Misofonía: síntomas, causas y tratamiento

¿Alguna vez has escuchado a hablar de la misofonía? Se trata de una sensibilidad específica a ciertos ruidos o sonidos, que ocasiona gran malestar a la persona que la padece. ¿Qué ruidos son los que suelen generar misofonía? ¿Por qué aparece y cómo se trata? ¡Descúbrelo!
Misofonía: síntomas, causas y tratamiento
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 15 marzo, 2021.

Última actualización: 15 marzo, 2021

La misofonía es una intolerancia o sensibilidad excesiva ante determinados sonidos. Suelen ser sonidos provenientes de la boca de otras personas (por ejemplo bostezar, hacer gárgaras, toser, silbar, etc.), aunque hay muchos otros sonidos específicos que también ocasionan misofonía.

Su prevalencia es desconocida, aunque algunas encuestas (Jastreboff et al., 2001) con pacientes con tinnitus (frecuente en el 4-5 % de la población general) sugieren que la misofonía aparece hasta en el 60 % de la población. Sin embargo, en otro estudio de Sztuka et al. (2010), se encontró una cifra mucho menor (10% de afectados).

Así, la misofonía ocasiona malestar al escuchar sonidos muy concretos. En relación a su origen se ha hablado de trastornos neurológicos subyacentes, de experiencias negativas con determinados sonidos o de padecer un trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad. ¿Quieres saber más sobre esta afectación? ¡Te lo contamos todo!

Misofonía: ¿qué es?

La misofonía puede ser originada en múltiples circunstancias.l
Son muchas las situaciones cotidianas que pueden desencadenar intensas sensaciones en estos pacientes.

La misofonía se define como la sensibilidad selectiva al sonido, e implica sentir irritabilidad, temor o molestias. Esta afectación es una posible señal de un trastorno neurológico de base.

¿Qué es lo que resulta intolerable para la persona? Puede variar mucho de un caso a otro, aunque por lo general se trata de sonidos relacionados con:

  • El cuerpo de otras personas (es decir, sonidos producidos por otro cuerpo), como por ejemplo: beber, comer, sorber, masticar, toser, reír…
  • Aquellos sonidos producidos al utilizar determinados objetos.

En realidad el tipo de sonido que desencadena una determinada reacción (o la propia misofonía) es específico de cada persona. Dichas reacciones pueden ir desde la ira, a la ansiedad o el pánico.

Origen de la misofonía

El término “misofonía” está compuesto por dos elementos: “miso” (que significa “odio”) y “fonía” (“sonido”). Eso es, literalmente, fobia a los sonidos. Los primeros en utilizar este concepto fueron los médicos estadounidenses Pawel y Margaret Jastreboff, especializados en otorrinolaringología, en el año 2000. Así, se trata de un concepto reciente.

Sin embargo es una patología que no tiene un reconocimiento oficial en las clasificaciones internacionales de trastornos psiquiátricos, como sería el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) y el ICD-10 o CIE-10 (Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud).

Misofonía vs. hiperacusia

No debemos confundir la misofonía con la hiperacusia (también denominada algiacusia o hipersensibilidad al sonido). Así, cuando hablamos de hiperacusia nos referimos a un síndrome auditivo muy debilitante (según Pienkowski, 2014), que convierte los sonidos cotidianos del ambiente en sonidos dolorosos.

Es decir que la persona que sufre hiperacusia siente los sonidos habituales como muy molestos, dolorosos e incluso intolerables. En cambio, en la misofonía, como veíamos, la sensibilidad se produce a determinados sonidos (es decir, es una sensibilidad selectiva).

Síntomas

Las personas que sufren misofonía pueden llegar a desarrollar un auténtico trastorno neurológico asociado a los sonidos. Los síntomas incluyen las reacciones anteriormente mencionadas (ira, ansiedad, pánico, fobia, temor…) al oír determinados sonidos, que generan un intenso malestar.

Estos síntomas pueden llegar a hacer que la persone se aísle o que evite determinadas situaciones (conductas de evitación típicas de las fobias). Así, las personas con esta hipersensibilidad pueden llegar a manifestar dichas reacciones al imaginar qué puede ocasionarles los sonidos que escuchan.

Por ejemplo, imaginando que el sonido les puede causar algún tipo de daño. Por otro lado, pueden aparecer síntomas típicos de la ansiedad, tales como los siguientes:

  • Sudoración.
  • Palpitaciones.
  • Temor.
  • Ritmo cardíaco acelerado.
  • Irritación o irritabilidad.
  • Agresividad.
  • Calambres.
  • Estrés.
  • Conductas de evitación.

Dichos síntomas pueden estar relacionados con determinadas personas o lugares. Otro síntoma que puede aparecer a raíz de todo lo comentado es un aislamiento progresivo para evitar cualquier tipo de sonido incómodo o intolerante para ellos.

En casos más graves, la persona con misofonía puede llegar a manifestar comportamientos violentos hacia los demás, hacia animales o hacia objetos involucrados con dichos sonidos.

¿Qué ocurre? Que la persona se siente incapaz de tolerar o soportar los sonidos específicos que “teme”, y como consecuencia, acaba manifestando una ira extrema, así como los síntomas físicos mencionados.

Causas

Entre las causas de la misofonía encontramos, por lo general, un trastorno neurológico de base. Por otro lado, en su base etiológica, según estudios de Schröder et al. (2013) y Hazell (2012), encontramos también experiencias negativas vividas con determinados sonidos, en especial durante la infancia.

También se ha hablado de una malinterpretación de los estímulos auditivos (y en algunos casos, también visuales) por parte del sistema nervioso central. En algunos casos la misofonía se ha asociado a un trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad.

Lo cierto es que las causas verdaderas de esta afectación siguen siendo un misterio, aunque se han postulado algunas hipótesis como las antes mencionadas.

Tratamiento

La misofonía requiere terapia mental
Acudir de forma temprana con un psicólogo podría ayudar a mejorar los síntomas.

El primer paso en un posible caso de misofonía es determinar las causas de la misma. Es decir, explorar si se trata de causas orgánicas, psicológicas, etc.

Para ello, lo mejor será acudir a un especialista que además pueda recomendar un tratamiento específico para la patología. Por otro lado, debemos remarcar que, hasta el momento, la misofonía no tiene cura.

Desde un enfoque psicológico suele acudirse a un tratamiento cognitivo-conductual para tratar los síntomas derivados del trastorno, así como los posibles pensamientos disfuncionales asociados al mismo. El objetivo es que la persona afronte sus miedos y pueda, además, desahogarse durante las terapias.

También existe otra terapia utilizada en casos de misofonía: la terapia de recapacitación del tinnitus o TRT.

¿Qué hacer si padezco de misofonía?

La misofonía es un trastorno más o menos común que puede deteriorar de forma significativa la vida del paciente. En caso de presentar alguno de los síntomas antes mencionados, es recomendable acudir de forma temprana tanto al médico especialista como al psicólogo.

Los profesionales de la medicina más apropiados para atender estos casos son los psiquiatras y neurólogos. Como las opciones terapéuticas distintas a la terapia mental son escasas, el enfoque cognitivo-conductual que hemos mencionado en el artículo suele aportar mayores beneficios.

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  • Hazell, J. (2012). «Decreased Sound Tolerance: Hypersensitivity of Hearing». Tinnitus and Hyperacusis Centre, London UK.
  • Pienkowski, M., Tyler, R.S., Rojas, E. & Jin, H. (2014). «A Review of Hyperacusis and Future Directions: Part II. Measurement, Mechanisms, and Treatment». American Journal of Audiology: 17.
  • Schröder, A., Vulink, N. & Damiaan, D. (2013). Misophonia: Diagnostic Criteria for a New Psychiatric Disorder.
  • Sztuka A, Pospiech L, Gawron W, Dudek K. (2010). «DPOAE in estimation of the function of the cochlea in tinnitus patients with normal hearing». Auris Nasus Larynx. 37(1): 55-60.