¿Qué son las hemorroides trombosadas?

Las hemorroides trombosadas se caracterizan por un intenso dolor. Conoce por qué se desarrollan y qué opciones hay para tratarlas.
¿Qué son las hemorroides trombosadas?
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 07 mayo, 2022

Las hemorroides trombosadas aluden a las hemorroides internas o externas que se llenan de coágulos de sangre. El nombre deriva de trombosis; esto es la obstrucción ocasionada por un coágulo sanguíneo. En el ámbito médico también reciben los nombres de trombosis perianal o enfermedad hemorrodial aguda. A menudo el cuerpo absorbe el coágulo, de manera que suelen resolverse por sí mismas.

Aunque es cierto que el coágulo puede aparecer en las hemorroides internas, la mayoría de los episodios se producen en las hemorroides externas. No siempre se consideran peligrosas, aunque pueden ocasionar mucho dolor en los pacientes. Hay muchas formas de tratarlas, y las terapias incluyen tanto opciones conservadores como quirúrgicas. Te enseñamos todo al respecto.

Síntomas de las hemorroides trombosadas

Dado que la mayoría de las hemorroides trombosadas se desarrollan en el exterior del ano, un cuadro típico de ellas se presenta con la formación de un pequeño bulto en la parte externa de este. La particularidad de este bulto, en contraste con una hemorroide interna no trombosada, es que la presencia del coágulo hará que dicho bulto se perciba de color azul o morado.

Este es el principal indicio de que se ha desarrollado un coágulo en la hemorroide, ya que de lo contrario el bulto tendrá un tono más pálido. Suelen aparecer de manera imprevista y desaparecen alrededor de las 72 horas después. Durante este periodo se manifiestan síntomas muy intensos. Destacamos los principales:

  • Dolor al sentarse, caminar o defecar.
  • Picazón alrededor del ano.
  • Hinchazón alrededor del ano.
  • Presencia de bultos en la parte externa del ano.
  • Sangrado que acompaña la evacuación intestinal.

Si el coágulo se desarrolla en la parte interna no se podrán percibir los bultos de color azulado, y los síntomas serán un poco menos intensos. No es infrecuente que la hemorroide derive en un proceso infeccioso, de modo que pueden aparecer otros síntomas como fiebre, malestar general y pus en el área afectada.

Si se forma un absceso, este puede evolucionar a una fístula anal en los casos moderados y graves. Una fístula es una conexión anormal entre la piel y el ano. Estos casos son poco frecuentes, ya que como hemos advertido la mayoría de los coágulos desaparecen por sí solos luego de los primeros tres días.

Causas de las hemorroides trombosadas

Ciertas condiciones predisponen a las hemorroides trombosadas
Por lo general existen varios factores que confluyen para la aparición de las hemorroides trombosadas. La obesidad es una de ellas.

La mayor parte de las veces las hemorragias se forman por un exceso de presión en el canal anal. La hinchazón de los vasos sanguíneos alrededor del ano (ya sea en su interior o exterior) pueden hacer que el tejido se estire, se expanda o sobresalga un poco. La presión puede ocurrir por diversas razones, entre las cuales mencionamos las siguientes:

  • Obesidad.
  • Tener relaciones anales.
  • Mantener una dieta con bajo contenido de fibra.
  • Esfuerzo al momento de evacuar.
  • Permanecer sentado durante largos periodos de tiempo.
  • El embarazo o el proceso de parto.
  • Esfuerzo físico repentino o prolongado.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Envejecimiento natural.

No todas las personas desarrollan coágulos en sus hemorroides. La falta de actividad física regular, permanecer mucho tiempo sentado en el inodoro, no tomar suficiente agua y padecer de ciertas condiciones de salud también pueden promover su aparición. Entre estas destacamos la ascitis, el prolapso rectal, la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

Aunque son una causa poco frecuente, algunas enfermedades genéticas, o en todo caso la predisposición genética, pueden ser también un catalizador. Por ejemplo, el síndrome de Ehlers-Danlos (EDS) se caracteriza por el deterioro de los tejidos, la elasticidad de estos y el daño de los vasos sanguíneos. La mayoría de los casos se pueden explicar por los factores anteriores.

Diagnóstico de las hemorroides trombosadas

Las hemorroides trombosadas son muy fáciles de diagnosticar. Considerando que la mayoría de las veces se manifiestan en la parte externa del ano, se pueden identificar rápidamente a través de la observación de un profesional. A menudo el especialista utilizará un anoscopio, y optará por el proctoscopio para evaluar con detenimiento la parte interna del ano.

Si persisten dudas, en especial en relación con la presencia de hemorroides internas, se puede realizar una sigmoidoscopia o en ciertos contextos una colonoscopia. En algunos pacientes se puede sugerir una radiografía con bario. Entre los diagnósticos diferenciales mencionamos fístulas anales, abscesos perianales, prolapsos rectales, pólipos pedunculados y condilomas.

Opciones de tratamiento

Es bueno acudir al médico por unas hemorroides trombosadas
Una vez que se identifique una posible hemorroide trombosada de acuerdo a los síntomas, es importante recibir atención médica.

Tal y como señalan los expertos, más de la mitad de las hemorroides trombosadas se tratan de manera conservadora.

Esto se debe a que los episodios no se extienden por más de tres o cuatro días, de manera que los pacientes y los especialistas optan por esperar que el coágulo se absorba naturalmente. Por supuesto, esto en caso de que los síntomas sean tolerados por el paciente. Te dejamos con las opciones disponibles.

1. Terapias conservadoras

Si se opta por apelar por un tratamiento conservador, se pueden controlar los síntomas por medio de algunas terapias caseras.

Las más usadas son los baños de asiento, la aplicación de cremas para la hemorroides, la ingesta de analgésicos, el uso de compresas frías y calientes, la aplicación de aloe vera en el área afectada y el uso de ropa de algodón holgada. Los ablandadores de heces también puede resultar efectivos.

2. Terapias quirúrgicas

Si los síntomas no mejoran con las opciones anteriores, o si el especialista así lo indica, se puede optar por las terapias quirúrgicas. Los investigadores señalan que solo son una alternativa disponible durante las primeras 72 horas, y se opta por ella principalmente durante el primer o el segundo día. Se prefieren cuatro procedimientos en estos casos:

  • Trombectomía (estándar de oro).
  • Hemorroidectomía.
  • Hemorroidopexia con grapas.
  • Ligadura con bandas.

También se puede utilizar la escleroterapia (inyección en el tejido para reducirlo) y la coagulación láser o infrarroja (para endurecer el coágulo y secarlo). Ambas son opciones mínimamente invasivas en comparación con las anteriores.

La gravedad de los síntomas, las recomendaciones del especialista y la predisposición del paciente determinarán qué tipo de tratamiento se elegirá.

No postergues la visita al médico en caso de que desarrolles síntomas moderados o intensos, o si los remedios caseros no están surtiendo efecto alguno. Si las hemorroides trombosadas son persistentes también haz lo propio, así evitas posibles complicaciones asociadas y optas por terapias certeras en pro de tu bienestar.

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