¿Qué es la neumonía?

Gilberto Sánchez · 13 octubre, 2019
La neumonía es una enfermedad muy contagiosa y muy peligrosa si no se trata a tiempo. Conoce más sobre ella en este artículo, aprende a reconocerla y anímate a prevenirla de manera activa.

La neumonía es un proceso infeccioso agudo de los pulmones. Esta enfermedad se caracteriza por la presencia de fiebre, tos y dolor torácico, junto con alteraciones de los pulmones visibles en una radiografía de tórax.

Para muchos médicos puede resultar un verdadero reto. Establecer el diagnóstico y realizar un tratamiento adecuado no resulta tan fácil como se cree. Esto es debido a que, en ocasiones, esta no cursa con los síntomas habituales.

A continuación leerás más sobre esta patología, sus características, síntomas y algunas de sus causas.

¿Quienes pueden padecerla?

La aparición de esta enfermedad depende de la interacción entre diversos factores como: las enfermedades de base, el estado inmunitario-nutricional y el medio ambiente. Se ha demostrado que la edad no es tan significativa una vez que se han corregido estos factores. El problema es que estos factores se van acumulando a medida que pasan los años, aumentando el riesgo de padecerla.

La neumonía se desarrolla en pacientes con factores de riesgo, como aquellos que presentan:

  • Presencia de disfagia o dificultad para tragar.
  • Enfermedad neurológica de base.
  • Deterioro funcional, por enfermedades musculares o neurológicas.
  • Incontinencia urinaria.
  • Desnutrición.

En estudios realizados en la comunidad en Estados Unidos y Finlandia, se encontró que existe una incidencia anual de neumonía entre 34 y 40 casos por 1.000 niños menores de 5 años, más elevada que en cualquier otro grupo etario, excepto los ancianos de más de 75 años.

¿Cómo se clasifica la neumonía?

Podemos clasificar la neumonía en tres tipos:

  • Típica o producida por bacterias.
  • Atípica o producida por virus o bacterias atípicas.
  • No clasificable, no cumple con criterios que permitan incluirla en ninguno de los dos grupos anteriores.
tuberculosis bacteriana bacilo mycobacterium

En gran parte de las ocasiones, es difícil lograr diferenciar los tipos de neumonía. A causa de esto, se han establecido criterios y algoritmos que combinan criterios clínicos, analíticos y radiológicos. Según esta suma puede lograr incluir la neumonía dentro de uno de los tres grupos.

Síntomas más frecuentes

Según el tipo de agente que cause la enfermedad, pueden encontrarse diferentes cuadros clínicos que, a menudo, ayudan a diferenciar entre un tipo y otro de neumonía:

Neumonía típica

Se caracteriza por presentar fiebre elevada con escalofríos y toque importante del estado general. En algunas ocasiones, se puede observar aparición de herpes labial.

Es típico encontrar dolor torácico y expectoración purulenta, que puede ser de color amarillo o amarillo verdoso. La mayoría de los pacientes refiere, en ocasiones, dificultad para respirar con los mínimos esfuerzos. Al auscultar el tórax es típico encontrar ruidos anormales como crepitantes o roncus.

Sin embargo, esta forma de presentación es encontrada sobre todo en adultos. Aunque puede presentarse en niños, es muy infrecuente en lactantes.

Neumonía atípica

Se caracteriza por iniciar con fiebre moderada, tos seca y dificultad respiratoria, en ocasiones. Al momento de la auscultación, se suelen escuchar agregados parecidos al asma.

Neumonía viral

Se acompaña de cuadro pseudogripal con aumento de la temperatura corporal leve (entre 38,3 ºC y 39 ºC) o fiebre moderada, acompañado de:

  • Faringitis.
  • Coriza.
  • Conjuntivitis.
  • Síntomas extrapulmonares, como erupciones en la piel o diarrea.
síntomas de la gripe

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Neumonía por bacterias atípicas

Puede estar acompañada de dolor de cabeza, dolor muscular y, característicamente, de tos seca irritativa. En ocasiones, se pueden asociar síntomas extra-respiratorios, como:

  • Encefalitis.
  • Síndrome de Guillain-Barré.
  • Neuritis.
  • Anemia hemolítica.
  • Miocarditis.
  • Eritema exudativo multiforme.

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Diagnostico de la neumonía

Para lograr diagnosticar la neumonía de manera eficaz y precoz se debe combinar el estudio de los síntomas del paciente con diversos métodos diagnósticos disponibles:

Manifestaciones clínicas

Al observar al paciente, debemos prestar atención a la presencia de los síntomas que ya se han mencionado. Mediante estos se puede sospechar de la presencia de una infección respiratoria.

Estudios analíticos

Cabe destacar que este examen aislado no es de utilidad para diagnosticar la enfermedad. Sin embargo, por lo general, puede utilizarse el hemograma completo, debido a que este puede orientar al médico tratante hacia la posible causa de la neumonía.

  • Leucocitosis o elevación de la cuenta blanca.
  • Desviación hacia la izquierda, por aumento de los segmentados o neutrófilos.
  • La tinción de Gram.
  • Cultivo del esputo o aspirado bronquial reciente, de menos de 30
    minutos, > 25 leucocitos polimorfonucleares/campo.

Estudios de imagen

Pueden observarse imágenes sugerentes de infección respiratorias, tales como:

  • Condensaciones en uno o más lóbulos pulmonares.
  • Presencia de derrame pleural; aunque su ausencia no descarta la infección bacteriana.
  • Los infiltrados intersticiales difusos se asocian frecuentemente a infecciones virales.

Estudios microbiológicos

Estos estudios permiten establecer el diagnóstico etiológico de la neumonía. Sin embargo, esto es habitualmente difícil y complejo, especialmente en el caso de los patógenos bacterianos causantes de neumonía atípica.

Tratamiento

El tratamiento de la neumonía generalmente es empírico, especialmente en los primeros momentos de la enfermedad. Este se basa en:

  • La edad del paciente, por la relación estrecha entre la edad y la etiología de la neumonía.
  • Características de la enfermedad.
  • Resistencias bacterianas en el medio del paciente.

El tratamiento se hace en base a antibióticos, expectorantes y esteroides con acción broncodilatadora. Recuerda que nunca debes automedicarte y ante cualquier enfermedad o síntoma debes acudir a tu médico tratante.

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