Neutropenia: todo lo que debes saber

La neutropenia es un signo de laboratorio caracterizado por la disminución en el número de un tipo de leucocitos. Por desgracia, la misma no posee síntomas claros y su causa puede ser difícil de identificar. Te lo contamos.
Neutropenia: todo lo que debes saber
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 17 octubre, 2021.

Escrito por Luis Rodolfo Rojas Gonzalez, 17 octubre, 2021

Última actualización: 17 octubre, 2021

El conteo de glóbulos blancos es una prueba de laboratorio que ofrece información valiosa a los médicos especialistas. Estas células deben mantenerse en un rango determinado y la variación por fuera de estos niveles indica la presencia de alguna patología. La neutropenia es una alteración en un tipo específico de glóbulos blancos, la cual puede tener graves consecuencias.

Los glóbulos blancos o leucocitos son las células encargadas de defender al organismo ante la invasión de agentes patógenos. El cuerpo humano cuenta con 5 tipos de leucocitos, los cuales están divididos en polimorfonucleares y mononucleares. Cada una de estas células brindará protección específica contra diferentes agentes patógenos.

Los neutrófilos y los linfocitos son las células blancas más abundantes e importantes del torrente sanguíneo. Los neutrófilos son los polimorfonucleares encargados de la defensa contra las bacterias (principalmente). En este sentido, la disminución de estas células puede ser un signo de que algo no funciona de forma adecuada en el organismo.

¿Qué es la neutropenia?

La neutropenia es un hallazgo de laboratorio que consiste en la disminución de los niveles de neutrófilos por debajo de los valores normales. Estos leucocitos siempre deben encontrarse en niveles por encima de 1,5 × 10^9 células por litro o de 1500 células por microlitro en los adultos. Por su parte, los valores deben ser superiores a 1000 células por microlitro en los niños.

La gravedad de la alteración y sus consecuencias pueden variar dependiendo del número de neutrófilos en la sangre. De hecho, estudios demuestran que los casos graves aumentan la probabilidad de sufrir infecciones por bacterias propias del organismo. En este sentido, la neutropenia se puede dividir de la siguiente manera en los adultos:

  • Leve: cuando el conteo de neutrófilos se encuentra entre 1,0 y 1,5 × 10^9 células por litro.
  • Moderada: en este caso los neutrófilos están entre 0,5 y 1,0 × 10^9 células por litro.
  • Grave: cuando estos polimorfonucleares tienen niveles menores a 0,5 × 10^9 células por litro.

Síntomas

La neutropenia facilita infecciones
Si bien la neutropenia no genera síntomas como tal, una de sus consecuencias es el aumento de la probabilidad de adquirir infecciones. Las respiratorias suelen ser de las más importantes.

Esta alteración en los glóbulos blancos cursa de forma asintomática, por lo que las personas no suelen notar que la padecen. Los síntomas que se pueden relacionar con la neutropenia aparecen cuando se adquiere alguna infección. El principal síntoma referido en estos casos es la fiebre, la cual variará dependiendo de la severidad del cuadro clínico.

Múltiples estudios demuestran que las personas con neutropenia presentan infecciones frecuentes en el sistema respiratorio y en el tracto gastrointestinal. Las infecciones recurrentes y por bacterias consideradas como atípicas también son muy comunes cuando se tiene este problema. Teniendo esto en cuenta, las personas deberán estar atentas ante los siguientes síntomas:

  • Diarreas repentinas.
  • Cólicos abdominales.
  • Náuseas y vómitos.
  • Tos con expectoración.
  • Dificultad respiratoria.
  • Aparición de úlceras en la boca.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.

Causas de la neutropenia

Las neutropenias pueden deberse a múltiples causas, las mismas se pueden clasificar en primarias y secundarias. La neutropenia primaria es muy rara y se produce por un defecto en las células de la médula ósea llamadas mielocitos o en sus precursores. La mayoría de estas neutropenias son idiopáticas o producto de alguna enfermedad genética.

Por otro lado, las neutropenias secundarias son aquellas que se producen por la acción de algún factor externo. Las causas de la neutropenia secundaria son bien conocidas en la mayoría de los casos, destacando el uso de ciertos fármacos, algunas infecciones o procesos infiltrativos de la médula ósea.

Uso de fármacos y tratamientos médicos

Una de las principales causas de neutropenia es el uso de radioterapia y algunos tipos de quimioterapia para tratar el cáncer. De hecho, esta alteración es el principal efecto secundario del tratamiento. El número de neutrófilos comienza a descender una semana después del inicio de cada ciclo. Sin embargo, estas células alcanzan valores normales al cabo de 3 o 4 semanas.

En estos casos, el descenso en el conteo celular será directamente proporcional a la dosis utilizada. De esta manera, la neutropenia será más grave a medida que se aumente la dosis.

Algunos fármacos son capaces de disminuir el número de neutrófilos en el organismo. Esta es una de las causas principales de la alteración, de hecho, puede ser responsable de hasta 70 % de los casos según estudios. Entre los fármacos capaces de causar este efecto destacan los siguientes:

  • Penicilina G.
  • Ganciclovir.
  • Oxacilina.
  • Metimazol.
  • Sulfasalazina.
  • Clorpromazina.
  • Quinidina.

Infecciones

Múltiples infecciones pueden generar la aparición de neutropenia al disminuir la producción de neutrófilos o al aumentar su eliminación. De hecho, la misma es muy común en las enfermedades virales de la infancia como el dengue. En estos casos, la condición aparece en los primeros 2 días de la enfermedad y puede durar hasta 1 semana.

Una gran cantidad de enfermedades infecciosas frecuentes en los adultos también son capaces de afectar el número de neutrófilos sanguíneos. El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es una de las principales causas de esta índole. Sin embargo, otras infecciones que pueden causar neutropenia son las siguientes:

  • Hepatitis A, B o C.
  • Sarampión.
  • Varicela.
  • Septisemia.
  • Infección por Salmonella.
  • Virus de Epstein-Barr.

Alteraciones de la médula ósea y otras enfermedades

La médula ósea es el principal sitio de producción de todas las células sanguíneas, incluidos los neutrófilos. Por ello, las enfermedades que afecten este órgano pueden generar la aparición de neutropenia. En este sentido, la leucemia, el linfoma o algún tumor cancerígeno con metástasis pueden ser los agentes causales.

Por su parte, el bazo es la estructura encargada de eliminar los neutrófilos que han cumplido su vida media. De esta manera, un aumento en el tamaño de este órgano acelerará la depuración celular, disminuyendo los niveles de neutrófilos y otras células sanguíneas. Ciertas enfermedades autoinmunitarias como la artritis o el lupus también pueden ser las responsables.

Diagnóstico de la neutropenia

La neutropenia se diagnostica con un examen de laboratorio
Una simple analítica sanguínea permite diagnosticar la neutropenia, su gravedad y otras alteraciones hematológicas asociadas, algo común en ciertas condiciones.

La única forma posible de diagnosticar la neutropenia es a través de una prueba de sangre llamada hematología completa o biometría hemática completa. La misma es un examen en el que se contabilizan las células presentes en el torrente sanguíneo, incluidos los polimorfonucleares en cuestión. Esta alteración se suele diagnosticar por casualidad, cuando se realizan pruebas sanguíneas en la búsqueda de otras patologías.

Los especialistas deben tener en cuenta que los niveles de neutrófilos varían a lo largo del día. De esta manera, un recuento bajo en un examen aleatorio no es indicativo de neutropenia. El diagnóstico definitivo solo debe realizarse tras la realización de múltiples análisis seriados, los cuales deben presentar valores alterados.

Una vez se diagnostica la neutropenia, los médicos deberán identificar la causa de la afección. Para ello, los mismos deberán realizar un interrogatorio adecuado y un examen físico exhaustivo en busca de indicios de infecciones o de otras enfermedades.

Los estudios complementarios pueden ser necesarios para identificar la causa de la alteración. En este sentido, el médico puede solicitar la medición de anticuerpos específicos, e incluso, estudios de imagen. El análisis de la médula ósea es una de las últimas opciones que se debe considerar debido al carácter invasivo de la prueba.

Tratamiento

El tratamiento de la neutropenia consiste en la eliminación del origen. De esta manera, los niveles de neutrófilos deberían volver a la normalidad. Por ello, solo será necesario tratar la infección existente o eliminar el fármaco causante para revertir la situación.

Existen ciertas condiciones en las que no es posible eliminar la causa, esto sucede en las personas con VIH o que reciben ciclos de quimioterapia. En estos casos, los médicos pueden recomendar la administración de factores de crecimiento de glóbulos blancos. Estos fármacos estimulan a la médula ósea y aumentan la producción de neutrófilos, así como de los otros leucocitos.

Las personas con neutropenia e infecciones activas deberán consumir antibióticos para eliminar a la bacteria que esté generando el problema. Los medicamentos a consumir pueden variar dependiendo del agente etiológico, por lo que los mismos siempre deben ser indicados por un especialista.

Una alteración frecuente que puede traer complicaciones

La neutropenia es un hallazgo muy común en distintas enfermedades, sobre todo aquellas de origen viral. La misma se caracteriza por una disminución en los niveles de neutrófilos en sangre, la cual puede ser aguda o crónica.

Por desgracia, este signo de laboratorio no posee un cuadro clínico específico, por lo que las personas no lo notan hasta que presentan una complicación. Las infecciones bacterianas pueden progresar muy rápido en estos casos y generar daños severos. En este sentido, es importante acudir al médico lo antes posible ante la presencia de algún síntoma anormal.

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