Los 7 tipos de úlceras

La piel y las mucosas son los principales órganos afectados por las conocidas úlceras. Descubre qué tipos hay y cuál es la conducta adecuada.
Los 7 tipos de úlceras
Sandra Golfetto Miskiewicz

Escrito y verificado por la médico Sandra Golfetto Miskiewicz.

Última actualización: 25 marzo, 2022

De acuerdo a la Real Academia Española, úlcera se define como una ‘solución de continuidad con pérdida de sustancia en los tejidos orgánicos, acompañada ordinariamente de secreción de pus y sostenida por un vicio local o por una causa interna’.

Esto significa que hay una pérdida progresiva de las capas de la piel o tejido y se forma una lesión que asemeja a un cráter. Existen múltiples úlceras, pero se pueden clasificar según su localización en 7 tipos. Estas lesiones pueden ser internas (si se forman sobre una superficie mucosa) o externas (en caso de desarrollarse sobre la piel).

1. Úlceras varicosas

Uno de los tipos de úlceras más frecuentes son las úlceras varicosas. Estas derivan de patologías que afectan a las venas y que aumentan el riesgo de coágulos sanguíneos en miembros inferiores. Esto es especialmente frecuente en personas con limitada movilización (enfermedades mentales, fracturas, periodo posoperatorio, entre otros).

En estos casos, además de practicar la constante movilización y ejercicios para favorecer el retorno venoso, se recomienda acudir a un especialista para la indicación de medias de compresión graduada.

Otros tratamientos incluyen la pentoxifilina como opción farmacológica en casos en los cuales las medias de compresión no son toleradas. También cuando no es posible la realización de procedimientos correctivos quirúrgicos.

2. Úlceras arteriales

Si la patología afecta a las arterias, como en personas con arteriosclerosis, entonces se producen úlceras arteriales. Este tipo de lesiones también se pueden encontrar en pacientes con diabetes mellitus de larga data y mal controlados, debido a que se van lesionando los nervios y la microvasculatura arterial, lo cual conlleva a pérdida de sensibilidad.

De este modo, algunos pacientes no sienten si se lesionan y se forman úlceras. Por la disminución del flujo sanguíneo, tardan en sanar, lo que conlleva a infecciones y empeoramiento del cuadro clínico. En casos graves, esto podría llevar a amputación parcial o total del miembro afectado.

Antes de establecer el tipo de tratamiento, es importante realizar exploraciones complementarias. Entre las más destacadas se incluye el eco Doppler de miembros inferiores.

El tratamiento farmacológico en pacientes con enfermedad arterial periférica establecida es en base a antiagregantes y estatinas. Igualmente se recomienda eliminar el tabaco y controlar factores de riesgo cardiovascular para evitar recidivas.

3. Úlceras por presión

Los tipos de úlceras incluyen las escaras
Las personas con discapacidades motoras tienen más probabilidades de sufrir úlceras por presión. Existen varios mecanismos destinados a prevenir estas lesiones.

Estas suelen aparecer inicialmente como áreas inflamadas de piel (celulitis) que progresivamente se convierten en heridas abiertas de distintas magnitudes y profundidades. Se generan en sitios donde se ejerce presión constante por tiempo prolongado, lo que disminuye el flujo sanguíneo hacia la zona, de allí su nombre.

Así mismo, suelen aparecen en pacientes con limitada movilización y que requieren estar encamados o en silla por tiempo prolongado. Por ejemplo, luego de una cirugía o en condición de discapacidad.

De no ser tratadas a tiempo, pueden conllevar a una serie de complicaciones como infecciones de piel y partes blandas, huesos y articulaciones, que a su vez pueden generar la aparición de sepsis. Esta última es una situación grave dada por una infección generalizada.

El tratamiento en este tipo de úlceras consiste inicialmente en aliviar la presión sobre los tejidos susceptibles y lograr la prevención de nuevas lesiones. Igualmente, la nutrición adecuada y el manejo del dolor son importantes.

Una vez formada la lesión, los cuidados locales son fundamentales. El desbridamiento se utiliza para lograr el retiro de restos orgánicos y exudados, igualmente es importante lograr la rehidratación de la superficie de la herida y prevención de riesgo de infección.

4. Úlceras genitales

Suelen aparecer en la superficie del pene, escroto, vagina o ano. Dependiendo del tamaño pueden llegar a ser muy dolorosas y conllevar a infecciones y complicaciones severas. Son generalmente causadas por enfermedades de transmisión sexual como las que se mencionan a continuación:

  • Sífilis: las úlceras se presentan en la primera fase (existen tres fases de la sífilis), como lesiones únicas o aisladas, firmes, redondas y no dolorosas que pueden curarse entre 3 a 6 semanas, dependiendo del tratamiento.
  • Herpes simple: aparecen como pequeñas y numerosas ampollas que luego se rompen generando la úlcera que puede tardar una semana o más en curar.
  • Chancro blando (chancroide): son úlceras de bordes irregulares, eritematosos, blandos y dolorosos, que suelen confluir.
  • Linfogranuloma venéreo: pequeñas ampollas indoloras que rompen y curan espontáneamente hasta presentar síntomas sistémicos en etapas ulteriores.

Dependiendo de la etiología de este tipo de úlceras, el tratamiento puede consistir en antibioticoterapia o antivirales. Analgésicos y curas regulares también son fundamentales para la recuperación de las lesiones. En ocasiones, los esteroides pudieran estar indicados, pero queda a criterio médico la indicación de la medicación dependiendo de la severidad de las lesiones.

5. Úlceras corneales

Otros tipos de úlceras están asociados a la córnea, que constituye el recubrimiento externo del ojo. Inicialmente las lesiones se pueden presentar con dolor, sensación de objeto extraño y enrojecimiento ocular, pero con el paso del tiempo puede desarrollarse lesión del tejido con la presencia de una úlcera corneal, una situación secundaria a infecciones o síndrome de ojo rojo.

Su progresión causa disminución de la agudeza visual y puede conllevar a ceguera, por lo cual requiere tratamiento inmediato.

Suele requerir colirios antibióticos, antivirales o antifúngicos según la causa de la lesión. Este tratamiento debe administrarse con frecuencia durante el día y la noche.

Otras indicaciones utilizadas son los colirios para dilatar las pupilas a base de atropina o escopolamina, para reducir el dolor y la posibilidad de complicaciones. Si el daño es severo y no hay mejoría con tratamiento, estos pacientes pueden requerir trasplante de cornea (queratoplastia).

6. Úlceras estomacales y duodenales

Los tipos de úlceras incluyen las duodenales
El Helicobacter pylori, una de las bacterias patógenas que más afectan al ser humano, puede causar graves condiciones como las úlceras pépticas.

Estas aparecen en el interior del estómago o la parte superior del intestino delgado (duodeno). Por lo general, el primer síntoma que la persona refiere de estos tipos de úlceras es el fuerte dolor abdominal en relación con la ingesta de alimentos.

Las úlceras estomacales y duodenales se relacionan a un incremento de la producción de ácido gástrico que progresivamente daña el revestimiento del estómago y conlleva a la aparición de las lesiones.

Existen múltiples causas, sin embargo las más comunes son la infección por H. pylori (un tipo de bacteria) y el uso prolongado de medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroideos )(aspirina, ibuprofeno, naproxeno), esteroides y antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

Sin tratamiento oportuno, las úlceras pueden progresar y causar complicaciones mayores como sangrado gastrointestinal, perforación e infecciones.

El tratamiento se basa en cumplir medidas higiénico-dietéticas y realizar un cambio en el estilo de vida, con pérdida de peso en caso de personas obesas.

Estas medidas consisten en reducir estimulantes de la secreción gástrica tales como el tabaco, el alcohol, las comidas ricas en grasas, el café y evitar alimentos gasógenos, como las legumbres y bebidas carbonatadas. Al momento de comer, se recomienda masticar bien y despacio los alimentos.

De acuerdo a la causa, se puede requerir de antibioticoterapia y protectores gástricos para controlar la producción de ácido gástrico.

7. Úlceras orales

Las úlceras orales inician como lesiones en boca, labios, lengua o encías de color rojizo, amarillento o grisáceo que progresan a desgarro de la mucosa. Las lesiones tienden a ser muy dolorosas, con sensación de quemazón, dificultad para la masticación, deglución y a veces hasta fonación (habla), pudiendo también presentarse inflamación de los ganglios regionales.

Pueden aparecer luego de un traumatismo, de ingerir comidas muy ácidas, por cambios hormonales o falta de ciertas vitaminas, y tienden a resolverse espontáneamente.

Con menor frecuencia, pueden presentarse en personas que reciben un tratamiento inmunosupresor (especialmente por vía oral), o en aquellos que padezcan condiciones como enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn y SIDA.

En cuanto al tratamiento, en fases iniciales se pueden utilizar geles tópicos, cremas o pomadas que se componen fundamentalmente de corticoesteroides tópicos y otras sustancias, al igual que los enjuagues bucales que pueden contener clorexhidina, triamcinolona, entre otros.

Las úlceras son lesiones diversas y complejas

A pesar de que en apariencia lo único que cambia al analizar cada tipo de úlcera es la localización, en realidad lo más importante es entender el proceso patológico subyacente. Por ello, al presentar estas lesiones o síntomas sugestivos de alguna de estas enfermedades, es importante acudir al médico para recibir el diagnóstico y tratamiento oportunos.

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