Diferencias entre la edad cronológica y la edad biológica

La edad cronológica varía de forma constante para todos, pues convivimos en un mismo espacio-tiempo con leyes físicas universales. De todas formas, cada cuerpo es un mundo y la edad biológica es única para cada humano. Te lo explicamos.
Diferencias entre la edad cronológica y la edad biológica
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 02 octubre, 2021.

Última actualización: 02 octubre, 2021

El término “edad” está presente e implícito en la cosmovisión del ser humano, pues todos nos caracterizamos por un número que va en aumento cada año que pasa y sabemos que el paso del tiempo es lento, pero inexorable. De todas formas, la manera de “medir” el paso del tiempo es clave a la hora de entender este concepto: ¿quieres conocer las diferencias entre edad biológica y edad cronológica?

Aunque parezca extraño, lo que marca el calendario no siempre se encuentra acompasado con lo que sucede en el interior del organismo de un ser humano. Si quieres conocer mejor las diferencias y los marcadores que indican cada tipo de edad, te recomendamos seguir leyendo.

¿Qué es la edad?

Antes de sumergirnos en las diferencias entre la edad cronológica y la edad biológica, es necesario comprender un poco qué significa el término “edad” de forma general. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), este concepto se define como ‘el tiempo que ha vivido una persona u otro ser vivo’. Además, se considera edad a cada una de las etapas vitales del ser humano (juvenil, adulto, anciano).

La edad es sinónimo de envejecimiento, pues con el paso del tiempo los tejidos vivos del cuerpo se empiezan a desgastar. A nivel microscópico, el envejecer se relaciona con la degradación de los tejidos, es decir, que las células dejan de dividirse y no son capaces de reparar a las ya dañadas. Desde un punto de vista poblacional, el envejecimiento hace referencia al porcentaje de personas de la tercera edad.

Tipos de edades

Los seres humanos nos guiamos por la edad cronológica. Nacemos un día y a partir de allí vamos sumando intervalos con el fin de cuantificar la cantidad de tiempo que llevamos en la Tierra. De todas formas, cabe destacar que existen varios tipos de edades que no responden al reloj. Fuentes profesionales resaltan las siguientes variantes dentro de este término:

  • Edad cronológica: como hemos dicho, se mide en años y engloba desde el nacimiento del individuo hasta la actualidad.
  • Edad biológica: se refiere a la situación actual de la persona en relación a su ciclo vital potencial. Veremos más a fondo este término en líneas posteriores.
  • Edad psicológica: es la situación individual actual teniendo en cuenta la capacidad del individuo de adaptación al entorno y ciertos rasgos. También se caracteriza por una serie de patrones comunes al grupo etario al que pertenece el humano. Dicho de forma sencilla y rápida, una persona de 65 años no solo es mayor, sino que se siente mayor.
  • Edad social: es la edad marcada por circunstancias económicas, laborales y familiares (es decir, todo lo que implica vivir en sociedad). Se cuantifica por la capacidad laboral del individuo, la protección de ciertos grupos y la productividad. Una persona de 50 años tiene más “edad social” (y cronológica) que una de 13, así que se espera más de ella.
  • Edad funcional: este parámetro hace referencia a la capacidad individual para realizar las demandas impuestas por su propia edad. Esto depende de la variante social, biológica, cronológica y psicológica.

Como podrás imaginar, el avance de la edad cronológica también implica un cambio proporcional en todas las demás variantes. De todas formas, la clave en esta temática radica en que no todas las edades avanzan al mismo ritmo ni se pueden medir de igual forma.

La edad cronológica marca una serie de cambios, pero no todos se instauran a la vez ni con la misma rapidez en los seres humanos.

¿Cuáles son las diferencias entre edad cronológica y edad biológica?

La edad cronológica responde a un intervalo temporal invariable entre personas (aunque suene redundante, toda persona con 22 años ha pasado 22 años viva). A continuación, veremos que la edad biológica es un término bastante más difuso a nivel médico que el anterior. Te presentamos las diferencias entre ambos conceptos.

1. La edad biológica no solo se determina por lo que marca el reloj

Las diferencias entre edad cronológica y edad biológica incluyen que no avanzan de la misma forma
A pesar de que el paso de los años afecta a la edad biológica, esta en realidad depende de múltiples factores internos y externos. No todos envejecen de la misma forma.

Hasta para el ojo más inexperto es fácil reconocer que no todos los seres humanos envejecen igual. Una persona de 56 años que se ha cuidado toda su vida puede aparentar 40, mientras que un fumador crónico de 35 años tendrá las arrugas esperables en un ser humano de 50. Por esta razón, la edad biológica y la cronológica no son sinónimos.

Así pues, una de las diferencias principales entre la edad cronológica y la edad biológica es que esta última factoriza en su cálculo el estado funcional interno y el envejecimiento de las células. Por otro lado, la variante cronológica solo hace referencia al reloj: 30 años son 30 años y suceden independientemente de los rasgos individuales, pues todos habitamos en un espacio-tiempo concretos.

Parámetros que definen la edad biológica

Entonces, ¿qué define a la edad biológica? Para calcularla, se tienen en cuenta los siguientes parámetros:

  • Edad cronológica: es imposible refutar que con el tiempo los tejidos se degradan. Por ello, el intervalo temporal pasado sigue siendo útil para calcular la edad biológica.
  • Genética: por desgracia, una persona con un trastorno adquirido a nivel genético (como es la distrofia muscular de Duchenne) puede tener graves impedimentos físicos que no se esperan en su edad cronológica. Dicho de otro modo, los genes marcan la velocidad a la que el cuerpo se degrada.
  • Estilo de vida: estar sano es sinónimo de juventud, pues se sabe que rasgos como la obesidad actúan como factores desencadenantes del envejecimiento prematuro. Hacer ejercicio y mantenerse activo no asegura una supervivencia plena en todos los casos, pero sí lo favorece.
  • Nutrición: somos lo que comemos. Por ejemplo, existen ciertos productos cárnicos procesados confirmados como cancerígenos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo cual ejemplifica que nuestra dieta puede promover (o evitar) que envejezcamos o muramos antes de tiempo.
  • Enfermedades y otras condiciones: las patologías crónicas suelen vincularse con un envejecimiento prematuro, ya sea sistémico o de un órgano concreto.

Como ves, el reloj marca a la edad cronológica en su totalidad, pero solo es una de las variantes a tener en cuenta cuando se habla de la edad biológica. De todas formas, y a pesar de las diferencias, está claro que ambos términos se encuentran interconectados.

Por todos estos motivos, una persona puede tener una edad biológica y cronológica desacompasadas.

2. La edad biológica puede ser distinta para cada órgano

Otra de las diferencias entre edad biológica y edad cronológica radica en su “extensión” en lo que al organismo se refiere. La edad cronológica es global, pues se da por hecho que (casi) cada estirpe celular del cuerpo ya está originada cuando nacemos, a pesar de que las células se reemplacen con el tiempo. Aunque esto no sea del todo exacto, en general no se dice “tu pelo tiene 6 meses y tus neuronas 33 años”.

Tal y como indica el portal Genotipia, si hablamos en términos de edad biológica es posible decir que el corazón tiene 36 años y el hígado 58 dentro del mismo ser humano. Como este parámetro hace referencia a la degradación de los tejidos y las células que los componen, no es de extrañar que el ritmo de senescencia sea diferente para cada órgano según los estresores ambientales.

Pongamos un ejemplo práctico. Si una persona lleva 10 años bebiendo alcohol a diario, seguramente presentará un cuadro de cirrosis hepática de gravedad variable. Cada vez que el hígado sufre una lesión, este intenta repararse a sí mismo formando un tejido cicatricial en el proceso. A medida que se depositan fibras de colágeno en el órgano (fibrosis), este pierde funcionalidad.

Debido al deterioro, se puede asumir que una persona puede tener 40 años cronológicos, pero 70 en el hígado. La edad biológica del resto de tejidos también suele ir desacompasada de la hepática, pero solo es cuestión de tiempo que el fallo se transforme en uno sistémico y todo el cuerpo empiece a sentir los efectos de la patología.

3. Los marcadores son diferentes en cada caso

Las diferencias entre edad cronológica y edad biológica incluyen los marcadores que las definen
Muchos avances científicos han logrado determinar cuáles son los factores que determinan la edad biológica, lo cual podría tener cierta utilidad en el futuro.

En biología, el término “marcador” se usa para designar a un segmento de ADN en una posición identificable dentro del genoma de un ser vivo. De todas formas, existen marcadores químicos que pueden ser proteínas, péptidos y otras muchas moléculas complejas que no están directamente en los genes.

El único “marcador” posible para cuantificar la edad cronológica es el calendario. Solo el tiempo dictamina cuánto tiempo lleva viva una persona (por redundante que suene) y este pasa de igual forma para todos. De todas formas, cabe destacar que la edad biológica se ve determinada por diversos marcadores que poco tienen que ver con el día y la hora. Aquí te los mostramos.

Longitud de los telómeros

Tal y como indica el National Human Genome Research Institute, el término “telómero” hace referencia al final de un cromosoma. Estas estructuras son secuencias repetitivas de ADN no codificante del genoma que protegen a los cromosomas de cualquier daño dentro del núcleo celular. Cada vez que la célula se divide, los telómeros de sus cromosomas se acortan.

Con el paso del tiempo, los cromosomas se dañan por el acortamiento de los telómeros y la estirpe celular muere, impidiendo así que se puedan reparar los tejidos. Este mecanismo explica gran parte de la senescencia humana, así que la longitud telomérica es un buen predictor del tiempo que le queda de vida a un tipo de célula en el organismo.

Como curiosidad, existe una enzima (telomerasa) capaz de reparar a los telómeros, pero esta solo está activa en las líneas germinales y en las células madre. Más sorprendente aún es que esta enzima se expresa en el 75-80 % de las líneas tumorales cuando no debería, por lo que se ha asociado a la presencia de cáncer fuera de las etapas de desarrollo.

Glicanos

Los glicanos son polisacáridos que se encuentran de forma natural en la superficie de las células. La variación de 3 glicanos específicos parece explicar el 58 % de las diferencias en las edades cronológicas entre poblaciones e individuos, tal y como indican estudios. Este biomarcador es muy novedoso, así que aún se requiere un estudio exhaustivo.

Tasa metabólica

El término “edad metabólica” hace referencia al gasto energético de un humano en un momento concreto de su vida. Es de esperar que una persona de 70 años haga menos ejercicio que una de 25, pero este parámetro no tiene solo en cuenta la cantidad de energía quemada por la realización de actividad física.

Lo que interesa aquí es la tasa metabólica basal (TMB), es decir, la cantidad de energía que quema el ser humano solo existiendo (en respirar, pensar, digerir y otros procesos). Este valor supone el 60-70 % del gasto energético diario de un individuo adulto y varía mucho según la edad. No es que los ancianos hagan menos ejercicio (que también sucede), sino que su metabolismo disminuye.

En la tercera edad se produce una desaceleración natural del metabolismo, lo que se traduce en una tasa metabólica basal más baja, pérdida de peso (en general) y dificultad funcional a nivel sistémico. Por ello, la cantidad de energía quemada es un buen predictor del estado de salud exacto de un ser humano más allá del tiempo que lleva en la Tierra.

La edad cronológica solo se mide con el paso del tiempo. La edad biológica, por su parte, se sirve de marcadores como los telómeros, los glicanos o el metabolismo basal.

Edad cronológica y edad biológica: dos caras de la misma moneda

Las diferencias entre edad cronológica y edad biológica son múltiples, pero se pueden resumir en una sola idea central. La variante cronológica solo tiene en cuenta el paso del tiempo, mientras que la biológica factoriza el paso del tiempo, la genética, la salud, la dieta, la actividad y muchas cosas más.

La edad biológica es mucho más útil que la cronológica a nivel médico, pues indica con mayor certeza el tiempo que le queda a un grupo celular (o a todo el sistema) para colapsar. Además, pone en evidencia que cada una de las células “nota” en su interior los efectos de un estilo de vida nocivo, por mucho que nosotros no podamos verlo.

La obesidad, el tabaquismo, el alcoholismo y otros muchos eventos nocivos reducen de forma drástica la edad biológica de ciertos tejidos, lo cual termina siempre manifestándose de forma sistémica. Es imposible luchar contra el paso del tiempo, pero sí que se puede llegar a envejecer con un estado de salud más que óptimo. Cuídate y tu edad biológica se distanciará (por abajo) de la cronológica.

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