Diferencias entre la vitamina D2 y la vitamina D3

Te vamos a enseñar cuáles son las principales diferencias entre la vitamina D2 y la D3 y por qué deberías asegurar la presencia de ambas en el organismo para mejorar la salud.
Diferencias entre la vitamina D2 y la vitamina D3
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez.

Última actualización: 05 noviembre, 2021

La vitamina D es un nutriente que se puede encontrar bajo diferentes configuraciones en el organismo o en la naturaleza. Es indispensable para alcanzar un correcto estado de salud, ya que el déficit se relaciona con alteraciones a nivel inflamatorio y con un mayor riesgo de desarrollar patologías complejas. En concreto, te vamos a enseñar la diferencia entre dos de sus formas más habituales, la vitamina D2 y la D3.

Lo primero que has de tener claro es que al menos el 50 % de la población no consigue cubrir los requerimientos diarios del nutriente, por lo que presenta un nivel inadecuado en el organismo. Para evitar tal situación, habría que optimizar la dieta e incrementar la exposición a la luz solar. Asimismo, puede llegar a ser precisa la inclusión de suplementos en la pauta, llegado el caso.

Vitamina D2

La vitamina D2 es un nutriente que procede de alimentos fundamentalmente vegetales. Los ejemplos más típicos son los champiñones o los hongos. Estos cuentan con una concentración relativamente baja en la sustancia, por lo que resulta difícil alcanzar las dosis diarias recomendadas a través de dichos comestibles. Eso sí, una vez que se ingiere la vitamina D2 se transforma en tipo D rápidamente en el organismo.

Desde el punto de vista técnico, este nutriente se conoce como ergocalciferol. Cuenta con un carácter hidrosoluble y también se puede presentar en ciertas levaduras. Incluso los suplementos de vitamina suelen contener esta forma activa. Han demostrado ser capaces de prevenir el desarrollo de ciertas patologías o de reducir su severidad, sobre todo cuando la exposición al sol es insuficiente. Así lo afirma un estudio publicado en Journal of Infection and Public Health.

Vitamina D3

La vitamina D puede obtenerse por la exposición solar
Uno de los beneficios de la exposición al sol es la síntesis endógena de vitamina D, pero usar protector de forma regular también es importante para evitar patologías cutáneas.

La vitamina D3 es la que el organismo sintetiza a partir de la radiación. Se considera un nutriente de mayor calidad que la versión presente en los alimentos. Puede almacenarse en el tejido adiposo del organismo, por lo que es importante tomar el sol durante el verano para evitar déficits de la vitamina en el invierno.

Hay que tener en cuenta que mantener los niveles bajos de vitamina D en el organismo constituye un factor de riesgo para la aparición de enfermedades, como las de tipo cardiovascular. De acuerdo con una investigación publicada en In Vivo, este marcador en sangre se puede utilizar como predictor. Incluso se debate en la actualidad la necesidad de revisar al alza las dosis óptimas de la vitamina en el organismo.

Es importante destacar que no se puede sintetizar vitamina D de manera endógena bajo cualquier circunstancia. Por ejemplo, las cremas solares suelen bloquear la radiación que estimula la producción de la sustancia, conocida como colecalciferol. En este caso, se podría comprometer los niveles de la misma en el cuerpo, lo que resultaría negativo para la salud.

La tasa de producción tampoco es idéntica en las diferentes estaciones del año. La posición de la Tierra respecto al Sol influye de manera determinante. Por ello, es el verano el mejor momento para asegurar una síntesis óptima de la sustancia. Asimismo, hay que destacar que la vitamina D3 también se puede administrar por medio de suplementos, siendo mucho más eficaz para incrementar la concentración en sangre que la de tipo D2.

Toxicidad de la vitamina D

Es cierto que una dosis excesivamente alta de vitamina D2 o D3 podría resultar tóxica para el organismo. Sin embargo, esta situación es difícil de alcanzar. La concentración del nutriente en los alimentos es suficientemente bajo para evitar que se genere dicho escenario, incluso en el contexto de una dieta poco variada. Por medio de la exposición a la luz solar tampoco es posible experimentar una sobredosis.

Ahora bien, es cierto que el consumo indiscriminado de suplementos de vitamina D, en cualquiera de sus formas, podría provocar un exceso del nutriente en el suero. En este caso los síntomas más típicos serán la confusión, el dolor abdominal, los vómitos y una mayor concentración de calcio en la sangre. Así lo confirma un estudio publicado en la revista Frontiers in Endocrinology.

Aun así, hablamos de una situación muy poco frecuente. Lo más habitual respecto a la vitamina D es sufrir un déficit, no un exceso. De hecho, este se considera un problema grave de salud pública, responsable de una gran cantidad de muertes al año alrededor del mundo. Es importante ponerle remedio por medio de los buenos hábitos dietéticos y de vida.

Vitamina D y relación con el cáncer

Es importante destacar que la vitamina D es un nutriente que se relaciona de manera estrecha con el cáncer en cualquiera de sus formas. Mantener los niveles adecuados de la sustancia en el organismo, o incluso la suplementación, podrían ayudar a incrementar la supervivencia a la patología. Se pueden hasta mejorar los resultados de la quimio, según una investigación publicada en la revista The Journal of Steroid Biochemistry and Molecular Biology

De hecho, es posible encontrar algunos ensayos que demuestran que los pacientes de patologías tumorales que se exponen de manera frecuente a la luz solar cuentan con mayores posibilidades de sobrevivir a la misma. En este sentido, se valora la inclusión de forma sistemática de un suplemento de vitamina D como método de prevención y de ayuda para evitar la progresión del tumor.

Aun así, hay ciertas discordancias al respecto. La intervención de carácter dietética en los pacientes con cáncer está todavía muy verde, falta mucho por desarrollar. Las indicaciones que se han dado hasta la fecha son escasas y no muy consistentes. En la actualidad se empieza a prestar mayor atención a este campo, viendo los resultados de los estudios publicados.

No solo es importante maximizar los niveles de vitamina D en el organismo, sino que otros muchos elementos esenciales pueden marcar el devenir de la patología. Por ejemplo, la vitamina C puede ejercer un importante efecto antioxidante que neutralice la formación de los radicales libres. También el selenio.

Otros alimentos con vitamina D

Hemos hablado de que la vitamina D2 se encuentra fundamentalmente en los alimentos de origen vegetal, como hongos y levaduras. Sin embargo, hay ciertos comestibles de procedencia animal que cuentan con este nutriente en su interior, aunque bajo una forma distinta. Son sobre todo los huevos, los pescados azules y los lácteos.

Todos ellos están considerados como saludables y se recomiendan en el contexto de una dieta equilibrada y variada. Por otra parte, pueden aportar una cantidad significativa de proteínas de alto valor biológico. Estos elementos contribuyen a mantener el músculo activo y funcional, evitando patologías crónicas relacionadas con la masa magra, como la sarcopenia.

Por otra parte, hay que destacar que uno de los grandes aliados de la vitamina D para mejorar la prevención de las enfermedades es el ejercicio físico. Resulta importante mantenerse activos, priorizando sobre todo el trabajo de fuerza. De este modo se garantizará un estado de equilibrio en el medio interno, beneficioso para la salud a medio plazo.

Tal y como afirma una investigación publicada en la revista BMJ, pérdidas en la fuerza del agarre se relacionan con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa. También el catabolismo de la masa magra se considera como un mal marcador de las patologías crónicas y complejas. No se debe pensar que por el hecho de cumplir años se experimentará una reducción de la capacidad muscular, ya que esto no tiene por qué ser así si se practica ejercicio.

En esta línea, conviene recordar que un déficit de vitamina D en el organismo puede ser uno de los causantes de la reducción de la fuerza muscular, tal y como sugieren las evidencias actuales. Por ello habrá siempre que garantizar el planteamiento de una dieta variada y la exposición a luz solar. Incluso se puede valorar la suplementación con el nutriente, pero para ello es mejor consultar primero con el especialista en nutrición.

¿Cómo detectar un déficit de vitamina D?

La vitamina D y sus orígenes
La falta de exposición a la luz solar, algo característico de ciertas regiones o personas, podría derivar en un déficit de vitamina D.

Hemos comentado que el déficit de vitamina D se relaciona con un peor estado de salud. Ahora bien, habrá que estar atentos a los posibles síntomas para prevenir esta situación de forma temprana y para ponerle un remedio eficiente. En primer lugar, se puede sospechar de la deficiencia del nutriente cuando la exposición a la luz solar durante el año no es adecuada, bien por el tipo de vida planteada o a causa de las condiciones climatológicas.

En muchos países, sobre todo en los situados al norte, no existe el suficiente número de horas de luz en muchas épocas para conseguir una producción óptima del nutriente en el interior del organismo. Aquí lo mejor sería optar por la suplementación de forma sistemática, aunque normalmente cuenta con mayor calidad la vitamina D que se sintetiza de forma endógena.

Por otra parte, síntomas como la debilidad, el cansancio, los mareos o la falta de fuerza pueden indicar que los niveles del nutriente en el organismo no son los adecuados. Según un estudio publicado en la revista Reviews in Endocrine & Metabolic Disorders, tal situación podría incrementar el riesgo de desarrollar problemas de tipo metabólico, ya que también la actividad física se verá condicionada.

Vitamina D2 y vitamina D3: dos formas del mismo nutriente

Como has podido comprobar, la vitamina D2 y la vitamina D3 se diferencian en su estructura química, en su procedencia y en los efectos sobre los niveles de vitamina D como tal en sangre. Ahora bien, es preciso asegurar la ingesta o síntesis de dicho elemento para conseguir alcanzar un buen estado de salud a medio plazo.

Recuerda que no solo la dieta importa a la hora de prevenir enfermedades. También marcará la diferencia el hecho de promocionar otros buenos hábitos de vida, como es la práctica regular de ejercicio físico. La exposición a la luz solar es clave. No obstante, habrá que seguir un principio de progresión para evitar quemaduras que puedan poner en riesgo la piel.

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