Causas y factores de riesgo de la enfermedad de Lyme

La enfermedad de Lyme es una patología trasmitida por vectores, la cual es común en ciertas regiones. Por fortuna, sus factores de riesgo son bien conocidos, lo que permite tomar medidas para prevenir su aparición.
Causas y factores de riesgo de la enfermedad de Lyme
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 08 agosto, 2021.

Escrito por Luis Rodolfo Rojas Gonzalez, 08 agosto, 2021

Última actualización: 08 agosto, 2021

Algunos virus y bacterias son capaces de reproducirse en el interior de los insectos y artrópodos que se alimentan de sangre. De esta manera, los mismos son capaces de infectar al ser humano cuando el insecto se alimenta de ellos, causando así la enfermedad. Una de las patologías que se transmiten de esta forma es la enfermedad de Lyme, por lo que se debe conocer sus causas y factores de riesgo.

La enfermedad de Lyme es una infección causada por un tipo específico de bacteria llamada espiroqueta, la cual es capaz de afectar a ciertas garrapatas. Estudios demuestran que la misma es endémica en Europa, llegando a afectar entre el 8 y el 27 % de los trabajadores forestales de países como Holanda y Alemania.

Causas de la enfermedad de Lyme

Las causas y factores de riesgo de la enfermedad de Lyme incluyen la mordedura por un insecto
La infección inicia con la picadura de una garrapata que contiene en su interior el microorganismo causal, el cual se transmite al ser humano.

En términos generales, se trata de una infección poco frecuente en la población en general, que afecta a ciertas personas con alto nivel de exposición. Por fortuna, las causas y los factores de riesgo de la enfermedad de Lyme están bien descritos, por lo que es posible tomar medidas adecuadas para su prevención.

La transmisión de la enfermedad está dada solo por la mordedura de garrapatas contaminadas con los gérmenes específicos. En este sentido, no se han descrito casos de transmisión de persona a persona o de animal a persona. Tampoco se han descrito casos de transmisión durante la lactancia, una transfusión sanguínea ni por contacto sexual.

Mordedura de garrapata infectada

Para que una persona puede desarrollar la enfermedad, la misma debe ser picada por una garrapata contaminada con una espiroqueta del género Borrelia. Estudios determinan que el agente causal puede variar dependiendo de la localización geográfica, siendo B. burgdorferi el más frecuente en las Américas, mientras que en Asia y Europa también puede deberse a B. afzelii y B. garinii.

Se debe destacar que no cualquier artrópodo puede transmitir la enfermedad. En este sentido, las garrapatas que funcionan como vector son principalmente aquellas pertenecientes al género Ixodes, también conocidas como garrapatas duras. La especie específica también varia de acuerdo a la región, en los Estados Unidos es más frecuente I. scapularis, mientras que en Europa es I. ricinus.

Las bacterias del género Borrelia suelen infectar a ciertos animales de campo como el ratón de patas blancas, ovejas y otros mamíferos pequeños, los cuales funcionan como reservorio. Esto quiere decir que están infectados por la bacteria sin padecer la enfermedad. Las garrapatas suelen infectarse al alimentarse de estos animales, haciendo posible su transmisión a los humanos posterior a una picadura.

Las picaduras de las garrapatas pueden ser difíciles de notar, lo que les permite estar adheridas a la piel el tiempo necesario para infectar al huésped. Una garrapata debe alimentarse entre 36 y 48 horas para transmitir la enfermedad. No obstante, los primeros síntomas como el eritema y la fiebre pueden tardar semanas en aparecer.

Factores de riesgo de la enfermedad de Lyme

Al conocer las causas de la enfermedad de Lyme, es posible determinar de forma rápida los factores de riesgo para contraer la enfermedad. En este sentido, las personas que viven en regiones cercanas al bosque o en el campo tienen un mayor riesgo de padecer la infección. Esto se debe a que los reservorios y los vectores de la patología son abundantes en estas zonas.

Por otro lado, la enfermedad es más común durante el verano o en los meses más cálidos del año, debido a que las personas se encuentran más activas. Durante estos meses, es común realizar actividades al aire libre, lo que predispone a la población a sufrir ciertas patologías infecciosas, entre ellas la enfermedad de Lyme. Otros factores de riesgo que se deben destacar son los siguientes:

  • Trabajar o pasar mucho tiempo en regiones boscosas o con vegetación abundante.
  • Tener mascotas como perros y gatos.
  • Realizar actividades en el bosque como cazar o acampar.
  • Estar en contacto constante con animales que puedan servir de reservorio.
  • Tener la piel muy expuesta cuando se está al aire libre.
  • No retirar las garrapatas adheridas de forma adecuada.

¿Cuándo consultar al médico?

Las causas y factores de riesgo de la enfermedad de Lyme dependen de cada persona
Son muchos los síntomas que pueden motivar la consulta al médico. De hecho, aquellas personas con mayores factores de riesgo deben acudir con más prontitud.

No todas las picaduras de garrapata transmitirán la enfermedad de Lyme. En este sentido, solo será necesario acudir al médico cuando se presenten síntomas anormales posterior a una picadura de garrapata. Los primeros síntomas pueden desaparecer por sí solos al cabo de unos días, sin embargo, esto no significa que haya desaparecido la enfermedad.

El tratamiento de la infección es mucho más efectivo si se inicia durante la etapa localizada temprana de la enfermedad, por lo que un diagnóstico precoz es fundamental. Cuando no es tratada, la enfermedad puede generar ciertas complicaciones como artritis, afecciones neurológicas, e incluso aumentar el riesgo de fibromialgia.

La prevención es fundamental

Las medidas de prevención de la enfermedad de Lyme consisten en eliminar las causas y los factores de riesgo existentes. En este sentido, se deben evitar las zonas boscosas donde la enfermedad sea endémica. Cuando esto no es posible, se puede evitar tener la piel muy expuesta y usar repelente de insectos para disminuir el riesgo de infección.

En caso de una picadura, lo más importante es retirar la garrapata de forma correcta lo antes posible, sin aplastarla y evitando dejar alguna parte adherida a la piel. Por fortuna, el tratamiento de la enfermedad es efectivo, siendo necesario solo el uso de ciertos antibióticos como la doxiciclina o la amoxicilina.



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