Dieta del potito: ¿qué es y cuáles son sus peligros?

Te vamos a contar los motivos por los cuales poner en marcha la dieta del potito no resulta una buena alternativa para conseguir perder peso de manera sostenible.
Dieta del potito: ¿qué es y cuáles son sus peligros?
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez.

Última actualización: 17 abril, 2022

La dieta del potito es un tipo de alimentación diseñada para perder peso. Se basa en el consumo de papillas para bebés como único comestible permitido, exceptuando la cena, en la que sí se pueden comer sólidos. Esta clase de patrón se puede encuadrar dentro de las dietas milagro y está totalmente desaconsejada para la salud. Puede provocar un efecto rebote y alteraciones en la fisiología humana.

Antes de comenzar es necesario destacar que, para que la alimentación sea adecuada, ha de ser variada y equilibrada. Es importante garantizar que no existen déficits de nutrientes esenciales. De lo contrario podría verse afectada la homeostasis en el medio interno. Por otra parte, conviene garantizar que se ingieren las mismas calorías que se gastan cada día. Al menos en situaciones de normopeso.

¿Cómo se hace la dieta del potito?

La dieta del potito es simple de plantear. Se permite un número indefinido de papillas para bebés a lo largo del día hasta la cena, en la que se preparará una comida de plato. Estos potitos pueden estar compuestos de ingredientes diferentes, pero en su mayoría se elaboran a partir de cereales, verduras y fruta. Por ello se pueden experimentar carencias nutricionales.

Antes de nada hay que dejar claro que las papillas pueden ser preparaciones adecuadas para bebés, con unas necesidades energéticas limitadas, pero no deberían ser el comestible principal en la dieta de los adultos. Por norma general los requerimientos nutricionales son superiores, y el hecho de no cubrirlos provocará el desarrollo de patologías crónicas y complejas con el paso de los años.

En la cena no se especifican los productos que se pueden comer. La teoría dice que cabe la opción de elaborar un menú completo que genere saciedad en este momento del día. Aun así, en muchos casos no será suficiente, sobre todo cuando existe un alto desgaste diario motivado por la actividad física.

De todos modos, y en el supuesto caso que se cubriesen las necesidades nutricionales por medio de dicho planteamiento, atiborrarse a potitos a lo largo del día no resulta la mejor de las alternativas. Estos preparados no dejan de contener una cantidad significativa de azúcares simples en su interior. Dichos elementos han demostrado provocar problemas metabólicos cuando se consumen en exceso.

Está claro que la fruta es necesaria para mantener un buen estado de salud, pero lo mejor es comerla entera. Así no se pierde la fibra, sustancia clave de cara a controlar la entrada de glucosa en el torrente sanguíneo, evitando un producción excesiva de insulina. De acuerdo con un estudio publicado en la revista PLoS Medicine, este elemento es importante para reducir el riesgo de patología metabólica.

Riesgos de la dieta del potito

La dieta del potito puede ser contraproducente
Si bien puede lograrse el objetivo de perder peso, los riesgos asociados a la dieta del potito son mucho mayores que los beneficios.

El primero de los riesgos de la dieta del potito es que se genere un estado de catabolismo muscular procedente de un déficit de proteínas. Según una investigación publicada en la revista Annal of Nutrition & Metabolism, es precisa una ingesta de al menos 0,8 gramos de proteína por kilo de peso al día en personas sedentarias. En atletas los requerimientos pueden duplicarse con facilidad.

Si se incurre en una situación de aporte inadecuado de estos nutrientes, pronto se empezarán a descomponer la proteínas del músculo para la génesis de energía, y para cubrir otras funciones. Esto ocasiona el desarrollo de una patología conocida como sarcopenia, que cursa con pérdida progresiva de fuerza y que se relaciona con un mayor riesgo de muerte en la edad adulta avanzada.

Hay que destacar que mantener un consumo óptimo de proteínas ya resulta difícil en el contexto de una dieta no restrictiva, sobre todo cuando se realiza ejercicio. Mucho más complejo se pone el asunto cuando se limita la ingesta de alimentos sólidos y de origen animal.

Por otra parte, las proteínas son nutrientes clave en la señalización de la saciedad. Si no se consumen en la cantidad que se debiera es posible que el apetito aumente, lo que generaría un estado de ansiedad. Esto condiciona negativamente la viabilidad de la dieta y su adherencia.

A dicha situación hay que sumarle la pérdida de tejido magro comentada, que provocará una reducción del gasto energético diario en reposo. El resultado, un superávit calórico excesivo que provocará una mayor acumulación de grasa a nivel subcutáneo y visceral. Dicha situación se relaciona con un incremento en el riesgo de enfermar, tal y como afirma un estudio publicado en Circulation.

La dieta del potito y el tránsito intestinal

Otro de los problemas derivados de la dieta del potito tiene que ver con la ineficiencia a nivel de tránsito intestinal. Hablamos de una pauta que aporta una cantidad de fibra muy baja, ya que la mayor parte de los alimentos consumidos están triturados, lo que anula la eficiencia de este elemento. Es determinante ingerir unos 25-30 gramos de esta sustancia de manera diaria para conseguir optimizar el funcionamiento del tubo digestivo.

De lo contrario, puede que pronto aparezcan situaciones de estreñimiento. Al ser el bolo fecal de pequeño tamaño, no se producirá una estimulación efectiva de los mecanorreceptores del tubo, lo que ocasiona que los movimientos peristálticos sean muy débiles. Esto dificulta el tránsito enormemente, por lo que no es de extrañar que bajo un planteamiento así no se vaya al baño a diario.

Por otra parte, el consumo regular de fibra en cantidades suficientes se asocia con la prevención de patologías complejas que afectan al intestino, como es el caso del cáncer de colon. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista International Journal of Food Sciences and Nutrition. La fibra no solo barre las sustancias de desecho que se quedan ancladas en el tubo, sino que promociona la buena salud de la microbiota.

Asimismo, el planteamiento de una dieta semilíquida como la del potito acarrea una reducción en la síntesis de las enzimas encargadas de digerir los sólidos. A medio plazo esto resulta problemático, pues se pierde capacidad de absorción de nutrientes. El perfil de bacterias que habitan en el tubo también puede verse condicionado, experimentando importantes alteraciones en cuanto a densidad y diversidad.

Déficits minerales

Continuando con los riesgos de la dieta del potito, hay que mencionar la posibilidad de que el aporte de ciertos minerales esenciales, como es el caso del hierro, no sea suficiente. Hablamos de un nutriente que suele contar con una tasa de absorción baja. Si bien se puede incrementar bajo ciertas situaciones, el riesgo de aporte inadecuado existe, sobre todo cuando la pauta no está optimizada.

En relación a este mineral hay que destacar que se puede obtener por dos vías, mediante alimentos vegetales o por medio de los productos animales. El que procede de esta segunda alternativa cuenta con una disponibilidad mayor. También cabe la opción de consumirlo junto a una cantidad de vitamina C para potenciar la absorción, según un artículo publicado en JAMA. Pero aun así, el riesgo de déficit con la dieta del potito es elevado.

No solo el hierro es problemático, también la vitamina D. Si en el anterior caso hablábamos de una cuestión de absorción, aquí el factor limitante es la existencia del nutriente. Se encuentra en pocos alimentos, como pescados azules, lácteos enteros, huevos y algunos hongos. Sin embargo, ninguno de ellos se consume en cantidades suficientes en el contexto de la dieta del potito.

Si ya la mitad de la población adulta con dieta variada presenta un déficit de este elemento, la situación se complica mucho más cuando introducimos la variable de la pauta restrictiva. En estos casos es casi obligatoria la suplementación, y sin embargo, la dieta del potito no lo aconseja.

Está claro que la mejor manera de cubrir los requerimientos de vitamina D es exponerse a la luz solar de manera frecuente y continuada, pero dicha práctica no resulta posible en cualquier contexto. Tampoco en todas las épocas del año la capacidad de síntesis a nivel endógena es la misma.

Puede producirse un déficit energético excesivo en la dieta del potito

La dieta del potito no es recomendable
Preocuparse por lucir una figura esbelta y perder peso no está mal. El problema es cuando se recurre a métodos poco saludables.

Cuando se pretende bajar de peso es determinante conseguir un déficit energético, de eso no hay duda. Ahora bien, hablamos de una situación controlada. Si el número de calorías ingeridas es excesivamente inferior al de las consumidas, se pueden experimentar alteraciones realmente perjudiciales a medio plazo sobre el estado de salud.

Ya no solo hablamos de un catabolismo a nivel de masa magra, que también, sino que se experimentarán problemas relacionados con la producción hormonal, con la señalización interna e incluso con la salud mental. Por este motivo no conviene plantear protocolos demasiado agresivos a la hora de generar un déficit de calorías, ya que no son sostenibles y provocan resultados negativos.

Asimismo, la clave de la pérdida de peso no solo recae en las propias calorías. Hay que asegurarse también de que el mecanismo metabólico funciona de forma eficiente. Si existe resistencia a la insulina, las grasas del tejido subcutáneo no se movilizarán ni oxidarán de manera adecuada para producir energía, lo que bloquea la pérdida de peso y frustra los avances.

En este caso conviene mucho más fomentar la práctica regular de ejercicio, sobre todo enfatizando en el trabajo de fuerza, que plantear regímenes excesivamente restrictivos. Estos conllevan un montón de riesgos y de ellos apenas se extraen beneficios. Las prisas en el campo de la composición corporal no son buenas aliadas. Es siempre mucho mejor centrarse en los buenos hábitos y mantenerlos a lo largo del tiempo.

Hay que destacar la importancia de dormir correctamente de cara a estimular la pérdida de peso. Tanto metabolismo como saciedad podrían verse condicionados negativamente por un descanso inadecuado, lo que dificultaría los avances aun mejorando la calidad de la dieta. Al menos hay que descansar 7 u 8 horas cada noche con el mínimo número de interrupciones posibles.

La dieta del potito no resulta nada recomendable

La dieta del potito no solo no es saludable, sino que cuenta con bastantes más riesgos que beneficios para la salud. No genera tampoco adherencia, por lo que apenas se podrá mantener activa durante unos cuantos días. El efecto rebote está prácticamente asegurado. Y lo peor no es recuperar los kilos perdidos, sino que se pueden ganar más todavía de los que ya había.

Para terminar, recuerda que el estado de salud se ve determinado por el planteamiento de una serie de hábitos mantenidos a lo largo de los años. En lo que a dieta se refiere, hay que escapar siempre de los milagros y poner sobre la mesa un protocolo que resulte sostenible, equilibrado y variado desde el punto de vista nutricional. Si lo que se quiere es perder peso habrá que generar un déficit, pero con control.

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