¿Qué es la incompatibilidad Rh?

La incompatibilidad Rh era un grave problema en tiempos pasados, pues causaba anemia hemolítica en los recién nacidos y complicaciones antes del parto. Por suerte, a día de hoy se han desarrollado técnicas que la combaten.
¿Qué es la incompatibilidad Rh?
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 12 noviembre, 2021.

Última actualización: 12 noviembre, 2021

Todos tenemos una ligera idea de qué es el grupo sanguíneo según la clasificación ABO y cómo funcionan las transfusiones sanguíneas. De todas formas, existen otros muchos parámetros que dictaminan la naturaleza de la sangre y los problemas a la hora de realizar transfusiones. La incompatibilidad Rh es un claro ejemplo de ello.

Aunque es raro, es posible que la presencia o ausencia del factor Rh en la sangre de una mujer embarazada pueda llegar a afectar a su feto, hasta el punto de provocar su muerte y un aborto espontáneo. Conoce con nosotros qué es el factor Rh y cómo se relaciona con las gestaciones anormales y la enfermedad hemolítica del recién nacido.

¿Qué es el factor Rh?

Explicar la incompatibilidad Rh sin dedicar unas líneas al propio factor que le da nombre es imposible. Por ello, en este primer apartado vamos a comprender qué es el factor Rh en profundidad. Vamos a ello.

El factor Rh, también conocido como Rhesus factor, fue descubierto en 1937 por los biólogos e investigadores Karl Landsteiner y Alexander S. Wiener. En un principio se creía que era un antígeno muy similar al que presentaban los macacos rhesus (Macaca mulatta) en sus glóbulos rojos, pero más tarde se descubrió que no. Aun así, gracias a esta analogía adoptó su nombre común.

Según el portal médico American Red Cross, el factor Rh se puede definir como ‘una proteína heredada por los parentales integrada en los glóbulos rojos o eritrocitos’. Según la presencia o ausencia de este compuesto en los hematíes, se distinguen 2 grupos sanguíneos distintos a los citados en la clasificación ABO: el Rh+ (positivo) y el Rh- (negativo).

Se suele decir que el factor Rh es una sola proteína para simplificar las cosas, pero lo cierto es que este concepto hace referencia a un grupo de antígenos, específicamente los D, C, E, c y e, los cuales son codificados por 2 genes (RHD y RHCE). Un glóbulo rojo Rh positivo será el que porta proteínas transmembrana en su superficie que ostentan los antígenos citados, sobre todo el de tipo D.

Existen unos 50 antígenos que codifican el sistema Rh, pero solo los 5 citados, en especial el D o la ausencia de él (d) se tienen en cuenta a la hora de explicar este conglomerado fisiológico al público general. La prevalencia de cada uno de los grupos y de la proporción de antígenos en la sangre de los individuos depende de la población analizada.

¿Cómo se hereda el factor Rh?

La incompatibilidad Rh se comprende al analizar el origen el factor Rh
Las leyes de la genética que explican la forma en la que se heredan características de ambos progenitores también se aplican al factor Rh.

Hemos dicho que el grupo Rh se ve codificado por 2 genes. De todas formas, el más importante (y en el que nos vamos a fijar) es el RHD, que codifica para el antígeno D en los positivos y se encuentra en una variante no funcional en las personas negativas. Tal y como indica el portal GENECARDS, tanto el gen RHD como el RHCE se localizan en un clúster situado en el cromosoma número 1. 

En este punto es necesario recordar que en cada célula poseemos 23 pares de cromosomas (2n), siendo uno de cada pareja heredado del padre y otro de la madre. 22 de estos cromosomas son autosómicos (incluyendo el 1) y la última pareja es la que determina nuestro sexo. Las personas XX son mujeres y las XY son hombres desde un punto de vista biológico.

Cada gen está compuesto por 2 alelos o variantes, una materna y otra paterna. Si un ser humano es Rh+ “puro”, tendrá ambos alelos positivos (++ u homocigoto dominante). Por otro lado, una persona Rh- “pura” tendrá 2 alelos negativos (– u homocigoto recesivo).

La incógnita se plantea cuando una persona tiene un alelo positivo y uno negativo. El alelo + es dominante sobre el alelo -, así que el individuo (+-) será funcionalmente Rh+ a pesar de no presentar ambas variantes del gen iguales. De todas formas, el carácter negativo permanece oculto en su genoma.

Posibles resultados al cruzar parentales

Todo esto puede sonar muy complejo en primera instancia, pero seguro que te queda más claro al analizar esta lista. Verás las probabilidades del grupo Rh de los hijos según el genotipo de los padres basándonos en patrones de herencia simples:

  • Padre Rh (++) y madre Rh (–): el 100 % de los hijos serán Rh + con un genotipo (+-). Como el alelo positivo es dominante, a nivel funcional la descendencia es Rh positivo.
  • Padre Rh (++) y madre Rh (+-): el 50 % de los hijos serán Rh (++) y el 50 % Rh (+-). De todas formas, ambos grupos serán Rh+ desde un punto de vista diagnóstico.
  • Padre Rh (+-) y madre Rh (+-): este es el caso más complicado de todos. Un 25 % de los hijos serán Rh (++), un 50 % Rh (+-) y un 25 % Rh (–). “Externamente” el 75 % de la descendencia será Rh+, pero su genotipo es diferente (++/+-). Por primera vez aparecen las personas Rh- en la lista con una prevalencia de 1 entre 4.
  • Padre Rh (–) y madre Rh (–): el 100 % de la descendencia será Rh-, pues solo cuando se juntan los 2 alelos negativos se expresa este grupo.

Tal y como indica en el portal Stanford Blood Center, 2 personas Rh positivas heterocigotas para el carácter (es decir, son +-) pueden llegar a tener un hijo Rh negativo (–) a nivel diagnóstico. Este es uno de los escenarios que más hay que tener en cuenta desde un punto de vista clínico, ya que el grupo negativo permanece oculto hasta el último momento.

La herencia del gen RHD sigue un patrón mendeliano simple y autosómico (no ligado al sexo).

¿En qué consiste la incompatibilidad Rh?

Increíble, ¿verdad? Hasta ahora hemos aprendido que el grupo Rh se codifica por la presencia o ausencia del gen RHD activado (además de otro) y que este puede ser positivo o negativo. Las personas que heredan el factor rhesus D de uno de sus padres (o de ambos) representan al 85 % de la población mundial. Los descendientes Rh- solo engloban al 15 % restante.

Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la incompatibilidad Rh puede tener lugar cuando una madre Rh- está gestando a un feto Rh+. Dicho de otro modo, el genoma materno en esta sección es Rh (–), el paterno Rh (++) o Rh (+-) y el del nonato Rh (+-). Como el alelo positivo brindado por el padre es dominante, se expresa en el bebé por encima del heredado de la madre.

Esto puede llegar a convertirse en un grave problema en un número contado de casos. Si los glóbulos rojos de la sangre del feto (Rh+) entran en contacto con el plasma sanguíneo de la madre (Rh-), el sistema inmunitario de esta última puede reconocer los eritrocitos del bebé como nocivos. Entonces, la embarazada sintetizará anticuerpos anti-Rh+ que terminarán por atravesar la placenta y atacar al feto.

El sistema inmunitario de una persona Rh- reconoce los antígenos D como nocivos, así que ataca a las células sanguíneas que los portan. Aproximadamente el 50 % de los hijos descendientes de un padre Rh+ y una madre Rh- son Rh+.

Causas de la incompatibilidad Rh

Según el Hospital de San Diego, la discordancia del grupo Rh entre la madre y el hijo casi nunca es un problema durante el primer embarazo. Es muy difícil que la sangre del feto llegue al torrente sanguíneo materno a menos que surja una patología, así que no se llegan a producir los anticuerpos anti-Rh+ y el bebé está a salvo hasta el momento del alumbramiento.

Además, aunque se produzca contacto de la sangre fetal con la materna, no en todos los casos se produce una sensibilización (síntesis de anticuerpos). En algunos estudios se ha demostrado que con menos de 1 mililitro de sangre Rh+ los pacientes Rh- reaccionan, pero en otros escenarios hasta el 30 % de los sujetos experimentales no se sensibilizan a pesar de exponerse a altas dosis de Rh+.

Los escenarios más comunes en los que se produce la sensibilización de la madre frente a la sangre del hijo son los siguientes:

  • Primer parto: durante el alumbramiento, la placenta se separa de la pared uterina y una pequeña porción de sangre del cordón umbilical del feto entra en el sistema materno. Los primeros anticuerpos sintetizados por la madre (IgM) no cruzan la barrera placentaria, así que el feto no está en peligro. De todas formas, los IgG anti-Rh+ sí que llegan al feto en el segundo embarazo.
  • Hemorragia maternofetal en el curso de un aborto: el feto puede sangrar cuando está muriendo y se va a producir un aborto. Por ello, las mujeres que ya han perdido a uno de sus hijos y son Rh- están en riesgo especial de volver a padecer esta situación.
  • Lesiones mecánicas en el entorno abdominal durante el embarazo: si se produce un golpe muy fuerte (accidente de tráfico o caída, por ejemplo), el feto puede sangrar y mezclar sus hematíes con los del torrente sanguíneo materno.
  • Realización de pruebas diagnósticas invasivas: la amniocentesis (recogida de líquido amniótico con una jeringuilla) puede llegar a dañar al feto y hacer que este sangre. La probabilidad de que esta prueba termine en aborto es del 0,06 % (1 entre 1600). Por ello, solo se recomienda llevarla a cabo a partir de la semana 15 y si es muy necesario.
  • Transfusiones de sangre incorrectas: la madre puede haber recibido una transfusión sanguínea de una persona Rh+ a lo largo de su vida, desarrollando así los anticuerpos antes incluso de quedarse embarazada.

El 90 % de las sensibilizaciones tiene lugar durante el primer parto. El recién nacido está a salvo en este caso, pero sus futuros hermanos sí pueden llegar a enfermar por la incompatibilidad Rh derivada del alumbramiento.

El efecto de la incompatibilidad Rh en el bebé: la enfermedad hemolítica del recién nacido

La incompatibilidad Rh es causa de mortalidad neonatal
La enfermedad hemolítica del recién nacido puede comprometer la vida del bebé, por lo que se suele requerir hospitalización al detectarla.

La incompatibilidad Rh es la causa, mientras que la enfermedad hemolítica del recién nacido (EHRN) representa la consecuencia del ataque materno hacia los hematíes del feto. Cuando una madre ya está sensibilizada frente al factor Rh, los anticuerpos anti-Rh (de tipo inmunoglobulina G o IgG) cruzan la placenta y atacan automáticamente al bebé, se hayan expuesto a su sangre o no.

Los anticuerpos de la madre reconocerán a los glóbulos rojos del feto y los destruirán, provocando así un cuadro de anemia a medida que disminuya el conteo eritrocitario del bebé. A su vez los glóbulos dan como objeto de desecho la bilirrubina, una sustancia que es recogida por la placenta y excretada a través de la madre mediante la bilis (sintetizada en el hígado).

Cuando el bebé nace (si es que llega a ello), su hígado no está lo suficientemente desarrollado. Por esta razón, y debido a la hiperbilirrubinemia derivada de la anemia, es muy probable que desarrolle una ictericia temprana.

Síntomas

Algunos de los signos principales de la enfermedad hemolítica son los siguientes:

  • En los peores casos, aborto antes de tiempo. 
  • Si este nace, el bebé presentará un claro edema. Esto corresponde a una hinchazón generalizada bajo la piel.
  • Ictericia del recién nacido, que se manifiesta con la piel y la conjuntiva ocular de tono amarillento.
  • Anemia en analítica sanguínea del neonato (conteo eritrocitario muy bajo).
  • Bazo e hígado aumentados de tamaño.

En última instancia, cabe destacar que esta enfermedad puede ser provocada por una incompatibilidad Rh o ABO (por diferencias claves en el grupo sanguíneo normal). Tal y como indica el portal MSD Manuals, los síntomas son peores cuando el problema radica en la diferencia de factor Rh.

Tratamiento

Lo primordial es que el feto mantenga un conteo de glóbulos rojos adecuado incluso si la madre está destruyéndolos. Por eso, puede ser necesaria una transfusión sanguínea antes de que el bebé nazca o después del alumbramiento. También se requiere atenuar la ictericia si esta está presente.

Además, en algunos casos se recomienda la administración de corticosteroides en la madre para que los pulmones del feto maduren más rápido y mejor. Esto es necesario cuando se va a inducir el parto prematuro del bebé (cuanto antes nazca, antes parará el ataque a los hematíes por parte del sistema inmunitario materno).

Para abordar la ictericia provocada por la acumulación de bilirrubina, se expondrá al bebé a fototerapia o luces bili. Gracias a este abordaje específico, la bilirrubina acumulada se transformará en el organismo del bebé a una forma fácilmente eyectable en la orina.

Si el cuadro no es muy grave, el bebé podrá salir adelante con el tratamiento indicado.

¿Es posible prevenir la incompatibilidad Rh?

A modo de conclusión, es necesario arrojar un rayo de luz y tranquilizar a todas las futuras madres que estén leyendo estas líneas. La inmensa mayoría de pacientes Rh- son diagnosticadas con una analítica simple durante el primer embarazo sin necesidad de que el feto corra ningún peligro. Por ello, estarán sobre aviso en caso de que se produzcan segundas gestaciones.

Si una mujer es Rh- y no le ha dado tiempo a sensibilizarse a lo largo de su vida (a generar anticuerpos anti-Rh+), se le administrarán inyecciones de globulina hiperinmune Rh (RhoGAM) durante el primer embarazo a modo de prevención. La primera se suministra a las 28 semanas de gestación y la segunda entre 1 y 3 días después del parto (momento de mayor riesgo).

Estas globulinas destruyen los hematíes fetales en el torrente materno, impidiendo que el sistema inmunitario de la madre los reconozca y genere rechazos tempranos. Por esta razón, es posible tener un segundo embarazo seguro si la madre es Rh- y el hijo Rh+. La incompatibilidad Rh era un grave problema en el pasado, pero a día de hoy se puede atajar con las técnicas indicadas.

Te podría interesar...
¿Es normal tener mucha hambre en el embarazo?
Muy Salud
Leerlo en Muy Salud
¿Es normal tener mucha hambre en el embarazo?

Durante el embarazo es normal tener una mayor sensación de hambre debido a los cambios hormonales que se producen.