Diabetes y ayuno intermitente: lo que debes saber

¿Has escuchado hablar de los protocolos de ayuno intermitente? Gracias a estos mecanismos se consigue estimular la sensibilidad a la insulina, mejorando la diabetes.
Diabetes y ayuno intermitente: lo que debes saber
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez el 24 junio, 2021.

Última actualización: 24 junio, 2021

El ayuno intermitente es uno de los protocolos dietéticos de moda y podría tener efectos positivos a la hora de manejar la diabetes. Existen investigaciones conforme la práctica del misma mejoraría la sensibilidad a la insulina.

Ahora bien, la aplicación de estos protocolos en los pacientes con patologías metabólicas no siempre es sencillo. En el caso de los diabéticos tipo 2 hay menos riesgo, pero en los de tipo 1 es fundamental tener cuidado con el momento de puesta en práctica.

Fisiología de la glucosa

Vamos a comenzar describiendo brevemente el metabolismo de la glucosa para entender mejor los efectos del ayuno en el organismo. La insulina es la hormona que permite que los nutrientes entren a las células. A partir de aquí se ponen en marcha procesos que terminan en la obtención de energía.

En situaciones normales, cuando aumentan los niveles de azúcar en sangre se dispara la producción de insulina para que las células capten el nutriente. Sin embargo, puede suceder que los propios tejidos empiecen a responder anormalmente a la hormona. Esto es el fenómeno conocido como resistencia a la insulina.

Suele estar provocado por un consumo excesivo de azúcares simples y de carbohidratos, así como por una situación de sobrepeso y sedentarismo. En este caso, el páncreas sufre una situación de estrés por incremento de la demanda de trabajo.

Además, cuando se genera la resistencia a la insulina, las glucemias dejan de situarse en rangos normales. Dicha situación se considera patológica y peligrosa, tal y como afirma una investigación publicada en la revista Pediatric Diabetes. Se trata de un fenómeno que precede a la diabetes.

Efectos del ayuno intermitente

El ayuno intermitente tiene la ventaja de actuar sobre la resistencia a la insulina. La restricción energética durante un periodo considerable de tiempo consigue estimular el uso de los ácidos grasos para la producción de energía.

De hecho, existen evidencias conforme los protocolos de ayuno intermitente resultan útiles para incrementar la pérdida de peso. Así lo confirma un estudio publicado en la revista Canadian Family Physician. A partir de una normalización de la composición corporal se reduce también el estado inflamatorio.

Gracias a la puesta en marcha del ayuno, se incrementa progresivamente la sensibilidad de las células a la insulina, lo que permite normalizar las glucemias. De acuerdo con una revisión publicada en la revista Nutrients, este protocolo de ayuno intermitente es un método para la prevención y el tratamiento de la diabetes.

Ahora bien, sobre todo en los casos de diabéticos tipo 1, se recomienda partir de una situación de control de las glucemias y con supervisión profesional. De lo contrario, podría incrementarse el riesgo de hipoglucemias; algo que puede resultar fatal.

Azúcar añadida.
Los azúcares añadidos y la sobrecarga de hidratos de carbono contribuyen a la resistencia a la insulina.

Beneficios del ayuno intermitente

En los últimos años se han desarrollado numerosos trabajos sobre los efectos y beneficios de la aplicación del ayuno intermitente. Estos han sido realizados en pacientes sanos, prediabéticos, diabéticos y con otras patologías.

La reducción en la inflamación sistémica que propicia el ayuno intermitente en la diabetes, reduce las necesidades de insulina, lo que facilita la acción del páncreas. Es posible ejercer una prevención eficaz de varias patologías complejas, entonces. Además, se estimula un mecanismo conocido como autofagia, por el que el organismo destruye las células que no son útiles o que cuentan con imperfecciones.

Tipos de ayuno intermitente

Existen diferentes protocolos de ayuno intermitente para la diabetes o para una persona sin comorbilidades, según las horas que dure la restricción energética. Lo más habitual y práctico es poner el marcha el 16:8. Esta versión genera una gran adherencia y aceptación. Solo es necesario retirar el desayuno y no consumir calorías desde la cena de un día hasta el mediodía del día siguiente.

Además, el ayuno 16:8 tiene otro efecto positivo que es la reducción de la presencia de ultraprocesados en la dieta. La primera comida del día suele contener harinas, dulces, cereales, zumos y un sinfín de productos con alto contenido en azúcares simples y en grasas trans, que pueden incrementar el riesgo de desarrollar diabetes.

Por otra parte, evitar la ingesta de calorías y de azúcares a primera hora de la mañana podría generar también efectos positivos a nivel hormonal. No solo se promociona la autofagia, sino que se incrementa la secreción de hormona del crecimiento, que actúa como protectora de la masa magra.

De hecho, el organismo está diseñado para ahorrar proteínas musculares hasta las 24 horas de ayuno. Por este motivo, las restricciones energéticas de duración inferior promocionan la oxidación de las grasas, salvaguardando la masa muscular. Así siempre se consigue mejorar la composición corporal, como lo evidencia un estudio publicado en Applied Physiology, Nutrition and Metabolism.

El ayuno de 24 horas

Existe un tipo de ayuno intermitente que resulta un poco más agresivo. Es el de 24 horas. Consiste en realizar una ingesta y no volver a comer hasta el mismo horario del día siguiente.

Genera efectos positivos sobre la pérdida de peso. Además, se ahorran proteínas musculares, por lo que la masa magra no tendría por qué verse afectada.

Ahora bien, no se trata de un protocolo que pueda seguir todo el mundo, ya que existen varios condicionantes al respecto. Por ejemplo, para muchas personas resulta difícil realizar una ingesta de 1500 o 2000 calorías de una sola vez.

En estos contextos hay que diseñar adecuadamente la pauta dietética para no afectar la función muscular. Es óptimo incluir la ración diaria necesaria de proteínas de alto valor biológico en una única comida.

De hecho, en el caso de poner en práctica esta variedad, no se recomienda que se realice más de 2 o 3 veces por semana. Incluso en el contexto de los pacientes con diabetes, el ayuno intermitente de 24 horas siembra más dudas. Es posible encontrar algunas investigaciones que lo aconsejan, aunque no son mayoritarias.

Efectos secundarios del ayuno intermitente que hay que considerar en la diabetes

En ocasiones, el ayuno intermitente puede presentar una serie de efectos secundarios leves y transitorios. En ningún caso resultan un riesgo para la salud.

El más frecuente puede ser la sensación de apetito, ya que no todo el mundo tiene buena adherencia a este tipo de protocolo. Incluso, se puede experimentar un mayor estado de somnolencia o fatiga. Por eso no se trata de un mecanismo adecuado si se va a realizar ejercicio de fuerza.

En estas situaciones es conveniente asegurar que los depósitos de glucógeno están llenos antes de iniciar la actividad. El ayuno intermitente podría provocar que la fatiga durante la sesión de entrenamiento aparezca antes.

A pesar de los múltiples beneficios evidenciados, existen una serie de situaciones en las que debería evitarse poner en marcha el protocolo. Una de ellas es el caso de las mujeres embarazadas, aunque hayan desarrollado diabetes gestacional. También se debe evitar en el caso de los niños y de los adolescentes.

Ejercicio de fuerza y ayuno intermitente.
Para el ejercicio de fuerza no se recomienda ayuno intermitente, ya que hay una demanda energética importante.

El ayuno intermitente es un protocolo eficaz para manejar la diabetes

Cada vez son más los estudios que confirman la viabilidad y la seguridad de los protocolos de ayuno intermitente para el manejo de la diabetes. Ahora bien, es importante ponerlos en marcha bajo la supervisión de un profesional, sobre todo cuando se padece la patología metabólica de tipo 1.

Es óptimo partir de una situación de cierto control sobre la glucemia, para observar cómo responde el organismo ante la restricción energética. Lo habitual es que, si se aplica bien, poco a poco se vaya reduciendo la necesidad de medicación.

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