Gentamicina: ¿qué es y para qué sirve?

Por su efectividad, este fármaco suele indicarse en gran variedad de patologías, como neumonías o infecciones abdominales. Sin embargo, se debe ser precavido con su uso.
Gentamicina: ¿qué es y para qué sirve?
Diego Pereira

Escrito y verificado por Diego Pereira el 05 Junio, 2021.

Última actualización: 05 Junio, 2021

La gentamicina es un antibiótico incluido dentro del grupo de los aminoglucósidos. Existen muchos nombres comerciales, tales como Genta Gobens ®, Gentabrand ® y Labosona G ®. Cuando el fármaco entra dentro de las bacterias sensibles, inhibe la síntesis de proteínas indispensables, por lo que induce su muerte.

Suele usarse para infecciones graves, tales como las neumonías adquiridas en el hospital. Sin embargo, debe tenerse especial precaución durante su uso, ya que la incidencia de efectos adversos es elevada. Los más frecuentes afectan al oído, los riñones y el sistema nervioso.

Si te interesa saber más sobre el tema, más adelante explicaremos las principales características de este fármaco. ¡Sigue leyendo!

¿Para qué se usa la gentamicina?

Al igual que el resto de los antibióticos, la gentamicina se utiliza para tratar infecciones causadas por un grupo de microorganismos susceptibles. Estos gérmenes son bacterias y el fármaco es principalmente efectivo contra aquellas clasificadas como gram negativas aerobias, un concepto que hace referencia a su estructura y su metabolismo.

Las infecciones producidas pueden afectar a gran variedad de sistemas, incluyendo el gastrointestinal, el osteomuscular y el respiratorio. De hecho, según algunas publicaciones forma parte del esquema de tratamiento de las neumonías adquiridas en entornos hospitalarios (nosocomiales).

Siguiendo la ficha técnica de la Asociación Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), la gentamicina podría ser útil en las siguientes condiciones:

Las enfermedades antes mencionadas son graves y requieren de tratamiento intrahospitalario. La razón por la que este antibiótico se administra por vía endovenosa es porque el riesgo de efectos adversos es elevado, a pesar de su efectividad terapéutica.

La gentamicina sirve para las neumonías
Algunos casos de neumonía se tratan con este medicamento. Sobre todo aquellos que se asocian a infecciones raras, infrecuentes, severas y adquiridas en un entorno nosocomial.

¿Cómo se administra la gentamicina?

Este fármaco suele administrarse por vía intramuscular, intravenosa o tópica. No existen formulaciones orales de gentamicina.

Presentaciones

Según la ficha técnica de la AEMPS antes mencionada, la gentamicina está disponible como solución para inyección intravenosa de 100 y 300 miligramos. También hay presentaciones para administración intramuscular. De todas maneras, puede variar dependiendo de la marca comercial.

También existen cremas con gentamicina, como es el caso de la Diprogenta ®, que combina este principio activo con betametasona. Si bien también pueden presentarse algunos efectos adversos, no son tan marcados como los que se asocian a la administración endovenosa.

Dosis

Según una publicación del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (España) y otra de la Asociación Española de Pediatría (AEPED), las dosis son las siguientes, expresadas en miligramos por kilogramo de peso diario:

  • Recién nacidos: 4-7.
  • Lactantes: 4,5-7,5.
  • Niños y adolescentes: 3-6.
  • Adultos: 5-6.

Por supuesto, dependiendo del contexto las dosis pueden fraccionarse entre 1 y 3 administraciones diarias. En caso de existir alguna condición de base, como insuficiencia renal o hepática, se reduce la dosis.

¿Quién no debe tomarla/usarla?

Según una publicación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la gentamicina no puede ser usada en pacientes con hipersensibilidad (alergia) conocida a cualquiera de sus componentes.

De hecho, el médico contraindicará su uso en pacientes con alergia a medicamentos dentro del mismo grupo farmacológico, es decir, los aminoglucósidos.

¿Cuáles son los posibles efectos secundarios?

Como indica una publicación de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, el uso de gentamicina debe ser bajo vigilancia médica. Al igual que otros aminoglucósidos, tiene la capacidad de provocar efectos secundarios que afecten al oído (ototoxicidad), los riñones (nefrotoxicidad) y el sistema neuromuscular.

Algunas reacciones que pueden producirse son las siguientes:

  • Ototoxicidad: perdida auditiva parcial o completa, vértigo, sensación de zumbido en los oídos (tinnitus).
  • Nefrotoxicidad: los síntomas incluyen hinchazón de cara o extremidades, disminución en la producción de orina y cansancio, además de cambios en la tonalidad de la piel si la lesión progresa en el tiempo.
  • Problemas neuromusculares: movimientos y sensaciones anormales (parestesias).

Al ser considerables estos efectos, el médico valorará cuidadosamente la relación riesgo/beneficio de usar gentamicina endovenosa. Por lo general, se prescribe en cuadros clínicos graves en los que este medicamento se combina con otros antibióticos, como las cefalosporinas.

La gentamicina provoca efectos adversos en el oído
La ototoxicidad de la gentamicina es muy tenida en cuenta al momento de recetarla, ya que sus efectos a largo plazo podrían ocasionar hipoacusia.

¿Qué sucede si olvido una dosis?

Debido a su vía de administración, los pacientes requieren asistencia médica o de enfermería (en el hospital o bajo la modalidad domiciliaria). Por tal motivo, es extraño que ocurran olvidos. Sin embargo, en caso de suceder no se debe combinar la dosis olvidada con la siguiente.

¿Cómo debo actuar en caso de una sobredosis?

Si se recibió una sobredosis o se encontró un paciente inconsciente que habitualmente recibe este medicamento, se debe acudir lo más pronto posible al servicio de urgencias más cercano.

¿Cómo almacenar o desechar este medicamento?

El fármaco se debe almacenar a temperatura ambiente. En caso de requerir desecho por haber sobrepasado la fecha de vencimiento u otra razón, se debe gestionar directamente con los servicios de recolección locales ubicados en farmacias o según las normas vigentes.

La gentamicina: un antibiótico efectivo

Este fármaco es de uso delicado, a pesar de ser bastante efectivo para muchas condiciones de salud. Su indicación y administración debe ser bajo vigilancia médica. Por lo general, se realizan evaluaciones periódicas para detectar la aparición de efectos adversos.

Su empleo en las neumonías intrahospitalarias y en aquellas con signos de gravedad o bilateralidad denota que el protocolo a seguir es estricto. La administración en hospitales y clínicas asegura que se respeten los criterios y los cuidados correspondientes.

Por otro lado, en las aplicaciones tópicas con cremas combinadas no hay mayores riesgos. Es seguro utilizarla cuando se receta para infecciones dérmicas localizadas y puntuales.

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