Alucinaciones: qué son y qué tipos existen

Las alucinaciones son experiencias anómalas que la persona experimenta al ver, escuchar, sentir u oler cosas que, en realidad, no existen. Aparecen típicamente en la esquizofrenia. ¿Quieres conocerlas mejor?

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 22 Enero, 2021.

Última actualización: 22 Enero, 2021

Seguro que has oído a hablar alguna vez de las alucinaciones, pero ¿sabes lo que son? Si pudiéramos definirlas en pocas palabras hablaríamos de percepciones sin objeto. Es decir, no corresponden a ningún estímulo físico externo. Aún así, la persona que las experimenta siente dichas percepciones como reales.

Se diferencia de la ilusión en que esta última es una percepción distorsionada de un estímulo u objeto que sí existe en la realidad. Por otro lado, tampoco podemos confundir una alucinación con un delirio. En el segundo caso hablamos de una creencia o idea que la persona vive con absoluta convicción, a pesar de que la evidencia demuestre lo contrario.

Eso sí, alucinaciones y delirios pueden aparecer en conjunto y, de hecho, muchas veces los delirios son utilizados por el paciente para justificar o demostrar su alucinación. Esto ocurre en los trastornos psicóticos. Pero ¿qué más sabemos sobre las alucinaciones? ¿Cuántos tipos existen y en función de qué parámetros podemos clasificarlas? ¡Te lo contamos!

¿Qué son las alucinaciones?

Amparo Belloch, catedrática de psicopatología en la Universitat de Valencia, en el “Manual de Psicopatología” (2010), junto a Sandín y Ramos, hace un repaso de las alucinaciones. Las define como “experiencias anómalas que no se fundamentan sobre estímulos realmente existentes fuera del sujeto” o que “persisten cuando el estímulo que las originó ha desaparecido”.

Es decir, una alucinación es una percepción que ocurre en ausencia de un estímulo real que la desencadene. La persona que la experimenta tiene la sensación de que es una realidad. Además, ocurre sin que el paciente pueda controlarla. Esta característica también la tienen otros fenómenos psicopatológicos, como las obsesiones, los delirios y algunas ilusiones.

De forma paradigmática, la esquizofrenia es la enfermedad mental que más se asocia a las alucinaciones.

Un poco de historia

Según Sacks (2012), la primera persona en utilizar el término de alucinación con su significado actual fue el psiquiatra francés Jean Étienne Dominique Esquirol, en la década de 1830. Aún así, el concepto ya se empleaba mucho antes, en el siglo XVI, para designar a una mente que divaga.

“Con las alucinaciones, sí se pueden hacer imágenes funcionales del cerebro mientras que están pasando. Esta es una actividad autónoma, lo que no sucede con la imaginación”.

-Oliver Sacks-

¿En qué trastornos aparecen?

Las alucinaciones son el síntoma por excelencia de los trastornos psicóticos, junto a los delirios. Entre ellos encontramos la esquizofrenia (la alucinación constituye uno de sus criterios diagnósticos), el trastorno esquizofreniforme y el trastorno psicótico breve.

Por otro lado, las alucinaciones también pueden aparecer en el seno de una depresión (incluyendo una depresión tipo psicótica), así como en los episodios maníacos del trastorno bipolar (aunque no es tan frecuente).

Además, aparecen en trastornos neurológicos, en demencias, en accidentes cerebrovasculares (ACV), tumores del encéfalo, con el consumo de ciertas sustancias (drogas o medicamentos), en la epilepsia e incluso en situaciones no patológicas con exceso de ansiedad o estrés.

¿Qué tipos de alucinaciones existen?

Según Belloch et al. (2010), encontramos diferentes tipos de alucinaciones. Se pueden clasificar según una serie de parámetros, que son los siguientes.

Grado de complejidad

Según el grado de complejidad de la alucinación encontramos diferentes tipos:

  • Sencillas: ruidos, resplandores, destellos.
  • Complejas: voces, personas, escenas, situaciones.

Contenido

Según el tipo de contenido, encontramos alucinaciones que tienen que ver con los siguiente:

  • Necesidades de la persona: deseos, temores, recuerdos.
  • Circunstancias vitales del paciente: las preocupaciones.
  • Ideologías.
  • Entorno.

Modalidad sensorial

Las alucinaciones también pueden clasificarse según su modalidad sensorial, es decir, de acuerdo a la vía por la que es percibida por el paciente. Así, encontramos los siguientes tipos.

Auditivas

Se trata de las más frecuentes, especialmente en personas con esquizofrenia. Según su complejidad pueden clasificarse en alucinaciones elementales (escuchar murmullos, pasos, tonos) y complejas (escuchar hablar a personas con mensajes claros).

A su vez, las alucinaciones auditivas pueden clasificarse en base al siguiente criterio:

  • Claridad con la que se percibe la alucinación.
  • Intensidad o magnitud del estímulo percibido.
  • Localización: distancia a la que se percibe la voz o el sonido.
  • Contenido: puede tratarse de voces que le hablan al paciente, que hablan entre sí, que le piden cosas, que le ordenan, que comentan sus acciones.
  • Manera de dirigirse a la persona: el lenguaje utilizado y el tono.

Dentro de las alucinaciones auditivas encontramos un subtipo concreto que son las musicales. Incluyen el hecho de escuchar una canción, a alguien cantando o  música religiosa.

Visuales

Las alucinaciones visuales son aquellas que el paciente percibe a través del sentido de la vista. A su vez, pueden clasificarse según diferentes parámetros:

  • Temática: por ejemplo las zoopsias, que son alucinaciones relacionadas con insectos.
  • Tamaño: aquí encontramos las alucinaciones liliputienses (percibir los objetos más pequeños de lo que son) y las guliverianas (percibirlos más grandes).
  • Cualidad: encontramos alucinaciones más o menos borrosas, de colores diversos, en movimiento o estáticas, congruentes o incongruentes con las ideas o delirios.

Olfativas

Las alucinaciones olfativas implican que la persona huela olores que en realidad no corresponden con la realidad objetiva, por ejemplo putrefacción, pero también cosas agradables. Están asociadas a la idea de estar siendo envenenado. Suelen aparecer como consecuencia de tumores cerebrales, aunque también en el seno de un trastorno psicótico.

Gustativas

Las alucinaciones gustativas implican el hecho de sentir gustos desagradables o no sentir ningún gusto cuando el paciente come. El paciente puede creer que ha sido envenenado y desarrollar un delirio en consonancia.

Este tipo de alucinaciones suelen aparecer conjuntamente con las olfativas y ser coherentes entre sí. Por ejemplo, oler una comida y que la persona aprecie o sienta su mal o buen gusto.

Táctiles

Las alucinaciones táctiles pueden aparecer por todo el cuerpo o por una zona específica del mismo. Así, la persona sentirá tocamientos, corrientes eléctricas, quemaduras, pellizcos. En función de su contenido encontramos las siguientes:

  • Hápticas: se refiere a una sensación física (cosquilleos u hormigueos).
  • Hídricas: implican sensación de humedad.
  • De contacto o pasivas: el paciente siente que alguien le toca.
  • Activas: es la persona la que tiene la sensación de tocar algo o alguien.
  • Cinestésicas: la persona percibe que una parte de su propio cuerpo se está moviendo.
  • Corporales: por ejemplo, que la persona sienta que está hueca por dentro.

Los tipos de alucinaciones son variados y responden a clasificaciones que deben tenerse en cuenta para el diagnóstico psicopatológico.

Otros tipos de alucinaciones

Finalmente, encontramos un grupo de alucinaciones un tanto particular, que no sigue ninguno de los parámetros anteriores. Hablamos de las siguientes:

  • Autoscopia: si es interna, implica que la persona ve el interior de su cuerpo (sus huesos, venas y vísceras). Si hablamos de una autoscopia externa o doble nos referimos a que la persona ve su propia imagen frente a ella misma. Si es negativa, la persona se mira en el espejo y no percibe su propio reflejo.
  • Extracampina: consiste en ver algo fuera del campo visual. Por ejemplo, ver algo en París estando en Madrid.
  • Negativa: implica no ver cosas que sí están en la realidad.

La diversidad es la norma en las alucinaciones

Como hemos visto, existen tantas alucinaciones como temáticas encontramos en la vida del paciente, sin hablar de las diferentes características que pueden tener. La alucinación es un fenómeno propio de la psicopatología de la percepción y de la conciencia.

Para ayudar al paciente que las sufre será importante indagar en qué contextos aparecen, qué las desencadena, si lleva o no asociadas ideas o creencias y si éstas son de tipo delirante o no. Además, es clave explorar el malestar asociado a dicha alucinación, o sea, si el paciente le tiene miedo o si existe una patología orgánica de base.

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  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Ochoa E. & De la Fuente M.L. (1990). "Psicopatología de la Atención, Percepción y Conciencia". En Psicología Médica, Psicopatología y Psiquiatría, Vol. II. Ed. Interamericana. McGraw-Hill. Fuentenebro. Madrid, pp. 489-506.
  • Peña-Herrera, B. (2018) Psicopatología General. Samborondón: Universidad Espíritu Santo – Ecuador.
  • Sacks, O. (2012). Alucinaciones. (1ª edición). Anagrama.
  • Santos, J.L. (2012). Psicopatología. Manual CEDE de Preparación PIR, 01. CEDE. Madrid.
  • Salamanca-Ternera, María Lucía, and Juan Carlos Acevedo González. "Semiología de las alucinaciones en tumores del sistema nervioso central." Universitas Medica 61.4 (2020).
  • Falcó Gollart, Ramón. "Localización y convicción en las alucinaciones auditivas en psicosis." (2017).

Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.