Las 3 capas de la piel: características y funciones

La piel presenta 3 estratos principales, pero algunos de ellos se subdividen en capas más pequeñas, todas ellas con sus particularidades fisiológicas. Descúbrelas.
Las 3 capas de la piel: características y funciones
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 23 febrero, 2021.

Última actualización: 23 febrero, 2021

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, pues en un adulto medio presenta una superficie aproximada de 2 metros cuadrados y un peso estimado de 5 kilos. Está dividida en 3 capas y su función principal es la de protegernos frente a lesiones y microorganismos patógenos, pero tiene otros papeles vitales en la supervivencia de los seres vivos.

La piel es ni más ni menos que la frontera del organismo con el medio externo. De todas formas, la naturaleza de este órgano varía según la región consultada: nada tiene que ver las plantas de los pies con los párpados, por ejemplo. Si quieres conocerlo todo sobre el impresionante mundo de la piel, continúa leyendo.

La piel: la primera barrera biológica

Desde hace varias décadas se ha considerado que el ser humano posee dos tipos de sistema inmunitario: el innato y el adquirido. El primero es aquel con el que nacemos, que nos protege de forma inespecífica de posibles patógenos externos y de procesos intrínsecos, como puede ser la aparición de células cancerígenas o la entrada de alérgenos al árbol respiratorio.

Por lo general, se asocia a los macrófagos y a los neutrófilos la función de la inmunidad innata —tipos de glóbulos blancos que fagocitan patógenos con base en sus antígenos—, pero pocos saben que la piel es la primera barrera física, química y biológica que se encuentran los virus y bacterias para entrar al organismo.

En primer lugar, la piel es seca, debido a la presencia de queratina. Esto imposibilita la proliferación bacteriana, por lo que es común que las infecciones se asienten en las mucosas. También presenta un pH un poco ácido debido a la presencia del sudor, lo que impide la proliferación de muchísimos microorganismos.

Los tipos celulares especializados viajan de forma rápida a la piel cuando esta se lesiona, con el fin de evitar que los patógenos se infiltren por heridas y roces, tal y como indica el portal Inmunomedia. En resumen: la capacidad inmunitaria de la piel es inestimable, tanto a nivel físico como químico y biológico.

Muchas bacterias crecen en la superficie de la piel, evitando así que se asienten microorganismos dañinos en ella.

Las capas de la piel protegen al organismo de muchas infecciones.
La piel contiene numerosas células del sistema inmunitario, cuya función es eliminar los microorganismos patógenos que entran por esta vía.

Otras funciones de la piel

A pesar de su importancia inmunitaria, la piel tiene muchísimos beneficios más. El portal MSD Manuals y otras fuentes nos permiten resumir los más relevantes en esta lista:

  1. Protección del cuerpo frente a traumatismos.
  2. Regulación de la temperatura corporal.
  3. Mantenimiento del equilibrio electrolítico.
  4. Captación de estímulos: aquí se encuentran los nociceptores, terminaciones de células nerviosas que envían la señal del estímulo a las áreas esenciales del sistema nervioso central.
  5. Intervención activa en la síntesis de vitamina D: diversos estudios recogen que los rayos solares estimulan la transformación del 7-dehidrocolesterol de la epidermis a precolecalciferol, que es convertido por una reacción mediada por calor a la vitamina D3.

Estas son algunas de las funcionalidades más importantes de la piel, pero desde luego no las únicas. Gracias a ella nos mantenemos en un equilibrio homeostático, es decir, estables con respecto a los cambios del entorno. En gran parte, nuestra individualidad como especie viene marcada por este órgano.

Las 3 capas de la piel y su importancia

La estructura histológica básica que te vamos a mostrar a continuación es común para todos los vertebrados, incluido el ser humano. Esta se divide en 3 capas generales: la epidermis, la dermis y el tejido subcutáneo, también conocido como hipodermis.

1. Epidermis: la capa más externa de la piel

La epidermis es el epitelio plano poliestratificado (con más de una capa de células) que cubre la totalidad de la superficie corporal. El grosor de este tejido varía dependiendo de la zona evaluada, pues en el párpado no supera 0,1 mm, mientras que en las palmas y plantas se engrosa hasta 1,5 mm.

La célula principal de este tejido es el queratinocito, constituyendo el 95 % de los cuerpos celulares aquí englobados. Tal y como indica el portal Eucerin, se pueden distinguir diversas capas dentro de la epidermis. Estas son las siguientes, de abajo arriba:

  1. Capa basal: la más interna de todas, donde se producen los queratinocitos.
  2. Estrato espinoso: aquí los queratinocitos producen queratina, adoptando una forma de huso, de ahí el nombre de espinosa.
  3. Capa granular: avanzamos en distancia, y aquí comienza la queratinización.
  4. Capa lúcida: esta está presente en las zonas de la piel más gruesas (como las plantas), pero no en las finas. Consiste entre 3 y 5 filas de células muertas, claras y planas que contienen aún actividad enzimática.
  5. Capa córnea: la más externa de la epidermis, con la que entramos en contacto con el medio ambiente y todas las inclemencias que esto conlleva. Esta capa de tejido está formada por 15-20 estratos celulares, de los cuales el último va perdiendo restos por descamación. La totalidad de los estratos nombrados se reemplaza cada 30 días.

Más allá de los queratinocitos

A pesar de que los queratinocitos (vivos o muertos) dominan la epidermis, existen otros cuerpos celulares. Uno de ellos es el melanocito, el cual es el encargado de producir la melanina. Este compuesto es esencial, pues nos protege frente a los efectos perjudiciales de los rayos solares.

Otras estructuras son las células de Langerhans y las de Merkel. Las primeras actúan como macrófagos, pues fagocitan patógenos de forma genérica. Las células de Merkel, por su parte, desempeñan una función esencial como receptoras del tacto y se encuentran en las capas basales de la epidermis.

Cada minuto del día perdemos de 30 000 a 40 000 células de la piel. La velocidad de regeneración de este tejido es vertiginosa.

2. Dermis

Según el portal Infermera Virtual, la dermis está constituida por tejido conjuntivo, conteniendo en él fibras de colágeno de tipo I y fibras elásticas. Está situada por debajo de la epidermis y se encuentra en contacto con ella gracias a la unión dermoepidérmica, una estructura de 100 nm de espesor que une ambos frentes.

Las células de la dermis son mucho más difíciles de abordar, pues estamos ante una masa mucho más heterogénea: fibroblastos, macrófagos, mastocitos, adipocitos, nervios, vasos sanguíneos, glándulas y muchas otras estructuras.

Al igual que la epidermis, la dermis está formada por más de un estrato. En este caso, de todas formas, solo describiremos 2 capas:

  1. Capa papilar: la más externa, en contacto con la epidermis. Es una zona superficial de tejido conectivo laxo que contacta con la membrana basal.  Está formada por una serie de elevaciones o crestas conocidas como papilas dérmicas, ricas en los elementos celulares antes nombrados.
  2. Capa reticular: la más ancha de la dermis, con un grosor variable dependiendo de la sección de la piel consultada. Se trata de un tejido conjuntivo denso irregular rico en fibras colágenas de tipo I.

De todos los tipos celulares citados, nos llama la atención el fibroblasto. Según el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos de América, el fibroblasto se puede definir como una célula del tejido conjuntivo que sintetiza colágeno, una proteína formadora de fibras de sostén que permite mantener unidas varias estructuras.

La dermis es la capa de la piel en donde se originan los folículos pilosos.
Las unidades estructurales que dan origen al pelo se denominan folículos pilosos. Se ubican en la dermis y contienen células madre.

Otros tipos celulares de la dermis

Algunos portales ya citados con anterioridad nos muestran las particularidades de otras estructuras dentro de la dermis. De forma resumida, te contamos algunas de ellas:

  • Terminaciones nerviosas: detectan los estímulos del dolor, el tacto, la presión y la temperatura exterior. En pacientes en los que estas se dañan se puede presentar la hiperalgesia y la alodinia. En la primera, los estímulos dolorosos se vuelven inaguantables, y en la segunda duelen cosas que en condiciones normales no lo harían.
  • Glándulas sudoríparas: producen el sudor como respuesta a la temperatura y al estrés. Este líquido está compuesto por agua, sodio y otras sustancias químicas. Su función principal es la termorregulación y la eliminación de toxinas.
  • Glándulas sebáceas: producen sebo en los folículos pilosos. Cuando la salida de estas glándulas se obstruye, se producen los molestos puntos negros, conocidos como comedones.
  • Folículos pilosos: producen los distintos tipos de pelos que cubren el cuerpo. Una persona morena presenta, solo en la cabeza, unos 100 000 pelos de media.
  • Vasos sanguíneos: nutren a todos y cada uno de los componentes celulares antes nombrados. También ayudan a la termorregulación, pues la dilatación o la contracción de los mismos promueve que se pierda o preserve calor en el organismo.

3. Hipodermis

Tal y como indica el portal médico Hospital Alemán, la hipodermis es el tejido subcutáneo, el cual se utiliza para almacenar grasas. Por este motivo, también se conoce como tejido celular subcutáneo graso. La hipodermis está localizada por debajo de la capa reticular dérmica y el tipo celular dominante es el adipocito.

Los adipocitos son células especializadas en la producción y el almacenamiento de grasas. Además de ello, forman un tejido que actúa como “colchón”, pues es muy deformable. Esto nos protege de golpes y otros tipos de estrés mecánico que podamos sufrir.

Cuando los adipocitos aumentan de forma desproporcionada de tamaño por un exceso de almacenaje de lípidos se produce la subida de peso. En cambio, durante una dieta estos disminuyen su volumen, pues liberan compuestos para nutrir a las células a nivel metabólico.

Los adipocitos blancos representan un 15 – 20 % de la grasa total de una persona adulta, un porcentaje nada desdeñable.

Resumen

Te hemos presentado las 3 grandes capas de la piel, todas ellas subdivididas en sus estratos correspondientes, pero nos dejamos suficiente información en el tintero como para escribir un libro entero. Como hemos dicho, la piel es uno de los órganos más grandes del cuerpo y de los más importantes.

Esta increíble y compleja estructura se encarga de protegernos contra el estrés mecánico y las inclemencias ambientales, permite la termorregulación, se encarga de excretar toxinas y un sinfín de funcionalidades. Sin esta fina capa celular, la vida tal y como la conocemos a día de hoy sería imposible.

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