Psicobióticos: qué son, para qué sirven y cuáles son los más eficaces

La inclusión de psicobióticos en la dieta puede generar un efecto positivo al reducir el riesgo de desarrollar desórdenes relacionados con el sistema nervioso.
Psicobióticos: qué son, para qué sirven y cuáles son los más eficaces
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez el 14 Marzo, 2021.

Última actualización: 14 Marzo, 2021

Los psicobióticos son bacterias que, ingeridas por medio de la dieta, consiguen establecer un efecto positivo sobre la salud cerebral. En los últimos años se ha establecido la relación intestino-cerebro, afirmándose que cambios en la microbiota generan un impacto sobre el sistema nervioso.

A partir de aquí se ha estudiado la importancia de determinadas cepas de probióticos. Se ha desarrollado evidencia de que muchas de estas bacterias son capaces de reducir el riesgo de desarrollar ciertos trastornos como la depresión, mejorando así la calidad de vida del individuo.

El eje intestino cerebro

Uno de los descubrimientos más innovadores en el campo de la fisiología en los últimos años es la consolidación del eje intestino cerebro. Se ha conseguido demostrar que existe una conexión entre ambos órganos, de tal forma que pueden influenciarse de forma mutua.

De hecho, muchos de los procesos de ansiedad se relacionan con alteraciones en la motilidad intestinal, lo que puede dar lugar a diarrea o estreñimiento.

En este sentido, generar alteraciones positivas en la microbiota puede suponer un tratamiento eficaz frente a diversas patologías de carácter nervioso. Existe cierta evidencia que indica que la modulación de la flora intestinal puede prevenir los procesos depresivos, o incluso mejorar su manejo.

Es más, algunas patologías relacionadas con el envejecimiento, como el alzhéimer, podrían prevenirse incrementando la permeabilidad de la barrera intestinal. Así lo afirma un estudio publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease.

De este modo un cambio en la microbiota puede generar una reducción del número de compuestos tóxicos de tipo beta amiloides que pasan al torrente sanguíneo, lo que se relaciona con una menor presencia de los mismos en la masa encefálica y un menor riesgo de desarrollar problemas neurodegenerativos.

Los psicobióticos pudiesen ser efectivos para ayudar al tratamiento de varias enfermedades del sistema nervioso.
Algunos casos de alzhéimer podrían verse beneficiados con el consumo de psicobióticos.

Los psicobióticos para tratar patologías cerebrales

Dada la relación comentada, se ha propuesto que la suplementación con probióticos podría resultar eficaz para prevenir y tratar un gran número de problemas que afectan al sistema nervioso central.

Las cepas bacterianas capaces de generar una influencia sobre la salud cerebral se denominan psicobióticos, y no todas han conseguido demostrar sus efectos en estudios con amplias muestras y a largo plazo.

Algunas revistas científicas, como la Journal of Food and Drug Analysis, han publicado resultados positivos acerca del uso de los psicobióticos sobre el tratamiento de las patologías neurodegenerativas.

Estas bacterias pueden prevenir el desarrollo tanto del párkinson como del alzhéimer. Cada vez comienzan a recomendarse más los suplementos de forma más temprana para aquellos pacientes que tienen antecedentes familiares.

Los beneficios de los psicobióticos

De acuerdo con lo comentado, se pueden establecer de manera precisa los efectos beneficiosos de la inclusión de los psicobióticos en la pauta dietética. En primer lugar, cabe destacar que estas bacterias pueden mejorar el autocontrol, ya que muchas de las cepas de bacterias actúan ejerciendo cambios sobre las zonas cerebrales que controlan la actividad emocional.

También se pueden usar con el objetivo de mejorar el manejo de los procesos depresivos. Sobre todo las bacterias del género Bifidubacterium han demostrado su eficacia en esta tarea.

Su ingesta habitual consigue reducir los episodios de angustia o de ansiedad, mejorando la calidad de vida de un paciente y permitiendo un menor condicionamiento en sus actividades diarias.

Por último, cabe destacar que dichos elementos generan un impacto positivo a la hora de reducir el estrés. Esta situación no solo genera un efecto negativo sobre la salud cerebral, sino también sobre el envejecimiento y sobre las funciones de otros órganos.

El sistema cardiovascular, por ejemplo, sufre consecuencias indirectas de un incremento de los niveles de estrés, incrementándose así el riesgo de sufrir accidentes a medio plazo.

¿Cómo elegir un psicobiótico de manera correcta?

Del mismo modo que con cualquier otro tipo de probióticos, elegir un psicobiótico requiere de cierto conocimiento al respecto.

Al tratarse de bacterias vivas, es imprescindible asegurarse de que estas consiguen llegar al intestino en un estado funcional. Así podrán colonizar determinadas partes del tubo digestivo y ejercer sus funciones protectoras.

Lo adecuado es que el producto a consumir haya demostrado sus efectos en un estudio doble ciego, aleatorio y con placebo. También suele ser recomendable que no contenga más de dos cepas diferentes de bacterias, ya que de lo contrario se reduciría el número de organismos de cada tipo que alcanza la zona diana.

Al mismo tiempo, se aconseja que el producto, como mínimo, contenga 108 bacterias o unidades formadoras de colonias.

Por otra parte, es importante la forma farmacéutica bajo la cual se presenta. Lo óptimo es adquirir un suplemento en cápsulas, ya que estas son capaces de resistir los ácidos estomacales y evitar la muerte de las bacterias en este lugar.

En el caso de utilizar un producto en polvo, puede ser recomendable consumirlo junto con un fármaco de tipo antiácido, para modular el pH estomacal. En este caso también se aconseja ingerirlo tras las comidas, ya que las proteínas y los lípidos pueden tamponar los ácidos gástricos.

Al mismo tiempo, puede valorarse también la adición de un prebiótico que consiga estimular el crecimiento de las bacterias incluidas en el producto. Los prebióticos no son más que fibras solubles fermentables.

Estos sirven de sustrato energético para muchos microorganismos y generan ácidos grasos de cadena corta con capacidad antiinflamatoria, muy beneficiosos para el organismo.

Alimentos fermentados como fuente de psicobióticos

Además de un suplemento, es posible introducir en la dieta alimentos fermentados que contienen bacterias con capacidades psicobióticas en su interior. Es el caso de los lácteos como el yogur o el kéfir.

Este tipo de productos cuentan con microorganismos del género Lactobacillus que han demostrado ser capaces de generar un efecto positivo en la salud del sistema nervioso central.

Así, se aconseja el consumo regular de dichos alimentos, siempre en el contexto de una dieta variada y equilibrada. Además, es importante asegurar el consumo de fibra soluble. Esto puede garantizarse mediante la inclusión de frutas en la pauta dietética, y de cereales como la avena.

De hecho, los beta glucanos contenidos en este último alimento pueden ejercer un efecto modulador beneficioso sobre la microbiota, tal y como apunta una investigación publicada en la revista The Journal of Nutritional Biochemistry.

Los psicobióticos pueden encontrarse en algunos alimentos, como el yogur.
El yogur es una excelente fuente de psicobióticos, además de tener otros beneficios para la salud.

Los peligros de los psicobióticos

A pesar de sus efectos beneficiosos, existe una serie de circunstancias en las que no se deberían administrar psicobióticos, ya que estos podrían generar resultados adversos. Hablamos del caso de las personas inmunodeprimidas.

Estos individuos pueden llegar a desarrollar un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino, situación que se debe evitar por resultar negativa para la salud.

Incluso en las personas que sufren disbiosis, podría ser necesario evitar este tipo de bacterias, siendo más cuidadosos en la elección de las cepas para revertir dicho proceso. Todo ello en conjunción con un protocolo dietético que limite, durante un cierto tiempo, el aporte de fibra.

Así se pueden destruir los microorganismos perjudiciales que causan problemas e incrementar la población de aquellos que consiguen ejercer beneficios sobre la salud.

Sea como fuere, antes de iniciar un tratamiento con probióticos o con psicobióticos siempre resulta adecuado visitar a un especialista. Este podrá recomendarnos la forma más adecuada de llevar a cabo esta tarea, así como el producto indicado para cada una de las necesidades individuales establecidas.

La importancia de evitar los tóxicos

A parte de incluir psicobióticos en la dieta, es importante realizar otras modificaciones para mejorar la salud mental y reducir el riesgo de desarrollar patologías neurodegenerativas a medio plazo.

Un ejemplo de ellos es evitar el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol. Las bebidas que contienen dicho elemento generan un impacto negativo a nivel cognitivo, no solo de forma transitoria, sino que inducen lesiones permanentes.

De este modo, el consumo de bebidas alcohólicas se asocia con un mayor riesgo de depresión y de sufrir ansiedad, así como con una menor destreza intelectual con el paso de los años. De forma paralela, también se consideran un factor de riesgo para el desarrollo de otras patologías complejas relacionadas con el cerebro o con otros órganos vitales.

Es importante evitar ciertos elementos que pueden estar presentes en la dieta diaria y que generan un efecto nocivo sobre el organismo. El aluminio presente en algunos envoltorios, por ejemplo, podría incrementar el riesgo de sufrir alzhéimer a largo plazo.

También el mercurio, introducido en el organismo a través de algunos pescados de gran tamaño como el tiburón, podría acumularse en el tejido adiposo provocando problemas de tipo cognitivo.

Incluso algunos aditivos alimentarios podrían generar esta clase de efectos, por lo que siempre se recomienda el consumo de alimentos frescos. Es importante, en la medida de lo posible, evitar la ingesta de productos ultraprocesados de tipo industrial.

Estos contienen nutrientes, como los ácidos grasos trans y los azúcares, que pueden inducir cambios negativos en la microbiota. A partir de aquí se aumenta la permeabilidad y el número de compuestos beta amiloides que alcanzan el líquido cefalorraquídeo.

Psicobióticos, una nueva forma de tratamiento

Como has podido comprobar, los psicobióticos suponen una forma novedosa de prevenir y tratar muchos problemas relacionados con el sistema nervioso central. En este sentido, es preciso garantizar la presencia de alimentos fermentados en la dieta. También es posible también introducir un suplemento para incrementar la presencia de dichas bacterias.

De todos modos, lo más recomendable resulta siempre acudir a un especialista para obtener un consejo preciso acerca del tipo de producto que se debe adquirir.

Ten en cuenta que todos estos elementos deben introducirse en el contexto de una dieta saludable y equilibrada. De lo contrario no conseguirán ejercer un efecto positivo sobre el organismo.

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Graduado en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Santiago de Compostela, con un postgrado en Condicionantes Genéticos, Ambientales y Nutricionales del Desarrollo y el Crecimiento y un curso de Experto Universitario en Nutrición Deportiva por la UNIR.
Actualmente, trabaja como nutricionista en una clínica y en el Real Club Deportivo de La Coruña S.A.D.