Causas y factores de riesgo de la neumonía

La neumonía es una patología infecciosa, por lo tanto, sus causas son microorganismos que invaden el tejido pulmonar. Te contamos cuáles son los más comunes.
Causas y factores de riesgo de la neumonía
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto.

Escrito por Leonardo Biolatto

Última actualización: 26 junio, 2021

Las causas de la neumonía deben buscarse en los microorganismos. Tanto bacterias, como virus y hongos son responsables de una patología que tiene una gran importancia a nivel mundial. Los pacientes con comorbilidades poseen una tasa de mortalidad más elevada cuando se enfrentan a esta enfermedad.

En los niños también representa un riesgo elevado, sobre todo en los menores de 5 años. De todos modos, las inmunizaciones incluidas en los calendarios oficiales de vacunación han reducido los riesgos y se han convertido en factores protectores que mejoran el pronóstico.

Las medidas usuales de higiene y de protección en épocas invernales siguen siendo necesarias. Considerando que las causas de la neumonía son infecciosas, con la aplicación del lavado de manos, el aislamiento de los enfermos y la reducción del contacto con las gotas respiratorias se hace un gran trabajo preventivo.

Bacterias que causan neumonía

Las bacterias son la principal causa de neumonía. La invasión de la vía respiratoria inferior por estos microorganismos explica la gran mayoría de los cuadros pulmonares de este tipo. A diferencia de lo que sucede en las infecciones superiores, como el resfrío, en las que los virus cobran protagonismo.

Las bacterias más habituales que se encuentran en los cultivos de los pacientes con neumonía son las siguientes:

  • S. pneumoniae: el neumococo, por su nombre más vulgar, es la bacteria más aislada en esputos de pacientes con neumonía que se contagiaron en su vida cotidiana. Es decir, en aquellos que contrajeron la infección fuera de los ambientes hospitalarios.
  • M. pneaumoniae: considerado un agente de neumonías atípicas, por su presentación clínica no habitual, tiende a propagarse entre poblaciones que están hacinadas o comparten un mismo techo.
  • H. influenzae: esta bacteria es culpable de neumonías en los grupos de riesgo. Tiende a asentarse en personas con deficiencias del sistema inmunitario y en las edades extremas de la vida. Es uno de los microorganismos que más redujo su prevalencia, gracias a la vacunación.
  • L. pneumophila: el agente causal de la legionelosis o enfermedad de los legionarios cobra relevancia cuando suceden brotes asociados al uso de aires acondicionados. La bacteria es capaz de trasladarse por los conductos de ventilación y generar epidemias en reuniones sociales o institucionales expuestas a estos aparatos. También se la ha vinculado a los conductos de agua que emplean líquidos tibios o calientes, como las conexiones de los spa.
  • K. pneumoniae: este bacilo gram negativo no es frecuente, pero sí reviste gravedad. Sus cuadros respiratorios son severos.
  • P. aeruginosa: las pseudomonas se caracterizan por causar infecciones graves que requieren terapia intensiva y que se aprovechan de debilidades en el sistema de defensa del organismo. No es inusual encontrarlas como causas de las neumonías que padecen los pacientes internados por otras razones en hospitales y clínicas.
  • Anaerobios: si bien no son frecuentes porque hallan dificultades para desarrollarse en el ámbito pulmonar, las bacterias anaerobias tienen la capacidad de ingresar a las vías respiratorias mediante la inhalación de sustancias y objetos del exterior.
Paciente internado con neumonía.
Algunas neumonías son leves, pero otras revisten gravedad y requieren internación para administrar medicamentos intravenosos.

Virus que causan neumonía

Los virus son menos frecuentes que las bacterias como causas de neumonía. Además, el cuadro clínico que generan es de menor gravedad, aunque como su prevalencia es mayor en niños, el riesgo asociado tiene que ver con la edad.

Entre los agentes virales más aislados en pacientes con neumonía tenemos a los siguientes:

  • Virus de la gripe: los virus influenza, de la misma familia que produce la gripe, son capaces de desarrollar síntomas respiratorios bajos. A veces son entidades propias y otras veces resultan en una complicación posterior al cuadro inicial.
  • Adenovirus: los adenovirus se asocian a los resfríos y a las bronquitis, pero eso no quita que puedan descender hasta los alvéolos.
  • Rinovirus: al igual que en el caso anterior, desde la nariz estos agentes virales pueden llegar a los bronquios y a los alvéolos.
  • Virus respiratorio sincitial: frecuente en los menores de 1 año y en los mayores de 65, tiene capacidad de generar neumonías severas. Los pacientes suelen requerir terapia intensiva y medidas de soporte vital.

Hongos como causa de neumonía

Si bien la población general no considera demasiado a los hongos como agentes de neumonía, lo cierto es que la colonización por estos organismos es severa. En general, se detectan en pacientes inmunocomprometidos o en aquellos que tienen patologías crónicas, sobre todo respiratorias (como la EPOC).

Entre los agentes causales de este grupo encontramos los siguientes:

  • P. jirovecii: los pacientes con VIH son los más susceptibles a este hongo. Es de difícil tratamiento y puede conducir a la muerte.
  • Criptococo: este microorganismo vive de manera natural en el suelo. Cuando logra ingresar a los pulmones y asentarse allí, es capaz de multiplicarse si el sistema inmune no lo detiene.
  • H. capsulatum: la histoplasmosis pulmonar sigue un ciclo de contagio que involucra a los animales, sobre todo las aves. Ciertas áreas del mundo tienen una prevalencia mayor porque no están dadas las condiciones higiénicas adecuadas para su prevención.

El caso de los hongos y su ingreso al sistema pulmonar se vincula a las actividades laborales también. Algunos pacientes que desarrollan trabajos con exposición a esporas corren mayor riesgo de infectarse.

Factores de riesgo

Más allá de las causas de la neumonía, que son claramente infecciosas, debemos considerar que hay factores de riesgo que aumentan la posibilidad de contagio y de sufrir cuadros más severos. Si bien hemos mencionado al compromiso inmune como una situación asociada, hay otras más.

La edad es un factor de riesgo que no se puede modificar. Los niños y los adultos mayores están expuestos por las condiciones propias de su sistema respiratorio. En los pequeños, además, hay que considerar que su asistencia a centros educativos favorece la transmisión de determinados agentes. Lo mismo aplica para los ancianos en residencias geriátricas.

Algunos factores de riesgo, si bien podrían considerarse modificables o prevenibles, en la práctica no lo son. Esto quiere decir que su presencia es difícil de eliminar una vez que se han instaurado. Por ejemplo, el hecho de atravesar una internación, lo que expone a las neumonías intrahospitalarias.

Los enfermos con EPOC, con asma y con diabetes mellitus tienen más probabilidad de padecer neumonías. Del mismo modo, aquellos que consumen medicamentos inmunosupresores por un trasplante de órganos.

Los cuadros clínicos neurológicos favorecen el ingreso de microorganismos por las vías respiratorias cuando afectan funciones destinadas a la limpieza de los bronquios. Un estado de conciencia alterado, el letargo mental o la reducción de los reflejos son ejemplos claros. Algo similar ocurre si la tos no tiene la potencia debida para impedir el descenso de bacterias y virus.

Tos en la neumonía.
La tos es un mecanismo de defensa. Si se encuentra alterada por alguna razón, los bronquios no se limpiarán correctamente.

Factores de riesgo modificables

Así como hay factores de riesgo difíciles de modificar o imposibles de cambiar, hay otros que sí se relacionan con el estilo de vida. Son hábitos que pueden controlarse para prevenir neumonías o, en todo caso, atravesarlas de forma leve.

Entre ellos mencionaremos los siguientes:

  • Alcoholismo: los pacientes alcohólicos tienen una reducción de los reflejos y una facilidad para cuadros agudos de letargo o coma alcohólico. Esto conlleva riesgo de broncoaspiración.
  • Tabaquismo: el cigarrillo es un factor de riesgo conocido para los problemas respiratorios; entre ellos, la neumonía. Sin ser una causa directa, el tabaco reduce las defensas de los bronquios, así como la capacidad del sistema inmune.
  • Desnutrición: en los menores de 5 años, la desnutrición es causa de mortalidad, muchas veces por favorecer infecciones que no resuelven de inmediato y que se complican.

Las causas de la neumonía son claras

A diferencia de lo que sucede con otras patologías, la neumonía tiene causas conocidas por la ciencia. Por eso podemos reducir su aparición tomando medidas preventivas, en especial en la época invernal.

Si tienes alguno de los factores de riesgo que mencionamos en este artículo, intenta cambiar aquellos que están a tu alcance. Y si padeces enfermedades crónicas, asesórate con tu médico de cabecera para saber qué inmunizaciones podrían reducir tu probabilidad de enfermar.



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