Hipertensión en adolescentes

Aunque muchos la asocian con una enfermedad que solo se desarrolla en la adultez, la hipertensión en adolescentes es una realidad. Descubre sus causas, su diagnóstico y tratamiento.
Hipertensión en adolescentes
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 07 junio, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 07 junio, 2021

Última actualización: 07 junio, 2021

Las estadísticas de la hipertensión en adolescentes en la actualidad son alarmantes. Según estimaciones de los Centers for Disease Control and Prevention, 1 de cada 25 jóvenes entre 12 y 19 años sufre de presión sanguínea elevada. Los hábitos alimenticios, el estilo de vida y la obesidad parecen ser los culpables. Esto ha cambiado la comprensión que se tenía de una patología con prevalencia adulta.

La presencia de la condición a temprana edad está relacionada con el desarrollo de afecciones cardíacas, renales y cerebrovasculares si no se diagnostica y trata a tiempo. Aunque sus secuelas a corto plazo son menos intensas que en los adultos, se debe aplicar un abordaje personalizado.

Causas de la hipertensión en adolescentes

Aún no están claras las causas de la hipertensión en adolescentes. Se sabe que la mayoría de los episodios corresponden al tipo esencial o primario. Este, al igual que en los adultos, reúne casi el 90 % de los diagnósticos y no se ha encontrado un factor determinante que lo explique.

A pesar de ello, investigaciones apuntan a que el estilo de vida puede ser el culpable del aumento exponencial de las últimas décadas. Entre los hábitos señalados destacaremos los más notorios.

Mala nutrición

El aumento del número de niños y adolescentes obesos o con sobrepeso es una realidad. Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dan cuenta de un incremento 10 veces mayor desde 1975.

Los estudios de los Centers for Disease Control and Prevention durante el periodo 2017-2018 determinaron que el 21,2 % de los jóvenes entre 12 y 19 años sufre obesidad en Estados Unidos.

Está aceptada la relación que existe entre la obesidad y la hipertensión. Dado que los porcentajes de jóvenes con obesidad o sobrepeso son mayores hoy que hace unas décadas, esto explicaría de forma parcial las razones de la creciente epidemia.

Obesidad infantil.
Los malos hábitos nutricionales y el mayor sedentarismo desde la infancia temprana redundan en un incremento de la prevalencia de obesidad en la adolescencia.

Ausencia de actividad física

A pesar de las campañas e incentivos para hacer deporte, un número importante de jóvenes mantiene una vida sedentaria. El sedentarismo se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollo de la enfermedad. Al contrario, se sabe que que la actividad física puede ayudar a regular los niveles de presión sanguínea.

Un estudio publicado en 2017 en Preventive Medicine encontró que los jóvenes de 19 años son tan sedentarios como las personas de 60. Sobre la base de los valores del ejercicio semanal para este grupo sugeridos por la OMS, la investigación destacó que el 50 % de los hombres y el 75 % de las mujeres no cumplían con el mínimo recomendado.

Cigarrillo y alcohol

El consumo de alcohol y de tabaco en cantidades excesivas se ha relacionado con el desarrollo de presión arterial elevada. El tabaquismo y el alcoholismo pueden empeorar las respuestas fisiológicas producidas por la obesidad y la falta de ejercicio.

Genética y patologías subyacentes

Una predisposición genética también puede ser la culpable. Así lo han sugerido varios estudios. Los cambios hormonales que se producen de manera natural durante esta etapa también pueden desencadenar cuadros de este tipo, según indica la evidencia.

También es posible que la causa se encuentre en una enfermedad subyacente. Aproximadamente el 5-10 % de casos se pueden explicar como secundarios. Los trastornos cardíacos y las alteraciones en las glándulas suprarrenales son los más frecuentes.

Diagnóstico de la hipertensión en adolescentes

Diagnosticar la hipertensión arterial en los adolescentes es un poco más complejo que hacerlo en los adultos. Esto se debe a que los valores de presión sanguínea son diferentes a medida que se envejece. El protocolo para el diagnóstico es el siguiente:

  • Historial clínico: se tiene en cuenta la presencia de la enfermedad en el grupo familiar, la frecuencia de la ingesta de cafeína o bebidas energéticas, síntomas durante los últimos meses, posibles enfermedades subyacentes.
  • Examen físico y métodos complementarios: para localizar las posibles causas y descartar una hipertensión secundaria.
  • Medición de la presión arterial: la que se tomará en reposo y varias veces con intervalos de algunos minutos. El especialista también puede pautar visitas posteriores para contrastar los valores con mayor objetividad. Si lo cree conveniente, solicitará un monitoreo ambulatorio de la presión arterial (MAPA).

Además de esto, como indican las investigaciones, el médico también tendrá en cuenta la edad, el sexo y la altura. Al agrupar todos estos elementos podrá determinar si los valores obtenidos se consideran altos. Resultados iguales o superiores a 130/90 milímetros de mercurio (mm Hg) son señales de alarma.

Tratamiento y prevención de la hipertensión en adolescentes

El tratamiento de la hipertensión en los adolescentes siempre se debe hacer de forma personalizada. Muchos criterios operan en conjunto para la decisión final, desde los hábitos de vida hasta la etapa de desarrollo.

Se procura, en este sentido, optar por una solución menos invasiva, que tenga en cuenta soluciones naturales. De esta manera, el médico sugerirá lo siguiente:

  • Implementar una dieta saludable con bajo consumo de sodio.
  • Hacer actividad aeróbica al menos 150 minutos durante la semana.
  • Reducir la ingesta de alcohol y tabaco.
  • Seguir un plan para bajar de peso o, en su defecto, mantenerlo.
  • Evitar la ingesta de drogas recreativas.
  • Reducir los episodios de estrés.

Se hará un seguimiento de los valores de presión de forma regular para determinar el impacto de estos cambios en el organismo. Si no hay mejoría notoria, el especialista recurrirá a la terapia farmacológica.

Es importante destacar que no existen estudios fiables que hayan medido a largo plazo el uso de medicamentos antihipertensivos en los adolescentes. Tampoco cuál de estos genera menos afectos adversos. Lo que se hace es extrapolar los conocimientos sobre la hipertensión en adultos.

Por tanto, se pueden recetar los siguientes principios activos:

  • Bloqueadores de los canales de calcio.
  • Diuréticos.
  • Betabloqueantes.
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina.
  • Bloqueadores del receptor de angiotensina.
  • Alfabloqueantes.
Antihipertensivos.
Los medicamentos para la hipertensión en adolescentes se reservan si no dan resultado las medidas higiénico-dietéticas.

Actuar temprano cambiando los hábitos

Lo que hemos comentado es el abordaje más común, aunque puede variar según el contexto y el criterio del médico. No es infrecuente que se utilicen combinaciones para contrarrestar la enfermedad, en especial si los valores de presión son muy elevados.

Aún así, el tratamiento conservador suele dar buenos resultados. Por eso es importante hacer hincapié en los hábitos de vida, promover el ejercicio y fomentar una dieta saludable desde la infancia.

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