Higiene dental: 8 mitos comunes sobre el cuidado de los dientes

Algunos mitos y creencias sobre la higiene dental pueden comprometer la salud oral. ¿Está tu boca en riesgo? Descúbrelo aquí.
Higiene dental: 8 mitos comunes sobre el cuidado de los dientes
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa.

Última actualización: 18 agosto, 2023

La salud bucodental depende, en gran medida, del cuidado y la atención que se le preste a la boca. Pero existen algunos mitos sobre la higiene dental que generan confusión y entorpecen las buenas prácticas.

En muchas ocasiones, los problemas de higiene oral no se deben a la falta de la misma. Son las prácticas equivocadas que se repiten día a día, creyendo que son correctas, las que pueden perjudicar los dientes y las encías. Veamos algunos mitos frecuentes sobre el cuidado de los dientes.

1. Los cepillos más duros limpian mejor

Muchas personas piensan que, cuanto más duras son las cerdas del cepillo de dientes, mayor es la eficacia en la limpieza. Pero este es uno de los mitos populares de la higiene dental que, lejos de beneficiar la salud, pueden dañar la dentadura.

Como lo afirma una revisión bibliográfica publicada en World Journal of Dentistry, las cerdas duras producen un mayor desgaste en el esmalte de los dientes en comparación con los cepillos suaves y medios. Esta pérdida de tejido duro, conocida como abrasión dental, aumenta el riesgo de sufrir caries y sensibilidad dental.

Usar un cepillo de dientes de cerdas suaves representa una opción más segura para cuidar las estructuras orales. Estas causan menos desgaste abrasivo, aun si se aumenta la fuerza del cepillado.

2. Hay que cepillarse los dientes con fuerza

En concordancia con el supuesto anterior, muchos pacientes creen que, si hacen el cepillado con mucha fuerza, limpian mejor los dientes. Un estudio publicado en International Journal of Dental Hygiene explica que las personas tienden a aplicar una mayor fuerza de cepillado para compensar el tiempo de higiene más corto o para obtener un mejor efecto de limpieza o blanqueamiento.

Aplicar mucha fuerza en el cepillado dental también desgasta el tejido duro de los dientes y traumatiza las encías. Asimismo, los movimientos enérgicos no consiguen eliminar la placa bacteriana con eficacia. Estas acciones repetitivas generan pérdida de esmalte, retracción de las encías y el acúmulo de bacterias y sarro en la boca.

El cepillado dental debe realizarse a conciencia, con movimientos precisos, controlados y suaves. De esta manera, es posible limpiar de manera correcta y ordenada cada sector de la boca, sin lesionar sus estructuras.

3. Cepillarse una vez al día es suficiente

Este es otro de los mitos sobre la higiene dental que puede traer inconvenientes en la salud oral. La Asociación Dental Americana (ADA) recomienda cepillarse los dientes al menos dos veces al día, durante dos minutos, con una pasta dental con flúor.

Una frecuencia menor no es suficiente para eliminar la placa bacteriana que se forma a lo largo del día. Con 2 o 3 cepillados diarios es posible desorganizar los depósitos de residuos sobre las estructuras orales y evitar su acumulación. Con esto se previenen las caries, la formación de sarro y las enfermedades de las encías.

Un estudio que analizó la frecuencia de cepillado dental y revisiones odontológicas en niños y adolescentes con y sin discapacidad encontró que la muy poca frecuencia de cepillado de dientes (menos de dos veces al día) se asociaba a la aparición de dolor de muelas en los participantes.

Además, la duración de cada cepillado también es importante, siendo óptima la limpieza durante más de 2 minutos. Un estudio publicado en Special Care in Dentistry expone que el riesgo de sangrado de las encías aumenta con una baja frecuencia y una duración corta del cepillado de dientes. Para prevenir la enfermedad periodontal y sus consecuencias en la salud, los autores recomiendan limpiar la boca tres veces al día, durante 4 minutos.



4. El cepillado limpia todas las superficies dentarias

Una técnica de cepillado correcta es aquella que alcanza las superficies externas, internas y oclusales de todas piezas dentarias de la boca. A pesar de que se realicen los movimientos precisos y adecuados, las cerdas del cepillo no logran acceder a las zonas interdentales, es decir, a las caras donde los dientes contactan entre sí.

Según un artículo publicado en Dentistry Journal, el cepillado de dientes, por sí solo, puede eliminar hasta el 60 % de la placa total en cada episodio. Para realizar una higiene dental completa y encargarse del 40 % restante, es necesario recurrir a otros instrumentos y métodos de limpieza.

El hilo dental, los cepillos interdentales y los irrigadores son herramientas útiles para eliminar la placa bacteriana que se acumula entre los dientes. Por su parte, los raspadores de lengua ayudan a eliminar las bacterias que se acumulan en la superficie lingual. Los enjuagues orales complementan la higiene eliminando los residuos sueltos en toda la boca.



5. Masticar chicles sin azúcar reemplaza el cepillado dental

Otro de los mitos sobre la higiene dental que pudiste haber oído es que masticar un chicle sin azúcar después de comer reemplaza el cepillado. Si bien esta práctica puede resultar beneficiosa en algunas situaciones, no sustituye la higiene con el cepillo.

La ADA afirma que masticar chicles sin azúcar por 20 minutos es una medida de prevención contra la caries dental. Esta práctica estimula la producción de saliva en la boca, favorece la autolimpieza de las piezas dentarias y neutraliza los ácidos que producen las bacterias, disminuyendo así el riesgo de la enfermedad.

Mascar un chicle sin azúcar puede ser cómodo para cuidar la dentadura luego de una comida y refrescar el aliento cuando no llevas un cepillo encima. Un artículo del libro Human Teeth – From Function to Esthetics aclara que la goma de mascar se puede utilizar como auxiliar del cepillado dental o cuando dicho método es imposible de realizar, por ejemplo, cuando estamos al aire libre.

De todos modos, aunque se trate de una práctica beneficiosa, no sustituye el cepillado de dientes. Las cerdas del cepillado y el hilo dental deben seguir encargándose de desordenar y eliminar la placa bacteriana de las superficies dentales.

6. Si se utiliza enjuague bucal, no es necesario cepillar los dientes

Del mismo modo que con los chicles sin azúcar, es habitual escuchar que el uso de enjuagues bucales sustituye el cepillado bucal. Sin embargo, este es otro de los mitos falsos sobre la higiene dental.

Los colutorios son sustancias que aportan beneficios extras a la higiene de la boca. Estos líquidos arrastran residuos sueltos en la cavidad bucal, mejoran el aliento, disminuyen la cantidad de microorganismos y aportan flúor para prevenir las caries. Además, algunos poseen ingredientes especiales con fines específicos como prevenir la placa y el sarro, reforzar el esmalte o aclarar los dientes.

Como lo explica un artículo de Journal of Advanced Medical and Dental Sciences Research, « los enjuagues bucales son un complemento de cepillarse los dientes y usar hilo dental y no puede considerarse como sustituto». Su empleo ayuda a prevenir varios problemas orales y es recomendable que sean indicados de manera específica por un dentista.

7. El sangrado de las encías durante el cepillado es normal

Las encías sanas no sangran, aun cuando se las cepilla. La presencia de sangrado gingival es un signo de que algo no está bien con este tejido y es preciso prestarle atención.

Si las encías sangran durante el cepillado suele deberse a la inflamación gingival. La misma, en general, está asociada a una inadecuada higiene bucodental. Como detalla un artículo de StatPearls, se produce por la presencia de placa bacteriana y sarro.

Uno de los primeros síntomas de la gingivitis es el sangrado de las encías. Si este padecimiento no se trata de manera oportuna, puede evolucionar a una periodontitis, un cuadro más grave que puede provocar la pérdida de dientes y repercusiones en la salud general. Buscar atención odontológica y enfatizar la higiene oral son las medidas inmediatas a tomar para revertir esta situación a tiempo.

8. Algunos remedios caseros mejoran la higiene dental

En Internet es habitual encontrar remedios caseros y métodos domésticos que prometen mejorar la apariencia de los dientes e, incluso, aclararlos. El uso de bicarbonato, frutas ácidas, vinagres o carbón activado son algunas de las alternativas populares para lucir una sonrisa más bonita.

Estas prácticas pueden resultar perjudiciales para la salud bucodental. Las sustancias ácidas y abrasivas, en realidad, irritan las encías y eliminan y dañan el esmalte dental. La pérdida de este tejido es irreversible y puede ocasionar dientes más oscuros, sensibilidad dental y aumentar el riesgo de caries.

Un estudio publicado en Brazilian Dental Journal analizó la eficacia blanqueadora de productos naturales populares como cúrcuma, cáscara de plátano y carbón activado sobre el esmalte dental. La conclusión fue que no logran cumplir su cometido, y algunos afectan la microdureza y la rugosidad de la superficie dental.

La palabra del dentista

La información errónea o confusa puede resultar perjudicial para la salud. Por el contrario, conocer y tener en claro qué se debe hacer y qué evitar nos ayuda a tomar mejores decisiones para cuidar el cuerpo.

A la hora de ocuparte de la boca, lo más recomendable es que bases tus cuidados en los consejos que te aporte un odontólogo de confianza. El profesional te indicará las prácticas y los productos más adecuados para las necesidades específicas de la boca.

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