Diferencias entre microbiota y microbioma

Te vamos a enseñar las diferencias entre microbioma y microbiota y la importancia de cuidar los microorganismos que habitan en el cuerpo para conseguir un buen estado de salud.
Diferencias entre microbiota y microbioma
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez el 09 noviembre, 2021.

Última actualización: 09 noviembre, 2021

El microbioma y la microbiota son dos conceptos distintos que afectan al estado de salud. Existen evidencias sobre su influencia en el funcionamiento del organismo. Será necesario que ambos tengan una óptima composición para reducir el riesgo de desarrollar patologías crónicas y complejas a medio plazo.

Lo primero que hay que tener claro antes de entrar en las diferencias, es que tanto el microbioma como la microbiota se comenzaron a estudiar hace pocos años. Todavía existen muchas incógnitas al respecto, tanto a nivel fisiológico como en lo que a material genético se refiere. A medida que se descubren nuevos hallazgos, se mejora también la capacidad de prevenir alteraciones en la función gastrointestinal.

¿Qué es el microbioma?

Bajo el nombre de microbioma nos referimos al conjunto de microbios que habitan en el organismo, así como sus genes y metabolitos. Hablamos de virus, arqueas, bacterias, hongos y protistas. Se trata de un componente importante dentro del contexto de la medicina personalizada, ya que todo este conjunto de elementos pueden influir en las reacciones fisiológicas y en la respuesta de una persona ante diversos tratamientos.

Es importante tener en cuenta que en el organismo pueden coexistir microorganismos procariotas unicelulares, bacterias con un mayor tamaño que viven y se reproducen de forma autónoma, seres eucariotas con material genético organizado en la célula dentro del núcleo, hongos unicelulares y protozoos unicelulares. Algunos de estos elementos pueden llegar a resultar patógenos, aunque en su mayoría hablamos de organismos beneficiosos o mutualistas.

Lo que está claro es que el cuerpo humano no es para nada un medio estéril. En él conviven muchos microorganismos diferentes, y es necesaria la diversidad para conseguir alcanzar un buen estado de salud.

No solo se encuentran en el tubo digestivo, sino que es posible encontrar todos estos organismos en la piel, en las vías respiratorias y en cualquier cavidad que mantenga un cierto grado de humedad.

¿Qué es la microbiota?

La microbiota intestinal es muy importante
A pesar de que puede tener diversas connotaciones, al hablar de microbiota se suele hacer referencia a los microorganismos que habitan en el tubo digestivo.

Bajo el nombre de microbiota se designan solamente a los microorganismos que residen en el cuerpo. Normalmente bajo este término se nombran a las bacterias que forman parte del tubo digestivo. Los perfiles pueden variar entre las diferentes personas y, a día de hoy, en su conjunto se pueden llegar a catalogar como un órgano.

Son varios los factores que pueden llegar a provocar un desequilibrio en las bacterias del organismo. Por ejemplo, se ven muy influidas por el estrés, por el tipo de lactancia, por la ingesta de antibióticos o por la dieta. En este sentido, hay que cuidar los hábitos de vida para conseguir un estado de equilibrio en el medio interno. De hecho, existen evidencias conforme la microbiota puede influir de manera determinante sobre la salud mental.

En los últimos años se han estudiado mucho los diferentes perfiles de microbiota, tratando de analizar su comportamiento tanto en la salud como en la enfermedad. La alteración de estos microorganismos podría causar desde patologías autoinmunitarias hasta problemas de tipo inflamatorio. También se vincula con algunos tipos de cáncer, según un estudio publicado en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology.

Está claro que la microbiota cuenta con una influencia determinante en la eficiencia de los procesos fisiológicos y metabólicos. Esta puede condicionar la absorción de los nutrientes. Muchas de las bacterias presentes en el tubo digestivo son capaces de producir enzimas que facilitan la digestión, como es el caso de lactasa. También se encargan de permitir la absorción de los ácidos grasos a partir de interacciones con la bilis.

¿Cómo mantener una microbiota saludable?

Resulta determinante conseguir optimizar el perfil de la microbiota para evitar alteraciones en el estado de salud. Está claro que la dieta influye mucho al respecto. Lo fundamental es maximizar el aporte de bacterias beneficiosas y reducir la ingesta o llegada de patógenos al tubo digestivo, elementos que podrían llegar a reproducirse generando un perjuicio sobre el huésped.

Uno de los puntos clave a nivel dietético tiene que ver con el consumo de lácteos fermentados. Estos alimentos cuentan con bacterias probióticas en su interior, microorganismos que han demostrado ser capaces de provocar un beneficio sobre el estado de salud. Es más, a día de hoy hasta se valora la suplementación con los mismos en muchos casos.

Por otra parte, será importante asegurar la ingesta de fibra. Esta sustancia supone un arma de doble filo. Se trata del principal sustrato energético para las bacterias que habitan en el tubo, pero el crecimiento de las mismas no será selectivo. Por este motivo, ante un proceso de disbiosis el consumo de fibra podría incrementar la sintomatología. Conviene tener cuidado en estos casos.

No obstante, como norma general la fibra provoca un incremento de la densidad de los microorganismos que habitan en el tubo digestivo. Esto se suele considerar algo positivo, tal y como afirma una investigación publicada en la revista Gut Microbes. Además, gracias a estos compuestos se forma una serie de nutrientes con carácter antiinflamatorio a nivel intestinal, los ácidos grasos de cadena corta. De entre ellos destaca el butirato.

Factores que pueden causar disbiosis

Como hemos visto, son varios los factores que condicionan la salud de la microbiota, lo que puede llegar a provocar disbiosis a nivel intestinal. Este problema se origina cuando crecen las bacterias patógenas, cuando se pierde densidad en lo que a microorganismos se refiere o cuando se experimenta una reducción en cuanto a la diversidad. En todos estos casos, se producirá una serie de síntomas digestivos molestos.

Normalmente, los procesos de disbiosis están influidos por el consumo de antibióticos. Estos productos se utilizan para acabar con infecciones bacterianas, pero no atacan a las bacterias patógenas de manera selectiva. Pueden también reducir las poblaciones de microorganismos beneficiosos. A partir de aquí, se genera un caldo de cultivo óptimo para que otras bacterias oportunistas colonicen el tubo, causando un perjuicio.

Por este motivo, se suele aconsejar el consumo de un suplemento de probióticos de manera conjunta con los antibióticos. Así lo afirma un estudio publicado en la revista Current Opinion in Biotechnology. Por una parte, se reducen las diarreas asociadas a estos medicamentos. Asimismo, se evitará la génesis de una alteración en la microbiota que pueda condicionar el estado de salud en un futuro.

También será importante garantizar la ingesta de fibra en condiciones de normalidad, para evitar así que la densidad de los microorganismos se reduzca y que puedan aparecer bacterias patógenas que colonicen el tubo. Las recomendaciones de los expertos se sitúan en los 25 gramos de fibra diarios, tanto soluble como insoluble.

Alimentos que se deben evitar en la dieta

Existe una serie de comestibles que se deben evitar en la dieta para proteger la microbiota intestinal. En primer lugar, tenemos que hacer mención a las bebidas alcohólicas. Estas provocan un perjuicio sobre muchos órganos del cuerpo humano. También consiguen reducir las poblaciones de bacterias beneficiosas, ya que cuentan con un carácter tóxico.

Del mismo modo, será fundamental limitar el aporte de azúcares simples y de grasas trans. Ambos elementos varían la composición de la microbiota, pudiendo llegar a provocar situaciones de disbiosis por pérdida de diversidad. Además, hablamos de compuestos con carácter inflamatorio. Estos podrían influir negativamente sobre el riesgo de enfermar, por lo que será necesario reducir su aporte a nivel dietético.

Asimismo, en los últimos años se ha promocionado el uso de los edulcorantes artificiales en sustitución del azúcar. Existe mucha controversia frente a estos aditivos. Si bien es cierto que no todos son iguales, muchos podrían causar daños en el medio interno, sobre todo a nivel de microbiota intestinal. Así lo evidencia una investigación publicada en EXCLI Journal.

Ahora bien, algunos edulcorantes naturales como la estevia parecen más seguros en este sentido. Lo importante es que pasen inalterados a través del tubo digestivo, evitando fermentaciones que puedan condicionar la supervivencia de las bacterias que habitan en el intestino. De lo contrario, se podría incrementar el riesgo de disbiosis a medio plazo. Como medida de prevención se recomienda moderar su consumo.

¿Cuándo introducir un suplemento de probióticos?

La microbiota y el uso de suplementos de probióticos
Cuando se consumen en dosis óptimas y en los momentos adecuados, los suplementos de probióticos podrían favorecer el crecimiento de las bacterias beneficiosas para el organismo.

Lo cierto es que los suplementos de probióticos se pueden consumir por causas distintas. Una de ellas son los problemas digestivos. Cuando se experimentan con frecuencia diarreas o estreñimientos, estos complementos podrían resultar útiles para alcanzar una situación de normalidad y de bienestar. Ahora bien, será necesario elegir la cepa adecuada.

Los probióticos también pueden ayudar a mejorar la función inmunitaria. Reducir la permeabilidad del tracto intestinal reduce la posibilidad de que ciertos patógenos alcancen el torrente sanguíneo y sean capaces de causar un mal en el organismo. Incluso dichos microorganismos beneficiosos servirían para reducir la incidencia de algunas patologías crónicas y complejas, como las de tipo neurodegenerativo.

Ahora bien, antes de incluir un suplemento de probióticos en la pauta, es siempre recomendable consultar con un especialista. La elección del producto en sí puede no ser sencilla. Habrá que acertar con la cepa de bacterias ingerida y elegir un complemento que cuente con un número mínimo de unidades formadoras de colonias, para garantizar así su supervivencia.

Microbiota y microbioma, dos conceptos distintos

La microbiota y el microbioma son dos conceptos diferentes, pero que hacen referencia a un ecosistema muy importante: el de los microorganismos que habitan en el cuerpo humano. Sin ellos sería imposible la vida, por lo que habrá que garantizar su supervivencia, sobre todo cuando hablamos de bacterias beneficiosas. Estas colaboran en un montón de procesos fisiológicos y digestivos.

Si por cualquier motivo sientes un cambio en los hábitos intestinales, pérdida de peso o debilidad, deberías consultar con el especialista. Es probable que hayas desarrollado una situación de disbiosis a nivel intestinal que tenga que ser corregida para volver a la normalidad. De lo contrario, se podría poner en riesgo el buen funcionamiento del organismo a partir del establecimiento de déficits nutricionales.

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