puntuación en cuanto a digestibilidad, por lo que se absorben casi por completo. Esto resulta una excelente noticia.

Siempre hay que tener en cuenta que un consumo adecuado de proteínas es determinante de cara a prevenir el desarrollo de patologías que afecten a la masa magra, como es el caso de la sarcopenia. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista Nutrients.

Esta enfermedad cursa con destrucción progresiva del tejido muscular y con pérdida de fuerza. Se asocia con una mayor mortalidad por cualquier causa en adultos mayores.

La leche de cabra presenta una cantidad de alérgenos inferior a la de vaca, por lo que puede resultar un excelente sustituto para personas que han desarrollado este problema de hipersensibilidad. Dicho producto cuenta en su interior con un tipo de caseína conocida como A2, distinta de la A1 presente en los productos de origen vacuno, y causante de las reacciones alérgicas.

También cuenta con una concentración de grasas ligeramente inferior. Esto no es buena o mala noticia, ya que dependerá mucho de la composición del resto de la dieta. Como norma general, los ácidos grasos de tipo cis resultan beneficiosos para la salud, aunque son bastante energéticos. En este sentido, lo que marcará la diferencia será la capacidad de plantear una dieta equilibrada en cuanto a aporte de calorías.

La leche de cabra es fuente de micronutrientes

Desde el punto de vista de los micronutrientes hemos de destacar la concentración en calcio de la leche de cabra, con un valor hasta un 28 % superior que en el caso de la leche de vaca.

Este elemento ha demostrado ser fundamental para mantener una buena salud ósea a medio y a largo plazo. Eso sí, para que realmente desarrolle todo su potencial habrá que asegurar que los niveles de vitamina D en el organismo son los adecuados.

Con este objetivo habrá que exponerse a la luz solar de manera frecuente y continuada. A partir de la radiación se produce la síntesis de dicha sustancia. Además, al ser un elemento liposoluble, se puede acumular en el tejido graso. De este modo, si se toma el sol lo suficiente durante el verano, se mantendrán las reservas altas para el invierno, lo que permitirá la correcta fijación del calcio en los huesos.

Siguiendo con los micronutrientes, es preciso hacer referencia al contenido en vitamina A de la leche de cabra. Este elemento desempeña muchas funciones distintas dentro del organismo humano. Por ejemplo, es clave para prevenir los problemas de tipo visual, tal y como afirma una investigación publicada en la revista Ophthalmic Genetics. Esto ayudará a reducir la degeneración macular.

Asimismo, este nutriente es capaz de incrementar la síntesis de colágeno. Hablamos de la proteína más abundante en el cuerpo humano, capaz de dotar de elasticidad y de contractilidad a muchos tejidos distintos. A partir de los 30 años su producción se reduce de forma significativa, lo que puede propiciar la aparición de signos de la edad como las arrugas.

Sin embargo, si se mantienen una serie de consideraciones a nivel dietético, como un adecuado consumo de proteínas, vitamina C y vitamina A, se podrá disminuir mucho la génesis de marcas en la piel, logrando mantener una mayor belleza externa. Por otra parte, el colágeno no solo importa a estos efectos, sino que también está relacionado con el rendimiento deportivo y con la capacidad de recuperación a nivel muscular.

Beneficios de la leche de cabra

Ahora que ya sabes cuál es el perfil nutricional de la leche de cabra, vamos a comentar los principales beneficios derivados de la inclusión de este alimento en el contexto de una dieta variada y equilibrada de un modo regular. Recuerda que será determinante evitar una situación de déficit de nutrientes esenciales para mantener un buen estado de salud.

Mejora la recuperación muscular

La leche de cabra luego de entrenar
Es conveniente incluir de forma esporádica a la leche de cabra luego de una rutina de entrenamiento muscular, aunque no en grandes cantidades.

La leche de cabra, debido a su concentración en proteínas, contribuye a mejorar la recuperación del tejido muscular tras un esfuerzo intenso. Es importante conocer que las personas que realizan actividad física con frecuencia presentan unos requerimientos proteicos superiores. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista Journal of the International Society of Sports Nutrition.

Ahora bien, puede ser recomendable que las proteínas se consuman después de la actividad con una ración de carbohidratos, para de este modo estimular la síntesis del glucógeno perdido. De acuerdo con un estudio publicado en Nutrients, esta sería una buena estrategia cuando el objetivo es favorecer la recuperación.

La buena noticia es que la leche de cabra cuenta también con azúcares simples en su interior, por lo que su ingesta contribuirá a dicho proceso. Un vaso de la misma resulta un complemento fantástico para después de una buena sesión intensa de trabajo de fuerza.

Previene fracturas óseas

Mantener un aporte adecuado de calcio resulta determinante de cara a prevenir fracturas. Aquí la leche de cabra realiza una doble función. Por una parte permite una ingesta suficiente del mineral. Por otra, contribuye a mantener los músculos fuertes, lo que sin duda resultará clave para minimizar los impactos sobre los huesos.

Mejora el funcionamiento del sistema inmunitario

La leche de cabra es capaz de aportar una cantidad significativa de vitamina C. Hablamos de un nutriente que participa de manera activa en la modulación del sistema inmunitario. Ha demostrado activar las vías de defensa innatas y adaptativas, provocando así una cierta protección frente al desarrollo de patologías de tipo infeccioso.

Además, mantener los niveles de vitamina C en rangos adecuados conseguirá también facilitar el control sintomatológico de las infecciones en el caso de que estas lleguen a desarrollarse. Los síntomas durarán menos y tendrán una menor intensidad, lo que permitirá que se recupere el bienestar en menos tiempo.

Es buena para la piel

Gracias a las proteínas y micronutrientes que contiene, la leche de cabra es un alimento excelente para favorecer la salud de la piel. También puede repercutir de manera positiva sobre el estado del pelo y de las uñas, reduciendo el riesgo de rotura y mejorando su aspecto externo. Se trata de un complemento de belleza a nivel dietético que no se puede dejar pasar por alto.

¿Cómo incluir la leche de cabra en la dieta?

La leche de cabra es nutritiva en todas las edades
Siempre y cuando no existan contraindicaciones, la leche de cabra es excelente en cualquier etapa de la vida por sus propiedades nutricionales.

Ya ha quedado claro que la leche de cabra es un producto de muy alta calidad que puede ser incluido en el contexto de una dieta saludable. Solo queda precisar cómo integrarlo en la pauta de manera eficiente. Y es que se trata de un producto muy versátil, ya que se puede consumir como tal o incluso utilizar a nivel culinario en diferentes preparaciones.

Quizás, lo más habitual resulta beber la leche de cabra fresca. Puede servir de sustituto o de complemento a la leche de vaca. Por la mañana supone una excelente alternativa, pero también después de una sesión de ejercicio intenso, como ya hemos comentado. Otra opción es utilizarla para preparar batidos, o incluso salsas.

Por supuesto, también presenta beneficios el hecho de consumir yogures elaborados con leche de cabra o quesos a partir de este ingrediente. En el primer caso los efectos positivos son mayores, puesto que hablamos de un alimento que ha superado un proceso de fermentación. Gracias a este se desarrollan bacterias probióticas en su interior que mejoran el estado de la microbiota.

Como único aspecto negativo de la leche de cabra se podría destacar que su precio es más elevado que la tradicional de vaca. Está claro que su producción es menor, lo cual condiciona la optimización de los procesos de obtención que permitirían ofrecer un precio mucho más competitivo.

Eso sí, hay preparados de fórmula con leche de cabra para bebés que resultan de lo más interesante. En este caso será fundamental observar con atención los etiquetados para comprobar que no se han añadido azúcares simples.

De lo contrario se podría poner en riesgo el buen funcionamiento del sistema metabólico con el paso del tiempo. Los naturalmente presentes en la propia leche no supondrán un problema.

Leche de cabra, un alimento muy saludable

Este tipo de leche se puede incluir en el contexto de una dieta variada. Destaca por su completo perfil nutricional y por la presencia de proteínas de alto valor biológico en su interior. También es fuente de otros micronutrientes, por lo que contribuirá a cubrir los requerimientos de estos elementos esenciales para la salud.

Para terminar, recuerda que cuando el objetivo es asegurar una buena eficiencia a nivel fisiológico, y así prevenir enfermedades, no solo basta con cuidar la dieta. Será necesario también centrarse en mantener otros buenos hábitos. Algunos de ellos son la exposición regular a la luz solar, un descanso nocturno adecuado superior a 7 horas diarias y la práctica regular de ejercicio físico, priorizando el trabajo de fuerza.



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