¿Qué es la nutrigenómica?

La expresión de los genes y la interacción de los mismos con los nutrientes puede modular el riesgo de desarrollar ciertas patologías crónicas y complejas.
¿Qué es la nutrigenómica?
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez el 29 mayo, 2021.

Última actualización: 29 mayo, 2021

La nutrigenómica es una rama de la ciencia que estudia la relación entre el consumo de nutrientes y la expresión de genes en el organismo. Intenta descifrar las interacciones para optimizar la dieta, de forma que se pueda individualizar al máximo la pauta, generando el máximo beneficio posible.

A pesar de los avances llevados a cabo en los últimos años, hay que tener en cuenta que se trata de una disciplina a la que todavía le falta mucho desarrollo. Por una parte no existe una secuenciación completa del genoma humano.

Por otra, es necesaria una mayor tecnología para conseguir aplicar las técnicas de forma práctica en cada paciente.

La genómica nutricional, un área de investigación reciente

Nutrigenómica y su aplicación.
En el futuro, los genes podrían estar muy relacionados con la nutrición.

Lo primero que hay que tener claro es el concepto de genómica nutricional. Esta rama de la ciencia estudia las relaciones entre genes y salud, en todas sus variantes.

Sostiene que los nutrientes interaccionan con el genoma, regulando la expresión del mismo. Asimismo, las variaciones en los propios genes son capaces de determinar el metabolismo de los comestibles.

Cabe destacar que esta carga genética es capaz de determinar y de influir en el riesgo de desarrollar patologías crónicas, aunque no quiere decir que por contar con predisposición la enfermedad se llegue a expresar.

Ahora bien, si se adapta la dieta a las necesidades de cada sujeto, moduladas por el genoma, puede realizarse un control efectivo sobre el riesgo, disminuyendo así la incidencia de muchas enfermedades.

Esta rama conocida como genómica se puede subdividir en dos especialidades más concretas: la nutrigenómica y la nutrigenética.

Objetivos de la nutrigenómica

La nutrigenómica como ciencia propone una serie de objetivos:

  • Ofrecer una respuesta a las interacciones entre genes y nutrientes.
  • Enseñar a provocar cambios a nivel metabólico que sean capaces de mejorar la prevención y el manejo de patologías complejas, siempre desde el punto de vista nutricional.
  • Implementar recomendaciones dietéticas individualizadas para generar una mayor adherencia y eficiencia de las pautas de alimentación.

La dieta influye sobre la expresión del genoma

Está claro que cada individuo cuenta con cierta predilección a expresar características específicas en su fenotipo o en su estado de salud. No obstante, aunque las probabilidades acompañen, no siempre se tienen por qué desarrollar determinadas características.

La dieta puede influir en dicha expresión, ya que si se introducen los nutrientes adecuados se experimenta un énfasis en ciertas capacidades o mecanismos fisiológicos. Así lo confirma una artículo publicado en The Proceeding of the Nutrition Society.

En la actualidad las principales líneas de la nutrigenómica se centran en la prevención de las patologías crónicas y complejas. Entre ellas destacan la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Ambas están muy relacionadas con el estilo de vida, aunque presentan detrás una elevada determinación genética.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Comptes Rendus Biologie, existe una predisposición genética a la ganancia de peso.

Dependiendo de la expresión del material que conforma las células, es posible que se experimente una modulación del metabolismo, de la capacidad de utilización de los nutrientes y de las absorciones de los mismos.

Por este motivo se proponen vías de investigación que ensayan fármacos y técnicas para ejercer cambios sobre el material genético del sujeto, induciendo así cambios en la fisiología. No obstante, si existe dicha predisposición a la obesidad, puede ser necesario poner en marcha adaptaciones dietéticas para evitar el desarrollo de un aumento de peso progresivo.

Un ejemplo práctico sería la reducción de la ingesta de carbohidratos en sujetos que por cuestiones genéticas no son capaces de utilizar estos sustratos con eficiencia. De este modo se puede incrementar la sensibilidad a la insulina, además de aumentar también la oxidación de los lípidos. Así se materializa la bajada de peso con un mayor porcentaje de éxito.

De hecho, a pesar de que la relación entre genes y dieta cetogénica no esta totalmente evidenciada, sí se ha demostrado que esta reducción de los azúcares en la dieta consigue promocionar un mejor estado de composición corporal en muchos sujetos.

Nutrigenómica asociada a las patologías cardiovasculares

Nutrigenómica y enfermedades cardiovasculares.
La nutrigenómica podría ayudar con la comprensión y el manejo de las patologías cardiovasculares.

El número de fallecimientos por patologías cardiovasculares aumenta año tras año. Estos accidentes se vinculan también con los hábitos de vida y con el estado de composición corporal.

No obstante, existen fuertes determinaciones genéticas que modulan el propio riesgo. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista Biochemistry and Cell Biology.

Esta expresión capaz de influir sobre la incidencia del accidente cardiovascular puede estar influida, en gran medida, por la dieta. Se ha documentado que varios nutrientes son capaces de limitar el riesgo de enfermedades de este tipo, por su efecto antiinflamatorio y antiagregante.

Un ejemplo de ellos serían los ácidos grasos omega 3, tal y como afirma un estudio publicado en International Journal of Molecular Sciences.

Asimismo, es importante plantear, en muchos casos, una dieta ligeramente hipocalórica. De lo contrario, en sujetos genéticamente predispuestos, se podría experimentar una ganancia de peso con facilidad. Este cambio en la composición corporal influye sobre el riesgo de desarrollar patologías crónicas y problemas como la aterosclerosis.

Además, muchos fitonutrientes presentes en los vegetales o en las especias culinarias pueden mitigar este riesgo. El ejemplo más claro sería la curcumina de la cúrcuma. Este elemento no solo es capaz de actuar neutralizando la oxidación, sino que también modula los mecanismos inflamatorios.

Su efecto dependerá de la capacidad de respuesta del sujeto, mediada por factores genéticos. No obstante, supone una vía de apoyo en el tratamiento dietético casi de forma general.

Las mutaciones en los genes condicionan el metabolismo

Uno de los puntos más discordantes de la nutrición es la inclusión o no de los carbohidratos en las dietas.

Existen evidencias conforme dichos elementos podrían ayudar al crecimiento de las células tumorales, además de generar una situación metabólica que favorezca el desarrollo de la obesidad. Sin embargo, es muy posible que la expresión genética tenga mucho que ver al respecto.

En los sujetos con predisposición al desarrollo de células cancerígenas, podría resultar útil aplicar un modelo dietético restrictivo en cuanto a azúcares. De este modo se neutraliza la oxidación a nivel celular y mitocondrial, lo que podría generar una cierta protección frente a la aparición de estas patologías.

No obstante, no es necesario abordar esta estrategia con todo el mundo. Con aquellos sujetos que no cuenten con determinados polimorfismos genéticos, se podría plantear un modelo de dieta con carbohidratos complejos sin que esto genere efectos adversos. Eso sí, los simples siempre es positivo limitarlos, ya que favorecen la ganancia de peso.

Nutrigenómica y microbiota

Existe una relación tremendamente interesante entre el perfil genético y la microbiota intestinal. La existencia de polimorfismos en los genes podría condicionar las cepas que habitan en el tubo, con todas las repercusiones que esto tiene a la hora de diseñar un plan dietético.

A día de hoy existen evidencias sólidas conforme la microbiota cuenta con un impacto determinante en la salud. Es capaz de intervenir en el metabolismo de los nutrientes y en el estado inflamatorio del individuo.

Conocer los polimorfismos de cada sujeto por medio de la nutrigenómica podría permitir ofrecer una dieta adecuada a la población bacteriana que tiende a presentar.

Limitar determinados nutrientes generaría una limitación del crecimiento de bacterias patógenas, mientras que la promoción de otros podría estimular la reproducción de las cepas beneficiosas.

De todos modos, en este aspecto queda mucho por conocer. Aun no se han datado todas las cepas bacterianas que pueden habitar en el intestino humano.

Tampoco existe un diseño concreto de los perfiles de la microbiota. Aunque se conocen a grandes rasgos, es importante realizar una individualización mucho más precisa.

La fiabilidad de los test genéticos

En la actualidad están comenzando a desarrollarse una serie de test genéticos que tienen como objetivo informar al paciente de las probabilidades que tiene de sufrir una enfermedad.

También generan recomendaciones frente al consumo de alimentos, indicando cuáles se deben evitar por las interacciones con los genes que presenta el sujeto.

Sin embargo, es preciso tener mucho cuidado con estas pruebas, ya que no todas gozan de la validez deseada. Estamos hablando de una ciencia que se encuentra en desarrollo, muy específica y con conocimientos limitados hoy en día.

En el futuro es posible que este método resulte de gran utilidad para los profesionales de la nutrición, pero de momento no se puede tomar como un elemento diferencial.

Además hay que tener en cuenta que, más allá de lo que indique una prueba genética, hay que guiarse siempre por los marcadores bioquímicos y de suero.

Aunque exista predisposición para el desarrollo de una determinada patología, no quiere decir que esta vaya a aparecer siempre. Si los signos clínicos y las pruebas diagnósticas indican que todo funciona de forma correcta, no habría que preocuparse en exceso.

La nutrigenómica, una disciplina prometedora

Es posible que en los próximos años la nutrigenómica revolucione la nutrición tal y como hoy la conocemos.

Será necesario un avance tecnológico y de conocimiento que permita secuenciar los genes del sujeto y establecer las relaciones de los mismos con los nutrientes. Pero llegados a ese punto, la posibilidad de plantear una nutrición individualizada se multiplica.

En tal situación será posible enfatizar el consumo de aquellos alimentos y nutrientes que realmente le sienten bien al individuo. Al tiempo se reducirá la presencia en la dieta de los comestibles que puedan incrementar el riesgo de desarrollar ineficiencias metabólicas o patologías complejas.

De todos modos, a día de hoy tal situación todavía está considerada como utópica. A pesar de la existencia de test genéticos en el mercado, estos no están lo suficientemente validados como para basar la pauta nutricional en ellos. Es importante complementar con otro tipo de pruebas diagnósticas y medición de parámetros bioquímicos.

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