¿Qué es la escarlatina?

La escarlatina es una enfermedad cuya incidencia ha disminuido con el paso de las décadas, pero que todavía hoy en día sigue presentándose y originando complicaciones. Te la explicamos con detalle.
¿Qué es la escarlatina?
Diego Pereira

Escrito y verificado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 09 julio, 2021

La escarlatina, también denominada fiebre escarlata, es una condición clínica que suele afectar a los preescolares y escolares. Se deriva de la infección por Streptococcus pyogenes. Generalmente, se manifiesta con un foco faríngeo (faringitis), acompañado de fiebre alta y lesiones cutáneas características.

En algunos casos, a pesar de recibir el tratamiento antimicrobiano específico, pueden desarrollarse complicaciones. Es allí que debe acudirse tempranamente al servicio de urgencias, ya que los riesgos son elevados.

Síntomas de la escarlatina

La escarlatina es típica de la infancia, afectando a niños entre 4 y 8 años de edad. Desde un punto de vista clínico, todas las manifestaciones tienden a aparecer de forma abrupta, siendo las más frecuentes las siguientes:

  • Fiebre alta.
  • Dolor para tragar.
  • Enrojecimiento e inflamación de la faringe (faringitis).
  • Aumento de tamaño de los ganglios linfáticos del cuello.
  • Lesiones cutáneas puntiformes, enrojecidas y que producen picazón.
  • Náuseas y vómitos.

Luego de 5 días desde su aparición, las lesiones en la piel (conocidas como exantema) tienden a desaparecer. Además, puede manifestarse descamación en las palmas, las plantas y algunos pliegues corporales que persiste durante unos días más.

Consulta pediátrica por escarlatina.
La atención médica para el suministro de antibióticos evita las complicaciones en la escarlatina.

Complicaciones

En algunos niños, la enfermedad puede progresar y afectar a otros órganos o sistemas. Esto puede suceder al mismo tiempo que se presenten los síntomas, pero en varias ocasiones ocurre algunas semanas después de resuelto el cuadro inicial.

Las complicaciones, según un artículo de revisión, pueden ser tempranas (neumonía, otitis media y osteomielitis) o tardías (glomerulonefritis y fiebre reumática). Esto viene determinado por el tiempo de aparición.

Causas

La escarlatina es el resultado de una infección bacteriana, en específico por estreptococos beta-hemolíticos del grupo A (Streptococcus pyogenes). Puede adquirirse por vía respiratoria, mediante el contacto directo con gotas de saliva o secreciones de una persona infectada que se liberan al toser o estornudar, por ejemplo.

Dicha bacteria es capaz de liberar sustancias dañinas para el organismo humano (exotoxinas), que en ocasiones se diseminan por el organismo y originan las complicaciones de la enfermedad. También hay un mecanismo de respuesta exagerada y cruzada del sistema inmunitario contra los antígenos, lo que explica los casos derivados de fiebre reumática, por ejemplo.

Diagnóstico de la escarlatina

Por las características de la escarlatina, el diagnóstico es principalmente clínico. En algunos casos se recurre al cultivo de las secreciones faríngeas para determinar con precisión el microorganismo causal.

Es común que se soliciten estudios, como los títulos de ASTO (anticuerpos antiestreptolisina O). Como su nombre lo indica, son proteínas que desarrolla el sistema inmunitario para atacar una enzima producida por S. pyogenes, denominada estreptolisina O. Cuando los valores son elevados, puede pensarse en una infección reciente por el microorganismo.

Diagnóstico diferencial

Debido a su similitud con otras condiciones típicas de la niñez (denominadas enfermedades exantemáticas de la infancia), el médico puede pensar en otras patologías similares:

Cada una tiene su propio método diagnóstico basado en la historia clínica y otros estudios complementarios, por lo que se podrían indicar algunos estudios adicionales.

Tratamiento

Según una publicación de la Clínica Mayo, el principal tratamiento para la escarlatina son los antibióticos. Estos deben ingerirse según las indicaciones, ya que la interrupción temprana (debido a una mejoría clínica aparente) puede asociarse con un mayor riesgo de sufrir complicaciones a mediano y largo plazo.

Tradicionalmente, el fármaco más utilizado es la penicilina, seguido de la eritromicina en niños alérgicos a la primera opción. Sin embargo, la problemática derivada de la resistencia bacteriana a los antibióticos podría provocar fallas terapéuticas en algunos pacientes, por lo que se evalúan alternativas.

Jeringa de penicilina.
La penicilina es el antibiótico de elección, tanto en su forma inyectable como vía oral, variando las dosis.

Prevención y afrontamiento de la escarlatina

Según una publicación del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), el mejor método preventivo es evitar que los niños mantengan contacto estrecho con otros pequeños con signos y síntomas que hagan pensar en escarlatina.

Gracias al desarrollo de los antibióticos, la incidencia de complicaciones derivadas ha disminuido en buena medida. Por tal motivo, la mayoría de los pacientes solo desarrollan síntomas durante la etapa aguda de la patología.

Sin embargo, en caso de aparecer alguna complicación, como la fiebre reumática o la glomerulonefritis, es importante acudir a un médico lo antes posible. Para ello es importante familiarizarse con las características clínicas de ambas condiciones.

La aparición de hinchazón facial o de las extremidades, problemas para orinar, fiebre alta, dolores articulares, nódulos subcutáneos, fatiga, dificultad respiratoria, dolor torácico, hemorragias o movimientos anormales debería motivar la consulta con un pediatra. Debido a la disponibilidad terapéutica actual, estamos ante un trastorno tratable.




Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.