¿Por qué es importante el color de los alimentos?

Te vamos a comentar cuál es la importancia del color en los alimentos y qué tipo de información nos ofrece esta característica organoléptica de una forma rápida.
¿Por qué es importante el color de los alimentos?
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez.

Última actualización: 13 mayo, 2022

El color de los alimentos podría darnos una información importante acerca del estado de los mismos y de su composición a nivel nutricional. Al fin y al cabo, muchas características organolépticas son reflejo o consecuencia de los elementos que conforman los comestibles, siendo muchos de ellos necesarios para mantener un buen estado de salud.

Como ya sabrás, una de las pautas clave de la dieta saludable es la variedad. Conviene plantear el consumo de alimentos muy diversos, o de diferentes grupos, pero también de distinto color. De este modo se reduce significativamente el riesgo de experimentar un déficit nutricional que pueda condicionar negativamente el funcionamiento del organismo.

Los alimentos con colores fuertes suelen contener muchos antioxidantes

Por lo general, las verduras suelen presentar colores fuertes y llamativos. Esto ofrece mucha información acerca de los elementos que concentran en su interior. Por ejemplo, aquellas que cuentan con un tono anaranjado, amarillo o rojo suelen aportar vitamina A. Hablamos de una sustancia que puede proteger la salud visual a medio plazo y que consigue estimular la síntesis de colágeno, la proteína más abundante en el organismo.

Por su parte, los vegetales de hoja verde con color intenso suelen contener vitamina C y otros antioxidantes en su interior. Entre otras cosas, este micronutriente consigue incrementar la eficiencia del sistema inmunitario. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista Nutrients. Reduce la incidencia de las patologías infecciosas y mejora el manejo sintomatológico en caso de contraerlas.

Los antioxidantes presentes en este tipo de alimentos también son determinantes para mantener un buen estado de salud.

Se encargan sobre todo de neutralizar la formación de los radicales libres y su posterior acumulación en los tejidos del organismo, lo que genera protección frente al desarrollo de patologías complejas. De acuerdo con un estudio publicado en European Journal of Medicinal Chemistry, modulan también el estado inflamatorio.

Hay que tener cuidado con un consumo de antioxidantes en exceso. Tanto la inflamación como la oxidación son procesos necesarios de cara a mantener la homeostasis en el medio interno. No conviene que se promocionen demasiado, pero tampoco es positivo anularlos por completo. Lo ideal es conseguir alcanzar una situación de armonía.

El color de los alimentos puede aportar información sobre la frescura

El color de los alimentos habla de su calidad
Además del color pálido y evidentemente deteriorado de algunas piezas alimenticias, el olor también puede orientar sobre su calidad.

Otro punto a tener en cuenta sobre el color de los alimentos es que esta característica puede ofrecer información acerca del estado higiénico de los mismos. Por ejemplo, cuando la carne entra en contacto con el oxígeno, se produce un cambio significativo en su color debido a la degradación de la hemoglobina. Esto no se considera peligroso para la salud, aunque sí se relaciona con una menor frescura.

Por otra parte, otras variaciones más significativas sí podrían estar muy asociadas con la salubridad de los comestibles. En el caso de detectar cambios significativos en el olor, habría que tener cierta precaución, ya que se podrían haber desarrollado microorganismos que se consideren patógenos. Su ingestión puede conllevar problemas graves para el organismo o para el sistema digestivo.

Muchas veces, para enmascarar los problemas a nivel de frescura o para mejorar el aspecto de los alimentos, se añaden unas sustancias químicas conocidas como colorantes. No tienen por qué ser malas para el cuerpo en un principio, aunque no todas cuentan con un elevado perfil de seguridad a medio plazo. Incluso podrían ser capaces de desarrollar alergias.

Es recomendable priorizar en la pauta la presencia de los alimentos frescos frente a la de los ultraprocesados industriales. Los primeros no suelen concentrar en su interior elementos que han demostrado ser nocivos como los azúcares simples o las grasas trans. También son carentes en aditivos, cuyos efectos sobre la salud a medio plazo no están del todo claros.

Para plantear una dieta saludable se podría programar una proporción de 9 a 1 entre alimentos frescos y procesados. El 90 % de los comestibles incluidos en la pauta han de ser del primer grupo.

Eso sí, es cierto que algunos productos que han sufrido manipulaciones industriales cuentan con una calidad y un perfil de seguridad elevados, como es el caso de las legumbres en conserva.

El color y su relación con el apetito

En la naturaleza todo está relacionado. El color de los alimentos cuenta también con funciones más allá de indicar si el producto está en buen estado, o de dar una idea de los nutrientes que concentra en su interior. Podría ser capaz de estimular la sensación de apetito, igual que otras características como el olor o incluso el sabor. Esto es algo que la industria tiene muy claro y utiliza a su favor.

De hecho, la mayor parte de los alimentos frescos que los comercios colocan a disposición del consumidor cuentan con una presentación muy cuidada. Los colores suelen ser llamativos, aunque para ello se tenga que hacer uso de ciertos mecanismos o de aditivos artificiales. Son frecuentes, por ejemplo, las ceras en las frutas, para lograr que se mantengan relucientes.

Cuando encontramos algún vegetal en la naturaleza, en su medio natural, podemos observar que no tiene tan buen aspecto como los que se nos ofrecen en los supermercados. Sin embargo, es posible que si se cultivó de manera artesanal y tradicional cuente con un sabor mucho más puro e intenso.

La mala noticia es que la mayor parte de la población ya se ha acostumbrado a las características organolépticas de los vegetales procedentes de los cultivos extensivos en masa.

Siguiendo con este tema de la saciedad, cabe destacar que es fundamental controlar el apetito para mantener un buen estado de salud. De este modo se podrá plantear una dieta ligeramente hipocalórica, consiguiendo que genere suficiente adherencia a medio plazo. Existen ciertas estrategias que cuentan con evidencias de cara a estimular dicha saciedad, como la inclusión en la pauta de comestibles con alto contenido en fibra.

Principales colores que nos podemos encontrar en los alimentos

Para terminar vamos a hacer un repaso de los principales colores que nos podemos encontrar en los alimentos frescos, así como de su significado a nivel nutricional. Hay que destacar que nos estamos refiriendo a productos que apenas han sido manipulados por la industria y que, por lo tanto, no concentran aditivos en su interior.

Rojo

Se trata de un color que suele estimular el apetito y que se relaciona con un aumento de la presión arterial. Los alimentos que lo presentan suelen aportar energía por medio de los diversos macronutrientes.

Es propio de las carnes, aunque también de algunas frutas. Dentro de este último grupo podemos destacar las fresas o el tomate, ambos elementos con gran concentración de antioxidantes.

Naranja

Los vegetales que presentan color naranja suelen concentrar en su interior vitamina A, pero también una dosis significativa de vitamina C y de otros fitoquímicos. Son elementos que han demostrado ser muy importantes para prevenir el envejecimiento y la aparición de los signos de la edad.

Azul

En la naturaleza, el azul se relaciona con una sensación de calma. Son pocos los alimentos que presentan esta tonalidad. Se considera también una característica organoléptica que podría generar una supresión del apetito.

Por ejemplo, podemos mencionar a los arándanos. Estas frutas consiguen reducir la incidencia de los problemas de tipo neurodegenerativo, según un estudio publicado en Biomolecules.

Amarillo

El amarillo cuenta con la capacidad de llamar poderosamente la atención. Normalmente es un color que se asocia con la luz solar y con las flores. Aparece en muchos vegetales y denota una concentración elevada de compuestos antioxidantes. Suele estimular también las ganas de comer.

Verde

El color de los alimentos habla de su composición
Uno de los colores que se pueden encontrar más fácilmente en la naturaleza es el verde, ampliamente presente en las verduras y los vegetales.

Normalmente se asocia el verde a la vida saludable. Por este motivo muchas dietas se basan en la bebida de zumos y batidos con este color para estimular la inmunidad y los procesos de protección frente al desarrollo de patologías complejas.

Si bien es cierto que estos planteamientos no cuentan con las evidencias científicas necesarias, es crucial asegurar un aporte continuado de vegetales con color verde intenso en la pauta.

Gris

Los alimentos de color gris son escasos y poco apetitosos. Normalmente este color hace que las personas sientan un cierto rechazo respecto a la comida, por lo que no resulta frecuente encontrar productos en la naturaleza con esta característica organoléptica. Cuando se oxidan, algunas frutas o carnes pueden llegar a presentar dicha tonalidad.

Los colores de los alimentos son importantes y aportan información trascendental

Por medio de los colores de los alimentos podemos extraer cierta información sobre las propiedades nutricionales de los mismos. Lo cierto es que a la hora de plantear una dieta saludable conviene asegurar el equilibrio a nivel energético y el hecho de que aparezcan de manera regular comestibles con tonalidades diferentes, para así evitar déficits de nutrientes esenciales.

Para terminar, recuerda que el buen funcionamiento del organismo no solo está influido por la composición de la alimentación. Hay que promocionar otros hábitos como la práctica regular de ejercicio físico, poniendo sobre todo el foco en el trabajo de fuerza. De la misma manera, será clave descansar bien cada noche, asegurando al menos 7 u 8 horas de sueño de buena calidad.

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