Fosfomicina: ¿qué es y para qué sirve?

La fosfomicina está disponible en sobres con un granulado para diluirse en agua. El tratamiento suele durar pocos días y el alivio sintomático es muy rápido. Descubre más a continuación.
Fosfomicina: ¿qué es y para qué sirve?
Diego Pereira

Escrito y verificado por Diego Pereira el 07 Junio, 2021.

Última actualización: 07 Junio, 2021

La fosfomicina es un antibiótico utilizado para las infecciones urinarias. Su principio activo es fosfomicina trometamol y algunos de los nombres comerciales son Fomixina ® y Monurol ®. Su mecanismo de acción consiste en inhibir una enzima destinada a la formación de la pared celular de algunos tipos de bacterias.

Cuando esto sucede, muchos de los microorganismos pueden morir debido a las alteraciones fisicoquímicas que implican estar sin una pared celular adecuada. A diferencia de otros antibióticos, todavía son escasos los fenómenos de resistencia, debido a su relativamente escaso tiempo en el mercado.

¿Te interesa saber un poco más acerca de este interesante fármaco? A continuación encontrarás un breve artículo sobre sus principales características. ¡Sigue leyendo!

¿Para qué se usa?

Las principales indicaciones de la fosfomicina son la prevención y el tratamiento de las infecciones urinarias. Por lo general, suele utilizarse en los casos más leves. Según una publicación del Manual MSD, se trata de un antimicrobiano relativamente reciente con un mecanismo de acción destinado a evitar el crecimiento de la pared celular de las bacterias.

Las infecciones urinarias son variadas, ya que pueden afectar a cualquier órgano del sistema genitourinario. En términos generales, se clasifican en altas y bajas. Las primeras hacen referencia a la inflamación de los riñones (pielonefritis), mientras que las segundas son más variadas e incluyen a la cistitis.

Los síntomas abarcan malestar, dolor u ardor al orinar, fiebre, dolor lumbar y emisión de orina fétida, que en ocasiones puede acompañarse de sangre o espuma. Además de las manifestaciones clínicas, estudios como un análisis de sangre y de orina pueden ser requeridos.

La fosfomicina se administra luego de diagnosticarse la enfermedad
Las infecciones urinarias se diagnostican por la clínica y por la realización de métodos complementarios.

¿Cómo se administra la fosfomicina?

Según el prospecto interno del fármaco, proporcionado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), la fosfomicina viene disponible en forma de gránulos (una especie de polvo) dentro de sobres. Para su preparación, cada sobre debe ser diluido en 1/2 vaso de agua y tomado en ayunas.

Presentaciones

Dichos sobres de granulado contienen 3 gramos del principio activo (fosfomicina trometamol), además de los excipientes correspondientes. Estos incluyen sacarosa, hidróxido de calcio, sacarina sódica y aroma de naranja.

Dosis

Según la fuente antes mencionada (AEMPS), la dosificación depende la edad y el contexto clínico:

  • Adultos: es necesario 1 sobre (3 gramos) cada 24 horas para las infecciones urinarias bajas.
  • Ancianos: la dosis puede aumentar a 2 sobres cada 24 horas.

En caso de que se requiera administrar fosfomicina para prevenir infecciones durante procedimientos diagnósticos o terapéuticos, la dosis varía. Por ejemplo, se aconseja una toma en las horas previas y otra a las 24 horas de haberse realizado el procedimiento.

¿Quién no debe tomarlo/usarlo?

Según la ficha técnica del medicamento, también proporcionada por la AEMPS, existen algunas contraindicaciones generales para su consumo y son las siguientes:

  • Tener hipersensibilidad conocida a cualquiera de los componentes de la fosfomicina.
  • Padecer insuficiencia renal severa, en especial aquellos pacientes en terapia de sustitución renal (diálisis).

En caso de estar en embarazo o lactancia se le debe notificar al médico a fin de valorar los posibles riesgos y beneficios del uso de este antibiótico.

¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de la fosfomicina?

Cuando se consume según prescripción médica adecuada, la fosfomicina suele ser bien tolerada, a pesar de que de vez en cuando pueden surgir efectos secundarios. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Náuseas y vómitos.
  • Diarrea.
  • Sensación de malestar gastrointestinal (dispepsia).
  • Reacciones cutáneas.

La mayoría de estos efectos son gastrointestinales, al igual que los que pueden surgir con cualquier tratamiento consumido por vía oral. Se han reportado casos raros de alteraciones hematológicas, en especial variaciones en los niveles de eosinófilos y plaquetas en la sangre.

En caso de detectar alguna de estas reacciones, es importante consultar con el médico lo antes posible para valorar la posible retirada de la fosfomicina.

Náuseas por consumo de fosfomicina.
Los efectos adversos más frecuentes con este antibióticos son los digestivos.

¿Qué sucede si olvido una dosis?

Según una publicación de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la dosis olvidada puede ser tomada en las horas siguientes. Sin embargo, si llega el momento de consumir la dosis correspondiente, no se debe consumir el doble de lo indicado. Esto aumenta el riesgo de sufrir los efectos adversos.

¿Cómo debo actuar en caso de una sobredosis?

Según la ficha técnica antes mencionada, los escasos casos de sobredosis reportados no se relacionan con efectos adversos severos. Sin embargo, es importante acudir al servicio de urgencias más cercano.

Dependiendo del contexto clínico, los médicos podrían indicar fluidoterapia intravenosa para favorecer la eliminación renal del fármaco lo antes posible. Puede ser requerida una estancia corta en el servicio de urgencias para vigilar la aparición de otros síntomas.

¿Cómo almacenar o desechar este medicamento?

La fosfomicina se debe guardar a temperatura ambiente, manteniéndola fuera del alcance de los niños. En cuanto a su eliminación, se recomienda entregarlo directamente en las farmacias con capacidad para recibir fármacos vencidos o que ya no se vayan a utilizar.

En caso de no ser necesario, la U.S. Food and Drug Administration (FDA) proporciona algunas recomendaciones. Por ejemplo, es preferible mezclarlo con sustancias desagradables (como los residuos al preparar café) y botarlo en un recipiente de basura. Otra opción menos recomendable es tirarlo en el inodoro.

La fosfomicina, un antimicrobiano muy efectivo

Al ser un fármaco relativamente reciente, muchas poblaciones todavía no se ven afectadas por los fenómenos de resistencia a los antibióticos. Sin embargo, no por ello su uso debe ser indiscriminado. En caso de presentar síntomas compatibles con una infección urinaria, lo más recomendable es acudir al médico para valorar el tratamiento eficaz.

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