Fentanilo: todo lo que necesitas saber

El fentanilo es un principio opioide de gran utilidad para tratar el dolor irruptivo en pacientes con cáncer, pero también causa miles de muertes anuales por sobredosis en el ámbito recreativo.
Fentanilo: todo lo que necesitas saber
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 05 Junio, 2021.

Última actualización: 05 Junio, 2021

El fentanilo es un agonista narcótico sintético opioide utilizado en el ámbito farmacológico por su acción analgésica y anestésica. Podría equipararse, en lo que a usos se refiere, con la morfina. Pero el fentanilo es de 50 a 100 veces más potente. Por ello se considera una sustancia muy adictiva, sobre todo tras la administración prolongada.

Cabe destacar que el fentanilo no es un fármaco en sí mismo, sino un principio activo de una serie de medicamentos que se usan en el entorno hospitalario. Por ejemplo, se suele administrar en forma de pastilla en un dispositivo (Actiq ®), como una tableta sublingual (Abstral ®), una película (Onsolis ®) o una tableta que se disuelve en la boca (Fentora ®).

Dicho de otro modo, el fármaco es el compuesto que contiene el fentanilo como principio activo, no el principio en sí mismo. Otros nombres comerciales de medicamentos con este agonista narcótico son Abstral ®, Avaric ®, Doloxital ®, Breakyl ®, Durogeresic ® y muchos más. Más allá de su disposición al público, aquí te exponemos todo lo que debes saber sobre el fentanilo.

¿Para qué se usa el fentanilo?

Tal y como indica la fuente médica Statpearls, el fentanilo es un opioide sintético más poderoso que la morfina, pero con un mecanismo de acción muy similar al del resto de los opioides. En este caso concreto, el agonista narcótico presenta una alta afinidad de unión con el  receptor (μ)-opioide y una afinidad más baja, pero presente, por el (K)-opioide.

Dicho de forma rápida y sencilla, la unión del fármaco a los receptores opioides suprime las descargas espontáneas y las respuestas en el entorno neuronal. Por ello, se utiliza como un potente analgésico que evita la sintomatología en pacientes con dolor crónico por diversas condiciones.

Anestesia

Sobre todo en su forma intravenosa, el fentanilo se usa como anestésico para evitar el dolor durante un proceso médico. Se utiliza en conjunción con un sedativo hipnótico —como el propofol— y suele acompañarse de otros anestésicos inhalados. Se administra cada 15-30 minutos en procedimientos como endoscopias, cirugías y medicina de urgencias.

Cirugía.
El uso del fentanilo en anestesias se hace en conjunto con otros fármacos.

Obstetricia

El fentanilo se utiliza como parte de la analgesia epidural para tratar el dolor durante el parto, tal y como indican estudios. De todas formas, sus efectos son más locales que los de la morfina, así que muchos profesionales en el ámbito prefieren recurrir de forma directa a ella. La parte positiva del fentanilo es que tarda muy poco en alcanzar su pico de acción, calculado a los 5 minutos.

Manejo del dolor

Como ya hemos dicho, el fentanilo es mucho más potente que la morfina. 100 microgramos del principio activo pueden reportar el mismo grado de analgesia en el paciente que 10 miligramos de morfina. Por esta razón, los fármacos derivados del fentanilo son la principal opción de tratamiento en personas con dolor crónico, sobre todo el derivado del cáncer.

En general, se utiliza en pacientes que están intubados o en personas que tienen dolores severos y fallos renales graves —ya que la principal vía de eliminación es el hígado—. También se prescribe en aquellos pacientes con cánceres metastásicos muy avanzados que han desarrollado resistencias a otros opiáceos.

¿Cómo se administra el fentanilo?

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos y otras fuentes médicas nos indican que existen muchas formas de presentación del fentanilo. Por ello, abordamos su posología con base en su vía de entrada al organismo.

Pastillas con dosificador (Actiq ®)

Según su prospecto, el fentanilo en forma de pastillas se presenta en distintas dosis, de 200 a 1600 microgramos, con un aplicador bucal integrado. Se utiliza para tratar el dolor irruptivo en pacientes con cáncer de más de 16 años que ya están tomando otros fármacos opiáceos sin los resultados deseados.

Como hemos dicho, este medicamento se presenta con un dosificador bucal que debe colocarse entre la mejilla y la encía. La vía de entrada del fentanilo en este fármaco es, por tanto, de tipo transmucosa oral. Cuanto mayor sea el dolor, más será la concentración de principio activo necesaria para paliarlo.

El proceso de succión se demora unos 15 minutos y el paciente no debe consumir nada mientras tenga el dispositivo en la boca. Si se siente mareado durante algún punto de la administración, lo mejor es sacar el dosificador e interrumpir la aplicación.

Tabletas bucales (Fentora ® o Effentora ®)

De nuevo, las tabletas bucales presentan distintas concentraciones de principio activo, de 100 a 800 microgramos. También se utilizan para el dolor irruptivo en pacientes oncológicos adultos. Una vez se determine la dosis indicada, se recomienda una tableta por cada episodio.

Si el malestar no cesa 30 minutos después de la ingesta de la tableta se concibe tomar una más, pero solo en casos excepcionales. Tal y como indica el prospecto, hay que esperar por lo menos 4 horas para la siguiente dosis. Si es necesario consumir más de 4 tabletas al día para manejar el dolor es hora de explorar otras opciones.

Tabletas sublinguales (Abstral ®)

También se presenta en distintas dosis, de 100 microgramos a 800 microgramos. La premisa es la misma que la del caso anterior, solo que en esta oportunidad se coloca la tableta bajo la lengua lo más lejos que se pueda. Nunca se deben tomar más de 4 tabletas al día.

Películas (Onsolis ®)

Se coloca una película contra la parte interna de la mejilla, dentro de la boca, previamente humedecida. La disolución de la película puede tardar de 15 a 30 minutos y no hay que comer, beber o intentar separarla de la boca antes de que se haya asimilado del todo. La posología es muy similar a la citada en los casos anteriores.

¿Quién no debe tomar o usar fármacos con fentanilo?

El uso de fentanilo solo se concibe en situaciones muy específicas. Su efecto anestésico se queda en la sala de cirugías, pues fuera de ella solo se usa como analgésico en personas con cánceres y patologías muy agresivas que tienen dolores disruptivos. Es una de las últimas barreras para reducir la sintomatología.

A continuación te presentamos una lista que engloba a aquellas personas no aptas para un tratamiento con fentanilo:

  • Personas alérgicas al fentanilo o a los siguientes elementos: sodio, adhesivo de poliacrilato, lámina de poliéster siliconizada, lámina de tereftalato de polietileno/etil vinil acetato y tinta de impresión blanca.
  • Pacientes con dolores repentinos, pero justificados: si el paciente está sano, pero siente dolor después de una operación, el fentanilo no es el fármaco que se receta. Existen muchos otros analgésicos que no generan el grado de adicción de este.
  • Personas con problemas para respirar, con respiración lenta o superficial: la sobredosis por fentanilo provoca hipoxia.

Cabe destacar que el uso recreacional del fentanilo es un auténtico peligro. Tal y como indica el portal Drug Abuseeste narcótico fue el causante de casi el 60 % de las muertes relacionadas con opioides en Estados Unidos en el año 2017.

El fentanilo se vende como droga ilegal bajo ciertos apodos. Además, algunos traficantes mezclan el fentanilo con cocaína, heroína, metanfetamina y MDMA, debido a la sensación de sedación que reporta. Por ello, es posible sufrir una sobredosis por fentanilo sin saber que se lo está consumiendo.

¿Cuáles son los posibles efectos secundarios?

Los efectos secundarios del fentanilo son múltiples, a nivel sistémico orgánico y emocional. Te los presentamos según lo común que sean en la población general:

  • Síntomas muy frecuentes: dolor de cabeza, somnolencia, sudoración, febrícula, picores espontáneos, mareos y náuseas. Se presentan en 1 de cada 10 pacientes.
  • Frecuentes: uno de los síntomas frecuentes es la fatiga y la torpeza derivada de la depresión de la funcionalidad cerebral. Estos signos se dan en 1 de cada 100 pacientes.
  • Poco frecuentes: presentes en 1 de cada 1000 pacientes. Engloban las alucinaciones, la pérdida de memoria y los estados de euforia inexplicables.
  • Raros: se manifiestan en 1 de cada 10 000 pacientes. El signo raro más importante de todos es la reducción del ritmo cardíaco.
  • Muy raros: en menos de 1 de cada 100 000 pacientes, es decir, con una frecuencia de impacto mínima. Recogen las reacciones alérgicas de tipo anafilaxia, delirios, astenia generalizada, oclusión intestinal, alteraciones de la visión y convulsiones.

¿Qué sucede si olvido una dosis?

Como hemos dicho en apartados previos, los fármacos con fentanilo no se administran de forma regular e inflexible, sino que su consumo responde al dolor del paciente. De todas formas, recordamos que debe pasar un mínimo de 4 horas entre toma y toma. El único efecto de no tomar el fármaco cuando aparece el dolor disruptivo es que el paciente sentirá malestar por más tiempo.

Dolor disruptivo que requiere fentanilo.
El dolor disruptivo aparece en pacientes con patologías crónicas que ya se encuentran medicados con analgésicos. Es de difícil control.

¿Cómo debo actuar ante una sobredosis por fentanilo?

Por desgracia, la sobredosis por fentanilo es bastante común. Tal y como indica el National Institute of Drug Abuse, en el año 2019 se produjeron 49 860 muertes en Estados Unidos por el consumo de opioides. El fentanilo casi siempre es uno de los principales sospechosos.

Además, las tasas de mortalidad por el consumo este narcótico han aumentado 12 veces entre los años 2013 y 2019. El uso de opioides y benzodiacepinas en la cultura general es un verdadero problema de salud.

Una sobredosis por fentanilo se manifiesta en forma de respiración lenta, latido cardíaco casi imperceptible, mareo, piel fría, confusión y falta de respuesta ante estímulos. Si el paciente está con una persona al notar estos síntomas, debe informarle de su estado cuanto antes, pues lo más probable es que se vaya a desmayar. La dosis letal no son ni más ni menos que 2 miligramos.

En caso de que un paciente oncológico comience a percibir estos síntomas, lo mejor es dejar de consumir el fármaco, sacándose el parche de la boca, el dosificador o la película. Si se corta la fuente de administración del analgésico antes de que se agrave el cuadro, lo más probable es que empiece a sentirse mejor.

En caso de una sobredosis por fentanilo en el ámbito recreacional, lo único que se puede hacer es llamar a un servicio de ambulancias. Mientras tanto, hay que intentar mantener a la persona despierta y tumbarla de lado si pierde el conocimiento. Esto evitará la asfixia.

¿Cómo almacenar y desechar el fentanilo?

A diferencia de otros fármacos, aquellos que contienen fentanilo son extremadamente peligrosos y mortales para la población infantil. Por ello, se presente en la forma que se presente, el fentanilo debe permanecer en un cajón echado con llave o en cualquier estructura fuera del alcance de un niño. Por otro lado, es necesario que permanezca en su embalaje original.

Tampoco se recomienda deshacerse del fentanilo tirándolo a la basura o por el váter. Si estás consumiendo fármacos a base de analgésicos potentes, acude a tu farmacia para informarte sobre su correcto método de desecho. Por ejemplo, en España existen puntos SIGRE en todas las farmacias, que se encargan de recoger los medicamentos caducados.

El peligro de la adicción

Hablar del fentanilo es una tarea compleja, pues no solo se trata de un narcótico sintético opioide analgésico y anestésico en el ámbito clínico, sino que también provoca miles de muertes por sobredosis en el ámbito recreacional. Hay que tener especial cuidado al consumirlo, pues es fácil desarrollar tolerancia, dependencia, abstinencia e incluso morir por sobredosis.

De todas formas, volvemos a dejar claro que su consumo fuera del quirófano solo se concibe en personas con cánceres muy avanzados —a menudo incurables— que sienten dolores irruptivos insoportables. En estos casos, es más importante preservar el bienestar del paciente, más allá de posibles mecanismos adictivos.

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