Síndrome de las piernas inquietas: síntomas, causas y tratamiento

¿Crees que padeces del síndrome de las piernas inquietas? Te enseñamos sus síntomas, causas, diagnóstico y algunas opciones de tratamiento.
Síndrome de las piernas inquietas: síntomas, causas y tratamiento
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 02 agosto, 2022

El síndrome de las piernas inquietas, también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom, es una condición muy frecuente que se caracteriza por una necesidad imperante de mover las piernas. De acuerdo con algunas estimaciones, hasta el 4,6 % de la población padece de ella, la mayoría de las veces con episodios crónicos. Puede empezar a cualquier edad y es más común en las mujeres.

A menudo se asocia al síndrome con la irritabilidad, los trastornos del sueño, la depresión y la ansiedad. No se debe confundir con el balanceo de las piernas cuando se está intranquilo, la ansiedad o golpeteos similares. El síndrome de las piernas inquietas es un fenómeno muy complejo que requiere el diagnóstico de un profesional.

Síntomas del síndrome de las piernas inquietas

Tal y como señalan los expertos, el síndrome de las piernas inquietas se manifiesta principalmente durante la tarde y la noche. Se exacerba durante el descanso, y se atenúa e incluso desaparece con el movimiento. Se considera un trastorno del sistema nervioso, de modo que se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Sensación de hormigueo, picazón o entumecimiento de las extremidades (en principio las piernas).
  • Impulso incontrolable por mover las piernas, a menudo desencadenado por las sensaciones anteriores.
  • Inquietud motora.
  • Incapacidad para dormir.

Los movimientos inicialmente pueden ser voluntarios, aunque luego evolucionan a episodios involuntarios. Se considera un síndrome de amplio espectro, de manera que sus manifestaciones son muy variadas.

A veces puede ser tan leve que pueden transcurrir varios años de convivencia sin que el paciente se percate de los signos. También puede ser tan intensa que lo incapacita parcialmente.

El trastorno puede aparecer a cualquier edad, incluso durante la infancia. Sin embargo suele aparecer en torno a los 20 años, en especial en las mujeres. Puede estar asociado con el trastorno por movimiento periódico de las extremidades durante el sueño. De hecho, la Sleep Foundation señala que son afecciones comórbidas.

Los síntomas empeoran cuando la persona relaja sus extremidades, como cuando se sienta o se acuesta. Es por esta razón que la mayoría de los cuadros se concentran en la tarde-noche, en especial durante el descanso nocturno. La evidencia indica que hasta el 88 % de los pacientes padecen de trastornos del sueño asociados con el síndrome.

Causas del síndrome de las piernas inquietas

El síndrome de las piernas inquietas es muy incómodo
Es más probable que el síndrome de las piernas inquietas se deba a una combinación de factores que a una causa en específico.

No se han encontrado las causas exactas del síndrome de las piernas inquietas. Se distinguen dos tipos: primaria, cuando las causas son indeterminadas o idiopáticas; y secundaria, cuando se relaciona con condiciones médicas específicas.

Los expertos han alertado de la sólida conexión genética del síndrome, ya que la mayoría de los pacientes reúnen un amplio historial familiar de este.

De acuerdo con los recientes hallazgos, el trastorno está moderado genéticamente por los circuitos cortico-estriado-tálamo-cortical. La deficiencia de hierro cerebral se considera un fenómeno patobiológico inicial clave, uno que está mediado por elementos genéticos.

Esta disfunción conduce a estados hiperdopaminérgicos e hiperglutametérgicos que derivan en una alteración de los circuitos señalados.

Se estima que hasta el 23 % de las mujeres embarazadas desarrollan el trastorno alrededor del tercer semestre de embarazo. Te dejamos con otros desencadenantes que pueden estar detrás de los episodios:

  • Enfermedad renal en etapa terminal.
  • Neuropatía periférica.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Esclerosis múltiple.
  • Enfermedades autoinmunitarias.
  • Apnea del sueño.
  • Deficiencia de magnesio y de folato.
  • Abuso del consumo de alcohol, nicotina, drogas recreativas o café.
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
  • Ingesta de algunos medicamentos (como antihistamínicos, antidepresivos, antipsicóticos, antieméticos y anticonvulsivos).
  • Intervenciones quirúrgicas o lesiones en la espalda.

Los hábitos de inactividad prolongada (sedentarismo, viajes largos y el trabajo de oficina), el consumo de bebidas energéticas, las alteraciones en los patrones del sueño, la depresión, el estrés,  el hipotiroidismo y las alergias pueden iniciar o empeorar los síntomas. Es un síndrome muy complejo, uno que puede tener diferentes desencadenantes de acuerdo con cada paciente.

Tratamiento para el síndrome de las piernas inquietas

No existen pruebas médicas para diagnosticar el síndrome de las piernas inquietas. Para llegar a este el especialista valora los síntomas, el historial médico del paciente y descarta otras posibles explicaciones para los episodios.

Los investigadores sugieren indagar en la intensidad de los síntomas, la frecuencia con la cual se manifiestan, los medicamentos o tratamientos actuales, los hábitos de vida y los antecedentes familiares.

No es infrecuente que se encuentren otras explicaciones para los síntomas. Entre los diagnósticos diferenciales más comunes destacamos la ansiedad, los calambres en las piernas, el temblor ortostático, la acatisia, la mialgia y la radiculopatía.

El tratamiento para el síndrome de las piernas inquietas está condicionado por la intensidad de los síntomas. Se distinguen dos alternativas: la terapia farmacológica y la terapia no farmacológica.

Terapia no farmacológica

Cuando no se encuentran causas subyacentes de los episodios, el especialista puede sugerir un cambio en los hábitos de vida para contrarrestar los síntomas. Entre muchas otras cosas puede recomendar lo siguiente:

  • Incluir una rutina de ejercicio regular.
  • Apostar por una dieta equilibrada.
  • Reducir el consumo de alcohol, tabaco, bebidas energéticas y cafeína.
  • Dormir un promedio de 8 horas diarias continuas.
  • Evitar los descansos prolongados de horas o de inmovilidad en las extremidades inferiores.
  • Hacerse masajes antes de irse a dormir.
  • Ducharse con agua tibia antes de ir a la cama.
  • Practicar yoga, meditación o cualquiera otra actividad que permita contrarrestar el estrés y la tensión diaria.
  • Revisar la postura al momento dormir.

Incorporar todos estos cambios en la vida diaria supone a menudo una mejora de los síntomas. Estos pueden tardar un par de semanas en desaparecer, de manera que los pacientes pueden optar por compresas frías/calientes y masajes para reducir los signos cuando se manifiesten. Si estos cambios no son suficientes, o se han encontrado casusas específicas, se apelará entonces por alternativas farmacológicas.

Terapia farmacológica

El síndrome de las piernas inquietas tiene tratamiento
Si bien no siempre es necesario, algunos fármacos pueden ayudar a controlar los síntomas del síndrome de las piernas inquietas.

Se han estudiado varios medicamentos que son efectivos para hacer frente al síndrome de las piernas inquietas. Lo primero que se debe hacer es controlar una posible enfermedad subyacente. De esta manera, los episodios se reducirán e incluso desaparecerán. Los expertos señalan los siguientes fármacos como los más eficaces para los pacientes:

  • Pregabalina.
  • Gabapentina enacarbil.
  • Oxicodona/naloxona.
  • Carboximaltosa férrica.
  • Levodopa.
  • Ropinirol.
  • Pergolida.
  • Cabergolina.

No se ha evaluado la eficacia de la ingesta de hierro oral en pacientes con deficiencia de hierro, aunque se puede considerar un complemento de lo anterior. Se debe controlar el tiempo del tratamiento, ya que puede generar complicaciones paralelas o efectos secundarios moderados. Es por esta razón que, en caso de que se sospeche del síndrome, se debe consultar con un especialista para confirmar o descartar el trastorno.

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