Cómo tener más paciencia

La paciencia permite tomar decisiones más lógicas, estar menos estresado y reducir los arrebatos de ira. Descubre otros de sus beneficios y cómo cultivar esta virtud en tu vida.
Cómo tener más paciencia
Laura Ruiz Mitjana

Revisado y aprobado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 31 mayo, 2021.

Escrito por Daniela Andarcia, 20 enero, 2021

Última actualización: 31 mayo, 2021

Un mundo ideal para la mayoría de las personas sería aquel en que todo suceda sin necesidad de esperar, como ir al gimnasio y ver los resultados al instante, jamás aguardar por un turno o que de forma mágica todas las comidas estén al instante. Pero lo cierto es que no funciona de ese modo y tenemos que aprender a tener más paciencia.

Con ella, la espera es más llevadera, mejora el estado de ánimo y disminuye el estrés, por mencionar algunos de sus beneficios. Pero, ¿qué sucede si no nacemos con esa virtud? En realidad, todos podríamos tener la capacidad y la habilidad para hacer de la paciencia una de nuestras virtudes, si se trabaja a diario en ella.

Beneficios de la paciencia

Para ser más paciente es necesario comprender qué aporta. Dentro de sus beneficios, tanto en la vida privada como en el trabajo, podrían mencionarse los siguientes:

  • Disminuir los arrebatos de ira.
  • Ser menos propenso a rendirse cuando se aprenden cosas nuevas.

12 formas efectivas para ser más paciente

Puede que el ritmo de vida actual requiera adquirir mayores compromisos que se deben cumplir en un tiempo determinado. Con esto en mente, cualquier cosa que se piense que quita el tiempo hará perder la paciencia. Estos consejos para manejar mejor la situación pueden ser de ayuda.

Madre aprende a ser paciente con su hija.
La paciencia con los más pequeños es una forma de cultivar la virtud para toda la vida en general.

1. Practica ser paciente

La paciencia debe verse como adquirir una nueva habilidad, por lo tanto, debe ser practicada para mejorar. De la misma forma que se aprende un idioma nuevo o a tocar un instrumento, la práctica convierte en maestro.

Aunque puede que la vida cotidiana brinde la oportunidad para obtener esta habilidad, estas acciones podrían ayudar a conseguir más control y concentración. Las ideas clave son las siguientes:

  • Completar de vez en cuando juegos como sudoku o rompecabezas.
  • Elaborar platillos de comida complejos o que requieran seguir muchos pasos.
  • Leer una novela profunda.
  • Tomar el transporte público cada cierto tiempo.
  • Cuidar los niños de un familiar o amigo.

2. Replantea tu frustración

Darle el revés a una situación en la que no se tiene el control puede ayudar a manejar las emociones y a ejercitar el autocontrol. Un caso perfecto y en el que la mayoría de las personas ha estado alguna vez en su vida, es esperar a alguien que no llegó a tiempo para la reunión.

Es comprensible enojarse. Pero, ¿qué haremos con enfadarnos? No aparecerá de forma mágica. Mientras se espera se puede aprovechar el tiempo en algo productivo, como revisar las notas del teléfono, responder correos electrónicos o hacer alguna llamada pendiente.

3. Razona por qué estás impaciente

Hacer la cola para pagar los productos en el supermercado puede hacer perder la paciencia. Una buena práctica es hallar la razón que nos hace impacientes.

Cuando se reconozcan las razones reales habrá capacidad de controlar los sentimientos y organizar en la mente qué se podría hacer, en lugar de solo quejarse porque no se avanza con rapidez o la cajera es muy lenta.

4. Duerme lo suficiente si quieres tener más paciencia

Existe evidencia científica de que la falta de sueño aviva el sentimiento de ira y mal humor. Priorizar un descanso reparador será la mejor elección para no arrepentirse o preguntarse por qué me enojé si al final de cuenta era una tontería. Para ello, evita lo siguiente:

  • El consumo de cafeína por la tarde y la noche.
  • La luz de dispositivos electrónicos justo antes de ir a la cama, al igual que beber mucho líquido en ese horario.
  • Saltar la hora en la que acostumbras dormir, incluso si es fin de semana.

5. Busca una forma de distraerte

Hay escenarios en los que no tienes ningún control para acelerar las cosas y es un hecho que debes enfrentarte a eso toda tu vida. Prever qué hacer para cuando te encuentres en situaciones similares, como esperar por un vuelo retrasado, puede ayudarte a ser más paciente y relajarte.

Para ello existen aplicaciones útiles para manejar el estrés. También sirve escuchar un podcast, hacer lecciones para un nuevo idioma y utilizar aplicaciones para meditar como Headspace o Smiling mind.

6. Practica la meditación

La consciencia plena o atención plena es una meditación espiritual o psicológica que puede ayudar a afrontar la incertidumbre o los periodos de espera, de acuerdo a un estudio realizado por Personality and Social Psychology Bulletin.

La atención plena consiste en entrenar tu mente para enfocar los pensamientos lejos de lo que pueda estar molestando. Dentro de sus beneficios se encuentran el de reducir el estrés, controlar la ansiedad y mantener una buena salud emocional.

Lo práctico de la meditación es que la puedes hacer en cualquier lugar en el que te encuentres. Existen varios métodos, pero uno de los más conocidos es la meditación 101 que se basa en los siguientes pasos:

  1. Cierra los ojos y toma consciencia de tu cuerpo y del lugar donde estas sentado.
  2. Concéntrate en tu respiración, inhala y exhala de forma natural e intenta disfrutarlo. Enfócate en ello al menos 2 o 3 minutos.
  3. No esquives los pensamientos si llegan a aparecer en tu mente. Préstales atención y déjalos pasar sin juzgarlos.

7. Muévete de manera consciente para tener más paciencia

Cuando se está impaciente es muy común caminar de un lado a otro o sentarse en la silla y mover una extremidad del cuerpo. Si te encuentras a la espera de tu turno o de un amigo que esta retrasado, intenta levantarte, caminar despacio, hacer algunos estiramientos suaves, colocarte en puntillas u observar a detalle el lugar en donde te encuentras.

8. Practica la empatía

Puede que una persona mayor te haga perder el control cuando está enfrente de un cajero bancario. Colocarte en el lugar del otro y pensar que está haciendo lo mejor que puede te convierte en alguien empático y, por ende, más paciente.

9. Date un descanso

Un descanso no está mal para recuperar la paciencia. Salir algunos minutos al aire libre podría ayudarte a oxigenarte y pensar de forma clara la situación.

Cuando te permites pensar en una situación bajo estrés, hallarás la solución al problema que te está inquietando en lugar de quedarte y que la impaciencia se apodere de ti.

10. Mira a los demás para tener tú la paciencia de ellos

En ocasiones no te encuentras solo en una situación estresante. Al mirar a tu alrededor te puedes dar cuenta de que hay más personas que están pasando por lo mismo. Fijarte en cómo cada uno de ellos está manejando el momento puede ayudarte a emularlos.

Aunque también existe la posibilidad de que des el ejemplo y entre todos generen un ambiente más amigable, ya que es probable que ellos se fijen en cómo tú estas controlando la difícil situación.

11. Practica la gratitud

Es común juzgar las acciones de otras personas cuando creemos que nos retrasan o los vemos lentos. Intenta no tomártelo a personal y, en cambio, piensa en las cosas por las que estás agradecido. Darse un tiempo para compartir puede crear nuevos recuerdos que más adelante te traerán felicidad.

12. No te convertirás en un maestro de la paciencia de un día para otro

Es irónico pensar que para ser una persona paciente debes tener paciencia para conseguirla. Es una práctica que te costará tomar habilidad. Si te desesperas no llegarás a buen término.

No está mal si de vez en cuando eres impaciente o te muestras resistente al cambio. Es normal cuando se inicia. Debes entender que poco a poco lograrás el objetivo y el secreto está en seguir intentándolo.

Anciana practica para detener el deterioro cognitivo.
La paciencia con los mayores es fundamental para ayudarlos a progresar en su tercera y cuarta edad.

¿Cuándo no vale la pena tener paciencia?

Debes saber equilibrar la paciencia. Exagerar en ser paciente o ser paciente extremo puede llegar a ser contraproducente. Hay situaciones en las que se requiere enfrentar el problema. Por ejemplo, cuando crees que tu jefe te está engañando con un falso aumento.

O si una persona de forma constante te trata mal y espera que siempre seas paciente con él. Anteponer la paciencia a tu autoestima puede dañar el bienestar, por lo que debes saber discernir cuándo ser paciente y cuándo no.

La paciencia es un buen mecanismo de defensa para lidiar con situaciones difíciles y no caer en los sentimientos de enfado o irritación. Lograr ser paciente no es una habilidad que se adquiere de la noche a la mañana; para ello debes practicar de forma constante.

Ser más empáticos, gratos, dormir lo necesario y hacer meditación son algunos de los medios que te permiten disminuir el estrés y sobrellevar las cosas de la mejor manera.

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