Lóbulo occipital: características y funcionamiento

El cerebro humano tiene hasta 6 lóbulos, uno de ellos es el lóbulo occipital, relacionado con el procesamiento visual de la información. Pero, ¿de qué se encarga exactamente este lóbulo? ¿Sabías que su lesión puede originar alucinaciones?
Lóbulo occipital: características y funcionamiento
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 01 junio, 2021.

Última actualización: 01 junio, 2021

Los lóbulos cerebrales son las zonas de la corteza cerebral en las que se subdivide el cerebro. Tenemos hasta 6 lóbulos funcionales, que son el lóbulo occipital, el frontal, el parietal, el temporal, el de la ínsula y el límbico (Huang, 2017).

El lóbulo occipital, situado en la parte trasera del encéfalo, es el encargado del procesamiento visual de la información. De forma más concreta, podemos decir que regula, coordina y procesa la visión. En este artículo explicamos cómo funciona y qué ocurre si se lesiona.

Lóbulo occipital: definición y características

El lóbulo occipital contiene muchas neuronas.
Al igual que el resto del cerebro, las neuronas son las células que más abundan en estos lóbulos.

El lóbulo occipital es una área del cerebro relacionada con la visión y con otras funciones. Es uno de los lóbulos más pequeños del cerebro, y ocupa una pequeña porción en la parte trasera del encéfalo.

Se sitúa entre otras estructuras: el lóbulo temporal, el lóbulo temporal y el cerebelo (justo por encima de este). En realidad, hablamos de dos lóbulos occipitales y no de uno (cada uno de ellos situados en uno de los hemisferios cerebrales, el derecho y el izquierdo).

Así, cada uno de nosotros tiene dos lóbulos occipitales, que son casi simétricos, y que se separan por una estrecha cisura.

Evolución

Se trata de un lóbulo que, durante la evolución de los ancestros de la especie humana, no ha crecido en proporción al resto de partes del cerebro, cosa que sí ocurre con el lóbulo frontal, por ejemplo. Además, este lóbulo no se ha ido complejizando con el tiempo, como el lóbulo frontal y otras estructuras.

Como dato curioso, se cree que los neandertales, una rama evolutiva paralela al Homo sapiens, disponían de un lóbulo occipital mayor al de nuestra especie.

Funcionamiento

Es importante saber que cada una de las estructuras del cerebro, como sería el lóbulo occipital, no se encarga exclusivamente de una función, sino de muchas de ellas.

Además, estas funciones están repartidas por todo el cerebro, lo que significa que se necesita de la coordinación e interconexión de las estructuras para la ejecución de diversas funciones.

En definitiva: ni cada función se localiza solo en una zona del cerebro ni cada zona es suficiente para el funcionamiento de determinadas tareas cerebrales. Sin embargo, sí podemos decir que el lóbulo occipital se encarga, de forma principal, del procesamiento de la información visual.

Procesamiento visual

Cuando vemos o miramos a nuestro alrededor, es decir, cuando las retinas reciben la información visual, es la corteza visual la que recibe primero esta información. Dicha corteza está incluida en el lóbulo occipital.

Esta corteza se divide en diferentes zonas o porciones del encéfalo, que se pueden clasificar en función de su nivel de procesamiento visual.

La corteza visual primaria, por ejemplo, también llamada V1, es la parte del lóbulo occipital encargada de procesar la información visual más “cruda”, ya que detecta los patrones generales que recogen los ojos.

¿Qué ocurre con esta información tan poco detallada? Que es enviada a otras zonas del lóbulo occipital, zonas que se encargan de procesar, de forma más refinada, esta información visual. Estas zonas, a su vez, envían la información ya analizada a otras áreas del encéfalo.

Vías ventral y dorsal

La información visual ha pasado ya por la corteza visual primaria, y entonces esta zona se encarga de emitir dicha información a través de dos vías: la vía ventral y la vía dorsal. Estas vías se extienden de forma paralela y, a su vez, se comunican con otras zonas del cerebro:

  • Vía ventral (vía del “Qué”): se dirige hacia la zona frontal del cerebro, y se encarga de procesar la información analizada por la V1. Procesa las características de los elementos que vemos, es decir, el contenido.
  • Vía dorsal (vía del “Cómo”):  se dirige también hacia la zona frontal, y procesa la información sobre la localización y el movimiento de lo que vemos.

Funciones relacionadas con la visión

Más allá del procesamiento visual “en general”, podemos hablar de ciertas funciones más específicas, relacionadas con la visión, en las que interviene el lóbulo occipital:

  • Mapeo visual general, que ayuda al razonamiento especial y potencia la memoria visual.
  • Determina las propiedades de los colores de los objetos que vemos.
  • Evalúa la distancia, el tamaño y la profundidad en nuestro campo de visión.
  • Identifica los estímulos visuales (rostros y objetos familiares).

Epilepsia en el lóbulo occipital

En el lóbulo occipital se puede originar epilepsia.
Las convulsiones originadas en esta área son comunes.

El lóbulo occipital se ha asociado con un tipo de epilepsia, la llamada epilepsia occipital. Así, podría ser el causante de esta (o al menos, en parte). Parece ser que en los casos de epilepsia occipital existe cierta propensión genética o biológica a padecerla.

Primeras definiciones y clasificación

La primera definición de la epilepsia occipital fue realizada por Gastaut en 1982, cuando este médico reunió una cantidad considerable de pacientes y describió en ellos un tipo de afección.

En este tipo de afección, encontró que podía encontrarse un buen control de las crisis, así como características electroencefalográficas compartidas en todos los casos.

Más adelante, en 1989, Panayiotopoulos describió más casos que presentaban una mayor amplitud en la sintomatología que lo que había observado Gastaut.

A través de estas dos aportaciones de los investigadores, la Liga Internacional Contra la Epilepsia en 1999 empieza a clasificar este tipo de epilepsia como una categoría a parte.

Características clínicas de la epilepsia occipital

En un artículo de revisión de la epilepsia occipital, de Palacios et al. (2017), con información tomada de Caraballo et al. (1998), encontramos las características clínicas (o síntomas) de la epilepsia occipital:

  • Vómito ictal.
  • Desviación tónica oculocefálica.
  • Episodios migrañosos.
  • Crisis visuales, secundariamente generalizadas y parciales.
  • Ausencias típicas.
  • Anartria y crisis motoras hemifaciales.
  • Crisis en vigilia, durante el sueño y prolongadas.
  • Status (crisis epiléptica que puede producir daño neurológico).

Trastornos asociados al lóbulo occipital (lesiones)

Una lesión en el lóbulo occipital puede causar síntomas o trastornos diversos. Entre ellos, encontramos alucinaciones visuales e ilusiones. Así, las alucinaciones pueden ser causadas por lesiones en la región occipital, pero también por convulsiones del lóbulo temporal.

Su lesión también puede ocasionar síntomas como la confusión, la dificultad para identificar las formas, los colores o las caras conocidas, déficits en los procesos de habla o en la habilidad matemática, la aparición de movimientos involuntarios en los ojos…

Otras lesiones más concretas, en este caso, en el área de asociación parietal-temporal-occipital (área POT o PTO), pueden originar ceguera de palabra (o dislexia) con problemas de escritura.

Alteraciones en el sistema perceptivo-visual

Las lesiones en este lóbulo también pueden causar cambios sutiles o más evidentes en el sistema perceptivo-visual. Esto incluye defectos del campo visual y escotomas.

Un escotoma es una zona de ceguera parcial, temporal o permanente; en personas sanas, se trata del punto ciego ocular, y en personas con alguna lesión en la retina, el nervio óptimo o el lóbulo occipital, los daños a nivel visual pueden ser más amplios.

Como hemos visto, aunque se trata de un lóbulo pequeño, el lóbulo occipital tiene un funcionamiento un tanto complejo, y se ocupa de regular todas aquellas funciones relacionadas con el procesamiento visual.

Así, nos permite procesar los objetos que vemos, diferenciar los colores y los movimientos o identificar las formas y las figuras de las cosas, entre otros. Además, aunque en menor medida, también está vinculado con otros procesos cognitivos como el habla, la memoria, las matemáticas, la lógica o la escritura.

Su lesión provoca síntomas diversos (dependiendo de la zona concreta lesionada), tales como alucinaciones o dificultades para identificar caras, colores o movimientos.

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    • Caraballo, R., Cersosimo, R., Medina, C., Tenembaum, S. y Fejerman, N. (1998). Epilepsias occipitales idiopáticas. Arch Arg Pediatr, 96: 169-176.
    • Carlson, Neil R. (2007). Psychology : the science of behaviour. New Jersey, USA: Pearson Education.
    • Carlson, N.R. (1999). Fisiología de la conducta. Barcelona: Ariel Psicología.
    • Carpenter, M.B. (1994). Neuroanatomía. Fundamentos. Buenos Aires: Editorial Panamericana.
    • Destina Yalçin, A.; Kaymaz, A.; Forta, H. (2000). Reflex occipital lobe epilepsy. Seizure.
    • Huang J. (2017). Revisión sobre la función cerebral. Manual MSD. Versión para profesionales.
    • Palacios, E., Bello, L., Maldonado, D. y Martínez, F. (2017). Epilepsia occipital. Repertorio de Medicina y Cirugía, 26(1): 3-8.