Brotes de fibromialgia: cómo identificarlos y qué hacer

Muchas situaciones que requieren de una rápida adaptación (como una conversación estresante, una lesión y estímulos sensoriales varios) pueden desencadenar un brote de fibromialgia. Te contamos de qué se trata.
Brotes de fibromialgia: cómo identificarlos y qué hacer
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 17 junio, 2021.

Escrito por Maite Córdova Vena, 17 junio, 2021

Última actualización: 17 junio, 2021

La fibromialgia es una enfermedad crónica que resulta difícil de precisar y diagnosticar por varios motivos. Además de tener un origen incierto, posee una amplia variedad de formas clínicas. Algunas veces, parece que desaparece del todo, pero en otras se intensifica. En este sentido, ¿has oído hablar de los brotes de fibromialgia?

¿Qué son los brotes de fibromialgia?

Como comentábamos, si bien hay veces en las que parece que la enfermedad prácticamente ha desaparecido (es decir, que ha remitido), de pronto hay otros momentos en los que las molestias parecen intensificarse más que nunca. A esos episodios es lo que podemos denominar brotes.

De acuerdo con el Dr. Javier Rivera, especialista en fibromialgia, otra manera de definirlos sería la siguiente: “episodio brusco de reagudización de los síntomas”. Además, el profesional explica que estos son habituales y forman parte del desarrollo esperado de la enfermedad.

De todos modos, los brotes son temporales. Es decir, no se cronifican. No obstante, la duración puede variar de un caso a otro.

Así, aunque lo más común es que persistan por unos días, puede haber pacientes que los experimenten por semanas y otros que los sufran por periodos de tiempo más prolongados. Esto quiere decir que no hay un patrón fijo y que cada persona es distinta en el desarrollo de las agudizaciones.

Dolor agudo por brote de fibromialgia.
Los episodios agudos de fibromialgia son intensos. Hay pacientes que deben permanecer en reposo mientras dura el brote.

Síntomas

Cuando se produce un brote de fibromialgia, la persona experimenta mayor cansancio y más dolor generalizado de lo que es habitual. A veces, de manera similar a los casos de gripe.

También un número variable de molestias, también intensas, se presentan. Entre ellas, las más habituales son las siguientes:

  • Mareos.
  • Náuseas.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Sueño no reparador o insomnio.
  • Rigidez (sobre todo por la mañana).
  • Sensación de hormigueo en las manos.
  • Fibroniebla (disfunción cognitiva que se explica por los dolores intensos).

Durante los brotes, la persona sufre incapacidad funcional de manera más notoria. Por ello mismo, se le dificulta llevar a cabo las distintas actividades que forman parte de su rutina.

Causas y desencadenantes del brote de fibromialgia

Se considera que los brotes de fibromialgia pueden aparecer después de que la persona ha experimentado algún tipo de situación puntual que le haya supuesto una sobrecarga física o emocional, como puede ser un cambio brusco de temperatura, un viaje o un encuentro estresante.

Sin embargo, no sería solo el cambio de temperatura, el viaje o el encuentro estresante lo que estaría detrás de los brotes, sino más bien varias causas o desencadenantes a la vez. Como la patología en sí misma, se considera que hay multicausalidad.

De acuerdo con La Guía del Paciente para el Síndrome de Fatiga Crónica & Fibromialgia, algunos de los desencadenantes más destacables vendrían a ser los siguientes:

  • Estrés.
  • Viajes.
  • Cirugías.
  • Sueño no reparador.
  • Cambios de estación.
  • Lesiones (incluyendo los tatuajes).
  • Otras enfermedades agudas o crónicas concomitantes.
  • Relaciones estresantes.
  • Cambios en el ciclo menstrual (en el caso de la mujer).
  • Cambios meteorológicos bruscos (de presión o de temperatura).
  • Sobrecarga sensorial, debida a luz, ruido, multitudes, olores o productos químicos.
  • Cambios en el tratamiento (aún cuando hayan sido programados con suficiente antelación).
  • Sobreactividad (intentar hacer más ejercicio sin haber programado un aumento gradual de la actividad, por ejemplo).
  • Eventos especiales (días festivos, vacaciones, visitas, la llegada al hogar de una nueva mascota).

“Todas estas situaciones requieren una rápida adaptación al medio, algo que no pueden realizar con rapidez muchos pacientes con fibromialgia, sufriendo sus consecuencias hasta que consiguen adaptarse a esa nueva situación al cabo de los días” explica el Dr. Rivera.

Estrategias de autocuidado para los brotes de fibromialgia

Para sobrellevar el brote puede ser necesario reducir o incluso detener la actividad diaria. Esto quiere decir que lo más recomendable es una pausa, intentar tomar distancia de los desencadenantes que se hayan podido identificar, guardar reposo y seguir las instrucciones del médico tratante.

No es recomendable, por otro lado, suspender sin la autorización del profesional el tratamiento de base. Se deben sostener las dosis y los fármacos hasta efectuar una consulta.

Para ayudar a la persona, tanto a prevenir como a prepararse para los brotes, se recomienda llevar un diario. En este se apuntan los síntomas (tanto los habituales como los que se experimenta durante los brotes, cuáles son familiares, cuáles se experimentan por primera vez) y todas las anotaciones en torno a ello que se consideren necesarias o relevantes, incluyendo los posibles desencadenantes.

Los apuntes ayudarán a detectar relaciones y a elaborar estrategias de autocuidado, prevención y tratamiento en lo sucesivo. Es una práctica que aporta datos de valor al médico tratante.

Diario de los brotes de fibromialgia.
Llevar un diario de síntomas y de sensaciones en la fibromialgia ayuda al médico tratante a identificar los desencadenantes.

Viviendo con los brotes

Cuando se producen los brotes de fibromialgia, la persona necesita dejar de realizar un alto número de actividades que pueden incluir las tareas del hogar. El hecho de no poder llevarlas a cabo y el desorden que esto genera supone un estrés añadido que no contribuye con la mejoría. Además, puede provocar roces con las personas con las que se conviva.

Para mantener la buena convivencia es necesario que todos en el hogar estén al tanto de la fibromialgia, lo que puede suponer y la importancia del reposo durante los brotes. También será fundamental establecer con antelación una estrategia de redistribución de las tareas.

Como se expone en La Guía del Paciente para el Síndrome de Fatiga Crónica & Fibromialgia, además de posponer, minimizar o suspender las actividades, puede ser útil recurrir a la respiración profunda y otras técnicas de relajación. Conversar, buscar y recibir apoyo de los allegados será muy importante para el consuelo y el alivio.

Si la intensidad de los síntomas es casi insoportable, sufres desmayos, vomitas sangre y notas dolor en el pecho, solicita ayuda médica de inmediato. Este tipo de cuadros tan intensos puede que no sean simplemente un brote del síndrome de fatiga crónica o de fibromialgia.

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