Diferencias entre artritis y bursitis

Existen varias diferencias entre la bursitis y la artritis. ¿Deseas conocerlas? Hoy te enseñamos las características de cada afección y cuándo debes buscar la ayuda de un especialista.
Diferencias entre artritis y bursitis
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 21 julio, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 21 julio, 2021

Última actualización: 21 julio, 2021

A pesar de que son enfermedades que comparten algunos síntomas, existen muchas diferencias entre la artritis y la bursitis. Es muy importante diagnosticar correctamente cuál de las dos está ocasionando los signos, ya que el tratamiento y el pronóstico difiere según el caso.

Esto lo debes hacer en compañía de un especialista, pues el proceso diagnóstico demanda pruebas por imágenes y de laboratorio.

Sin embargo, y con el ánimo de instruirte sobre sus diferencias, es importante que conozcas desde ya en qué se distingue la bursitis y la artritis. Haremos una revisión de sus principales características y contrastaremos cada afección con sus semejanzas y disparidades.

¿Qué es la bursitis?

Las diferencias entre artritis y bursitis incluyen la ubicación
Una de las diferencias fundamentales entre la bursitis y la artritis es el lugar de la articulación que se ve afectado.

De acuerdo con Johns Hopkins Medicine la bursitis es la inflamación de las bursas. Las bursas son pequeñas bolsas llenas de líquido que sirven para amortiguar la fricción que se produce entre tus tejidos.

Ante lesiones, uso excesivo o infecciones las bursas se inflaman y producen lo que se denomina bursitis. La inflamación es temporal, no causa deformaciones y se puede tratar en un par de semanas.

En teoría la afección puede afectar a cualquier parte del cuerpo, pero en la práctica hay zonas más propensas a la inflamación. Los tejidos más frecuentemente afectados por la bursitis son los siguientes:

  • Tendón retromaleolar: también se conoce como bursitis del tendón de Aquiles anterior o enfermedad de Albert. Zapatos con un soporte rígido, lesiones o algunas enfermedades la pueden provocar.
  • Tendón de Aquiles posterior: denominada en algunos casos deformidad de Haglund. Es más frecuente en mujeres y algunos investigadores avalan el uso de la cirugía durante el tratamiento.
  • Cadera: es más frecuente en personas mayores y en mujeres. Se conoce en algunos contextos como bursitis trocantérea. Además de lesiones y uso excesivo, algunas enfermedades como la artritis reumatoide la pueden causar, de acuerdo con la evidencia.
  • Rodilla: también denominada bursitis de pie de gallina o bursitis de Pes Anserine, como bien nos apunta Stanford Health Care. Se puede desarrollar ante la ausencia del estiramiento frente al ejercicio, sobrepeso o artritis.

Otras manifestaciones frecuentes son bursitis de codo y de rótula. La mayoría de estas limitan el movimiento, pero no ocasionan mayores problemas luego de que se tratan.

¿Qué es la artritis?

La artritis engloba un grupo de enfermedades crónicas que se caracterizan, en su mayoría, por inflamación y rigidez de las articulaciones. Siguiendo a Harvard Health Publishing existen más de 100 manifestaciones de este tipo, cada una con sus propias particularidades. La dos más comunes son las siguientes:

  • Artritis reumatoide: se trata de una enfermedad autoinmune en la que el propio organismo ataca varias articulaciones a la vez (la mayor parte del tiempo). Afecta en principio a las manos, las muñecas y las rodillas. La obesidad, la herencia genética, el sexo (es más común en mujeres) y el envejecimiento son factores de riesgo, como lo señalan los Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Conoce más sobre ella aquí.
  • Osteoartritis: según los investigadores se trata de la enfermedad articular más frecuente en todo el mundo. Su prevalencia alcanza el 80 % en las personas mayores de 75 años. Se caracteriza por la degradación del cartílago en las articulaciones.

Otras manifestaciones comunes con la gota, la artrosis, el lupus y la fibromialgia. Cada una presenta un desarrollo diferente, aunque por lo general todas suelen ser crónicas. Es decir, se padecen a largo plazo y requieren de tratamiento para evitar el empeoramiento de los síntomas.

Diferencias entre la artritis y bursitis

Ahora que sabes de manera general qué son, es momento de que exploremos las diferencias de la artritis y la bursitis. Ya hemos adelantado algunos elementos distintivos, pero los condensamos en la lista siguiente:

  • La bursitis es una manifestación aguda, mientras que la artritis se desarrolla de forma crónica.
  • La bursitis se puede tratar en un par de semanas y sus secuelas son mínimas. La artritis, por su parte, requiere un tratamiento permanente y puede limitar seriamente la movilidad de los pacientes.
  • La inflamación de la artritis radica en la propia articulación. En el caso de las bursitis esta se localiza en las bolsas que recubren los tejidos.
  • La bursitis puede aparecer de repente, con mayor frecuencia luego de un esfuerzo excesivo. Todos los tipos de artritis se manifiestan de forma progresiva (salvo la artritis séptica).
  • El proceso diagnóstico de la artritis es más complejo. Demanda varias pruebas por imágenes, exámenes de laboratorio y descartar muchas explicaciones de los síntomas. Algunas variantes demoran varios meses para diagnosticarse.

Estas son las principales diferencias entre artritis y bursitis. De manera general, podemos decir que la ubicación y la evolución de ambas es distinto, lo que permite al especialista distinguir dos enfermedades con sus propias características.

Similitudes entre la artritis y bursitis

Las diferencias entre artritis y bursitis son variadas
A pesar de las diferencias, el hecho de que algunas manifestaciones clínicas sean comunes hace que la mayoría de las personas confundan ambas condiciones.

A pesar de sus diferencias, existen algunas similitudes que pueden llegar a confundir a las personas afectadas. Entre las principales destacamos las siguientes:

  • Ambas se caracterizan por un proceso inflamatorio.
  • La inflamación puede estar acompañada de dolor, rigidez y sensibilidad a la presión o al tacto.
  • Los episodios se pueden desarrollar en la espalda, las rodillas, la cadera y las muñecas.
  • El área afectada se puede enrojecer levemente.

Estos signos pueden hacerle intuir a los pacientes con bursitis que padecen de alguna variante de artritis, y viceversa. Dado que el diagnóstico no lo puedes hacer desde casa, debes buscar asistencia médica para descartar alguna de ellas y otras posibles explicaciones de los síntomas.

¿Cuándo buscar asistencia médica?

Recurrir a un especialista es un paso muy importante para prevenir complicaciones futuras. Ten en cuenta que el tratamiento es diferente para cada caso y la evolución de la artritis, ante la ausencia de una terapia, está relacionada con peores pronósticos. Por todo esto debes buscar asistencia médica cuando empieces a notar molestias en las articulaciones y demás zonas del cuerpo.

Actuar en estados precoces permite controlar la evolución de la afección y minimizar el impacto de los síntomas. También es útil para descartar otras explicaciones de los signos, ya que una decena de enfermedades pueden esconderse detrás de ellos. Incluso, es posible que tanto la bursitis como la artritis hayan sido generadas por otra condición, como por ejemplo enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

No dudes de buscar asistencia médica si los síntomas persisten durante varios días. Ambas afecciones son muy tratables en la actualidad y podrás incluir una serie de modificaciones en tu día a día para reducir la frecuencia con la cual desarrollas los síntomas.

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