Esclerosis múltiple: síntomas, causas y tratamiento

En general, existen cuatro tipos de esclerosis múltiple. Te mostramos en qué consiste esta enfermedad crónica, cuáles son sus síntomas y cómo tratarla.
Esclerosis múltiple: síntomas, causas y tratamiento
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 30 junio, 2021.

Escrito por Daniela Andarcia, 30 junio, 2021

Última actualización: 30 junio, 2021

Catalogada como una enfermedad crónica, la esclerosis múltiple (EM) es una condición que afecta el sistema nervioso central. Esta se caracteriza por el daño progresivo de la mielina, una capa que recubre a las neuronas.

Cuando la mielina sufre daños en varias zonas, deja una marca o cicatriz a la que se le conoce como esclerosis. Es una enfermedad autoinmune, es decir, que el sistema inmunitario se comporta como lo hace con un virus o una bacteria, pero atacando el tejido sano.

Los síntomas pueden variar de leves a graves y algunos de ellos podrían ser dolor y debilidad muscular. Te mostramos todo lo relacionado a la esclerosis múltiple, síntomas, tipos, causas, diagnóstico y tratamiento.

Síntomas de la esclerosis múltiple

Los síntomas relacionados a esta enfermedad pueden variar de persona a persona, incluso se pueden agravar en cuestión de días, meses o años, así como no hacerlo. Dentro de los signos más comunes se pueden encontrar los siguientes:

Cansancio

La esclerosis múltiple causa fatiga
El cansancio puede ser un síntoma inespecífico, pero muchas de las personas que padecen esclerosis múltiple suelen referirlo con regularidad.

De acuerdo a un informe realizado por National Multiple Sclerosis Society, el 80 % de las personas que sufren esta enfermedad experimentan fatiga. Lo que hace que las tareas diarias sean difíciles de cumplir, ya que experimentan cansancio de manera constante.

Dificultad para caminar

Las personas que padecen esclerosis múltiple suelen manifestar problemas para mantener el equilibrio, sentir entumecimiento en las extremidades, espasmos y debilidad muscular, por lo que se les dificulta caminar con normalidad.

Problemas de visión

Esta enfermedad puede perjudicar uno o ambos ojos, se considera, además, uno de los primeros signos. En algunos casos, el problema de visión desaparece al pasar el tiempo, pero en otros puede agravarse.

Dentro de las afecciones de visión más comunes se encuentran; la diplopía, el nistagmo, la neuritis óptica y la ceguera.

Problemas del habla

Al afectar el cerebro, la función del habla puede verse comprometida. Disartria es el término con el que se conoce este problema y algunos de sus síntomas pueden ser; hablar de forma lenta, tener largas pausas entre palabras y voz forzada.

Otros síntomas

  • Dificultad para comer, como tragar y masticar.
  • Temblores.
  • Dolores persistentes.
  • Cambios emocionales y depresión.
  • Problemas de memoria y aprendizaje.
  • Trastornos del sueño.
  • Problemas con el control de la vejiga o estreñimiento.
  • Disfunción sexual.
  • Entumecimiento.
  • Mareo.

Causas y factores de riesgo

En la actualidad, se desconoce qué causa con exactitud la esclerosis múltiple o por qué algunas personas lo desarrollan y otras no, solo se tienen indicios de qué podría ser, pero no se cuenta con datos concluyentes. Sin embargo, dentro de los factores de riesgo se pueden encontrar los siguientes:

  • Tener entre 20 y 40 años.
  • Ser mujer, ya que esta enfermedad suele afectar más al sexo femenino que al masculino.
  • Tener antecedentes familiares, dado que, aunque no se considera hereditaria, existe una pequeña posibilidad de que la desarrolles si algún miembro de la familia lo padece.
  • Fumar.
  • Haber estado expuesto al virus de Epstein-Barr (VEB) o haber padecido mononucleosis, aunque aún faltan más investigaciones que avalen esta teoría.
  • Tener deficiencia de vitamina D y B12.

Diagnóstico

Es posible que el doctor te indique algunos exámenes neurológicos y te haga algunas preguntas de rutina. Si tiene sospecha de que estás experimentando EM, entonces te pedirá realizarte las siguientes pruebas para descartar:

  • Resonancia magnética: para evaluar el estado en el que se encuentra el cerebro, si existen lesiones activas o inactivas en este y la médula espinal.
  • Punción lumbar: para descartar si existen anomalías en el líquido cefalorraquídeo o alguna enfermedad infecciosa.
  • Tomografía de coherencia óptica: esta prueba consiste en averiguar si existe adelgazamiento alrededor del nervio óptico.
  • Prueba de potenciales evocados visuales: consiste en estudiar la actividad eléctrica del cerebro.
  • Análisis de sangre: permite analizar los valores y descartar otros síntomas de la enfermedad.

Tipos de esclerosis múltiple

Hoy día se han encontrado cuatro tipos de EM:

Síndrome clínicamente aislado (SCA)

Se caracteriza por tener un único episodio que dura alrededor de 24 horas. Aunque una persona experimente este primer episodio, no es suficiente para que un especialista diagnostique la EM remitente-recidivante. Para hacerlo, el paciente debe experimentar un episodio similar en una fecha posterior.

Esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR)

Es el tipo más común de esclerosis múltiple, de acuerdo a un estudio, representa el 85 % de todos los casos de esta patología. La EMPR consiste en recaídas de remisión espontánea, con síntomas nuevos, moderados o más graves. Es decir, puede existir una desaparición parcial o total de los síntomas.

EM primaria progresiva (EMPP)

Los signos tienden a agravarse de manera progresiva desde que empiezan los primeros síntomas. Por otro lado, algunas personas pueden experimentar períodos estables.

EM progresiva secundaria (EMPS)

Ocurre cuando una persona con EMPR pasa a un estado progresivo. Las recaídas son notables y se puede desarrollar una incapacidad o estar ante un empeoramiento gradual de la enfermedad.

Del mismo modo, las recaídas son más frecuentes, por lo que se sobreponen unas sobre otras, y los periodos de remisión se vuelven irregulares.

Tratamiento para la esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple tiene tratamiento, pero no cura
El control farmacológico, si bien no cura la enfermedad, permite enlentecer su evolución y disminuir los síntomas.

Por desdicha, aún la esclerosis múltiple no tiene cura. Sin embargo, existen algunos tratamientos que pueden ayudarte a disminuir los síntomas o retrasar la enfermedad.

Medicamentos para retardar la progresión

Existen unos medicamentos especiales para disminuir la progresión o recaídas de la enfermedad. Algunos de estos medicamentos inyectables para la EMRR son los siguientes:

  • Rebif.
  • Plegridy.
  • Extavia.
  • Avonex.
  • Betaseron.

Dentro de los fármacos orales se encuentran:

  • Fingolimod (Gilenya).
  • Fumarato de diroximel (Vumerity).
  • Dimetilfumarato (Tecfidera).
  • Siponimod (Mayzent).
  • Cladribina (Mavenclad).
  • Teriflunomida (Aubagio).

Los medicamentos de infusión intravenosa para tratar la EMRR son los siguientes:

  • Mitoxantrona (Novantrone).
  • Alemtuzumab (Lemtrada).
  • Ocrelizumab (Ocrevus).
  • Natalizumab (Tysabri).

Toma en cuenta que no todos estos tratamientos son adecuados para cualquier persona que padezca de EM. Debes acudir a un especialista para que te recete el medicamento y dosis más apropiado para ti. Cada fármaco tiene riesgos, por lo que no se recomienda su consumo sin la supervisión de tu médico de confianza.

Tratamiento y terapias alternativas para la esclerosis múltiple

De acuerdo a un estudio realizado por Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry, el cannabis podría ayudar a aliviar algunos síntomas de la EM como el dolor, el insomnio y la rigidez muscular. Sin embargo, aún se necesitan más investigaciones que confirmen tales afirmaciones.

Entre otros tratamientos que suelen recibir las personas que sufren de esclerosis múltiple se encuentran; la acupuntura, la fisioterapia, la rehabilitación cognitiva, los masajes y la terapia ocupaciones, del habla y con células madres.

Te podría interesar...
Las 6 enfermedades autoinmunes más comunes
Muy Salud
Leerlo en Muy Salud
Las 6 enfermedades autoinmunes más comunes

Se conocen más de 80 enfermedades autoinmunes. La mayoría de ellas no tienen una causa conocida y aplicable a todos los casos.