Diferencias entre agorafobia y fobia social

La fobia social y la agorafobia son trastornos de ansiedad muy diferentes, aunque ambos se presentan con síntomas que a veces se pueden confundir. Te mostramos sus diferencias.
Diferencias entre agorafobia y fobia social
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 16 septiembre, 2021.

Última actualización: 16 septiembre, 2021

Todos tenemos miedo a algo, pero las fobias van mucho más allá del simple temor a un concepto general o específico. Las personas que padecen este tipo de trastorno de ansiedad experimentan estrés grave, respuesta de huida, ansiedad y ciertos cambios fisiológicos cuantificables al exponerse a su estresor. La agorafobia y la fobia social son trastornos diferentes y para tratarlos hay que conocer sus diferencias.

A veces, achacamos el término “fobia” a un simple rechazo a ciertas situaciones incómodas, mientras que en otros casos no queremos reconocer que la reticencia a un concepto abstracto o concreto va más allá de la normalidad. En esta oportunidad, nos sumergimos en el mundo de las fobias y te contamos las diferencias más importantes entre la agorafobia y la fobia social. No te lo pierdas.

Conceptos generales sobre las fobias

Las diferencias entre agorafobia y fobia social son básicas
Las fobias son trastornos muy diferentes entre sí, ya que siempre hay un conjunto de desencadenantes diferentes. Sin embargo, existen algunos aspectos en común entre ellas.

Antes de entrar de lleno en la temática que aquí nos atañe, vemos de interés explorar el mundo de las fobias desde un punto de vista general. La Clínica Universidad Navarra (CUN) define a este conjunto de trastornos como ‘un temor a situaciones o cosas que no son peligrosas y que la mayoría de personas no encuentran molestas’.

A nivel clínico, las fobias están englobadas en el grupo de los trastornos de ansiedad, cuyo punto en común es el estrés, el miedo y los cambios conductuales asociados a ciertos escenarios. Existen 3 tipos de cuadros fóbicos desde un punto de vista general: las fobias específicas, la agorafobia y la fobia social.

Las fobias específicas son las más conocidas por la población general, ya que es común que las personas desarrollen un temor exagerado a animales y arácnidos (aracnofobia), a las alturas (acrofobia), a los lugares cerrados (claustrofobia) o a las inyecciones (tripanofobia). Según estudios, estos trastornos de ansiedad afectan del 7,7 % al 12,5 % de los habitantes.

Criterios diagnósticos generales de las fobias

Aunque las fobias específicas no sean lo mismo que la agorafobia o la fobia social, su criterio diagnóstico general nos ayuda a encuadrar estos trastornos de ansiedad como un grupo patológico común. Para detectarlas, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales sigue los puntos que te citamos a continuación:

  1. Miedo o ansiedad marcados hacia un objeto o situación específicos (agujas, animales, volar en avión o ver sangre, por ejemplo). Como veremos a continuación, las fobias que aquí nos atañen son algo más difusas.
  2. El estresor fóbico casi siempre provoca una respuesta de ansiedad y miedo inmediatas.
  3. Los sentimientos de miedo y ansiedad son desproporcionados con respecto al verdadero “peligro” al que se enfrenta el paciente.
  4. El objeto/evento/situación que provoca la respuesta fóbica es esquivado de forma intencional y activa.
  5. La exposición al estresor provoca distrés observable a nivel físico. Esto incluye sudor, aceleración de los latidos, jadeo, sensación de ahogo y malestar gástrico.
  6. El miedo y la ansiedad hacia el estresor son persistentes, al menos por más de 6 meses.
  7. La sensación percibida por el paciente no se puede explicar por otro trastorno o cuadro clínico.

Diagnosticar las fobias específicas es relativamente sencillo, ya que existe un objeto o situación concretos que generan la respuesta. De todas formas, la agorafobia y la fobia social son conceptos más “difusos”, tal y como veremos a continuación al exponer sus diferencias.

¿Cuáles son las diferencias entre agorafobia y fobia social?

En primer lugar, es necesario destacar que los tipos de fobias existentes son trastornos de la ansiedad, pero la agorafobia y la fobia social se distinguen de las fobias específicas por una serie de criterios psicológicos. A continuación, desgranamos punto por punto las disparidades entre ambos conceptos.

1. La agorafobia hace referencia al entorno, mientras que la fobia social responde a la evaluación pública

Comenzamos con las definiciones de cada uno de los cuadros. El Instituto Nacional del Cáncer (NIH) define a la agorafobia como un ‘miedo intenso a estar en lugares abiertos o en situaciones de las que puede ser difícil escapar (en su defecto, donde la ayuda no esté disponible)’. Normalmente, estos escenarios se perciben en el tránsito público, en los centros comerciales o en cualquier sitio fuera de casa.

La exposición al “lugar desprotegido” provoca signos clínicos claros y puede traducirse en un ataque de pánico. Por temor a los síntomas, estas personas evitan los espacios problemáticos y tienden a quedarse más en casa. Esta condición se diferencia de las fobias específicas porque el escenario planteado es, valga la redundancia, no específico.

Por otro lado, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos define la fobia social como un ‘miedo persistente e irracional ante situaciones que puedan involucrar el escrutinio y juzgamiento por parte de los demás, como una fiesta o un evento social’. Dicho de otro modo, el temor se encuentra en la posibilidad de que el entorno humano emita juicios negativos sobre el paciente.

De nuevo, la fobia social se distingue de las fobias específicas, ya que el miedo irracional se extiende a muchos escenarios generalizados en los que el paciente tenga que socializar con otros seres humanos. Existen formas subclínicas de este cuadro que sí pueden considerarse más específicas, pero no forman parte de este trastorno de la ansiedad.

Así pues, la primera de las diferencias entre la agorafobia y la fobia social se puede resumir en el siguiente punto: la persona con el primer cuadro tiene miedo al escenario y la desprotección, mientras que el paciente con fobia social teme al componente humano de la situación y los juicios que otros puedan percibir y emitir sobre él.

Aunque sean cuadros diferentes, agorafobia y fobia social se caracterizan por su naturaleza general. El miedo no es específico a un objeto o situación, sino a un conjunto de parámetros.

2. Son condiciones clínicas con síntomas diversos

Los síntomas de la agorafobia y de la fobia social son diferentes entre ellos, pero ambos pueden desembocar en un ataque de pánico dependiendo del escenario y el paciente. Veamos en qué consisten por separado.

Síntomas de la agorafobia

La Clínica Mayo nos resume los síntomas de la agorafobia y te los traemos en la siguiente lista:

  • Miedo a salir de casa solo, a las multitudes, a esperar en una fila con mucha gente, a espacios cerrados (cines, ascensores o establecimientos pequeños), a espacios abiertos (trenes, puentes, centros comerciales o estacionamientos) y temor al uso de transporte público.
  • Miedo y ansiedad prolongados a los eventos citados por un periodo de 6 meses o más.
  • Evitación de los eventos que provocan ansiedad y miedo, lo que suele traducirse en reducir al mínimo las salidas fuera de casa.
  • Problemas y angustia significativos derivados de la exposición al evento.

Además, la agorafobia se caracteriza por el propio miedo a sufrir un ataque de pánico en los escenarios citados. A veces, el temor radica en las posibles sensaciones que el ambiente genera sobre la persona y no tanto en lo que le rodea.

Síntomas de la fobia social

Las diferencias entre agorafobia y fobia social incluyen el comportamiento en público
Es común que la personas afectadas por fobia social tiendan a evitar el contacto con otras personas, observándose como seres solitarios en muchos contextos.

La misma fuente citada nos muestra los síntomas generales de la fobia social en la siguiente lista:

  • Temor a situaciones en las que la persona podría ser juzgada, avergonzada o humillada.
  • Miedo intenso a la hora de interactuar con extraños.
  • Temor intenso a que los demás noten la ansiedad del paciente.
  • Miedo a los síntomas físicos que pueda generar la situación social, como sudoración, sonrojos, temblores o inestabilidad de la voz.
  • Dejar de lado ciertas (o todas) las situaciones sociales por miedo al juicio o la vergüenza.
  • Analizar el desempeño personal y los posibles fallos después de cada situación social.
  • Esperar las peores consecuencias posibles de una situación social.
  • Otros síntomas físicos, como el latido rápido del corazón, el enrojecimiento, la hiperhidrosis (sudoración excesiva), la tensión muscular, el mareo y la sensación de embotellamiento.

Como puedes ver, las personas con fobia social manifiestan sus síntomas cuando les toca interactuar con el entorno humano, mientras que los pacientes con agorafobia tienen miedo al propio escenario o al ataque de pánico que este pueda provocar.

Síntomas del ataque de pánico

Las situaciones que propician la fobia social o la agorafobia pueden desembocar en un ataque de pánico. Como cierre de este apartado, te mostramos sus síntomas:

  • Miedo a morir o sensación de fatalidad inminente.
  • Palpitaciones y taquicardia, es decir, aumento del ritmo cardíaco por encima de los 100 latidos por minuto.
  • Escalofríos, sofocos y náuseas.
  • Dolor de pecho y de cabeza.
  • Dificultad para respirar y sentir que falta el aliento.
  • Sensación de desconexión e irrealidad.
  • Miedo muy intenso a que el ataque de pánico vuelva a repetirse una vez este termina.

Los ataques de pánico pueden repetirse en el tiempo y son difíciles de tratar, pero no provocan la muerte por sí solos. Por mucho que los pacientes sientan que están al borde de fallecer, deben de convencerse que todas las sensaciones que tienen van a pasar en un intervalo de tiempo variable y que no están en peligro real.

La fobia social y la agorafobia se presentan con síntomas diferentes, pero ambos trastornos de ansiedad pueden provocar ataques de pánico.

3. Los patrones epidemiológicos de ambos trastornos son diferentes

Los trastornos de ansiedad como estos son muy comunes en la sociedad general, pues se estima que el 17,2 % de la población general en países como Estados Unidos presenta una o más formas de estos cuadros clínicos. El más común de todos es la fobia simple o específica, con una prevalencia del 8,8 % de la población.

Más allá de estadísticas generales, otras de las diferencias entre la agorafobia y la fobia social son sus cifras epidemiológicas propias. Por ejemplo, el portal médico Statpearls estima que la agorafobia se presenta en un 1,7 % de la población general. También se cita que la mayoría de los casos se instauran antes de los 35 años de edad y que el pico epidemiológico se sitúa en los 17 años.

Por otro lado, la fobia social es muchísimo más común que la agorafobia. Se estima que afecta a un 5-10 % de toda la población mundial y que las posibilidades de padecerla a lo largo de la vida llegan hasta un 15 % en ciertos grupos etarios. Esto la convierte en el trastorno de ansiedad más común del mundo y la tercera enfermedad psiquiátrica más diagnosticada, solo superada por adicción y depresión.

La fobia social es muchísimo más prevalente que en agorafobia y afecta igual a niños, adolescentes y adultos.

4. Las causas de cada cuadro clínico son muy diferentes

Hablar de la causalidad de los trastornos psiquiátricos es bastante complejo, pues la mayoría de ellos son entidades multifactoriales que responden a predisposición genética, experiencias previas, estructura del cerebro, desequilibrios hormonales y muchas cosas más. De todas formas, existen ciertos predisponentes que se asocian a cada trastorno de ansiedad.

Causas de la agorafobia

En parte, algunos casos de agorafobia se pueden explicar por los siguientes parámetros:

  • Uso de ciertas sustancias: el uso crónico de tranquilizantes y benzodiacepinas se ha asociado en algunas investigaciones a la aparición de agorafobia. Curiosamente, estos mismos fármacos se utilizan para paliar otros trastornos de ansiedad.
  • Teoría del apego: aunque esta temática sea bastante compleja, el concepto central se puede resumir en que el paciente no puede tolerar verse alejado de una “base segura”, como puede ser su hogar.
  • Teoría espacial: en los últimos años, se ha analizado con especial interés la relación del entorno con la aparición de agorafobia. Se cree que este trastorno de ansiedad podría estar vinculado a la modernización del entorno, es decir, a la presencia de muchos espacios abiertos, de vehículos, cúmulos de personas y estructuras urbanizadas.

Más allá de estas teorías, no existe un consenso en el grado de relación que puedan tener las experiencias durante la niñez, la personalidad del paciente y los riesgos psicosociales en el desarrollo de la agorafobia.

Causas de la fobia social

En contraposición, te exponemos algunos de los desencadenantes de la fobia social en la siguiente lista:

  • Genética: es complejo identificar marcadores genéticos que vinculen el ADN de un árbol familiar con la ansiedad social, pero sí que se ha detectado cierta correlación. Por ejemplo, los hermanos gemelos idénticos que se crían en diferentes entornos tienen entre un 30 y un 50 % de probabilidades de presentar el cuadro a la vez.
  • Experiencias sociales: a diferencia de la agorafobia, la fobia social sí que se puede vincular en muchos casos a ciertos eventos traumáticos concretos.
  • Influencias culturales: la educación enfocada a la vergüenza y la reserva se ha asociado de forma histórica a la ansiedad social. Por ejemplo, los niños son más proclives a presentar este tipo de fobia cuando se enfatiza demasiado la importancia de la opinión de los demás y se utiliza la vergüenza como arma para reprimirlos.
  • Consumo de ciertas sustancias: el alcohol se suele utilizar para aliviar los síntomas de la fobia social, pero su consumo excesivo puede empeorarla a largo plazo.

Así pues, podemos resumir este punto en que la causalidad de la fobia social es algo más conocida que la de la agorafobia. Si bien ambos cuadros clínicos continúan presentando muchas incógnitas, la inferencia genética y las influencias culturales se han explorado más en el ámbito social.

Dos trastornos de la ansiedad que deben ser tratados

Aquí te hemos presentado las diferencias principales entre la agorafobia y la fobia social, pero no debes olvidar que ambos cuadros clínicos se tratan de trastornos que deben ser tratados. Tener pánico a salir de casa y estar en espacios públicos o a acudir a una reunión social no es algo normal: ser introvertido es un rasgo, pero tener tendencias fóbicas indica una enfermedad.

Ambos trastornos responden bien a la acción conjunta de psicoterapia y abordaje farmacológico. Si te has visto reflejado en cualquiera de estas líneas y presentas síntomas de cualquier trastorno psiquiátrico por más de unos días, no dudes en buscar ayuda profesional. Estar mejor siempre es posible si se recibe la atención indicada a tiempo.

Te podría interesar...
Ansiedad en la fibromialgia: lo que debes saber
Muy Salud
Leerlo en Muy Salud
Ansiedad en la fibromialgia: lo que debes saber

La depresión y la ansiedad en la fibromialgia no son infrecuentes. Por ello mismo, es importante informar a los pacientes al respecto.