Tratamiento del autismo

El tratamiento del autismo incluye técnicas para instaurar conductas adecuadas y desarrollar habilidades sociales y comunicativas. También se centra en disminuir las conductas inadecuadas. Conoceremos aquí los abordajes más validados.
Tratamiento del autismo
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por Laura Ruiz Mitjana el 25 Mayo, 2021.

Última actualización: 25 Mayo, 2021

El trastorno del espectro del autismo (TEA) se caracteriza por dificultades comunicativas y sociales y por patrones restringidos de intereses y comportamientos. El tratamiento del autismo incluye técnicas muy variadas, sobre todo conductuales, en las que el refuerzo positivo resulta un elemento clave.

En este artículo hablaremos de los tratamientos del autismo más validados en la actualidad, según la “Guía de tratamientos psicológicos eficaces” de Pérez y cols. (2010). Además, explicaremos cuáles son los objetivos generales de este tipo de abordajes, las características de los mismos y las variables que influyen en su eficacia.

Tratamiento del autismo

El autismo es un trastorno que no tiene cura, pues se trata de una condición de la persona que le acompañará toda su vida. Sin embargo, sí existen propuestas de intervención que permiten trabajar y mejorar determinadas áreas (por ejemplo, las habilidades sociales) y aumentar la calidad de vida.

Las propuestas de tratamiento actuales para el autismo combinan estrategias dirigidas a la persona, mediante la enseñanza de habilidades específicas, con acciones centradas en la modificación del entorno.

Objetivos del tratamiento del autismo

Independientemente del programa específico que se implemente, los objetivos generales de intervención en el autismo son los 2 siguientes:

  1. Fomentar el desarrollo de competencias comunicativas, interactivas y cognitivas, que permitan a estos niños comprender mejor a otras personas y dar sentido a sus relaciones y a sus acciones.
  2. Disminuir los comportamientos que interfieran o dificulten la estabilidad emocional y la independencia, que provocarán sufrimiento o estados emocionales negativos.

Características del tratamiento del autismo

Existen una serie de características que deben cumplir los programas de intervención en autismo para mejorar su eficacia. Entre ellas encontramos las siguientes.

Deben ser programas personalizados

Un tratamiento del autismo adecuado debe ser un tratamiento personalizado. Así, los programas de enseñanza que se utilicen tienen que estar fundamentados en un marco evolutivo que posibilite un desarrollo real de la persona.

Grado de estructuración

Los contextos de intervención deben ser muy estructurados y predecibles. El ambiente ha de ser simple, sin estímulos distractores. Como norma general, el grado de estructuración y directividad será mayor cuanto menor sea el nivel intelectual del niño.

Procedimientos de aprendizaje sin errores

Otra de las características de este tipo de tratamientos es que deben basarse en procedimientos de aprendizaje sin errores. Este tipo de procedimientos es más eficaz que el aprendizaje por ensayo-error, porque produce aumento del negativismo, alteraciones de conducta y desmotivación. Son eventos difíciles de lidiar si trabajamos con niños con autismo.

Favorecer la motivación

Es importante favorecer la motivación del niño utilizando estrategias diversas. Puede ser el uso de reforzadores relacionados con las respuestas o hacer partícipe al pequeño en la selección de materiales y actividades. También resulta eficaz utilizar el método de reforzamiento de aproximaciones sucesivas (premiar al niño cuando se acerque a la conducta deseada).

Tipo de enfoque

Por otro lado, es necesario plantear la intervención desde un enfoque positivo, funcional y ecológico que favorezca la generalización de los aprendizajes.

Tratamiento del autismo en la escuela.
Algunas técnicas de apoyo para el autismo se basan en la participación de la escuela y hasta de compañeros del paciente.

Variables que influyen en el tratamiento del autismo

Algunas variables relevantes en la eficacia de los procedimientos de intervención en el autismo son las siguientes:

  • Edad de comienzo: los niños aprenden mejor cuando antes se comience la intervención. En el caso del autismo, sería recomendable comenzar el abordaje antes de los 4 años.
  • Intensidad de la instrucción: el tratamiento es más efectivo cuanto mayor sea la intensidad. Se recomiendan 20-25 horas a la semana como mínimo.
  • Duración: la intervención ha de ser prolongada.
  • Colaboración de los padres: los mejores resultados se obtienen cuando los padres colaboran en la intervención. Así, una coordinación con la familia resulta ideal. Mejor si se la puede formar en técnicas útiles para sus hijos.

Intervenciones conductuales para el tratamiento del autismo

El manual de Pérez y cols. (2010) realiza una clasificación de tratamientos validados para el autismo. En dicha clasificación encontramos 4 tratamientos propios de la intervención conductual:

  • Análisis aplicado de la conducta para intervenciones globales.
  • El mismo que el anterior, pero para intervenciones específicas.
  • Medicación psicoactiva: antipsicóticos, ansiolíticos, antidepresivos.
  • Terapia hormonal.

De todos estos tratamientos, el análisis de la conducta ha demostrado ser el más eficaz para instaurar conductas adecuadas y eliminar las inadecuadas en niños con autismo. También para trabajar aspectos de otro tipo con ellos, como la autonomía, la funcionalidad y la regulación emocional.

Análisis aplicado de la conducta o análisis conductual aplicado (ABA)

La metodología ABA (applied behavior analysis) fue diseñada por el psicólogo americano Ole Ivar Lovaas. Su propuesta de intervención parte de la idea de que los niños autistas aprenden mediante imitación.

Esta metodología propone programas de intervención muy estructurados que se basan en los principios básicos del aprendizaje y en el análisis funcional de las conductas. Mejora la competencia cognitiva y funcional de los niños cuando se implementa con una intensidad de al menos 20 horas a la semana.

Entrenamiento en respuestas centrales

Es más flexible que otros enfoques más tradicionales. Su objetivo es introducir cambios en conductas centrales o pivotales, como la motivación. Utiliza reforzadores que están relativamente relacionados con las respuestas del niño.

Apoyo conductual positivo

Esta intervención está centrada en la modificación del entorno para facilitar que el niño tenga acceso a los apoyos que necesita en su contexto. Es una metodología que funciona muy bien.

Intervenciones basadas en el desarrollo para el tratamiento del autismo

Más allá de las intervenciones conductuales, encontramos también las intervenciones basadas en el desarrollo. Entre ellas destacan dos modelos que explicamos a continuación.

Modelo DIR / DIR floortime

El modelo DIR (developmental individual difference relationship) establece una serie de objetivos de intervención que son los siguientes:

  • Ayudar al niño a desarrollar las habilidades fundamentales para la interacción social y el desarrollo de los aprendizajes académicos.
  • Tener en cuenta las diferencias individuales en el diseño de los programas.
  • Promover la interacción en los contextos naturales (los padres, los cuidadores y los educadores).

Este modelo parte de dos premisas. Por un lado, de la iniciativo del niño y sus intereses naturales; por el otro, pretende atraer al niño hacia el mundo compartido.

Modelo RDI (relationship development intervention)

Este otro tratamiento del autismo trabaja con los padres mediante un programa de entrenamiento, para que sean ellos quienes se conviertan en estimuladores de su hijo. Está basado en una perspectiva constructivista del desarrollo, que asume que las competencias más complejas se construyen sobre otras más sencillas.

Intervenciones sobre dominios concretos para el tratamiento del autismo

Las intervenciones sobre dominios concretos en el autismo se centran en las habilidades de comunicación y lenguaje y en el desarrollo social. Veamos algunas.

Tratamientos para fomentar habilidades de comunicación y lenguaje

En este grupo encontramos la enseñanza mediante ensayos discretos, las intervenciones conductuales de tipo naturalista y las intervenciones de carácter social-pragmático. En el primero grupo se persigue un aumento en el nivel de complejidad de las emisiones lingüísticas del niño, así como el aprendizaje de habilidades pragmáticas (de uso) del lenguaje.

“Prefiero que para referirnos a las personas con autismo que aún no hablan digáis que son pre-verbales en lugar de no verbales”.

-Ros Blackburn-

Por su parte, las intervenciones conductuales naturalistas incluyen técnicas de modificación de conducta que se emplean en el contexto del niño. Concretamente, se aprovechan los momentos en los que su conducta incita un aprendizaje en particular.

Finalmente, las intervenciones de carácter social-pragmático tienen el objetivo de aumentar la motivación del niño hacia el intercambio comunicativo. Se trata de proporcionarle experiencias satisfactorias en ese contexto.

Tratamientos para fomentar el desarrollo social

La mayoría de las propuestas de intervención en esta área están dirigidas a mejorar las habilidades sociales a través de recursos como los grupos de habilidades sociales, las historias sociales, los apoyos visuales y el juego. Encontramos aquí a las intervenciones mediadas por iguales.

Consisten en enseñar a otros niños a relacionarse socialmente con el que tiene autismo en contextos de juego. En particular, se enseña a un compañero (que hará de tutor) a iniciar interacciones.

Terapeuta en el tratamiento del autismo.
El abordaje del autismo pretende potenciar las conductas positivas y disminuir aquellas que afectan la calidad de vida de los pacientes.

Intervenciones globales o combinadas para el autismo

Finalmente, encontramos también las intervenciones globales o combinadas. Entre los sistemas de tratamiento específico para población autista destacan 3:

  • Sistema TEACHH (treatment and education of autistic and related communication handicapped).
  • Modelo Denver.
  • SCERTs (social communication, emotional regulation transactional support).

Sistema TEACHH

El sistema TEACHH, que traducido sería ‘tratamiento y educación de niños autistas y con discapacidades de la comunicación análogas’, es un programa de intervención iniciado en los años 1970 en Estados Unidos, desarrollado por Eric Schopler.

Consiste en una red de servicios comunitarios coordinados que dependen de la Universidad de Carolina del Norte. Incluye iniciativas como las siguientes:

  • Adaptación de las escuelas a las necesidades individuales de los niños.
  • Entrenamiento a padres para la implementación de programas de aprendizaje en el hogar.
  • Apoyo a las familias.
  • Fomento de la participación del niño autista en la comunidad.

Modelo Denver

Se trata de un modelo de intervención temprana (12-48 meses) para el autismo. A partir de él se trabaja para fomentar el desarrollo de habilidades de comunicación, sociales, de imitación, cognitivas y de juego, desde el modelo del análisis conductual aplicado (ABA).

SCERTs

Este enfoque combina las propuestas de intervención de los diferentes modelos descritos. Su objetivo es favorecer la comunicación espontánea, la regulación emocional y la provisión de los apoyos necesarios para las personas con trastorno del espectro del autismo. Se aplica tanto a niños como a adultos.

El autismo necesita un tratamiento combinado

El tratamiento del autismo debe incluir un abordaje multidisciplinar. Lo ideal es trabajar en las áreas de mejora de la calidad de vida del niño a través de una intervención directa con él y de la coordinación con la escuela y la familia.

Por otro lado, también será importante trabajar en todo aquello que derive del propio autismo. Esto es los trastornos de conducta, la ansiedad y la depresión. Y sobre todo, reforzar aquellas conductas adecuadas que ya se producen.

“Con el tiempo he construido una enorme biblioteca de recuerdos y de experiencias pasadas, televisión, películas y periódicos para evitarme las situaciones sociales embarazosas causadas por mi autismo”.

-Temple Grandin-

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El autismo es un trastorno neurocognitivo que se careacteriza por dificultades en la interacción social, en la comunicación y sobre la conducta.



  • Caballo (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2. Madrid. Siglo XXI.
  • Caballo, V. y Simón, M. A. (2002). Manual de Psicopatología Clínica Infantil y del adolescente. Trastornos generales. Pirámide: Madrid.
  • Montecinos, J. P. (2000). Adquisición y desarrollo del lenguaje y la comunicación: una visión pragmática constructivista centrada en los contextos. Límite: revista de filosofía y psicología, (7), 54-66. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2053242.pdf
  • Pérez, M., Fernández, J.R., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II. Madrid: Pirámide.
  • Seldas, R. P. (2017). Autismo. Alianza Editorial.
  • Villanueva-Bonilla, C., Bonilla-Santos, J., Ríos-Gallardo, Á. M., & Solovieva, Y. (2018). Desarrollando habilidades emocionales, neurocognitivas y sociales en niños con autismo. Evaluación e intervención en juego de roles sociales. Revista Mexicana de Neurociencia, 19(3), 43-59.