La docena sucia en los TCA

Las distorsiones cognitivas son una idea central en muchos trastornos alimentarios y corporales. Hoy te hablamos de una en particular: la docena sucia en los TCA.
La docena sucia en los TCA
Laura Ruiz Mitjana

Revisado y aprobado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana.

Última actualización: 05 agosto, 2022

Las distorsiones cognitivas y la insatisfacción son un problema central en los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Ambas las encontramos en la anorexia, la bulimia, el trastorno alimentario compulsivo y otros más. También las encontramos en los trastornos dismórficos corporales, como por ejemplo la vigorexia. Hoy te enseñamos qué es la docena sucia en los TCA.

El término docena sucia en los TCA se ha hecho popular los últimos años, en parte por las campañas de concienciación y el mayor conocimiento que se tiene hacia estos trastornos. Sin embargo, aún existen malentendidos sobre ello; ya que a menudo no se dimensiona cómo la imagen corporal, las distorsiones cognitivas y los trastornos alimentarios y corporales están relacionados.

¿Qué es la imagen corporal y por qué es importante?

Antes de revisar qué es la docena sucia en los TCA, resulta conveniente analizar en primer lugar qué es la imagen corporal y cómo se construye. La imagen corporal es un constructo muy complejo. Alude a la imagen subjetiva que una persona tiene en relación con el propio cuerpo. Incluye los pensamientos, los sentimientos, los comportamientos y las evaluaciones que hace alguien en relación con su cuerpo.

Muchas veces la imagen corporal no coincide con el cuerpo objetivo que tiene una persona, ya que puede asimilarse una idea mayor o menor de este. Las percepciones erróneas del cuerpo real son un problema común en la población general, y afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes. Como es de esperar casi siempre se traduce en negativo, lo que repercute física y psicológicamente a la persona.

Entre muchas otras cosas, la imagen corporal negativa tiene un impacto directo en el estado de ánimo, la autoestima, la manera de relacionarse con los demás, la conducta alimentaria, el funcionamiento ocupacional, el funcionamiento social, la manera de vestirse e incluso de interpretar la realidad en general. A menudo el desencadenante lo encontramos en lo que se conocen como distorsiones cognitivas.

La imagen corporal que tiene alguien es parte de su identidad personal. Es por esta razón que la identidad se moldea con base en la imagen que se tenga, allí radica el impacto que tiene en la manera en que se piensa o se comporta una persona.

La distorsión de la imagen corporal se puede enfocar en solo un área o en todo el cuerpo. Factores externos (el cine, la publicidad) e internos (comparación con los demás, inseguridades) median en su construcción.

¿Qué es la docena sucia en los TCA?

En términos muy simples, las distorsiones cognitivas aluden a errores al momento de interpretar o procesar la realidad. Tiene en cuenta factores socioculturales, psicológicos y neurológicos. Operan como un filtro que tergiversa la realidad, la moldea o que solo deja pasar una parte de esta y contiene otras.

Los expertos señalan que los sesgos al momento de interpretar la realidad tiene en cuenta tres variables: el cognitivo (pensamientos y creencias), el perceptivo (evaluación del propio cuerpo) y el afectivo (sentimientos de satisfacción e insatisfacción). Estos tres componentes se unen para crear una distorsión en la forma, el tamaño y la belleza del cuerpo.

Se ha encontrado una relación entre la fusión pensamiento-forma y los trastornos alimentarios. Esto es, asimilar la representación mental que se tiene con la realidad. Esto sucede durante las distorsiones cognitivas, algo que se logra de manera progresiva. Veamos en este sentido qué es la docena sucia en los TCA.

1. La bella o la bestia

La docena sucia en los TCA con frecuencia inicia en un enfrentamiento dual: belleza vs. fealdad. Quien no se percibe como bello asimila inmediatamente que es feo, no hay un punto medio o mayores objeciones. También aplica para el peso y otras cualidades: quien no está delgado entonces está gordo; quien no es inteligente asume así que es un completo ignorante.

La bella y la bestia se refiere a interpretar la realidad en sus polos más extremos, sin tener en cuenta los posibles matices que hay en el camino. De pronto la realidad solo es en blanco y negro, y cuando no se forma parte de un bando inmediatamente se pasa a formar parte del otro. Este es el punto de partida de otras distorsiones de la docena sucia en los trastornos del comportamiento alimentario (TCA).

2. El ideal irreal

La docena sucia en los TCA y la ansiedad
Los pensamientos negativos recurrentes pueden llevar a los/las pacientes a encerrarse cada vez más en su mundo interior.

Lo anterior lleva irremediablemente a localizar un ideal, un modelo que sirva de base para agruparse en un equipo u otro. La mayor parte del tiempo se hace teniendo como referencia una idea irreal de belleza, una que se mueve por los lindes de la perfección. Las revistas de moda, las publicaciones en redes sociales, las películas, la publicidad y demás son una fuente para obtener dichos modelos.

El arquetipo que se asimila opera como una especie de árbitro para catalogarse a sí mismo como bella o como bestia. Esto es, dicho arquetipo será la bella; y hasta que no se logre ser como ella la persona estará destinada a ser la bestia. Por esta razón la persona asimila una serie de patrones alimentarios y de conducta que derivan en los trastornos ya conocidos.

3. La comparación injusta

En este punto la persona empezará a realizar continuas comparaciones con respecto a su ideal de belleza. Lo hará en relación con el o los modelos elegidos, aunque también con aquellas personas de su círculo que se acercan a él. La comparación siempre se hace en negativo y no en positivo. Es decir, la persona se compara siempre con otras que físicamente están mejor que ella (de acuerdo con su ideal de mejor).

4. La lupa

En línea con lo anterior, la persona utiliza como punto de comparación solo las características negativas o las imperfecciones que ha construido de su imagen corporal. Evalúa minuciosamente cada centímetro de su cuerpo, y lo hace siempre de forma negativa o peyorativa. Por supuesto, esto puede derivar en tergiversar aún más la imagen corporal.

5. La mente ciega

Lo anterior se complementa con otro fenómeno: la ausencia de receptividad hacia los cumplidos que hacen los demás. La persona no ve ni escucha atentamente las palabras positivas que su círculo íntimo tiene para con ella, y sin importar la naturaleza de estas siempre las traslada hacia el aspecto negativo de su ser que consume su mente.

La mente ciega de la docena sucia en los TCA también se traduce de otras formas: el rechazo a encontrar aspectos positivos de su cuerpo y a interpretar todas las conductas de los demás como una consecuencia de su imagen corporal. Por ejemplo, creer que no se tiene pareja por estar muy gordo o muy delgado o asimilar la amabilidad de los otros como condescendencia.

6. Mala interpretación de la mente

La distorsión cognitiva lleva al sujeto a pensar que los demás lo perciben de la forma en que él interpreta su imagen corporal. Esto es, si él se autopercibe como muy gordo o muy delgado (aunque no sea así) entonces los demás también hacen lo propio. Las miradas, los comentarios y las acciones de los demás se asimilan pensando que se juzga el prototipo de imagen corporal que se ha creado en la mente.

7. Fealdad radiante

Mencionamos que la insatisfacción con el cuerpo a menudo se concentra en un área en específico. Las piernas, los brazos, el abdomen y los glúteos son las más comunes. Sin embargo, casi siempre la aparente fealdad que se percibe en estas zonas se traslada a otras con el pasar del tiempo. Por ejemplo, la nariz, los ojos, el pelo, los dedos de las manos y demás.

8. El juego de la culpa

Todo lo anterior media para que la persona empiece a apostar por el juego de la culpa. Esta se manifiesta de dos formas: creer que todo lo que le sucede es una consecuencia de su imagen corporal (no conseguir un trabajo, tener pocos amigos y demás) y atribuirse a sí mismo la responsabilidad total de la imagen que se tiene. Esto incluso en variables que no puede controlar, como su altura, forma o tamaño de sus orejas, entre otras.

9. La predicción de las desgracias

La docena sucia en los TCA provoca malestar
Las personas con trastorno de la conducta alimentaria tienden a tener una visión negativa de la vida en general, inclusive para pensar en eventos futuros.

La persona afectada se adelanta a la consecuencia de los hechos. Esto es, asimila el desenlace de las cosas que le van a pasar, y lo hace siempre en negativo y partiendo sobre la base de su imagen corporal. Por ejemplo, cohibirse de invitar a alguien a salir porque está 100 % segura de que será rechazada por su físico. Se relaciona con las profecías autocumplidas.

10. La belleza limitadora

Otra de las manifestaciones de la docena sucia en los TCA es imponer condiciones a todo lo que se hace o se puede hacer. El sujeto restringe qué hace y qué no hace con base en una serie de parámetros. Por ejemplo, asistir a una fiesta solo después de perder 5 kilos o apuntarse al gimnasio solo después de bajar de peso. Si no logran cumplir con la condición impuesta, entonces deciden no materializar la acción.

11. El pensamiento de sentirse horrible

Cuando la distorsión alcanza cierto grado de trascendencia, el afectado consolida su pensamiento como una verdad absoluta. Antes podían existir dudas o esperanzas, ahora el ideal que ha construido sobre el cuerpo ha reemplazado a la realidad. Por tanto, asume un pensamiento de sentirse horrible en todo momento; uno que lo degrada y lo consume en todos los sentidos.

12. El reflejo del mal humor

Como no podría ser de otra manera, todas las variables anteriores se reflejan en su humor. El afectado está estresado, irritable, inseguro, enojado y volátil la mayor parte del tiempo, lo cual tiene un impacto directo en el desenlace de sus acciones. Estos hechos no los atribuye a su temperamento, sino que los relaciona con su peso o su imagen corporal.

La docena sucia en los TCA no se manifiesta de forma escalonada, ya que como has podido observar todas las variables están interconectadas entre sí. Son el inicio de la consolidación del trastorno, de manera que quienes rodean a la persona deben estar al tanto de las señales.

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