6 alimentos que es mejor no cenar

A continuación te vamos a mostrar qué alimentos has de evitar cenar para no comprometer la calidad del sueño y para no perjudicar el estado de salud.
6 alimentos que es mejor no cenar
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez.

Última actualización: 31 agosto, 2022

Existen una serie de alimentos que es mejor no cenar, sobre todo cuando el objetivo es promocionar la pérdida de peso o mejorar el estado de salud. No es preciso que sean excluidos completamente de la dieta, pero será bueno tomarlos con moderación y evitarlos en la noche. De lo contrario, los resultados se podrían ver lastrados con el paso de las semanas.

Para conseguir que una dieta sea buena han de existir dos variables básicas: la variedad y el equilibrio a nivel energético. Cuantos más comestibles diferentes aparezcan en la pauta menos probable será que se desarrollen déficits de nutrientes esenciales. Eso sí, no todos han de incluirse con la misma frecuencia.

Alimentos que es mejor no cenar

A continuación te vamos a mostrar cuáles son los alimentos que es mejor no cenar. Recuerda que a la hora de plantear la cena, lo más apropiado es apostar por productos de buena calidad con elevada densidad a nivel nutricional. Asimismo, es positivo que permitan una digestión sencilla de forma posterior, para evitar así alteraciones en el descanso nocturno.

1. Cereales azucarados

Los cereales azucarados siguen presentes en los desayunos de mucha gente. Sin embargo, no son una buena alternativa. Tampoco en la cena, momento en el que varias personas los consumen con objetivo de preparar algo en poco tiempo que calme el apetito.

Pero no conseguirán desarrollar de manera eficiente dicha función, ya que su contenido en fibra es escaso. Al mismo tiempo, los azúcares que aportan podrían incrementar la incidencia de la diabetes de tipo 2, según un estudio publicado en Current Diabetes Reports.

Esto no quiere decir que no haya cereales que se puedan comer de noche. La avena como tal puede ser una excelente opción. Hablamos en este caso de un alimento que se caracteriza por concentrar bastante fibra en su interior.

En concreto, cuenta con un tipo de fibra soluble conocida como betaglucanos. Estos han demostrado ser muy positivos para la microbiota, ya que sirven como sustrato energético para las bacterias que habitan en el tubo digestivo.

Las mejor alternativa es la avena en copos. Se puede preparar de varias maneras posibles. Es óptimo combinarla solamente con leche, aunque los mayores beneficios se obtienen si se cocina de forma previa.

Así aumenta su digestibilidad, por lo que el aprovechamiento nutricional de la misma será mayor después. Gracias a ello se podrían evitar déficits de micronutrientes esenciales, como las vitaminas y los minerales.

2. Chocolate

El chocolate con alto porcentaje de cacao se considera un buen alimento para incluir en la pauta, pero no es lo óptimo para consumir en la cena. Y es que este producto cuenta en su interior con un alcaloide análogo a la cafeína.

Este podría influir negativamente en el descanso nocturno cuando se introduce en el organismo cerca de las horas de sueño. Lo mejor es tomarlo durante la mañana o a media tarde.

Conviene mirar el etiquetado antes de adquirir un chocolate en el supermercado. La mayor parte de los que se comercializan concentran demasiados azúcares simples, lo que resulta perjudicial para la salud metabólica. Siempre habrá que decantarse por aquellos que tengan como mínimo un 75 % de cacao. Y es que este ingrediente es el más beneficioso de todo el producto.

De acuerdo con una investigación publicada en la revista The Cochrane Database of Systematic Reviews, los fitoquímicos del cacao ayudan a mejorar el funcionamiento del sistema cardiovascular por medio de una reducción de los niveles de presión arterial.

Esto resulta tremendamente positivo, sobre todo en personas que no cuentan con un estado de composición corporal óptimo. Incluso dichos antioxidantes evitarían la degradación de ciertas lipoproteínas, como las VLDL, lo que también protege frente a problemas como la aterosclerosis.

3. Legumbres

Los alimentos que es mejor no cenar incluyen las leguminosas
Si se tienen problemas con el exceso de gases, sería conveniente no consumir frijoles en las últimas horas del día.

Las legumbres son consideradas como muy saludables. De hecho, debería incrementarse su presencia en la dieta. Aportan proteínas y carbohidratos, un buen puñado de fibra y varios micronutrientes.

Ahora bien, su digestión no siempre es sencilla. A algunas personas les producen gases, derivados de la fermentación de las fibras que contienen. Esto a media noche puede traducirse en problemas con el descanso.

Por ello, la mejor alternativa es consumir las legumbres en otro momento del día, como puede ser en la comida del mediodía. Así se aprovecharán los beneficios y no se experimentarán sensaciones malas.

Del mismo modo, conviene cocinarlas a fuego lento para minimizar este posible efecto secundario a nivel de flatulencias. Gracias a ello se ablandan las fibras, lo que resulta en una digestión posterior más sencilla.

Otra alternativa consiste en triturarlas. Por ejemplo, cuando se elabora hummus se obtiene un producto beneficioso de fácil digestión. Se podrá incluir en las rutinas de manera regular incluso por la noche. No es frecuente que provoque alteraciones digestivas, a no ser que se haya consolidado un proceso de disbiosis previo que habrá que tratar de un modo determinado.

4. Alimentos picantes

El picante es excelente para promocionar la pérdida de peso. Consigue activar el metabolismo e incrementar ligeramente la temperatura corporal, lo que repercute de forma positiva sobre el gasto energético diario.

Así lo evidencia una investigación publicada en la revista International Journal of Food Sciences and Nutrition. Sin embargo, no debemos de olvidar que los productos picantes suelen provocar digestiones un poco más pesadas.

Por este motivo no es óptimo que la cena cuente con este sabor. De lo contrario se podrían experimentar interrupciones del sueño con ardores o reflujo, lo que limita la capacidad de descansar y afecta al bienestar.

Asimismo, esta clase de alimentos picantes se deben restringir en la pauta de las personas que sufren alteraciones estomacales, a pesar de sus beneficios. No debemos olvidar que son irritantes, por lo que pueden dañar un tejido que no se encuentre en perfecto estado.

En el caso de que no existan problemas como el reflujo y la acidez de manera frecuente, será positivo consumir picante en otros momentos del día. Sobre todo cuando el objetivo es perder peso. Gracias a esta clase de comestibles puede facilitarse la consecución de un déficit energético, lo que provocará mayor movilización y oxidación de grasas en el día a día.

5. Crucíferas

Las verduras crucíferas están recomendadas en casi cualquier dieta por su capacidad para controlar los niveles de inflamación y de oxidación en el organismo.

Hasta podrían reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, tal y como afirma un estudio publicado en la revista Journal of Medicinal Food. También se utilizan suplementos de extractos de fitoquímicos procedentes de dichos alimentos para conseguir así generar beneficios.

Sin embargo, son productos que cuentan con mucha fibra en su interior, por lo que es frecuente que fermenten en el intestino y que incrementen la producción de gas. Al fin y al cabo en la cena hay que priorizar los comestibles de fácil digestión para garantizar un sueño posterior con el mínimo número de interrupciones posibles.

Del mismo modo que sucedía con las legumbres, siempre queda el truco de cocinar bien las crucíferas para limitar la producción de gas posterior. Hasta podrían incluirse en diferentes cremas de verduras y purés.

En este caso no habría tanto problema por comerlos a última hora del día. No obstante, los beneficios derivados de la fibra a nivel digestivo se verán también reducidos. Solo se aprovecharán los fitoquímicos y las vitaminas.

6. Embutidos

Los alimentos que es mejor no cenar incluyen los embutidos
Algunos embutidos pueden caer especialmente pesados durante la noche, por lo que conviene regular su consumo.

Los embutidos no están recomendados en ningún momento del día. A pesar de ello están presentes en muchas dietas. Se deberían eliminar de la cena también, ya que entran dentro del grupo de las carnes procesadas.

Existen varias evidencias conforme estos comestibles resultan bastante nocivos para la salud, pudiendo incrementar el riesgo de muerte por cualquier causa, de patología cardiovascular y de cáncer.

Una buena parte de los problemas de los aditivos reside en los conservantes que se utilizan para mejorar su vida útil. Normalmente se emplean nitritos para ello.

Dichos compuestos provocan una mayor acumulación de radicales libres en el medio interno, lo que termina por incrementar la disfunción mitocondrial y por provocar diferentes errores en la replicación del material genético celular.

En el caso de incluir embutidos en la pauta, hay que destacar que las mejores alternativas son el jamón serrano de buena calidad y la pechuga de pavo. Eso sí, siempre hay que observar los etiquetados para asegurarse de que no existen aditivos artificiales de mala calidad en su interior. De lo contrario se generarán efectos adversos a medio plazo.

Cabe mencionar que los perjuicios de los embutidos y de las carnes procesadas no se aplican a las carnes frescas. En este caso nos referimos a alimentos de calidad que han de ser incluidos en la dieta de forma regular.

Estos cuentan con proteínas de alto valor biológico y con minerales importantes, como es el caso del hierro. De hecho, un déficit del mismo compromete el transporte de oxígeno a través de la sangre, dando lugar a la anemia.

Es mejor no cenar algunos alimentos para mejorar la salud

Hay algunos alimentos que es mejor no cenar para no comprometer el estado de salud a medio plazo. Otros no son recomendables porque pueden impactar de manera negativa sobre la calidad del sueño y del descanso.

Esto a su vez repercutirá sobre el equilibrio hormonal, rompiendo la homeostasis en el medio interno. Hay otras muchas alternativas saludables y sabrosas que se deben priorizar.

Cuando el objetivo es evitar el desarrollo de patologías con el paso de los años, conviene mantener una serie de buenos hábitos en su conjunto. No basta solo con cuidar la dieta. Es clave practicar ejercicio físico de forma regular y exponerse a la luz solar.

Sobre todo habrá que priorizar los trabajos de fuerza muscular acompañados de una ingesta proteica suficiente para estimular la ganancia de masa magra. Esto es clave para prevenir la inflamación crónica de bajo grado.

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